Este capítulo es recomendable sólo para mayores de edad por tener un contenido sexual explícito, no es ofensivo ni afecta la moral ni tiene desviaciones de ningún tipo, solamente exhalta la pasión que pueden tener dos personas que están llegando a descubrir algo en ellas, me libro de la responsabilidad que se genera al hacer la siguiente advertencia, espero disfruten el capítulo. :)

CAPÍTULO V

-¡Hola Candy!, buenos días dormilona, ¿cómo te sientes hoy?-

-mejor que nunca amor, en estos días que te has quedado conmigo me siento tranquila y cómoda- sonreía Candy

-Esos ojos esmeraldas me hacen sentirme el hombre más afortunado del planeta, no sé qué haría sin ti, es… como un hermoso sueño del cual no quiero despertar-

-No es un sueño tontito, estamos aquí, juntos disfrutando de una vida tranquila, sin preocupaciones y tú me tienes muy mimada- lo abrazó Candy

-Es un placer consentirte en todo cariño- le depositó un tierno beso.

-¡Oh Neil!-

Candy comenzaba a sentir cada día más admiración, respeto y amor por Neil, lo veía irse a la mina, regresar bañado en tierra, lo primero que hacía era llegar a saludarla, ver cómo iba con sus clase de tejido y sus avances, luego se iba a bañar, recibía a personas en el despacho y Celia le decía que tenía muchos planes para sus trabajadores, entre ellos construir un centro de salud cerca de la mina para ellos y sus familias y una escuela, estaba esperanzado en las buenas ganancias que obtenía por la explotación minera, quien iba a pensar que ese chico malcriado y atroz fuera a cambiar tanto, pero así fue y Candy al no tener sus antecedentes se fue enamorando sin pensarlo de ese Neil, preocupado por los demás y por ella por lo que esa mañana lo abrazó tan fuerte que no lo dejó ir, ambos estaban inmersos en sus besos ese instante que se fueron tornando más apasionados, ella sentía los latidos del corazón de su esposo más agitados, y, los de ella misma, estaba ardiendo en deseo por ser parte de su esposo y él era lo que más deseaba, la espera había valido la pena.

-Candy, espera, ¿estás segura que quieres hacerlo?, ¿te sientes bien físicamente?-

-Me siento estupendamente, déjame sentirte, déjame ser parte de ti y ser uno solo.

Poco a poco él le fue despojando del camisón, el cual al ceder completamente observó detenidamente la anatomía superior de Candy, sus pechos blancos y firmes, los cuales los fue besando dulcemente hasta sentir la firmeza que se formaba, ella emitió un gemido de placer el cual hizo que su anatomía se pusiera firme, poco a poco fue recorriendo todo su cuerpo, con suaves besos iba bajando hasta llegar al monte de Venus, ahí se quedó largo tiempo acariciando toda su anatomía, ella, se retorcía de placer al sentir los labios de su esposo recorriendo suavemente su clítoris, la hizo sentir un orgasmo el cual ella correspondió con gemidos de placer, Neil bajó lentamente por sus piernas hasta llegar a la punta de sus dedos, luego recorrió de regreso hasta los pechos turgentes de Candy, ella se incorporó y le quitó la ropa que traía puesta, ya les estorbaba a ambos, después se entregaron plenamente, él había estado con otras chicas antes, pero desde que se casó con Candy, con ninguna, le guardaba una fidelidad absoluta esperando que ella correspondiera a su amor; se entregaron plenamente uno al otro, ella siguió besándolo y ahora le tocó el turno a ella de acariciarlo, aunque, él al estar tan lleno de deseo como ella colocó su miembro entre sus caderas , ella abrió las piernas y dejó que se introdujera, al principio lentamente él empujaba sus caderas y la tomaba de la cintura, ella llena de éxtasis gritaba su nombre, él al oírlo de su boca la tomaba con dulzura, al comenzar a sentir las contracciones de ella entonces él comenzó sus movimientos más aprisa hasta terminar juntos el rito del amor, cayeron abrazados uno del otro agotados, pero inmersos en una profunda alegría y placer.

-¡Te amo Candy!, eres mi vida-

-yo también te amo Neil-

Se abrazaron de nuevo y así desnudos se quedaron dormidos de nuevo, pero ahora como marido y mujer.

Después de un rato los enamorados se preparaban para partir rumbo a Santiago a conocer al socio de Neil, el señor Sewell, iba a dar una comida en su honor al día siguiente, él no quería ir tan aprisa ya que no quería que Candy se agotara en el camino, los dos realmente lucían enamorados, como unos recién casados, que a decir verdad, eso era, porque no habían podido consumar su matrimonio.

¡Gracias a tod s por sus comentarios!, pues sí habrá algo de sufrimiento para nuestros personajes ya que tienen que asumir las consecuencias de sus actos buenas y malas, así somos los seres humanos y por eso somos excepcionales e inigualables, agradezco que sigan la historia y ya se comenzará a desarrollar la historia con los personajes que faltan, les deseo un excelente fin de semana. Saludos y un abrazo :)