Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica
Capítulo #37: Encuentros Inesperados I
Quizás debería preguntarme qué estoy haciendo aquí…
O cómo fue que los planes para este día, cambiaron de tal manera, y producto de mi voluntad.
La verdad, es que no he pensado en ningún momento en huir. Es más, estoy impaciente por verlo llegar. Y todo, después de haberlo descubierto, esta tarde…
Sin duda, me emocionaba la idea de ver a mi hermano saliendo triunfante de ese partido contra Shohuku. Es más, planeaba celebrar con él su victoria, habría sido un gran recuerdo antes de partir, pero claro, hay cosas que parecen estar prescritas, como el motivo que me trajo hasta aquí…
¿Cómo pensar que ese tonto se volvería tan importante para mí?
Comienzo a repasar mentalmente la forma en que fue entrando en mi vida, y no puedo terminar de creer lo ciega que fui…
Nuestro primer encuentro, cómo olvidarlo. Por un descuido de ambos, nos estrellamos en la puerta de nuestro salón. Y claro, ninguno de los dos asumía su culpa. Sin saberlo, dábamos inicio a las innumerables discusiones que tendríamos. Nuestro salón, restaurantes, la calle, ¡Incluso partidos de básquet fueron testigo de nuestras peleas!
Pero, las cosas comenzaron a cambiar…
Llegué a Japón con la esperanza de conocer a mi madre, y darle la oportunidad de acercarse a mi hermana y a mí por segunda vez, pero no conseguí más que sentirme rechazada. Jamás pensé que me dejaría ir tan fácilmente. El dolor y la soledad que sentí en ese momento, no se comparaban con ninguna tristeza sentida antes. Papá no estaba para consolarme, y decirme que todo estaría bien; tampoco Megan, para protegerme como siempre lo hacía. Estaba en un país desconocido, sola. Corrí, hui de casa de mamá, ni siquiera Akira pudo detenerme.
Entonces sucedió lo que estaba escrito: él apareció "accidentalmente" en mi camino.
Aún lo recuerdo, creyó que Akira era un pretendiente o algo así, y que me había hecho daño, entonces sin dudarlo un instante, lo golpeó.
Para protegerme…
Entonces, como única solución, de forma desesperada, se lo confesé:
— ¡No es mi novio! ¡ES MI HERMANO!
Después de decirlo, sentí que me arrepentiría. ¿Cómo no? Si del pelirrojo buscapleitos, impulsivo y cabeza hueca de Hanamichi solamente podía esperar burlas. Al menos eso creí. Sin embargo, como siempre…
Me equivoqué.
Cuando podría estar disfrutando de Noche Buena, él escuchaba en silencio mi historia, pacientemente, sentado ahí junto a mí. En ese momento yo no pensaba en eso, solo era mi angustia por el rechazo de mamá. Creo que él contrario a mi egoísmo, en ese momento solo pensaba en mí. Y en lo mal que me sentía. Recién ahora puedo comprenderlo. Y pensar que me lo anunció en un gesto, un simple gesto que en ese momento no supe ver…
Me abrazó. Me albergó cálidamente entre sus brazos y su pecho. Sin decir nada, solo me abrazó. Fue entonces que aquel sentimiento de abandono y soledad parecieron desaparecer. Al fin pude sentir la protección que necesitaba, y así poder dejar que mi fragilidad reprimida que buscaba esconder, huyendo para no asumir la derrota frente a otros, pude desalojarla. Con angustia me aferré a su espalda, ahogando mi rostro contra su pecho, y liberé mi decepción en ese llanto que él consoló limitándose a acariciar mi cabello.
Desde entonces, pude confiar en él. Sentí su sincero apoyo y preocupación. Estuvo conmigo en mis momentos más difíciles en Japón. Y también ayudó a quienes más me importaban. Sin que yo me enterara, dejó a Akira vivir en su casa, y también a Megan y Eddie pasar la noche allí. Sin duda, lo llegué a considerar un amigo.
Hanamichi es un buen chico. Ahora creo que tras esa imagen de chico malo y a veces trivial, se esconde un muchacho de buenos sentimientos y que siempre se esfuerza por superarse. Es digno de confiar. Lamento no haberme detenido a pensar sobre esto antes. Creo que lo de mamá, la muerte de la señora Rukawa y el viaje de mi hermana a Japón, no me han dejado espacio para pensar detenidamente sobre el incondicional apoyo de Hanamichi.
Mi amigo…
Fue así como no podía hacer nada más que verlo como un buen amigo y compañero de salón. Compartimos noche buena, año nuevo, estudiamos juntos para algunos exámenes y hasta conoció a mi hermana. Y por mi parte, me enteré de la triste soledad en que sobrevive, sin sus padres… Estoy casi segura que son pocas las personas que saben sobre esto. Lo pienso por lo mucho que evitó contármelo, claro, debe ser un tema muy sensible para él. Y es por eso que ahora pienso, o más bien, puedo asegurar que soy alguien importante para él. Y claro, también me lo hizo saber, aunque no lo quise escuchar…
— Eso es mentira. Yo… Yo te necesito. Te quiero ¡Tú me gustas mucho, Sally!
Eso fue lo que me dijo cuando le anuncié mi regreso a Norteamérica. Sin duda no me lo esperaba. Siempre lo vi como un amigo, le estaba agradecida por su apoyo, es por eso que me decepcioné ante sus sentimientos, y creí lo peor…
— ¡Sólo te estabas aprovechando de mí! Te hiciste mi amigo solamente para intentar seducirme ¡Tu no querías ser mi amigo! ¡Eres un abusivo y oportunista! ¡Te odio, Sakuragi! ¡No te quiero volver a ver nunca más en mi vida!
Y fue así como lo alejé de mí. Claro, eso pretendía, pero ignoraba lo que estaba por venir…
Hoy llegué al gimnasio a alentar a mi hermano. Me sorprendió ver tantas personas allí, y más aún que tantos de ellos alentaran a Shohoku, sobre todo, a Hanamichi "¿De verdad es tan popular?" Fue lo que pensé en ese momento.
Los jugadores no tardaron en ubicarse en la cancha. En cuanto vi a mi hermano comencé a alentarlo.
— ¡Akira, tú puedes!— como siempre, él me sonrió con la gentileza que le caracteriza. Sin duda, estoy feliz de ser su hermana.
Tras de él, pude ver como se asomaba tímidamente el rostro de Hanamichi, que con ingenua esperanza, esperaba que también lo animara. Retiré mi mirada con fastidio. No pudo ocultar su decepción.
Ahora ambos estaban en medio de la cancha. Serían los encargados de dar inicio al partido. El árbitro no tardó en dar inicio al partido, tras hacer sonar el silbato, los clamores recorrieron el gimnasio, mientras mi hermano y Hanamichi saltaban a la par por alcanzar el balón.
"Al menos sabe saltar"— pensé con desprecio al ver que mi compañero de salón ganaba el balón.
No tardó en dárselo a Miyagi, quien, como era de esperarse, corrió a toda velocidad hasta la zona de tiro, Hanamichi no tardó en estar debajo de la canasta.
— ¡Hanamichi!— anunció su pase, Miyagi. Entonces mi amigo, tomó el balón dando un gran salto, y queriendo dar el gran inicio al partido, se preparó para encestar una clavada. Pero olvidaba algo.
— ¡Cuidado, Sakuragi!— ahora era Mitsui quien le prevenía acerca de la presencia de Akira, al pelirrojo.
Pero era demasiado tarde, con gran habilidad, Akira evitó esa clavada.
— ¡Maldito Sendoh, ya verás!—lo escuché gruñir, mientras salía corriendo tras mi hermano.
Eso parecía excesivamente engreído, considerando las habilidades de Akira.
— "Qué tonto"— pensé, al ver como mi hermano encestaba sin problemas, los primeros puntos para Ryonan.
— ¡Sendoh, por qué no me esperaste!— recriminaba Hanamichi, como si Akira hubiera hecho trampa.
El partido se reanudaba, y curiosamente, Miyagi marcaba a mi hermano; Hanamichi al número trece, después supe que su nombre era Fukuda; Mitsui al amigo de Akira, Koshino; y esos extraños grandulones, marcaban a Uekusa y Kazuo.
Para mi hermano no fue difícil burlar a Miyagi, su estatura superior le servía de gran ayuda. Quien sí tenía dificultades, era Koshino, para su desgracia Mitsui era muy hábil en su defensa y además no le costaba gran trabajo dejarlo atrás para hacer un triple. De hecho, los primeros puntos de Shohoku fueron así. Uekusa versus el grandulón número uno… nada que hacer, Uekusa ingresaba a la zona de tiro, y enseguida uno de esos gigantes aparecía impidiéndole el paso. Pero para eso estaban Akira y Fukuda, quienes conscientes de la débil defensiva de los gigantes, fácilmente los engañaban con alguna pinta.
Gracias a las jugadas ofensivas entre Sendoh y Fukuda, no tardaron en obtener la ventaja sobre Shohoku.
15-5
14:11s
— ¡Demonios, no he podido realizar ninguna de mis súper jugadas!— Hanamichi era un espectáculo aparte en el partido, sus quejas por no poder anotar.
— "Ese tonto no se deja de hacer escándalos"— pensé fastidiada de las escenas de Hanamichi.
Para mí no eran más que caprichos. Y claro estaba que a lo largo del partido, no haría más que quejarse.
El partido siguió, Sendoh y Fukuda seguían haciendo de las suyas en el marcador. Todo anticipaba la victoria de Ryonan, y lo mismo llevó al profesor Anzai a pedir un tiempo fuera.
Ryonan tomaba ese pequeño recreo para descansar, mientras el equipo de Shohoku se reunía frente al profesor. Sentí espanto al ver a Hanamicho jugar con la papada del señor Anzai.
— "¡Es que acaso ese tonto no siente respeto por nadie!"— me pregunté superada por el comportamiento casi salvaje de mi compañero. Hasta sus compañeros de equipo le recriminaban su actitud.
El tiempo fuera no tardó en acabar, y ambos equipos regresaron a la cancha. Algo curioso pasaba, Hanamichi (para variar) volvía a llamar la atención. Ahora riéndose victoriosamente en la cara de mi hermano.
— Escucha Sendoh, tu tiempo para lucirte se acabó, a partir de ahora, este hombre tan talentoso se encargará de marcarte— y volvió a reír escandalosamente. Mi hermano solo sonrió.
— ¡Já! Qué inocente, cree que podrá detener a mi hermano— me dije burlona— ¡Vamos Akira, no dejes que te detenga ese cabeza de pimienta!— exclamé a mi hermano. Un silencio total pareció invadir al gimnasio.
— ¿Escucharon eso? Dijo cabeza de pimienta.
— Sí, creo que se refería a Sakuragi.
— Claro, debe ser por el color de su cabello— los comentarios no se hicieron esperar, y al descubrir la intensión de mis palabras, las carcajadas no se hicieron esperar; y las burlas a Hanamichi, tampoco.
— ¡Ya, cállense! Dejen de reírse de mi cabello—reclamó mi compañero con su rostro sonrojado. El capitán Miyagi pareció decirle algo para tranquilizarlo, entonces Hana retomó su concentración en el duelo.
Ahora Hanamichi seguía a Akira por todas partes. Su rapidez y altura eran un poco más difíciles de evadir para mi hermano. Ahora Miyagi se hacía cargo de Fukuda. A pesar de ser más pequeño, el capitán Miyagi podía arrebatarle el balón, pues para nadie era un secreto que la debilidad de Fukuda, era su defensa… la especialidad de Miyagi.
Fue así, como las posibilidades de encestar para Ryonan comenzaron a ser menos. En realidad, el mérito lo veía en Miyagi, al fin y al cabo, fueron las intervenciones de Fukuda las que disminuyeron.
— Aunque lo intentes, no lo conseguirás, tonto—me burlé desde mi lugar, al ver cómo Akira realizaba un tiro con distancia, al que Hanamichi no alcanzaba a llegar.
— ¡Un rebote!—se escuchó desde la cancha. Y es que para mi decepción, el intento de mi hermano fallaba, dejando al balón regresar a la zona de tiro, apenas tras haber regresado al piso, ese pelirrojo dio un gran brinco, y de forma espectacular se quedó con el balón.
— ¡Mitsui!— le escuché gritar mientras que lanzaba un gran pase al jugador que iba corriendo hacia el otro extremo de la cancha. Todo era muy rápido.
Mitsui, valiéndose de su talento con las canastas de tres puntos, encestó una nueva canasta. Shohoku comenzaba a remontar en el marcador. Todo por esas canastas. Así, el pronóstico hacia el final del primer tiempo, comenzó a variar…
20-30
7:19 s
Shohoku tenía la delantera. El profesor Taoka ahora pidió un tiempo fuera. No hubo cambios en Ryonan, claro, eso en apariencia…
El partido se reanudó y como era de esperarse, Hanamichi seguía marcando de cerca a mi hermano; Miyagi hacía lo propio con Fukuda, por lo que la parte ofensiva de Ryonan seguía vulnerable. Bueno, eso es lo que parecía, sin embargo…
El balón estaba en manos de los de Ryonan, Uekusa , al verse próximo a la zona de tiro, y marcado por uno de los gigantones, le dio el balón a Akira, quien brincó rápidamente para encestar, el pelirrojo le siguió para bloquearlo, pero en un acto inesperado, mi hermano soltó el balón con sutileza hacia atrás, desde la línea de los triples, Kazuo en solitario recibía el balón y encestaba una canasta de tres puntos.
23-30
7:01s
— ¡Sendoh, eres un cobarte! ¡Hiciste eso solo para no enfrentarte con este hombre tan talentoso!— Hanamichi de nuevo haciendo de las suyas.
Hanamichi, su forma de ser tan espontanea es la que atrapa la atención de todos…
Así fue como el profesor Taoka dejó al descubierto el talento de su jugador que había permanecido en la banca mientras estuvieron Uozumi e Ikegami; y que luego sería un defensa de aparente bajo perfil, pero que sin embargo, a contar de ahora sería de vital importancia.
Ryonan jamás utilizó a Kazuo en un partido como encestador. Por eso todos creímos que lo de Kazuo era simple coincidencia. Sin embargo, el primer tiempo terminaba dejando a Ryonan con la delantera, gracias a Kazuo.
27-37
0:00 s
Ahora caminé a toda prisa hacia los vestidores para saludar y felicitar a mi hermano, todo marchaba como lo esperaba y parecía que antes de regresar a Norteamérica vería a mi hermano ganar el campeonato de invierno. Con este pensamiento caminé entusiasta por los pasillos hacia los vestidores, pero alguien más se me había adelantado…
— Porque solo este hombre tan talentoso le dará la victoria a su equipo de Shohoku, no importa que Ryonan lleve la delantera, ¡nosotros ganaremos!— Hanamichi increpaba a mi perplejo hermano.
— ¿Otra vez? Cierto, los payasos trabajan de tiempo completo—musité con fastidio al verlo.
— ¿Sally?— vaciló— Yo… Yo estaba dándole algunos consejos a Sendoh para poder enfrentar a este genio, ¿no es verdad, amigo Sendoh?— explicó riendo tontamente. Mi hermano solo sonrió algo perplejo.
— Genio, cómo no—me burlé— Escucha, Sakuragi. Mi hermano no necesita los consejos de un principiante como tú, es al revés, él debería aconsejarte a ti para que dejes de ser tan engreído— le dije cruzándome de brazos en el acto. Mis palabras parecieron herirlo de sobremanera, o al menos eso delataba su mirada y sus palabras chillonas.
— ¿Por qué me dices eso, Sally?— lloriqueó, yo le ignoré.
— Hanamichi, ya ven a nuestro vestidor—se asomó desde la puerta del camarín, Miyagi, ante lo cual, mi amigo se fue lastimosamente obedeciendo al capitán.
— ¿No crees que eres un poco dura con él?—opinó mi hermano.
— Claro que no, es lo mínimo que se merece por haberme engañado— contesté firme.
— ¿Engañado? ¿Pero de qué hablas?— me preguntó curioso.
— Ya te lo he dicho. Dijo ser mi amigo cuando realmente él… él… ¡Ah, no me hagas repetírtelo!— le dije con gran molestia.
— Ah, es solo eso— susurró casual, Akira.
— ¿Dijiste "solo eso"? ¿Acaso crees que de verdad es algo sin importancia, Akira?— no podía creer la manera en que se lo tomaba mi hermano. Bueno, no sé por qué me extrañaba, si él todo se lo toma a la ligera.
— Te equivocas, no creo que no tenga importancia, pero creo que esta vez no tienes la razón. Perdóname pero es la verdad— se tomaba la cabeza sonriendo mientras decía eso, creo que advertía mi reacción.
— ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Acaso estás de lado de Hanamichi! ¡Akira, eres un traidor!— grité generando el eco de mi voz en aquel pasillo. Akira parecía sudar frío ante mis palabras.
— Pero no te enojes. Solo quiero decir que creo que estás viendo mal las cosas…— se explicó, lo cual pareció ser peor para mí.
— ¡¿Estás diciendo que esa cabeza roja es la verdadera víctima de esto?!
— No, no he dicho eso— replicó apresurado.
— Lo pensaste— gruñí.
— No es así—repitió— Solo pienso que malentendiste las intenciones de Sakuragi. Creo que lo único que buscaba era ayudarte. Sabes que has tenido momentos muy duros en Japón, y él ha sido testigo de eso y ha querido apoyarte. Eso no lo hace una persona que simplemente quiere seducirte, como tú lo llamas. Si lo ha hecho, es porque te quiere, y lo sentiste así, por eso confiaste en él para abrirle tu corazón y contarle el motivo de tu viaje a Japón, y lo sabes. Piensas que él se aprovechó de esa confianza porque a diferencia de él, solo lo ves como un amigo. Lo mejor que puedes hacer es hablar con Sakuragi, y explicarle que para ti solo es un amigo, que agradeces su incondicional apoyo, pero que no correspondes sus sentimientos. Creo que es lo mejor, él no merece ese trato tan duro que tienes con él— me limité a fruncir el ceño, no quise replicar— Y claro, con eso es muy probable que consigas lo que quieres…
— ¿A qué te refieres?—susurré curiosa.
— Él se alejará definitivamente de ti— contestó casual. Mis ojos se abrieron con repentino asombro.
— ¡Capitán Sendoh! ¿Puede venir un momento? Mi hermana insiste en hacerle unas preguntas sobre su impresión sobre el partido— se acercó Hickoichi.
— ¿Unas preguntas?—susurró curioso, entonces volteó hacia mí— Bueno, ya tengo que irme, nos vemos después del partido— yo solo asentí sonriendo ligeramente. Ahora regresé a las gradas.
Mi noción sobre lo que ocurría ahora en el partido, no fue la misma. Las palabras de Akira lograron alterarme. Dijo cosas que ni siquiera había pensado, hasta ahora…
Hanamichi fue un incondicional apoyo para mí tras el rechazo de mamá. Fue una agradable compañía durante noche buena y año nuevo, en un país desconocido para mí. Fue quien conoció mi secreto, y lo respetó callando. Junto con mi hermano, Hanamichi fue quien me ayudó a sentirme protegida y querida en medio de la soledad que sentía.
Fue…
"Él se alejará definitivamente de ti"
¿Es eso lo que realmente quiero? ¿Pretendo alejar a Hanamichi, quien ha estado conmigo en mis peores momentos, y quien ha generado muchos de mis buenos momentos aquí? Mi mirada busca a mi amigo en la cancha, con esa energía tan característica de él corre de un lado para otro en el gimnasio.
El partido siguió, pero no podía pensar en eso…
Japón… En dos semanas terminan las clases y regresaré a Norteamérica. He conocido gente muy amable, pero sin duda, fueron tres de ellas a quienes quiero, y no podré olvidar nunca. La primera de ellas, es Akira, mi hermano. Nunca pensé que recibiría tanto cariño y afecto de mi hermano, pudo rechazarme como probablemente cualquiera en su posición lo haría, pero al contrario de eso, me ayudó a llegar a mamá; la segunda de ellas es mi madre. El creerla muerta, y después saberla viva, me dio la ilusión de estar cerca de ella, conocerla y recuperar el tiempo perdido. Lamentablemente las cosas no salieron así, pero de todas formas, la quiero; y por último, Hanamichi. Sin tener ningún parentesco, mi compañero de salón se volvió fundamental. Fue con quien discutí, reí y hasta lloré.
¿Debo alejarlo de mí? A esa pregunta puede contestarla cualquiera, y aun así la respuesta sería unánime: NO.
Ahora bien, ¿Quiero alejarlo de mí? Eso solo puedo responderlo yo…
El partido terminó. Shohoku venció. Mi hermano se veía decepcionado, al igual que todo Ryonan. Shohoku celebraba, Hanamichi brincaba como un niño de la emoción. Yo no pensaba en el partido, solo escuchaba el eco de las palabras de mi hermano en mi cabeza.
"Lo mejor que puedes hacer es hablar con Sakuragi, y explicarle que para ti solo es un amigo, que agradeces su incondicional apoyo, pero que no correspondes sus sentimientos. Creo que es lo mejor, él no merece ese trato tan duro que tienes con él".
Miré en todas direcciones, escucho una voz por altoparlante que anuncia que en unos momentos iniciaría la ceremonia de premiación. Tengo una idea. Corro…
Después de larga búsqueda encuentre la sala de audios. Entré, aprovechando la ausencia de la comunicadora, me acerqué a paso vacilante, tomé el micrófono y aullé:
"¡OYE, HANAMICHI-CABEZA DE PIMIENTA! SERÁ MEJOR QUE VAYAS AHORA MISMO AL MUELLE. SI NO LO HACES ¡DE TI NO QUEDARÁ NI EL RECUERDO! ¡¿ME OÍSTE?!"
Ahora estoy aquí, sentada frente al mar, esperando impaciente su llegada. No sé qué diré, ni cómo lo haré. Solo sé que es lo que quiero…
— Sally— se escuchó un susurro vacilante. La muchacha se volteó con premura.
— Viniste— sonrió con alivio mientras se ponía de pie.
— Escucha, Sally. No era mi intención causar el sufrimiento de Sendoh ganando el partido— se excusó con temor al ver que la muchacha se acercaba a él.
— Hanamichi— se detuvo frente a él, mirándolo a los ojos. El rubor surcó el rostro del pelirrojo ante la extraña cercanía de la ojiverde.
— Sally— masculló curioso. La muchacha se abrazó con urgencia al chico de cabellos rojos.
— ¡No te alejes de mí, por favor, no lo hagas!— se aferró con intensidad, presionando su rostro contra el torso del joven de ojos almendrados. Este correspondió, abrazándose cálidamente a ella.
Aquella jornada sabatina, generaba gran ajetreo en la estación de trenes de Kanagawa. Visitantes que iban y venían se aglomeraban en el recinto. Alegres y entusiastas bienvenidas y melancólicas despedidas eran las paradójicas emociones que se vivían. Una solitaria joven, con la mirada perdida en la hilera de vagones que corría frente a ella, veía partir con aquel tren, la esperanza de ver llegar a aquel muchacho.
— Vengo a despedirme, hoy regreso a Tokio al mediodía, y no quería hacerlo sin antes despedirme— manifestó serena.
— Entonces date prisa, o perderás tu tren— musitó indiferente. Kazumi abrió sus ojos con asombro haciendo inocultable el vibrato de sus orbes dorados.
Creyó que a pesar de la aparente frialdad de sus palabras, Rukawa aparecería para despedirse de ella, pero se había equivocado. Ahora iniciaba la marcha hacia el vagón que debía abordar, sus pasos lentos y desalentados fueron sorpresivamente frenados por una mano que se posaba suavemente en su hombro.
— Kazumi— escuchó una jadeante voz tras de ella.
— "Kaede"— pensó a la vez que volteaba esperanzada, sin embargo su sonrisa pareció desvanecerse al reconocer la verdadera identidad de quien la buscaba— Akira, ¿qué haces aquí?— masculló sonriendo de mala gana.
— No podía dejar que te fueras sin antes despedirme— contestó sonriendo.
— Pero… Traes tu uniforme de Ryonan— pronunció perpleja al verlo en camiseta, pantalón corto y tenis de basquetbol.
— Es que el partido terminó hace muy poco, y si me cambiaba, no llegaría, por eso corrí hasta acá así— explicó tomándose la cabeza.
— ¡Corriste hasta acá!— exclamó sorprendida.
— Es que quería despedirme— dijo con simpleza. Kazumi sonrió con ternura.
— "Akira ha sido incondicional a pesar de todo"— reflexionó— Te lo agradezco, Akira.
— Espero verte pronto— sonrió el chico de cabellos alzados.
— Opino lo mismo— correspondió— Suerte en todo—añadió a modo de despedida, Akira solo asintió. Entonces la muchacha partió.
El ambiente era festivo, todos continuaban entusiastas tras la victoria conseguida por el equipo. Ya había finalizado la ceremonia de premiación, ahora una celebración propia se vivía en casa de Ayako, donde todos los miembros del equipo compartían la común alegría de la victoria.
— ¡Chicos, atención!— exclamó la manager del equipo, todos voltearon hacia ella— Quiero proponer un brindis por el equipo y por la victoria. Porque como dice el profesor Anzai…
— ¡Somos muy fuertes!— exclamaron todos al unisón.
— ¡Salud!— prorrumpió Ayako.
— ¡Salud!— repitieron los presentes.
— Qué bueno que no está Hanamichi, de haberlo hecho, estaría pidiendo un brindis especial por él— opinó Okuss, sus amigos rieron
— Hanamichi Sakuragi, no hagan tal de mencionarlo. Se fue antes de la premiación de equipos, es un niño irresponsable— gruñó la chica de cabello rizado mientras presionaba el vaso que tenía en su mano.
— Salió elegido entre los cinco mejores jugadores del campeonato ¡Y no se presentó!— rio burlesco Takamiya. El resto del ejército acompañó en un coro de carcajadas.
— Ustedes, de qué se ríen— la ronca y rápidamente reconocida voz del pelirrojo pareció erizar a los muchachos.
— Ha-Hanamichi— pronunció con dificultad Takamiya.
— Nosotros solo…—intervino Noma.
— ¡Ah! Ya se estaban burlando de mí— gruñó el pelirrojo— ¡Pero ya verán!— añadió mientras se acercaba amenazante. Sus amigos temblaban intimidados.
— Hanamichi— la voz de la ojiverde pareció paralizar el actuar del pelirrojo.
— Sally— susurró.
— Déjalos en paz— ordenó cruzada de brazos.
— Pero Sally, ellos se estaban burlando de mi— se excusó el diez de Shohoku.
— No vinimos a pelear. Los chicos están celebrando que han ganado el campeonato nacional, y nosotros también lo haremos— expresó ahora la castaña.
— ¿Vieron eso? Sally vino con Hanamichi— comentó Okuss.
— Es cierto, ella le pidió a Hanamichi reunirse en el puerto ¿Qué habrá sucedido?— añadió curioso, Takamiya.
— No lo sé, pero sea lo que sea ya no parece molesta— opinó Yohei.
— ¡Rayos! ¿Por qué tu motocicleta se estropeó, Yohei? Hubiéramos sabido qué pasó con Hanamichi y Sally— manifestó molesto Okuss.
— Cierto, pero además, no podíamos salir a tiempo para seguir a Hanamichi. El gimnasio estaba colmado de gente— agregó Noma.
— Como sea, ya lo averiguaremos…— dijo sonriendo, Yohei.
MUCHAS GRACIAS POR LEER!
Reviews:
Guest: Hola, me alegra que te haya agradado encontrar nuevo capítulo c: Rukawa… uff, está viviendo su infierno propio :/ ya sabremos en qué queda todo su lío emocional :s. Hanamichi, las cosas están mejores para él. A ver qué pasa ahora en adelante, sólo sé que le queda poco tiempo. Nada es seguro, considerando que Sally quiere regresar a Norteamérica, ouch :s. Saludos, y gracias por leer y comentar :D
Joan22madrid: Hola :D Bueno, desde hace un tiempo (más de un año :s) tardo más en actualizar, pero mi deseo es concluir este fanfic. Así que en vista de que quedan pocos capítulos, esto debería acabar pronto. Ya acabé con el relato de partidos, que tiene a ser lo que más me retrasa. Saludos y gracias por leer =D
Zerom1v: Hola! Sí, pasó bastante tiempo :s pero volví xD… (Una disculpa por la tardanza :S) Sally, ha estado viendo las cosas desde una óptica muy personalista, pero gracias a Dios tiene a un hermano que le baja los humos :3 Rukawa y Megan… Un lío! Rukawa no quiere abandonar Japón, a pesar de que quiere a Megan y su sueño está en Norteamérica, creo que es quien más está sufriendo, es una pena, ojalá se solucionen las cosas para él, y también que Megan quede tranquila, con la decisión que tome Kaede… uff. Y tienes razón, no había reparado en ese detalle, pero la historia parece repetirse jaaajajja. Saludos y gracias por continuar leyendo, a pesar de la gran interrupción en actualizaciones C:
