CAPÍTULO VIII
En la recepción…
-Como le decía Sr. Sewell es un placer y un honor el que nos haya patrocinado este viaje en especial para nuestra compañía, va a ser una plataforma para poder abrir nuevos caminos y en otro idioma- dijo un Robert Strarford visiblemente emocionado.
-No hay nada que agradecer, para mí siempre es grato apoyar las buenas artes y el teatro en especial es algo que disfruto mucho y quiero, más bien deseo que Chile se vaya haciendo más cosmopolita, que sea reconocido en América y el mundo por su innovación, por lo pronto el negocio de la minería ha traído prosperidad a estos lugares-
-Estoy totalmente de acuerdo, ¡esta fiesta es espectacular!, mire, déjeme presentarle a nuestras estrellas, ¡Karen, Terry!, vengan un momento-
-Dinos Robert- llegaron hasta donde se encontraban charlando animadamente los caballeros.
-Te presento a Karen Kleiss y a Terry Greum, nuestras estrellas de la obra-
-¡Es un placer conocer a tan distinguido caballero!, extendió su mano Karen, la cual con caballerosidad fue besada por el Sr. Sewell-
-El placer es mío y usted joven…-
-Encantado de conocerlo Sr., soy Terrence, llámeme Terry-
-Pues es un gran placer tenerlos aquí en la noche previa a la función de gala, espero puedan conocer a mi socio, es un chico realmente notable, es americano como ustedes, pero supo ganarse con su propio sudor lo que tiene ahora-
En ese momento iban entrado Neil y Candy al salón…
-¡No puede ser!- pensó Neil al entrar y dirigir la mirada hacia su socio y verlo con esa compañía, -Creo que en algún momento lo tenía que afrontar, espero que Candy no vaya a tener un shock-
-¡Neil!, muchacho, qué bueno que veniste-
-¡Buenas noches Sewell, es un gusto verte, mira, te presento a mi esposa, Candice Leagan-
-Es un placer señora, veo que está usted en notable mejoría, este muchacho siempre ha estado preocupado por usted y no se le despegaba, y me da un gusto verlos juntos-
-Es usted muy amable Sr. Sewell, es un placer conocerlo, mi esposo me habla frecuentemente de usted, lo quiere como a un padre-
-Y yo, como a un hijo, pasen, les presentaré a unas personas-
-Este, me podrían disculpar, necesito ir al tocador, me puede indicar ¿dónde es?-
-El sr, Sewell hizo un ademán a una de sus mucamas, -Carolina, acompañe a la señora al tocador, esté al pendiente de ella porque se encuentra en recuperación-
-Como usted indique Sr., pasé por aquí señora-
-Gracias, ahorita te alcanzo cariño-
-¿Te sientes bien?-
-Me siento perfectamente, solo que quiero pasar al tocador a arreglarme un poco el vestido, creo que me quedó algo justo de las cintas, pero no es nada alarmante-
-Estaré al pendiente de ti, Carolina, se la encargo mucho-
Ambas damas hicieron una pequeña reverencia y se retiraron hacia el tocador, en ese momento Robert llegó al lado de Sewell.
-Disculpen, ¿interrumpo algo?.-
-Para nada Robert, mira, te presento a Neil Leagan, el socio del cual te hablé-
-Es un placer Robert-
-El placer es mío-
-Mire, ahí vienen los chicos, ¡vengan!, estamos por aquí-
Se acercaron Terry y Karen, él al ver ahí a Neil se le encendió el alma, recordó los momentos en los que se enfrentaron en Nueva York cuando Neil lo fue a buscar.
FLASHBACK
-Eres un petulante engreído, ¿cómo puedes ser capaz de pasearte por toda la ciudad con esa actricilla insignificante, no que estabas muy enamorado de Candy?- dijo un furioso Neil.
-Estoy enamorado de Candy, pero eso, es otra historia, ¡tú no entiendes!, como hombre debes de comprender que podemos pasar por momentos de debilidad-
-¡Eres un cretino Grandgester!, siempre lo fuiste, desde el colegio siempre has sido así y no cambiarás, si de verdad estuvieras realmente enamorado no sentirías esa "debilidad"- le atestó un fuerte golpe el cual fue correspondido, de repente estaban inmersos en una lucha que estaba pendiente desde que eran adolescentes, cada quien sacando rencores pasados.
-Y dime, ¿a qué has venido?, ¿no me digas que a buscar a Candy?-
-Claro que vine a buscarla, vine a pedirle perdón por todas las tonterías que le he hecho, parto en un largo viaje y no quería irme sin su perdón, pero ¿qué es lo primero que me encuentro?, a un actorcillo de cuarta besuqueándose con otra y ¡no la estabas pasando nada mal!, eres repulsivo Terry-
-Tú no tienes nada que venir a juzgarme, ella es mía y así será cuantas veces lo quiera-
-Pues espero que ella nunca llegue a ver lo que yo vi, porque entonces si ¡te mato imbécil!, realmente no sabes lo que es amar-
Se marchó de ahí, iba pensando regresar a Chicago antes de irse a Chile, no encontró a Candy, tal vez sería mejor dejarle una carta, no soportaría verla a los ojos y callarse lo que vio, -¡ la amo tanto!, no le partiré el corazón de esa manera, no seré yo-
-Con que, tú eres el socio del Sr. Sewell-
-En efecto, soy su socio-
Se miraron fríamente los dos hombres
-Mira Neil, ahí viene tu esposa-
Todos los caballeros presentes voltearon hacia donde dirigía su mirada Sewell, ahí estaba ella, fundada en su vestido escarlata, ¡estaba radiante!, su belleza era notable y las miradas se posaron en ella.
-¿Qué es lo que están viendo mis ojos?, ¿es una alucinación?, ¡no puede ser verdad!, pero sí, ¡es ella!, aunque… ¿por qué la llamó?… su esposa…
¡Hola Chic s! Gracias a todas por sus comentarios, me ayudan mucho a seguir escribiendo y desarrollando la historia. Espero sus comentarios, esto ya se va a poner más intenso. Saludos y un abrazo :)
