CAPÍTULO IX
Eran días de dicha y felicidad para Terry y Candy, después de un largo distanciamiento al cual tuvieron que verse forzados gracias al accidente de Susana y a la decisión de él de no dejarla desamparada en agradecimiento a que le salvó la vida; los dos tomaron sus respectivas decisiones las cuales tienen sus consecuencias; después de la agonía lenta de Susana, de nuevo renacía la esperanza de convertirse en pareja de nuevo. En esos dos años Candy convivió mucho con Albert, llegaron a ser cómplices y él la apoyaba en todo lo que ella llevaba a cabo, gracias a que patrocinó el crecimiento de la clínica Feliz del doctor Martin, Candy cada vez aprendía más sobre enfermería y era la encargada de enfermeras de la clínica y también la custodia del doctor Martin, Albert se fue convirtiendo en alguien indispensable para Candy y él a su vez se encariñaba más con ella, todo iba muy bien hasta el día en que llegaron juntos Candy y Terry a verlo.
-¡Hola Albert!- llegó saludando Terry
-¿Así que por fin se encontraron?, creo que eso era inevitable o ¿me equivoco?- dijo un poco serio Albert.
-Pues eso debe de ser, ¿por qué lo dudas?- preguntó Terry un poco molesto
-Terry amor, creo que Albert solo está preocupado ¿o no?- dijo Candy
-Claro, es eso, estoy preocupado- dijo un dubitativo Albert.
-Venimos a decirte que no esperes a Candy a cenar, la traeré a casa, quiero pasarme todo el tiempo posible con ella, tengo unos días libres en el teatro mientras montamos la siguiente obra, ¡no sabes lo feliz que estamos!-
-Eso espero Terry, espero sepas corresponder como se debe el amor que te tiene Candy, no la defraudes o tú y yo tendremos serios problemas-
-No será así, te lo prometo-
Se despidieron afectuosamente de Albert y salieron rumbo al centro de Manhathan para pasar toda la tarde juntos. Mientras tanto él los observaba desde la ventana de su despacho.
-Señor, usted tiene sus reservas con esta relación, o, ¿me equivoco?-
-No te equivocas George, me conoces de sobremanera, y sí, tengo mis dudas, tú más que nadie sabes la vida que ha llevado Terry en el último año, no es nada oculto que llevó una vida disipada aun estando casado con Susana, sabemos que su enfermedad fue la depresión causada por ese malestar, dicen que se dejó morir y eso no me gusta para nada… mi pequeña Candy lo ama mucho, yo pienso, sabes, que no es amor, creo que es sólo la ilusión del qué hubiera pasado si no estuviera Susana, ojalá me equivoque y esta vez sea feliz-
-Eso espero señor, pero usted, ¿usted será feliz?-
-Si ella es feliz, lo seré yo también, vamos a trabajar.-
-Como usted diga Sr. Williams-
Esa mañana estaba hermosa en el jardín de las rosas, y él sólo añoraba algo, encontrar a su querida Candy.
-Oh Candy, siento haberte perdido así, ¡no sé por qué no he podido dar con tu paradero!, me siento tan frustrado y yo…. ¡Yo encerrado en esta maldita silla de ruedas!, siento que puedes estar viva, Candy, ¿dónde estás?-
-Lo siento tío, ¿estás bien?, te noté intranquilo y vine a alcanzarte-
-Estoy como siempre Archie, enojado y frustrado por no tener noticias de ella-
-Lo sé, toda la familia, incluyendo la tía abuela no es la misma desde aquel trágico accidente-
-Lo bueno que pudieron dar con esos malditos asaltantes, ¿cómo puede haber personas tan malas en este mundo?- lo dijo mientras apretaba fuertemente el puño.-
-Verás tío que tendremos noticias de ella, pienso que sigue viva, mientras no encontremos su cuerpo sé que ella estará viva, pero, ¿dónde estará?, en esas fechas ella estaba extraña, deprimida, no quiso decirme por qué se había venido de Nueva York sin avisarnos y de este tonto Grandchester, pues, tú lo sabes, no supo decirnos nada, ¡fue un imbécil!-
-Ya no recordemos este trágico pasado, me atormenta demasiado y yo… ¡en esta maldita silla!-
-Tranquilo tío, según el doctor es cuestión de tiempo para que te recuperes, pero necesitas seguir las indicaciones al pie de la letra, mandaste despedir al terapeuta, eso no remediará nada, la tía abuela está consternada, deprimida, sólo la mantiene ocupada la boda de Elisa que pronto se realizará, ¿sabías que Neil no vendrá?, dice que tiene muchas ocupaciones en Chile y que creo ya se casó, vaya, ese sí que se redimió, cambió demasiado, si te soy sincero tío, tenía mis dudas con respecto a él, pero cuando supe que el dinero que invirtió era de él y que se lo ganó con su trabajo, la verdad me dejó asombrado-
-A mí también me sorprendió, pero me alegra que él si haya sabido enfrentar sus errores y enmendar lo que se pueda, este año alejado de todos nos ha demostrado que puede y si ya se casó pues qué bien por él, al menos, él es feliz-
-Tienes razón, y nosotros también porque nos quitaremos a Elisa de encima- guiñó un ojo en señal de triunfo y ambos rieron a carcajadas.
-Disculpen que los interrumpa- llegó Doroty hacia donde estaban Archie y Albert- acaba de llegar el Sr. George y quiere verlo
- En seguida voy Dorothy, páselo al despacho, Archie, ¿me puedes ayudar?-
-Con gusto tío-
En el despacho…
-¡Buenos días Sr. Williams!, ¿cómo se encuentra hoy?-
-Igual que todos los días George, hasta que no encuentre a Candy no podré estar en paz-
-Entiendo, tengo noticias sobre Grandchester, se fue a Sudamérica a una gira especial, va a recorrer la Argentina, Chile y Venezuela, un proyecto ambicioso que patrocina el Sr. Sewell-
-Vaya, él sí que siguió su vida, fue el primero en darse por vencido, ¿verdad George?, ¡vaya manera de amar a mi prima!-
-No juzguemos, es algo que no sabemos a ciencia cierta lo que ocurrió, pero… en fin, él debe de distraerse en algo, nosotros a lo que nos concierne, ¿qué asuntos te traen por aquí viejo amigo?-
-Es sólo para informarle que ya dieron sentencia a los malhechores, les dieron 40 años de cárcel por intento de robo y secuestro, por la desaparición de la señorita Candice y daños en su persona-
-¡¿40 años?! ¡Eso es una burla George!- dijo un irritado Archie
-Tienes razón, ¿por qué no les impusieron cadena perpetua?- preguntó Albert.
-Las razones que dio el juez fueron que hasta que no encontraran muerta a la señorita Candice no se puede procesar por asesinato, como está desaparecida hay que esperar a que aparezca viva o… muerta-
-¡No es posible, desgraciados!- gritó con molestia Albert.
-Seguiré al pendiente del caso y de la búsqueda de la señorita Candice, he cambiado de detective, espero este nos tenga mejores resultados-
-Eso espero George, eso espero- dijo Albert- ¿Dónde estarás mi querida Candice?, sabes… ese día te iba a declarar mi amor por ti- pensó en sus adentros Albert, ese sentimiento se fue dando sin querer, él lo sentía perdido al ver a Candy con Terry y estaba decidido a dejarla ser feliz; si ella era feliz él también lo sería, pero ese repentino cambio en ella, el haberle dicho que no volvería a ver a Terry le hizo albergar esperanzas, aunque ella dijo que había tomado una decisión y que no se haría para atrás, nunca supo que decisión fue, se la iba a decir ese día, pero tuvo que ocurrir ese infame accidente que le arrebató una vez más a Candy.
-Tío, ¿estás todavía aquí?- lo interrumpió Archie
-Sí… sí dime…-
-Estabas perdido, George ha traído a un nuevo terapeuta y esta vez no te vas a deshacer de él, acaba de ir por él así que te llevaré a tu habitación y no acepto un no por respuesta-
-Está bien Archie, vamos, ¿tú crees que algún día volverá la alegría a esta casa?-
-Yo pienso que sí tío, eso espero…-
Y se alejaron hacia la habitación de Albert.
Gracias a todas por sus comentarios, eso me da más motivación e inspiración de seguir adelante con la historia, como ven ya apareció Albert el cual también es un personaje importante en este fic, de nuevo mil gracias por seguir la historia y espero este capítulo haya sido de su agrado, les mando saludos y un abrazo. :)
