CAPÍTULO XIII
Neil al despertar se quedó contemplando a su amada esposa y no quiso despertarla, el tenerla en sus brazos, profundamente dormida y con una tranquilidad que emanaba de ella que no la quiso despertar, se quedó contemplándola tiernamente y rememoró aquellos momentos que aunque intempestivos, fueron los más felices de su vida…
Era un día tranquilo, aparentemente para él, en ese día llegó de Nueva York con un mal sabor de boca, haber visto a Terry besándose con aquella chica, al llegar a Chicago días atrás fue a la residencia Andrey a buscar a Albert, tenía que hablar con él primero.
-¡Buenos días Neil!, pasa por favor, toma asiento- le indicó Albert
-Gracias tío William-
-Veo con agrado que has cambiado, que has reunido tu propio capital y que estás a punto de fijar tu residencia en Chile, ¿no es cierto?-
-Eso es muy cierto, me di cuenta que el ritmo de vida que llevaba no era nada provechoso para mí, pero gracias a ciertas personas pude darme cuenta de mi error y salir adelante-
-Bien Neil, me da mucho gusto, y quiero recordarte que los incidentes que tuvimos en el pasado quedan olvidados. Por cierto ¿pudiste ver a Candy?-
-No, no pude verla, sólo… tuve un encuentro algo desagradable con el actor ese, Grandgchester-
-¿No te dejó ver a Candy?-
-Algo así- respondió Neil con intranquilidad, no quería decirle lo que vio, pensó que iba a ser tomado como una mentira más y no los culparía, él se había ganado ese concepto a pulso-
-Bueno, ya encontrarás el momento preciso para poder hablar con ella, seguirás unos días aquí, ¿verdad?-
-Sí, pasaré unos días con mis padres y terminaré de arreglar unos asuntos de Sewell, espero poder ver a Candy y pedirle perdón por todo lo que hice, pero si no lo logro, ¿le podría entregar una carta que le escribiré para que, aunque sea por ese medio ella llegue a perdonarme?-
-Así será- se paró de su asiento y fue a estrechar la mano de Neil, que al final de cuentas eran parientes y como familia debían de arreglar sus diferencias-
-Me retiro, salúdeme a la tía Elroy de mi parte-
-Le daré tus saludos, que tengas un buen día-
Neil se retiró a su hogar, estuvo arreglando unos papeles por unos días, estuvo tramitando permiso de residencia en Chile, ultimando detalles de su mudanza, los Leagan le querían organizar una fiesta de despedida pero él no quiso, solamente deseaba unos días de paz y tranquilidad, cuando estuvo listo le redactó una carta a Candy, a su amada Candy donde le pedía perdón por todo el daño que consciente e inconscientemente le hubo causado; esa tarde se decidió a caminar por los alrededores meditando lo que iba a ser su nueva vida muy lejos de casa, muy lejos de Chicago, - tal vez sea lo mejor, comenzar de cero y empezar con una nueva vida- iba tan absorto en sus meditaciones que sin darse cuenta se adentró a una parte del bosque que comunicaba con un parque, de repente escuchó unos sollozos que lo sacaron de sus pensamientos, entonces fue a averiguar de dónde salían y, para su sorpresa ahí estaba; sí, ahí estaba ella, Candy, la mujer dueña de su corazón, pero…
-¿Candy, eres tú?, ¿qué te pasa?-
Ella volteó y al mirar a Neil se incorporó súbitamente e intentó correr, él se fue tras ella y por el llanto que tenía se tropezó, no logró caer porque él la abrazó.
-Candy, no quiero hacerte daño, ¿qué te pasa?, ¿te puedo ayudar?-
-¡No!, suéltame, eres la última persona que pude haberme encontrado-
-Disculpa mi atrevimiento, pero no podía dejar que te cayeras, sé que no me creerás, pero quiero ayudarte, ¿quieres que te lleve a tu casa?-
Candy volteó a ver a Neil y por primera vez notó en sus ojos algo diferente, ese ya no era el Neil que ella conoció.
-No, no quiero llegar a casa por el momento, no me siento muy bien-
-Entonces permíteme acompañarte aquí, en silencio, solamente me quiero asegurar de que antes de que te vayas te encuentres bien-
-Está bien, sólo quiero caminar un poco-
-Entonces te acompaño, vamos-
Estuvieron caminando largo rato en silencio, él no se atrevía a romper el silencio que ambos habían pactado, ella, aunque extrañada, se sentía tranquila a su lado, sabía que esa vez no la iba a dañar.
-Gracias por acompañarme Neil, me siento más tranquila-
-Entonces déjame acompañarte a tu casa, ¿lo permites?-
-Está bien, vamos-
Estuvieron caminando por un rato hasta llegar a la residencia Andrey donde se había estado hospedando desde que Albert regresó como cabeza de la familia, había regresado apenas y había estado en silencio, ni Albert ni Archie pudieron hablar con ella.
-Gracias Neil, me retiro, parecerá irreal, pero… gracias por haberme acompañado-
-No sé qué te pasa Candy, pero si puedo ayudarte, dímelo… por cierto, ten esta carta, cuando quieras léela, no estaré mucho tiempo por aquí, me retiro, hasta luego Candy- se dio la media vuelta y se fue.
Candy entró a su habitación, no había querido hablar con nadie, solamente se la pasaba en su cuarto, se acostó en su cama y se puso a leer la carta de Neil. En dicha carta él le explicaba todo lo que pasó desde que la conoció, le pidió disculpas y le contó todo sobre su rehabilitación y sus nuevos proyectos, era una carta de despedida y le pedía ser su amigo, si ella lo permitía, ella por primera vez sintió compasión y se alegró de que él se haya apartado del camino que llevaba. Ella redactó una carta la cual le alegró de sobremanera.
Querido Neil:
Gracias por expresarme tus sentimientos, estoy muy contenta de que hayas decidido rehacer tu vida, aunque no necesitabas irte muy lejos, pero si es tu decisión así será, acepto ser tu amiga, ¿podemos vernos en algún café cercano?
Saludos.
Candice
Él recibió la carta con agrado y en vez de contestarle fue a visitarla esa tarde después de hacer unos trámites en la compañía de Sewell, estaba nervioso, era la primera vez que iba a platicar con ella sin los rencores del pasado, no quería echar a perder esa oportunidad de hablar por última vez con el amor de su vida.
-Buenas tardes, quisiera hablar con la señorita Candy-
-En un momento le aviso, pase señor Neil-
-Gracias Dorothy-
-¿Neil?, ¿qué haces aquí?- preguntó Archie
-vengo a visitar a Candy-
-¿No será alguna de tus tretas?-
-te aseguro que no, vengo a invitar a Candy a salir, necesitamos aclarar muchas cosas antes de irme a Chile-
-Te estaré vigilando, ella ha estado muy rara, no ha querido hacer ni hablar nada, se me hace extraño, pero lo averiguaré-
-no te preocupes, no haré nada malo.-
-¡Hola Neil!-
-¡Hola Candy, vengo a invitarte un café, ¿harías el honor en acompañarme?-
-Claro, sólo voy por mi bolso, en un momento nos vamos- Candy fue por su bolso y bajó a donde estaba Neil, se despidieron de Archie y salieron, él la escoltó a su auto y se fueron al centro de Chicago, entraron a un café muy acogedor y él pidió una mesa para dos.
-Me puede traer un café expreso por favor, favor de traerle a la señorita lo que ella desee-
-Un capuchino está bien-
El mesero se retiró y en un instante les trajo su orden.
-Toma Candy, disfruta tu café, dime, ¿por qué aceptaste tomar un café conmigo?-
-Leí tu carta y quiero escuchar de viva voz y comprobarlo que en verdad has cambiado, ¿en serio te marcharás tan lejos?, ¿por qué esa decisión?-
-La decisión la tomé porque quiero comenzar una nueva vida, sé que tal vez no llegues a perdonarme, pero, no quería irme sin antes aclarar las cosas contigo, en ese encierro medité mucho las cosas y todo lo hice mal, te quería, te… pero no me conduje con rectitud, lo hice de la manera en que fui enseñado y… fui un tonto lo reconozco, espero me puedas perdonar todo lo que hice-
Candy le tomó la mano y le dijo… - te perdono Neil, ahora veo en tu mirada que eres sincero, dime, ¿cuándo te vas?-
-La semana entrante, quisiera poder visitarte en estos días si me lo permites-
-Claro Neil, me encantaría- había en su mirada un dejo de tristeza.
-¿No crees que se pueda molestar tu novio?, sé que eres novia de Grandchester-
-Ehh, no, no creo… ya no somos nada… y una lágrima se asomó en su rostro-
-No me digas que se atrevió a hacerte daño-
-Es una historia muy larga… ahorita no quiero hablar de eso, ¿qué te parece si vamos a caminar?-
-De acuerdo, será un gusto acompañarte-
Estuvieron caminando por las calles un rato, Neil le contaba todo sobre su proyecto en Chile, ella asombrada no podía creer que el hombre que tenía ahí era el mismo patán que la había bromeado y hecho la vida pesada en tantas ocasiones, de repente eso había ya pasado como una travesura de chiquillos y ellos, ya no eran unos chiquillos, iban extrañamente contentos los dos, cuando de repente Candy se empezó a sentir mal.
-Neil, espera…-
-Candy, ¿qué te pasa?, respóndeme-
Neil cargó a Candy y la puso sobre una banca esperando que se despertara, afortunadamente no pasó mucho tiempo para que reaccionara.
-¿Te estás alimentando bien?-
-Sí, solamente he tenido algunos malestares-
En realidad Candy ya sabía el porqué de esos malestares, no quería decírselo a Albert ni a Archie porque eso sería una catástrofe y ella no quería ser la culpable de otra desgracia en la familia Andry, pero ¿cómo iba a solucionar el problema?
-Candy, ¿qué piensas?, ¿quieres que te lleve al doctor?-
Repentinamente Candy comenzó a llorar amargamente, Neil no supo qué hacer, así que sólo se sentó a su lado y la abrazó, le dio sus hombros como consuelo
-No llores Candy, ¿qué te pasa?, puedes confiar en mí-
-Neil, es que… es que yo… - y siguió llorando.
Duró unos momentos más en ese trance, cuando terminó de llorar se incorporó y vió a Neil a los ojos.
-Neil, no quiero ser la causante de una desgracia más en la familia Andrey, me enamoré como una tonta, no medí las consecuencias, pensé que era correspondida de igual manera, pero la vida me volvió a demostrar que estaba equivocada, si alguien ama debe luchar por lo que desea, por lo que ama y poniendo las cosas en perspectiva, él nunca me amó, creyó estar enamorado… pero creo que nunca fue así, sólo fui amor de adolescente y nunca lo pude superar… sabes,… me avergüenza decirlo, pero… estoy esperando un hijo de Terry-
-¿Qué?- casi gritó con asombro- y ¿él lo sabe?-
-No, no le di oportunidad y no quiero que lo sepa, no quiero que lo obliguen a casarse conmigo, no lo deseo, si no respetó nuestro amor, pues no quiero que esté conmigo por compromiso, ¡oh Neal! Has de estar pensando que soy la persona más indeseable del mundo, una cualquiera-
-No Candy, al contario, pienso que eres una mujer enamorada e hiciste lo que toda mujer realmente enamorada hace, pero… ese patán no supo valorarte, dime, ¿qué harás al respecto?, ¿quieres que hable con él?
-No, ¡no lo hagas!, no vale la pena, pero ahorita realmente no sé qué hacer, al rato se me notará y no lo podré ocultar, Neil, ¿podría irme contigo a Chile?, soy buena enfermera y puedo ser tu secretaria, trabajo muy bien, tú lo sabes, así cuando nazca mi hijo puedo regresar después y dar las explicaciones pertinentes-
-Candy, ¿estás segura de lo que me estás pidiendo?-
-Completamente, cuando leí tu carta estuve pensando en esa idea, por favor, llévame como tu empleada, podemos decir a la familia que llevarás tu idea del dispensario y que te ayudaré por un tiempo para que Albert no se oponga, piénsalo.-
-Pero Candy, y ¿tu hijo?, ¿quieres que nazca como un bastardo?-
-Este… ¿cómo dices eso?, no me avergüenzo del bebé, es mío solamente eso diré-
-No Candy, no me parece buena tu idea-
-¿Qué?, ¿por qué dices eso?
Neil se levantó, se dio la media vuelta, le ayudó a pararse y fijamente a los ojos le dijo:
-No es buena idea que vayas como mi trabajadora ni colaboradora, Candy, yo… yo te amo, quiero que vayas como mi esposa, que ese bebé tenga un padre, estoy dispuesto a darle mi apellido-
-¿Qué dices Neil?-
-Es más, casémonos ahora mismo Candy, nos vamos a Chile después del regaño de todos y ya luego les hacemos partícipes de tu embarazo y allá lejos no sospecharán nada-
-¡Neil!, ¿tú estás dispuesto a?... pero… no te…
-Shh.. . no lo digas, lo sé de antemano y no haré nada que tú no quieras, si después de un tiempo prudente no has logrado sentir algo por mí te dejo en libertad, aunque me duela con todo el corazón-
-¡Neil!- Candy se quedó sorprendida por esa propuesta, no sonaba un tanto descabellada, lo estuvo meditando-¿Te puedo dar una respuesta mañana?-
-¡Claro Candy!, mañana paso por ti a la misma hora-
-De acuerdo-
-Ya es tarde, vamos hacia el coche y te llevo a la mansión Andrey-
Caminaron hacia el coche y Neil la llevó hacia la mansión, se despidieron afectuosamente y él le dio un beso en la mano, al día siguiente muy puntual fue por Candy, a Archie le pareció extraña esa condición así que le preguntó directamente a Candy lo que pasaba antes de que bajara.
-¿Cómo que ya veremos muy seguido a Neil por aquí, ¿no?-
-No, claro que no, él pronto se irá a Chile y pues he decidido entablar una amistad con él, él es sincero y pues quiero conocerlo en ese plan antes de que se vaya a Chile, espero no haya objeción o¿ sí?-
-No, claro que no, pero… no nada, ve anda.-
Candy bajó hacia donde la esperaba un Neil impaciente, sabía que lo que le propuso era algo radical, pero la amaba tanto que la aceptaba así cual era ella y no quería que fuera señalada por la sociedad. Esa tarde no se fueron en coche, decidieron caminar, estuvieron caminando largo rato en silencio, ella lo tomó del brazo y se encaminaron hacia el parque donde él la encontró ese día.
-Neil, he pensado mucho tu proposición, estuve meditando largamente y, sí, acepto casarme contigo, sólo que no quiero que se enteren los Andrey, solamente quiero que se enteren mis madres, ¿crees que podamos casarnos mañana mismo en el hogar de Pony?-
-¡Me haces tan feliz Candy!, verás que no te defraudaré ni a ti ni a nuestro hijo, ohh, lo siento, me precipité mucho-
-Oh- se sonrojó Candy- creo que serás un buen padre-
Ambos sonrieron y procedieron a ir a merendar a un restaurante cerca, ultimaron los detalles y Candy decidió que un día antes de partir a Chile se lo contaría a Albert.
Neil estaba absorto en sus pensamientos y de repente sintió que lo abrazaron, era Candy, su amada Candy, no era un sueño, en verdad ella estaba ahí para él.
-Amor, no sé qué pasó, pero no puedo recordar nada de lo que me dijo aquel caballero, sólo sé que su presencia no me es grata-
-No te preocupes amor, yo estoy aquí para protegerte-
Candy se volvió a quedar dormida y él junto a ella disfrutando ese momento tan dulce, -lo que tenga que ser lo será y yo estaré a tu lado, pase lo que pase- pensaba Neil antes de dormir.
¡Hola de nuevo!, espero les hayan gustado los dos capítulos, creo que la historia va tomando su curso y aclarándose muchas cosas. Espero sus comentarios, nos leemos pronto. :)
