CAPÍTULO XV
Se dice que los seres humanos somos seres insatisfechos, que si en ese momento somos felices queremos más y si estamos haciendo algo pues pensamos en otra cosa, rara condición humana, pero básica para que el hombre avance y no se quede con las dudas, ese tipo de dudas que matan el alma, Terry estaba absorto en sus pensamientos.
-Candy, ¿por qué perdiste la memoria?, ¿cómo pasó ese accidente?, tengo que averiguarlo, no me conformaré con lo que dicen, tengo que ver a Candy cueste lo que cueste- salió de la habitación y se dirigió a la de Karen.
Toca a la puerta – Karen, ¿estás ahí?-
-Adelante Terry, puedes pasar-
-Seré directo, dime, ¿verás hoy a Candy?-
-Sí, quedamos en ir a comer, pero no creas que echarás a perder la comida, no te pienso invitar-
-Vamos Karen, es que tengo muchas dudas-
-Pues no creo que merezcas que te las aclaren, digo, sé de tu reputación y tu relación con Becky, ¿no la dejaste esperanzada en que ibas a casar con ella?, fue lo último que supe-
-Sí, de hecho prometí hablar con ella de eso cuando regrese a Nueva York, pero, necesito saber por qué Candy no me recuerda ni quiere saber de mí-
-creo firmemente Terry que tú no sientes amor por Candy, lo que tienes es tu orgullo de macho herido y eso… eso querido Terrence es más fuerte que todo, al menos en ti así fue, y qué tal que el Sr. Leagan en verdad la haya conquistado y haya cambiado, la vida da muchas vueltas y tú eres el perfecto ejemplo de ello-.
-Ya Karen, ¡basta!, dices puras tonterías, ¿me vas a ayudar o no?
-No, no te ayudaré, iré a comer con Candy y no quiero que te aparezcas por ahí, regresaré para el ensayo general-
-Está bien, no me moveré de aquí si no lo deseas-
-Me parece perfecto, nos vemos Terry- le da un beso en la mejilla.
-Sí, nos vemos, pero no cumpliré lo que te dije- Inmediatamente se fue sigilosamente tras de Karen, ella no sospechaba que alguien la seguía, estaba tan sorprendida y admirada de la ciudad de Santiago, su gente, ella, que había recorrido toda Europa y parte de Asia no lograba comprender como no había visitado antes tan hermoso país.
-Pare ahí cochero, ahí será mi compromiso-
-Claro señorita, permítame ayudarla-
-Gracias, se puede retirar y regrese por mí en dos horas por favor-
-De acuerdo señorita, un placer- ambos asintieron con una pequeña reverencia a modo de saludo.
Ella al entrar al restaurante provocaba la mirada de los hombres, claro, ella es una persona muy atractiva y de gran personalidad, iba ataviada con lo último de la moda italiana, un hermoso vestido color zafiro y zapatos en tono gris dicho de cual resaltaba su hermosa cabellera castaña y sus expresivos ojos.
-Bienvenida señorita Klaise, los señores Leagan la esperan-
-Gracias- y se dirigió al privado que había reservado Neil para ellos. Al momento que entró en el salón Neil se puso de pie y fue hacia donde estaba ella.
-¡Qué gusto verla de nuevo señorita Klaise, permítame escoltarla-
Ella asintió con una reverencia.
-¡Hola Candy!, es un gusto enorme volver a verte-
-Para mí es un enorme gusto, me has caído muy bien, no sé por qué tengo la sensación de conocerte-
-Y así es, nos conocemos desde hace años-
-Disculpen que las interrumpa señora y señorita, me retiro, tengo unos asuntos que atender, la dejo en buenas manos Karen, allá afuera está nuestro chofer que las esperará para llevarlas de regreso al hotel-
-Oh, no se hubiera molestado, le di indicaciones a mi cochero de que regrese por mí en dos horas-
-Karen, ¿me va a dejar sola?-
-Oh, no es mi intención, sólo que…-
-Por eso no se preocupe Karen, yo le diré a su chofer que no venga por usted, que nosotros la llevamos, primero llegaré al hotel por unos papeles… permítame recordarle que no fuerce a Candy, no deseo que tenga una recaída como la de anoche.-
-No se preocupe, así será-
Neil se marchó, tenía asuntos que atender con su socio, aunque se fue algo intranquilo, presentía cosas no muy agradables.
-Espero no pase nada ni intente nada ese Grandchester, si lo hace se las verá conmigo-
Neil se fue de ahí no muy seguro de dejarlas solas, pero no tenía opción, sólo le quedaba confiar.
-Bien Karen, pues es un gusto volver a verte, cuéntame qué hace alguien como tú en un país latinoamericano-
-Pues mira, para no aburrirte te lo contaré en forma resumida, el señor Sewell es uno de los patrocinadores de la compañía Stratford donde yo trabajo, nuestro director quiere expandir fronteras, nos puso a estudiar español arduamente por un año aproximadamente, lo que quiere Sewell es que aquí en Latinoamérica se presenten obras de gran categoría como en Broadway y Europa, y pues aquí estamos, como es el país de residencia del socio principal pues estaremos de gira por el país durante 6 meses-
-¡6 meses! Eso es mucho tiempo-
-sí, considerando que nos tomó casi un mes llegar por acá, transbordamos trenes y barcos, pero aquí estamos, dispuestos a llevar a la cultura hasta los confines de la Tierra, y vaya que esto parece el fin del mundo-
-Sí Karen, algo lejos, sabes, como no recuerdo mucho de los Estados Unidos ni de Chicago, pues estos paisajes se han vuelto parte de mí.
-Dime Candy, ¿no recuerdas absolutamente nada?-
-No muchas cosas, en mi mente hay la imagen de un chico rubio que me dice unas palabras, siento que es alguien muy querido para mí, pero no logro recordarlo, mi esposo dice que no debo de forzar mis pensamientos o me hará mal, sabes, él ha sido muy amoroso y paciente conmigo, me ha cuidado con tanto esmero y puedo decirte que al día de hoy lo amo mucho-
-Es que ¿no lo amabas antes?-
-No es eso, siempre me he sentido muy bien en sus brazos, como un protector, pero sin memoria, pues no recordaba muchas situaciones hasta que dejé de pensar y me dispuse a sentir-
-¿a sentir?-
-sí, precisamente a eso, a guiarme por lo que cada persona me hace sentir, no sé si alguna vez recupere totalmente la memoria, lo que sí sé es que los sentimientos no se fueron y ellos me ayudarán a recordar-
-entiendo, por eso es que rechazaste a Terry-
-¡Terry!, hablando de él, sabes, no recuerdo nada, lo único que si te puedo decir es que cuando me tomó en sus brazos sentí un enorme rechazo, como odio y tristeza, todo junto a la vez, no sé qué haya pasado entre nosotros, pero lo que haya sido no fue muy agradable-
-No siempre fue así Candy, no siempre- la tomó de la mano- yo no seré la que apresure tus recuerdos, no contarte nada de lo que yo vi y oí porque sería desde mi perspectiva, será mejor que sigas así, "sintiendo"-
-Sí, seré un sentimiento andante- y ambas se echaron a reír.
-Señoritas, ¿gustan que les tome la orden?-
-¡oh! Terry, ¿pero qué haces aquí y… vestido así?-
-Soy su camarero-
-Pero…-
Todo esto lo presenciaba una Candy desconcertada, no quería tener cerca a ese hombre, pero también sabía que tarde o temprano lo tenía que enfrentar y más si era parte de su pasado, ese pasado tan velado para su mente.
-No sé qué pretende realmente señor, lo que pasó ayer fue algo verdaderamente penoso, pero creo que mi mente no quiere ni desea recordar los lazos que alguna vez tuve con usted-
-No digas eso Candy, sé que lo dices para lastimarme, pero lo juro, lo que deseo es conocer el por qué te alejaste, ¿por qué no volviste?-
-No sé de qué me habla-
-¡Basta Candy!, no te hagas la disimulada, sé que algo recuerdas o si es que no es una mentira lo de tu amnesia.-
-¿Se atreve a decir que soy una mentirosa?-
-sí señora pecas, ¡es usted una mentirosa!-
-¡Oh!- Candy se llevó las manos a su cabeza, de repente se vino una imagen a su mente, ella trepada en un árbol contemplando hacia un edificio viejo y en el cual había muchos estudiantes, a su lado vió a Terry y a lo lejos a Neil-
-Mi cabeza-
-¡Ves lo que provocas!-
-Sí, si lo veo, pero necesitaba comprobar que realmente perdió la memoria-
-Has visto que sí, ¡vete de aquí!-
-¡no, no me iré!, menos voy a dejarla en ese estado.
-Candy, ¿estás bien?- la miraba un confundido Terry.
-Ehh, sí, vi algunas imágenes pero no están muy claras en mi mente, discúlpeme, pero lo que haya pasado entre nosotros no ha de haber sido muy bueno porque al sentirlo cerca no me provoca nada bueno, lo siento, pero si usted es parte de un pasado doloroso no quiero recordarlo, ¡váyase!-
-Candy… pero…-
-¡Qué se vaya!-
-ya la oíste Terry, será mejor que te vayas, te veo al rato en el teatro.-
-Está bien, por hoy ganaron, pero espero verte en la noche de estreno de la obra- Al terminar de decir estas palabras se retiró del restaurante.
-¡Es un pesado! Cree que siempre se tiene que salir con la suya-
-¿qué dices Candy?, has descrito muy bien a Terry, eso quiere decir…
-Oh, ¡es cierto!, creo que inconscientemente algo he recordado, aunque a decir verdad Karen, si ese pasado es doloroso prefiero no recordarlo.-
-Me parece perfecto, mejor nos disponemos a comer, si no tu marido me retará-
-jajajaja, qué ocurrente eres Karen-
-Vaya Candy, sigues siendo la misma de hace años, que rara es la amnesia, no recuerdas cosas pero en cambio, las personas y su personalidad no sufren tantos cambios, esto es en verdad sorprendente-
-¿realmente lo crees así?-
-¡claro!, pero vamos a comer y a charlar-
-Sí, empecemos-
Así estuvieron largo rato, riendo, Karen ayudando un poco a poner recuerdos en su mente, de cómo la conoció y se toparon varias veces, tuvo cuidado de no mencionar mucho a Terry ya que la misma Candy lo había pedido, al pasar dos horas aproximadamente llegó el chofer de los Leagan.
-Creo que es hora de partir Karen, ¿vas al hotel o al teatro?-
-Voy al ensayo, recuerda que mañana estrenamos, espero verte por ahí-
-Claro que sí, no me perderé para nada tu actuación, creo que nos volveremos buenas amigas Karen, a decir verdad no tengo, desde que volví del coma, Celia, su esposo y mi marido son mi única compañía, ahora que arranquen los proyectos que tiene mi marido tengo la firme esperanza de conocer a más personas-
-Candy, ¿has pensando alguna vez en volver a Chicago?-
-Sí, de hecho él lo prometió, dijo que una vez tuviera todo en orden por acá iríamos una temporada para ver si logro recuperar mis recuerdos, te confieso que en este momento soy feliz, pero este vacío que siento, algunas veces no… no me siento completa-
Karen tomó de la mano a Candy, -entiendo, pero para eso estamos las personas que te apreciamos, para ayudarte en el proceso-
-Gracias Karen, mira, hemos llegado-
-Me despido, espero verte mañana-
-¡Hasta mañana Karen!-
El cochero partió rumbo al hotel.
Ya en el hotel…
-¡Hola cariño!, ¿cómo te fue en tu comida con Karen?- la recibió con un tierno beso.
-Muy bien amor, sabes, hemos simpatizado mucho, siento que la conozco de hace mucho tiempo, tuvimos una charla muy larga y provechosa-
-¿en serio?, ¿puedo saber de qué platicaron?-
-claro que sí, me platicó el cómo nos conocimos, y las veces que nos topamos, es un poco egocéntrica en su papel de actriz, pero es buena persona, eso lo siento-
-¿Lo sientes?-
-sí, sabes, decidí no empecinarme a recordar todo a la fuerza, sino a sentir, sí, suena descabellado, pero me he animado a sentir a las personas, si esa persona hace que me sienta bien, será buena señal, y si no… prefiero alejarme y aunque los recuerdos no estén, prefiero que no vuelvan, ahora soy muy feliz a tu lado, no importa lo que pase- se fue a los brazos de Neil.
Él la recibió con mucho gusto -¡Oh Candy!, me haces el hombre más feliz sobre la Tierra- dicho esto le dio un largo beso, primero romántico y después se fue tornando más apasionado hasta terminar fundidos en uno solo, demostrándose lo que hasta ese momento sentían, el tiempo se pasó volando que hasta se olvidaron de cenar, y, ¿eso qué importaba?, si estaban juntos y unidos en un mismo tono de amor, lo demás se borra de la mente.
Ya casi al amanecer
-Mi bella esposa, mi hermosa Candy, ¡cuánto te amo!, te amo más que desde el momento en que me di cuenta que eras mi todo, no sé qué haría sin ti.- Le dio un tierno beso y ella despertó.
-¡Buenos días amor!, es hermoso despertar a tu lado, me siento tan completa contigo, ¡tan feliz!-
-¡Tú eres mi todo, y no me gustaría que el tiempo no pasara y quedarme así, rodeado a tus brazos-
-pues así quedémonos por un buen tiempo- y se quedaron juntos, abrazados viendo como el amanecer surgía tan bello en la ciudad de Santiago.
Se pasaron todo el día disfrutándose por completo uno del otro, no hay nada mejor que pasar el día con la persona amada, a la que has llegado a conocer y sentirte plena a su lado, pero había compromisos que cumplir.
-Querida, ¿ya estás lista?, Sewell nos espera en el lobby-
-Ya voy Neil-
En ese momento Candy apareció ataviada en un bello vestido color azul rey, con un peinado estilo griego con un lazo a juego con el vestido, también calzaba unos hermosos vestidos color plata y pendientes a juego, regalo del Sr. Sewell para la señora Leagan.
-Amor, ¡estás radiante!, eres bellísima-
-¡Oh Neil, lo dices porque me ves con ojos de amor-
-Sólo digo la verdad, vámonos Sra. Leagan-
-Sra. Leagan, suena bonito Neil, no lo había pensado de esa manera, es un orgullo llevar tu apellido.
-El honor es mío-
Al llegar al Lobby
-¡Buenas noches!, usted luce radiante Sra. Candice-
-Gracias, lo mismo digo de su encantadora esposa-
-Entonces somos unos hombres afortunados Neil, llevamos a las mujeres más hermosas de todo Chile-
-En eso te doy la razón, partamos-
Y así se fueron las dos parejas a disfrutar la función que él mismo Sewell había patrocinado para comenzar a expandir la cultura y las artes en la ciudad de Santiago.
-¡Te amo Candy!-
¡Hola chic s! Disculpen la tardanza en la actualización, entre la maestría y mi trabajo ando con el tiempo corto, aunado que de repente no tuve inspiración para seguir, espero les guste este capítulo y espero sus comentarios, un gusto estar en contacto con ustedes, son una parte muy importante de esta historia. Les mando un abrazo. :)
