CAPÍTULO XVII

-¡Candy, Candy!, ¡escúchame!- gritaba un desesperado Albert que con dificultad se acercó hacia donde estaba ella y, por su condición se quiso parar de la silla y al verse impotente se cayó al piso y se acercó arrastrando hacia ella, tal era su preocupación pero su necesidad de saber que ella estaba bien era primordial.

-¡George!, ¡Celia!- gritaba desesperado.

De adentro de la casa salieron corriendo a ver qué pasaba, ya que los gritos de Albert eran desesperantes, él en su desesperación trató de pararse y sólo consiguió caer al suelo también, aunque se incorporó y se fue arrastrando para llegar hacia ella que yacía sin conciencia.

-¡Candy!, ¿qué pasa?-

Llegó George y Celia, al ver la escena Celia gritó a su esposo, George cargó a Candy y se dirigió hacia la casa, el sr. Leagan fue inmediatamente a ayudar a Albert y entre Celia, y los demás los llevaron a la casa.

-¿Qué le pasa a Candy Celia?-

-señor, ella sufre de amnesia, no recuerda muchas cosas y creo que al verlos le entró una crisis, ya nos había advertido el doctor Cuevas, sólo que…

-¿Qué Celia?-

-nos advirtió que con esas crisis o recupera la memoria o la pierde por completo, no podríamos saber hasta que se despierte.-

-Pues ande, vaya y avísele al doctor-

-en este momento lo haré, por favor, sólo iré a decirle a Sebastián-

Albert, el cual se encontraba descontrolado, no entendía bien la situación, -¿amnesia?-, ¿cómo pudiste tú, tú Candy, tener el mismo mal que yo sufrí?, eso explica muchas cosas… aunque… otras no.

Neil se encontraba en esos momentos en la mina, nada imaginaba de lo que sucedía a su esposa, se le notaba contento, alegre y muy feliz.

-Carlos, la verdad que en estos momentos soy el hombre más feliz del mundo, tengo una hermosa esposa, el negocio va prosperando, su salud va mejorando y… pues, espero pronto podamos agrandar la familia-

-Así será señor, verá que Dios le va a recompensar todo lo bueno que es con nosotros y su esposa-

-Gracias Carlos, ojalá así sea-

De repente Neil vislumbró a lo lejos un caballo y la figura le pareció familiar.

-¿Será que ese es Sebastián o no Carlos?-

-A ver, sí, si es señor-

-Ojalá no haya pasado nada grave-

-¡Señor Neil!, ¡Señor Neil!- llegó gritando Sebastián

-¿Qué te pasa?, ¿por qué vienes así?-

-Señor, su esposa… la señora… - decía agitado

-¿Qué le pasa a mi mujer?, ¡Habla!, no te quedes callado- gritaba con desesperación.

-ella se desmayó de repente, vamos a la casa señor, el doctor ya va en camino-

-Carlos, quédate al mando de todo, voy con mi mujer, luego te comunicas conmigo.-

-Por supuesto señor, vaya, yo aquí superviso todo y espero que su esposa se encuentre bien-

-Gracias, vámonos Sebastián-

Y Neil, tomando otro caballo se fue a galope, su mente iba nublada, no podría entender el porqué Candy se había desmayado, su mente lejos estaba de imaginar la verdadera razón de la inconsciencia de su esposa. Los minutos que le tomarían llegar a su casa le parecieron una eternidad, en un instante su mente recordó el cómo la encontró en el camino, buscó rápidamente ayuda y la repentina salida hacia Chile sin avisar a nadie.

-No, Candy, a ti no te volverá a pasar nada malo, Dios, que mi esposa esté bien-

Al llegar a la casa lo hizo por la parte de atrás, así que no notó la presencia de sus familiares, entró corriendo y gritando desesperado el nombre de su amada.

-¡Candy!, ¡Candy!-

-¡Qué bueno que ya llegó señor!, el doctor ya está en su habitación con la señora-

-Gracias Celia, voy con mi mujer, por cierto, quiero decirle…-

-Luego me dices Celia, voy con mi esposa-

Se dirigió rápidamente al cuarto y al abrir la puerta…

-Candy, amor, ¿qué pasa?-

Al abrir completamente la puerta se quedó petrificado… no podía creer lo que estaba viendo.

-¿Será posible?- balbuceó Neil

-¡Qué bueno que llegó Neil, acabo de revisar a su esposa, pase, necesito decirle mi veredicto.-

Entró enmudecido, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, ahí estaban ellos, su padre, George y él, Albert, él sabía que tarde o temprano iba a enfrentar esa situación, pero no tan pronto.

-Neil, ¿le pasa algo?-

-Ehh, no, ¿qué le pasó a mi esposa?- se acercó a ella y se puso a su lado tomándola de la mano. Ese gesto no fue desapercibido por el rubio, el cual miraba incrédulamente la escena.

-La señora sufrió un shock, ha entrado en un estado semi comatoso causado por la impresión que se llevó, sus familiares me relataron que al ver al señor Williams ella cayó desmayada, este tipo de impresiones ya lo había advertido, ahora sólo es cuestión de esperar a que ella despierte, o que quiera despertar, ese es un riesgo, por lo pronto hay que tenerla en observación y estaré viniendo dos veces al día a checarla, cualquier cambio en ella avísenme de inmediato, y… tengan mucha paciencia, ella como quiera puede oírlos y no necesita más impresiones, no en su nuevo estado.

-¿en su nuevo estado?, ¿a qué se refiere doctor?- preguntó un preocupado Neil

-Lamento darle la noticia en estas condiciones, pero espero que esto la haga reaccionar pronto, la señora está embarazada, van ustedes a ser padres-

-¡¿qué?¡- dijeron todos al unísono.

-Sí, usted será padre pronto Neil, hay que cuidar mucho a Candy, vendré a la noche para dar indicaciones y por favor que tenga alguien a su cuidado las 24 horas-

-claro doctor, no tenga pendiente-

-aunque no es el momento, ¡felicidades!, todo saldrá bien, tenga usted fe.

-Gracias doctor, Sebastián lo acompañará a su casa-

-No hay de qué, cualquier cambio mande por mí-

Neil no sabía si saltar de alegría o llorar de tristeza- mi Candy, mi querida Candy, ¡te amo!-

Al retirarse el doctor, se notó un ambiente tenso en la habitación, Neil se incorporó y vio las caras interrogantes de sus familiares, tendría que enfrentar muchas preguntas, en otros tiempos él hubiera huido y excusado echando la culpa a otros de sus errores, pero ahora él era un hombre, y uno íntegro y enamorado; por lo cual tendría que enfrentar lo que se viniera encima con toda la entereza que ahora poseía.

-Señores, creo que es hora de que charlemos sobre todo esto, vamos al despacho, Celia, quédese con mi esposa, no se despegue de ella por ningún motivo-

-No se preocupe señor, vaya usted-

Se retiró del lado de Candy dándole un tierno beso y al oído susurró, -amor, despierta pronto, eres fuerte, saldrás adelante y ahora ya hay una criaturita a la que hay que cuidar, ¡te amo!-

Y salieron todos al despacho. El despacho, refugio de Neil durante el coma de Candy era un lugar acogedor, se había hecho de muchos libros sobre autores latinoamericanos así como de anglosajones, estaba decorada bellamente con la más fina madera traída de Brasil, sus muebles eran de un estilo moderno impecable lo cual debido a su juventud hacía resaltar esa parte de la casa, y en ese mismo espacio ahora tendría que enfrentar las explicaciones que algún día se tendrían que dar. El ambiente se tornó tenso, nadie quería romper el incómodo silencio, pero alguien tendría que hacerlo.

-Hijo- se acercó a él y le dio un gran abrazo.

-¡Papá!- se derrumbó en sus brazos, en los brazos protectores de los padres y en los cuales podemos sacar nuestras emociones como un alivio a todos nuestros dolores, él no fue la excepción y cayó en gruesas lágrimas-

-Padre, no quiero que le pase nada malo, no sabes los meses que pasé lleno de angustia esperando a que despertara, esperando que recuperara su salud y cuando por fin estamos plenos se derrumba todo de nuevo- se aferró a su papá.

-Cuando las verdad no está totalmente en el aire, esto puede pasar Neil, y creo que merecemos platicar sobre esto, hay muchas cosas que aclarar, aunque lo primero es la salud de Candy, es ahí que quiero que empieces a explicarme- habló Albert.

-Tienes razón- se separó de brazos de su padre, comenzaré a explicarles todo lo que pasó, sólo pido que no me interrumpan.

El día que nos casamos fue el día más feliz de mi vida, yo sabía que ella no me amaba, pero no podía permitir que se fuera conmigo así, sin tener protección para su hijo, sí, el hijo de aquel malnacido que no se merece que lo mencione, ella no te quería decir nada por temor que fueras a tomar represalias contra el inglés ese, pero ese día la convencí que hablara contigo, al menos que supieras que se iba conmigo debidamente casada, y así no podías impedir el que se retirara de tu lado.

Pero… ese día fue un día terrible, no supe a ciencia cierta que pasó, sólo por lo que me informaba papá en sus cartas, un intento de secuestro fallido a Williams Andrew, fue todo lo que supe. Aquel día iba paseando por las propiedades de los Andrew cuando noté que iban unos jinetes apresurados, maldiciendo un trabajo mal logrado, me acerqué hacia la dirección de donde venían, pude ver al acantilado y ahí estaba la imagen más horrorosa que he presenciado, mi esposa tirada entre matorrales, los tipos se la habían llevado y abandonado ahí, no saben todo lo que imaginé y pensé, lo que hice fue llevarla inmediatamente al centro médico más cercano que estaba precisamente cerca del hogar de Pony, mandé traer a las buenas señoras y nuestra Candy estaba inconsciente y… había perdido a su bebé; estábamos desconsolados mi cabeza daba mil vueltas, no le me despegué ni un solo instante, estuve al pie de su cama por dos días, luego, recibí un telegrama de Sewell en donde se me reclamaba de manera urgente en la mina, ya que había una serie de problemas que tenía que resolver en persona, no podía dejar a mi esposa, así que consultando al doctor y con la debida aprobación y equipamiento me traje a Candy a Chile sin avisar, parece estúpido lo que hice, pero así fue, entiendan, si yo avisaba no me iban a dejar llevármela y yo no la pensaba dejar ahí; como dicen por ahí… más vale pedir perdón que pedir permiso.

Así que así fue como me la traje, fue un mes y medio de viaje entre trenes y cruceros, ella venía acompañada de una enfermera la cual, cuando ella estuvo instalada aquí partió de regreso a Estado Unidos, aquí mandé traer al mejor doctor y neurólogo del país, el doctor Cuevas, el cual estuvo monitoreando su estado de salud durante un año, fue riesgoso traerla, pero decidí afrontarlo todo, cuando despertó ella no recordaba nada, me veía con desconfianza, por órdenes del doctor, le fui diciendo todo poco a poco, que la hiciera asimilarlo, un shock repentino la iba a hacer reaccionar bien o mal, como lo pueden observar el día de hoy, así que ese fue otro de los motivos por los que no les comunicaba nada.

Después fui relatando cosas de su vida poco a poco, ella no perdió su esencia, estaba alegre y feliz a pesar de llevar una rehabilitación de más de seis meses después del coma, poco a poco me fui ganando su confianza y afecto; el amor de ella hacía mí vino después, eso hizo que en mí naciera la esperanza de que si no recuperaba del todo la memoria, me habría ganado su amor al menos. Hace poco tuvimos una prueba fuerte, Terry estuvo aquí en Chile y ella no lo recordó, por más que él intentó él no logró que su memoria regresara; el doctor explicó que tal vez lo que pasó con dicha persona era algo que no quería recordar por lo cual su mente la protegía; pero creo que contigo fue distinto, al verte puede que su memoria regrese porque eres una persona a la que quiere recordar, te respeta mucho y te quiere mucho, tal vez por eso, tal vez seas tú tío Williams el que logre que Candy regrese, es un riesgo para mí, lo sé, sabía que tarde o temprano lo sería, aunque ustedes se adelantaron ya que yo pensaba ir a Chicago con Candy en un año más, ya que estuviera recuperada pero…

-Neil, ¿te das cuenta de todo lo que ha pasado Candy?, ¡no es justo que me lo hayas ocultado!, la angustia en que he vivido estos dos años al no saber si estaba viva o muerta no me dejaba vivir. ¡Eso no te lo voy a perdonar Neil Leagan!

¡Hola chic s!, estoy de nuevo por aquí, espero les guste este capítulo, ya se están revelando todas las dudas que pueden existir entre ellos, de aquí en adelante la historia tomará otro curso que espero sea de su agrado, gracias por todos sus reviews, eso me inspira a seguir escribiendo este fic, los leo cada uno de ellos, aunque no los pueda contestar personalmente por falta de tiempo, agradezco bastante que les guste mi historia. Les mando un gran abrazo :)