CAPÍTULO XVIII

-Oh, ¿de dónde saliste?, ¿eres un extraterrestre?-

-jajajaja, no, no soy un extraterrestre-

-¡oh!, es que… parece que traes caracoles arrastrando-

-Sabes, eres mucho más bonita cuando ríes que cuando lloras.

-Candy, la vida sigue, Anthony ya no está aquí pero tú debes de salir adelante, sé fuerte-

-¡Gracias por haberme cuidado todo este tiempo, no estuviera aquí si no me hubieras cuidado-

-Albert, ¿tú eres el tío abuelo William?-

-¡Candy!, ¿cómo lo supiste?, aunque… ya era hora de que lo supieras.

-¡Albert!, ¡oh Albert!, tú eres el príncipe de la colina-

Y así, en la mente de Candy se iban vislumbrando todos los recuerdos que aparentemente estaban olvidados, sobre todo donde estaba él, su príncipe de la colina, el que siempre estuvo ahí cuidándola, apoyándola, creyendo en ella y que repentinamente también había sido su tutor, el cual al cumplir Candy la mayoría de edad la tía abuela la tomó como su tutora desligando a Albert de cualquier responsabilidad jurídica como padre y así ella siguió conservando el apellido Andrew. La mente tiene muchos recovecos y Candy no quería salir de ahí, pero algo detonó su despertar.

-Neil, ¿te das cuenta de todo lo que ha pasado Candy?, ¡no es justo que me lo hayas ocultado!, la angustia en que he vivido estos dos años al no saber si estaba viva o muerta no me dejaba vivir. ¡Eso no te lo voy a perdonar Neil Leagan!

-Tío William, entiende mi posición, ¿qué hubieras hecho tú en mi lugar?, sé que debí haber avisado, pero empezando por mi madre no me hubiera dejado traerla y créeme, la amo tanto que no la iba a dejar ahí y no la pienso dejar sola, ella es mi vida-

-Suponiendo que eso sea verdad, eso no debió haber sido, sobre todo en su estado-

-Pero gracias a Dios no pasó nada y eso es lo que cuenta, ¿o no?-

-Las buenas intenciones a veces no son suficientes Neil, hiciste cosas buenas que parecieron malas y a la larga sólo trajiste sufrimiento ¿Cómo crees que estábamos los de la familia y yo?, mi tía que recién empezaba a querer a Candy se enfrentó con su pérdida y estuvo comprometida su salud, no obstante, al enterarse de mi condición la pobre sacó fuerzas de flaqueza para cuidarme y… aunque sigo postrado en esta silla, sé que saldré adelante, entiende Neil, no es fácil perdonar lo que hiciste-

-Lo sé, y estaba dispuesto a llevarla a Chicago, sólo que debía primero tener la autorización del doctor Cuevas-

-Disculpa que interrumpa Williams, sé que lo que hizo mi hijo estuvo mal, pero creo que nos está dando argumentos razonables, su madre iba a ser la principal opositora, lamento decirlo pero así es, ella suele tener un carácter difícil, aunque no te justifico Neil, debiste haberlo participado cuanto antes y así haber evitado todo el sufrimiento que tuvo la familia con su desaparición-

-Lo sé, y lo siento, discúlpenme todos, sé que hice las cosas mal, pero quiero que entiendan que Candy es el amor de mi vida y hace poco correspondió a mi amor, no la forcé a nada, al contrario, estuve a su cuidado día y noche, solamente me despegaba cuando tenía que ir a la mina, de eso pueden estar seguros, a ella la amo con todo mi ser.-

Todos escuchaban atentamente las explicaciones de Neil, les contó cómo llegaron a casarse, el desengaño que tuvo con Terry y lo que la orilló a tomar esa decisión, Albert sentía que su corazón le dolía cada vez más al ver que de nuevo tenía que hacerse a un lado para que la felicidad de Candy fuera plena, pero antes tenía que estar seguro que los sentimientos de ella eran auténticos y no sólo guiados por la soledad y las circunstancias de que era Neil el que estaba con ella y no nadie más.

-Muy bien Neil, veo que Candy ha sufrido mucho y ese día tal vez era lo que me quería comunicar, pero esos malditos secuestradores nos hicieron recordar lo vulnerables que somos y la pérdida de ese bebé debe ser algo muy duro para ella, si ella llega a recordar todo creo que debemos acompañarla para que logre superar toda la pena que se le vendrá de golpe, se los digo por experiencia, yo también tuve amnesia y sé lo que se siente volver a recuperarla-

-Señor Neil, ¡venga pronto!, la señora ha despertado-

Todos voltearon a ver a Celia que venía apresurada desde la recámara, todos corrieron al cuarto de Candy.

-¡Amor, ¿cómo estás?!- preguntó un angustiado Neil

-Estoy toda revuelta, mi cabeza da vueltas, dime, ¿dónde está Albert?-

-¡Hola Candy!-

-¡Albert, ven!, ¡qué alegría volver a verte!-

Él se acerca a ella en su silla de ruedas, de repente el rostro de Candy se llena de una profunda tristeza.

-Pero, ¿qué te ha pasado mi querido príncipe?-

-¿Príncipe?, ¿por qué Candy le habla así a Albert?- se preguntaba un confundido Neil.

-Fue la secuela que me dejó aquel trágico accidente, pero ya estoy mejor y sobre todo mucho mejor de verte bien, y, que estés viva- Brotaron lágrimas de esos hermosos ojos azules.

-No llores Albert, ese día fue trágico, pero dime… ¿qué pasó con mi bebé?, no logro recordar esa parte, por más que estuve soñando no sé lo que pasó en ese intervalo, Neil, ¿acaso tú lo sabes?-

Él se acercó a ella y la tomó de la mano- Mi querida Candy, en ese accidente, siento lo que , ¡oh!, querida, el bebé no sobrevivió-

En ese instante la cabeza de Candy dio mil vueltas y dio un grito aterrador.

-¡Noooo!, mi bebé no, tú sabes todo lo que lo deseaba ¿verdad Neil?, ¿por qué tuvo que pasar eso?, ¿por qué?- Candy se alteraba mucho, Albert y Neil se pusieron nerviosos, ella estaba toda confundida y llorando amargamente.

-¡Cálmate Candy!, mira…

-¿Cómo crees que me voy a calmar?, ¡no puedo!, era mi bebé-

-entiendo el sufrimiento que tienes Candy, pero debes ser fuerte, las cosas pasaron así, no fue culpa de nadie- le decía un calmado Albert

-Celia, mande traer al doctor Cuevas por favor-

-Como usted diga señor- salió inmediatamente a avisarle a Sebastián para que fuera por el doctor.

-Amor, debes de cuidarte, podrías tener una recaída-

-¡No puedo!, ¡no puedo!-

-Candy, debes cuidarte, en este momento… vamos a tener un hijo Candy-

Ella se incorporó de repente, ¿qué dices Neil?-

-Que vamos a tener un hijo, me lo acaba de decir en la mañana el doctor, sé que no es un momento de alegría ya que…- no pudo decir más, se quedó enmudecido.

-Neil, esto… esto para mí es muy fuerte, no sé qué pensar…el saber que acabo de perder a mi hijo, me hace…

-Lo sé, pero debes cuidarte por nuestro hijo-

-¡El otro bebé también era mi hijo Neil!-

-Lo sé, pero entiende-

-Basta Neil, no sigas-

-Lo siento Candy, pero debes de cuidarte, cómo este niño no es de Terry, creo que no te importa-

-¡Cállate Neil!- le ordenó el sr. Leagan.

Neil enmudeció y salió, no quiso decir esas palabras pero la actitud que tomó Candy lo hizo pensar que su bebé no le importaba tanto como el que iba a tener con Terry.

-Necesito salir un rato, Celia, no tardo, que pase el doctor a revisar a mi esposa, ella está bien acompañada-

-señor, no es prudente que lo haga-

-Lo siento Celia, necesito ordenar mis ideas-

Salió de la casa, tomó un caballo y se fue a cabalgar, él también necesitaba ordenar sus ideas.

-lo siento Candy, me salió del alma-

Mientras tanto en la recámara.

-¡Neil, no te vayas así!-

-Candy quería incorporarse, pero George se lo impidió.

-Señora, no es prudente que lo haga, tiene que aguardar al doctor.

-es que Neil no se puede ir así, yo…

-Ya vendrá Candy, él necesita ordenar sus ideas, ha sido un día muy fuerte para todos- dijo el Sr. Leagan

-sí Candy, él regresará-

-Albert, hay algo que no logro entender, ¿por qué me dijiste que qué bueno que estoy viva, ¿por qué lo mencionar?, ¿acaso no sabías?-

-No, no lo sabía, disculpa, no creo que sea el momento de hablar de eso, Neil ya nos explicó la situación-

-Pero, necesito saberlo, ¿cómo vine a parar a Chile?, solamente recuerdo que un día desperté y ya estaba aquí con él-

-¿recuerdas que te casaste con él?-

-sí Albert, lo recuerdo todo desde que desperté, también lo anterior, solamente no logro recordar lo del accidente, sabes… estuvo Terry por aquí-

-¿Terry?, ¿qué hacía aquí?

-Lo encontramos por casualidad, el socio de Neil es patrocinador de la compañía, pero te digo algo, ¡no lo reconocí!, era como si mi mente se negara a reconocerlo por todo el daño hecho.

-De eso hablamos después, necesitas descansar Candy, tengo que arreglar varios asuntos con Terry, pero ahorita lo importante es que te pongas bien.

-Sí Albert, y ¿Neil?, escuché su caballo-

-Salió señora, dijo que necesitaba despejar sus ideas- dijo Celia.

-Entiendo- su cara se tornó triste.

-Calma Candy, todo pasará- la tomó de la mano Albert.

-tienes razón, sabes, estoy contenta de que estén aquí, tú fuiste el detonante que me hizo recordar mi memoria. Gracias – le dio un beso en la mejilla.

-señora, el doctor ya está aquí-

-¡Buenas noches doctor-

-¡qué bueno que despertó señora Leagan, deje revisarla, ¿nos podrían dejar solos?, solamente quédese usted Celia-

-Nos retiramos señora Candy, esperaremos afuera-

-Gracias George-

El doctor se dispuso a checar a Candy y le estuvo haciendo preguntas, por lo cual al terminar le dijo.

-Bien señora Leagan, su memoria irá recuperándose poco a poco, le pido que no fuerce los recuerdos, deje que solos lleguen, sobre todo porque tiene que cuidarse más-

-Lo sé doctor, en medio de toda esta confusión se encuentra una hermosa alegría- sonrió Candy.

-su esposo se puso feliz al escuchar la noticia, ya tenían tiempo deseándolo.

-sí, lo sé- se puso a meditar en lo que estaba pasando necesitaba digerir toda la oleada de emociones que se avecinan.

-Gracias doctor-

-me retiro, necesito que tenga reposo por unos 5 días y vendré mañana a seguir con el chequeo y cuídese, no haga esfuerzos en vano, no queremos que todo el avance se vea retrocedido por un impulso innecesario-

-Así será doctor-

-¿Se tardará mucho el sr. Leagan?-

-el señor salió, dijo que no tardaba, pero no le sé decir si llegará pronto-

-Gracias Celia, entonces me retiro, que descanse Sra.-

-Igualmente doctor-

-Celia, discúlpeme con mis invitados, quiero dormir, me siento cansada, dígale al señor que venga a verme en cuanto llegue-

-Se lo diré señora, descanse, en un rato vendré a verla-

-Descansa Celia-

Mientras tanto en la sala de estar.

-¿A dónde habrá ido mi hijo?, se fue muy ofuscado-

-Hay que dejarlo que digiera todo, creo que no le cayó muy bien nuestra vistita repentina-

-Lo sé Leagan, pero necesitábamos quitarnos la duda de encima-

-disculpen señores, la señora se siente cansada y se dispuso a dormir, les voy a indicar sus recámaras para que se vayan instalando, mientras haré la cena, no han comido bocado desde que llegaron-

-Gracias Celia, esperaremos al señor Neil-

-como ustedes lo indiquen, con permiso-

-Candy, mi querida Candy, estoy feliz de que estés viva, aunque mi corazón esté en este momento roto en mil pedazos, ¿qué pasará de ahora en adelante?-

Y así absorto en sus pensamientos Albert se retiró a su habitación a descansar y a meditar en lo que ha sido su vida y sobre todo, necesitaba buscar a la persona que ocasionó todo, Terry Grandchester.

¡hola chic s!, espero les gusté este nuevo capítulo, todavía faltan más aclaraciones que ya quedarán en el siguiente capítulo, no lo puse aquí porque iba a quedar demasiado largo, espero sea de su agrado, agradezco todos sus comentarios, son bien recibidos ya que ustedes también forman parte de este fic y sirven de inspiración para la historia, les deseo un gran fin de semana, espero actualizar esta misma semana ya que estaré un poco ocupada con trabajos de maestría. Les mando un abrazo :)