CAPÍTULO XX

Eran las 3:10 am, llevaban 10 minutos de camino a caballo, faltaban 15 minutos para llegar. Neil estaba preocupado por sus trabajadores, ellos eran tan leales y fieles al servicio que prestaban que no le cabía en la cabeza lo que pudo haber pasado con ellos.

-Dime Florencio, ¿qué es lo que sabes del accidente?-

-Sólo sé que hubo una explosión a causa de la acumulación de gases en uno de los apartados de la mina, pasó y me mandaron inmediatamente a buscarlo para que decida qué es lo que se hará-

-Muy bien, no perdamos tiempo, hay que llegar lo más pronto posible-

Flashback

Eran la 1:00 de la madrugada, todo marchaba bien en la mina Leagan, el turno de noche iba avanzando, estaban explorando la mina para encontrar nuevas vetas de salitre y seguir exportando a Europa por la situación de guerra en que vivían el salitre era muy demandado. El ingeniero en turno, recién llegado de Argentina, el ingeniero Suárez, experto en mineralogía reunió a un equipo de 15 hombres y se dispuso a explorar una parte de la mina la cual todavía no había sido aprobada del todo por Neal, explicaba él a su jefe de ingenieros Giménez y a Carlos el capataz que necesitaba más información – la prioridad es que mis trabajadores estén seguros al explorar la mina, no hemos tenido ningún accidente desde que se inauguró y así quiero que siga, la seguridad es primero- dijo Neil a su equipo de ingenieros.

-Disculpe, soy el ing. Giménez sr. Leagan, yo pienso que si no exploramos la parte oeste de la mina se estaría desperdiciando una cantidad importante de salitre que traería muchas ganancias a la mina.-

-¿Usted me asegura que es 100% seguro?-

-mmmm- titubeó- un 100 % no se lo puedo asegurar-

-entonces no se diga más, hasta que no haya los estudios geológicos correspondientes y la plena seguridad de la zona no puedo aprobar la explotación de esa parte.-

-Como usted diga se. Leagan-

Suárez estaba un poco celosos de Giménez ya que se consideraba con más experiencia y estudios que él, así que quería demostrarle a Neil que él tenía razón y así quedarse con el puesto de jefe de ingenieros, así que reunió a 15 hombres en el turno de noche aprovechando que no estaba el capataz ni el jefe de ingenieros, les dijo que era una orden directa del Sr. Neil y que la exploración en la noche sería lo mejor para no molestar a más personal del necesario, sólo Florencio, un subalterno a Carlos no estaba de acuerdo, pero a un ingeniero no se le objetaba sus órdenes. Así que Florencio se quedó afuera de la mina para dar indicaciones a los demás mineros que no estaban contemplados en la exploración.

-Ingeniero ¿dónde quiere qué empecemos?-

-Por esta parte está bien, pónganse su equipo de seguridad, enciendan sus lámparas y comencemos, yo llevo el mapa- y los trabajadores siguieron las indicaciones de Suárez, al adentrarse un poco más a la mina no se percataron de la acumulación de gases que había, al ser indoloro por naturaleza el metano no se percibe por el simple olor, hay que llevar una sustancia para que reaccione y detectarlo, pero la premura de que no le fuera a llegar la mañana y los encargados de la mina él no creyó necesario llevarlo. Al empezar a trabajar en encontrar el mineral una chispa bastó para que la explosión se generara, dejando atrapados a los trabajadores y al ingeniero, el estruendo fue fortísimo, lo que hizo que Florencio y los demás trabajadores fueran corriendo a ver lo que pasaba.

-Sr. Florencio, ¿escuchó eso?-

-Claro que lo escuché, ¡vamos!-

Se adentraron a la mina pata ver que podían hacer, al llegar vieron que el acceso hacia esa parte estaba obstruido por rocas. Al ver la gravedad del asunto les comunicó que iría a avisarle al sr. Leagan y envió a otros dos a avisarle al Sr. Carlos y al ing. Giménez. Y rápidamente tomando un caballo se dirigió a la residencia Leagan para que el señor diera indicaciones de lo que se debe de hacer.

Fin del flashback

Al llegar Neil, George y Florencio a la mina ya estaban El jefe de ingenieros y Carlos en el lugar.

-Díganme señores, ¿cómo está la situación?-

-al parecer el ing. Suárez llevó a cabo la expedición en la parte oeste sin autorización de ninguno de nosotros-

-¡¿pero cómo se le ocurre?!,¡puso en peligro a mi gente!- dijo enfadado Neil- y, ¿ahora qué se procederá a hacer?-

Tomó la palabra Giménez- pues podemos entrar por la parte sur de la mina y encontrar un boquete por el que pueden estar atrapados y sacarlos por ahí, es una forma segura pero tardaríamos 3 días en llegar al lugar en donde están ellos-

-Eso es mucho tiempo, y tiempo de sobra es lo que no tenemos. ¿cuál es la otra opción?-

-Pues la otra opción es entrar por el ala oeste y excavar ahí donde fue la explosión y sacarlos lo más pronto posible, no sabemos si tienen suficiente aire ni cuántos heridos ahí, es una forma más arriesgada ya que podríamos provocar una segunda explosión si es que los gases siguen concentrados ahí-

-Ya veo, las dos opciones son arriesgadas, ¡rayos!, ¡lo primero que le dije, que no quería riesgos en mi gente!, pero ya no es bueno lamentarse, el tiempo apremia, primero exploraremos el lado sur, si lo vemos complicado pues nos arriesgamos por el ala oeste pero ellos son prioridad, traiga a sus mejores hombres Carlos y comenzaremos la expedición-

-¿comenzaremos?, ¿ha dicho bien Sr. Leagan?-

-Sí, he dicho bien, yo iré a rescatarlos también, todos son como mi familia y es mi deber ayudarlos, por favor George, avise a mi padre y a Sewell lo que acaba de ocurrir-

-sr. Neil, esto es muy arriesgado para usted, deje que sus hombres ser hagan cargo-

-Ya dije lo que se hará George, no acepto otras disposiciones, ellos son mi responsabilidad y aparte, estaré bien, sé de minas y sé cuidarme bien, no tengas pendiente-

-Muy bien, se hará así, tenga mucho cuidado, yo me voy a avisarle a su padre y a su socio, cuídese sr. Neal- y le palmeó el hombro como señal de apoyo-

Ya que se retiró George, Neil se dispuso a ir a salvar a sus trabajadores, se puso todo el equipo necesario para la inspección y se esperó la orden de Giménez, él se quedaría fuera de la mina por cualquier contingencia, con él iban otros 10 hombres incluidos Carlos y Florencio.

-Carlos, indica el camino, tú eres quien conoce mejor esta zona de la mina- y se dirigieron al ala sur de la mina, al estar ahí se dispusieron a hacer los trabajos correspondientes, pero no contaron con que en esa área iba a ser imposible sacar a los trabajadores, estaba muy estrecho y llevaría más de tres días el llegar hasta ellos por lo cual se decidió regresar para llevar a cabo el segundo plan.

-Sr. Neil creo que es algo arriesgado el segundo plan, será mejor que usted espere fuera- dijo Carlos.

-Claro que no, yo iré con ustedes, es mi mina y es mi responsabilidad-

-No se sienta culpable, porque no lo es, él ingeniero tomó malas decisiones y ahora paga las consecuencias, no fue usted-

-Tal vez no, pero no dejo de sentirme culpable, cuando pienso en las familias de ellos no podría dormir plácidamente mientras ellos sufren, no sé si me explico-

-Lo entiendo señor, pero primero vamos a tomar algo, si no, no podremos proseguir-

-De acuerdo, vamos a tomar un breve receso y entraremos de nuevo- Y se fueron a tomar el pequeño descanso y a comer para tener energías para la expedición.

En media hora volvieron a retomar la expedición, el astro rey comenzaba a aparecer en el horizonte y la esperanza surgía, ahí dentro había dos hombres heridos, entre ellos el ingeniero Suárez y uno de los trabajadores, los demás no tenían heridas de gravedad pero temían que el aire se les fuera a terminar antes de que pudieran encontrarlos y decidieron no hacer esfuerzos grandes para no agotar las reservas de oxígeno y sólo se pusieron a orar para que la ayuda llegara a tiempo.

Neil y los demás se aprontaron para entrar de nuevo a la mina, llegaron refuerzos de la compañía de Sewell y su padre junto con él.

-Hijo, ¿pero tú entrarás?-

-sí padre, voy a entrar de nuevo-

-No te preocupes Leagan, Neil está preparado para eso, confía en él, se agregará al grupo 3 de mis mejores hombres, estará bien-

-Entonces confío en ti hijo-

-Gracias padre, sabes… dile a Candy que la amo con toda mi alma, ¿se lo dirás?-

-Sí hijo, pero eso tú se lo dirás al regresar-

-Sí, lo haré, pero esto puede durar días y no me pienso despegar de aquí-

-Muy bien, se lo diré, cuídate hijo-

-Así será padre-y ambos se fundieron en un abrazo, para después adentrarse a la mina a rescatar a sus trabajadores.

Ya dentro, comenzaron de nuevo a explorar y adentrarse al ala oeste, hasta que dieron con la parte que estaba bloqueada por las rocas.

-¿qué posibilidad hay que explote de nuevo?- preguntó Neil

-Un 50 %, en realidad es un juego de azar-

-Veo, pues entonces a apostarle al otro 50%, ¡vamos muchachos!-

Se pusieron a excavar y duraron 6 horas hasta que pudieron abrir un boquete grande para poder entrar- ¿hay alguien ahí?- gritaron algunos hombres.

-¡Nos han encontrado!, ¡nos han encontrado!- gritaron de alegría.

-¡Aquí estamos!- gritaron los mineros.

-¡Vamos por ustedes, no desesperen!- gritó Neil para darles esperanzas

-¿Cuántos heridos hay?- preguntó Carlos

-Dos heridos, entre ellos el ingeniero- fue lo que dieron por respuesta.

-Vamos chicos, hay dos heridos, hay que sacarlos lo más pronto posible- ordenó Neil.

Estaban en las maniobras de rescate y tanto Neil como Florencio se metieron al extremo oeste para sacar a los trabajadores; así estuvieron sacándolos de uno por uno, Neil se quedó con el ingeniero para valorarlo y poder sacarlo.

-Suárez, ¿puedes caminar?-

-Creo que sí, con ayuda creo que sí-

-Muy bien, te ayudaré a salir, Florencio ¿ya han salido los demás?-

-Ya, también el otro compañero herido-

-Entonces démonos prisa-

Afuera los trabajadores fueron recibidos con gritos de alegría por sus compañeros y familiares, todos salieron con algunas heridas pero ninguna de gravedad, sólo el minero herido pero ya estaba siendo atendido, solamente esperaban a que salieran los tres restantes. Tan animados estaban cuando se escuchó otra explosión.

-Dios mío, ¡hijo!- corrió el señor Leagan a la entrada de la mina pero no lo dejaron pasar.

En la residencia Leagan estaban Candy y Celia orando mientras Albert esperaba impaciente noticias de la mina.

-Sebastián, ya se han tardado en traer noticias, espero esté todo tranquilo-

-Señor, mientras no sepamos nada malo, creo que todo está bien, ya sabe que las malas noticias vuelan-

-En eso tienes razón, no nos queda más que esperar- y miraba su condición- si no estuviera atado a la silla estuviera ayudando a esa gente- se sentía desesperado al estar así, ya tenía mucho tiempo con las terapias y nada, todos le decía lo mismo- es emocional sr. Andrew, cuando usted quiera caminar, lo hará-

-Ja, si tan sólo fuera por eso, si necesito caminar y mis piernas no responden- pensaba con tristeza Albert.

-¿Qué piensas Albert?- preguntó Candy al ver que Albert se encontraba pensativo y ella ya había terminado de orar.

-Nada importante pequeña, sólo pensaba en cuándo tendremos noticias-

-Lo mismo pienso- en ese momento un fuerte dolor en el pecho sintió Candy que la hizo doblarse

-Candy, ¿qué te pasa?-

Ella estaba pálida y sin color, de rodillas en el suelo

-No sé Albert, tengo miedo, ¡tengo miedo!, siento que algo malo pasó y se me vino Neil a la mente-

-no te preocupes pequeña, todo estará bien-

En la mina, reinaba la desesperación, sobre todo la de un padre que adoraba a su hijo.

-¡Déjenme pasar!, quiero saber de mi hijo-

-Lo siento, pero no puede pasar, deje que cesen las explosiones y entramos a ver dónde están, no hay más qué hacer por el momento, sólo esperar-

George se acercó hacia él y tomándolo de los hombros le dijo: sólo queda esperar Sr. Leagan, tenga fe.-

Y así se quedaron esperando noticias mientras en la mina había una gran movilización.

¡Hola chicas!, de nuevo estoy con ustedes, espero seguir actualizando tan seguido como hasta ahorita, espero les guste este capítulo y espero sus comentarios, todavía faltan cosas por arreglar entre esta pareja y los demás involucrados, así que veremos qué rumbo toma la historia, les deseo que sigan pasando unas felices fiestas, ¡un abrazo!