Disclaimer: Pokémon no me pertenece
Pairing: Gold/Crystal
Letra: B de Básico
Básico
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Con el paso del tiempo, Crystal se había dado cuenta que Gold era un chico fácil de predecir.
No quería decir que él fuera predecible per sé, al contrario, con ese chico de ojos dorados nunca se sabía exactamente qué es lo que iba a suceder. No, lo que ella quería decir es que por el simple hecho de ser un chico, Gold se comportaba como tal, y según ella, los chicos se comportaban siempre según determinado patrón.
Eso lo sabía bien después de trabajar en el orfanato, lugar donde había muchos niños y niñas en crecimiento, y ella los cuidaba a todos. Los pequeños siempre actuaban de cierta forma.
Esos niños eran fáciles de comprender; lloraban si tenían hambre, pataleaban si se sentían aburridos, insistían hasta el cansancio si querían algo, como un juguete o ser los primeros para salir a jugar al patio de recreo, y son felices hasta con las cosas más simples. Son extremadamente competitivos, sobre todo si se trata de captar la atención de alguien y se portaban como tontos cuando sentían vergüenza.
En ese sentido, Gold se parecía bastante a los niños a los que solía cuidar en el orfanato del señor Earl.
Gold podía aparentar ser un chico duro y desenfadado, que nada le afectaba más de la cuenta y que todo le daba igual, pero cuando tenía hambre comenzaba a llorar y a quejarse acerca de lo muy hambriento que estaba. Sucedía lo mismo cuando Crys se encontraba trabajando en el laboratorio y él se hallaba presente; todo iba en orden los primeros minutos hasta que llegaba el punto en que el chico de cabello alborotado se aburría y ahí comenzaban los problemas: jalaba de su cabello y le pellizcaba las mejillas, se quejaba en voz alta sobre que ella debía terminar su trabajo con rapidez y sacarlo de ahí.
Se mostraba tremendamente contento cuando ella volvía de alguno de los viajes encomendados por el profesor Oak. Ella se tomaba la molestia de llamarlo cuando ya se disponía a regresar a casa solo para informarle que estaba bien –cosa que no hacía ni siquiera tratándose de su madre-, y él la esperaba en la puerta de su casa hasta que la veía aparecer en la lejanía. Se abalanzaba sobre ella y la abrazaba hasta que ella accedía a entregarle el obsequio que le traía de su viaje que con seguridad consistía en alguna golosina típica de alguna zona de la región, frente a lo cual a él comenzaban a brillarle los ojos, agradecido.
Pero Gold era, sobre todo, competitivo. Había encontrado a su compañero de competencias en su amigo Silver, el que aún sin pretenderlo, era el sujeto de pruebas perfecto. No eran más que cosas sin importancia que molestaban solo ligeramente al que se encontrara cerca. El problema venía cuando la competencia se trataba de llamar la atención de Crys, ahí ambos chicos parecían especialmente interesados en ser el ganador y ninguno de los dos se contentaría con obtener un resultado distinto. Así que no había otra opción más que verse en la obligación de terminar ella misma esa estúpida competencia y darles a ambos una paliza que terminara con su espíritu competitivo.
Claro, luego de eso, a ninguno de los dos le quedaba el ánimo suficiente como para seguir con su concurso y, avergonzados, se sentaban en un rincón a esperar que Crystal se calmara.
Ella, por otro lado, está total y completamente segura; Gold es un chico básico
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Revisado: Lunes 12 de marzo de 2018
