CAPÍTULO XXII

-¿Cómo estará Candy?, no puedo asimilar que esté casada con ese estúpido de Neil, ya pronto llegaremos a Santiago y la iré a buscar, no me importa toparme con él- pensaba Terry, su orgullo herido no le permitía verse derrotado y menos por Neil- tengo que hablar bien con Candy, aunque ella no me recuerde- y un dejo de tristeza apareció en su varonil rostro. El tren que llevaba a la compañía Stratford llegó a Santiago a las 6:00 pm, después de dar indicaciones y decir que sólo darían 3 funciones y regresarían a Norteamérica toda la compañía aplaudió con regocijo ya que todos extrañaban a sus familiares, excepto Terry, él tenía cuentas pendientes que saldar. Al terminar las 3 funciones pidió licencia para ir a Rancagua, así Neil se opusiera él tenía que hablar con Candy, desconocía la situación de la mina ya que se manejó con toda la discreción posible.

Terry arribó a la residencia Leagan dos horas después de que Candy, Albert y George partieron rumbo a Chicago, el destino no quiso de nuevo que ellos se encontraran esa vez, él bajó del transporte y se dispuso a tocar a la puerta, salió a recibirlo Celia.

-¡Buenas tardes señor!, ¿qué se le ofrece?- preguntó Celia.

-¡Buenas tardes, soy amigo de los Leagan, ¿se encuentra la señora en casa?- preguntó con interés Terry.

-¡Oh señor! ¿Usted no sabe nada?- y se rompió a llorar

-¿Qué pasa?, ¿qué es lo que tengo que saber?- preguntó un alterado Terry

-Pues hace un mes hubo una explosión en la mina, el señor fue a ayudar en el rescate y en el mismo hubo otra explosión que le costó la vida-

-¡¿Qué dice?!, ¿qué Neil murió?- gritó Terry- ¿y la señora Candy cómo está?-

-ella está devastada señor, no se resigna a que está muerto ya que no se encontró su cuerpo, sólo la chamarra que llevaba ese día, pasaron dos semanas y los declararon muertos, los familiares de la señora se la llevaron a Norteamérica, la convencieron y ella accedió ya que el dolor es muy grande para ella, de hecho hace dos horas que partieron-

-¿Unos familiares?, ¿quiénes eran?-

-su tío, el Sr. Williams y George, su suegro el Sr. Leagan se quedó para ultimar detalles de la mina, pero en este momento no se encuentra, ¿gusta esperarlo?-

-No, gracias, es una pena lo que le pasó al señor de la casa, creo que no debo quedarme más aquí, disculpe y realmente lo siento mucho- se dio la media vuelta y marchó- Candy, si hubiera llegado antes te habría visto, pero no, el destino no lo quiso así, te buscaré en Chicago o en Lakewood, necesitamos aclarar muchas cosas- pensó el guapo castaño y partió rumbo a Santiago.

Pasó un mes para que Candy, Albert y George llegaran a Chicago, ella tenía pesadillas a diario, casi no dormía y eso le preocupaba a Albert, la revisaron varios doctores en el trayecto y su embarazo no presentaba complicaciones, al llegar a la residencia Andrew en Chicago ya se le veía una incipiente pancita debido a sus tres meses de embarazo, ahí ya los esperaban con ansías la tía Elroy, Elisa y Sara Leagan.

-Mi sobrino indica que llegarían hoy después del mediodía, ya no tardan, espero en las dos prudencia, no toleraré un insulto a Candy, ella viene notablemente afectada y no le pedirán explicaciones, ¿de acuerdo?-

-Así será tía, como usted lo indique- dijo una resignada Sara, pero en el fondo tenía tantas reclamaciones que darle a Candy, a la cual no la consideraba digna de su hijo, al enterarse de su casamiento por parte de su esposo no lo creía y lo reprobaba- ¿en qué pensaba Neil al casarse con esa hija de Pony?- era lo que su mente repetía constantemente.

-Tía, ya vienen, veo que se acerca el carro del tío Williams- dijo con premura Elisa.

-Vamos a recibirlos- se dirigieron a la entrada de la residencia.

Al parar el coche de la familia Andrew primero bajó George seguido de Albert, el cual bajó caminando lo que dejó sorprendidas a las damas, él no quiso informarle por telegrama a la tía abuela para que fuera una sorpresa, al final bajó Candy ayudada de Albert, al verla, la tía abuela notó su vientre algo abultado y tomó del brazo a Sara, ella también lo notó y una lágrima rodó por su mejilla.

-¡Williams, ya caminas!, ¡qué alegría me da!- la anciana corrió a abrazar a Albert.

-quería darte la sorpresa tía, aunque, pues no puedo disfrutarla del todo, ven Candy- Albert tomó de la mano a Candy la cual tenía el rostro visiblemente desencajado, la tía abuela fue hacia ella y le dio un abrazo, ella sintió que ese abrazo era genuino y cálido por lo que rompió en sollozos.

-tía abuela, ¡me siento tan mal!- y siguió llorando desconsoladamente, las damas ahí presentes, Eliza y Sara fueron conmovidas por la escena y se acercaron a abrazar a las damas, todo mundo sintió el dolor de Candy y Sara enfrentó la realidad que no quería aceptar al igual que Candy, después de un rato las damas se separaron y la tía abuela habló.

-Manda traer a Dorothy George, Candy necesita descansar y en su estado, que no se me informó- vio retadoramente a Albert – pero las explicaciones las dejamos para después- Candy asintió y siguió a George, ella fue ubicada en una de las recámaras más reconfortantes y al lado de la de la tía abuela, ella dio instrucciones precisas para el buen cuidado de Candy, ella se retiró a sus habitaciones seguida de Dorothy.

-Bueno Williams, toda esta situación me llena de dolor, ahora he perdido a Neil, no creo poder soportar más esta situación-

-ella tía, ella está maldita, todos a su alrededor mueren- dijo una despechada Sara.

-¡Te prohíbo que te expreses así de Candy, menos en mi presencia- Albert dijo disgustado.

-¿Qué no entienden que he perdido a mi hijo?, ¿no entienden mi dolor?- exclamaba Sara entre sollozos.

-Madre, creo que no estás pensando lo que dices, será mejor que nos retiremos y en otro momento visitaremos a la familia- Elisa tomó a su madre y se la llevó de residencia Andrew, ya afuera le dijo.

-Madre, tú sabes las indicaciones que recibimos de nuestro padre, la verdad no le guardo rencor a Candy, con haber visto a mi hermano feliz me conformo, ahora lo entiendo porque yo también soy feliz en mi matrimonio y, madre, por si no lo notaste Candy viene embarazada, ahora ella es viuda de Neil Leagan y ella y su niño son herederos tanto de Neil como del tío Williams, no te conviene llevarte mal con ella-

-En eso tienes razón, pero no por eso deja de ser una hija de Pony y ¡no la acepto!-

-Madre, espero cambies algún día- las dos damas tomaron su coche y se retiraron a su mansión.

Mientras tanto en el cuarto de Candy, Dorothy la ayudaba a instalarse.

-Candy, quiero decirte que estoy contigo y siento tu dolor, en lo que pueda apoyarte- al terminar de decir esto Candy se abalanzó sobre ella y lloró amargamente.

-Dorothy, ¿por qué la vida se empeña en hacerme infeliz?, cuando por fin era feliz, enamorada de Neil, dichosa por haber recuperado mi memoria y… - se puso las manos en el vientre- esperar un hijo del hombre que amo la vida me lo arrebata, ¿por qué?- tomó fuertemente a Dorothy.

-Candy, sé que no te puedo contestar lo que me dices, lo único que te puedo decir es que él te dejó esperanzas, mira, en tu vientre llevas el fruto de ese amor, debes cuidarte y tranquilizarte por este bebé, mira- le levantó la mirada- no es fácil, pero siempre hay esperanza y trata de recordar a Neil en los buenos momentos y en lo felices que fueron, sé que no es mucho consuelo pero el esperar un hijo suyo no te deja vacía.

-tienes razón Dorothy, trataré de seguir mi duelo de forma que no afecte a mi bebé, he sido egoísta y no he pensado en él-

-Ves Candy, siempre hay esperanzas, y tú tienes una muy grande.

-Gracias por tus palabras Dorothy, me siento mejor- esbozó una sonrisa.

-Me gusta verte sonreír Candy, por lo pronto vas a dormir y en un ratito te traigo la merienda, debes de comer bien y a partir de hoy yo me voy a encargar de tu cuidado exclusivamente-

-Gracias Dorothy, eres una gran amiga-

Después de esto Candy se dispuso a descansar y en sus sueños vio lo de todos los días, veía a Neil pidiendo ayuda, se levantó sobresaltada e hizo una oración.

-Señor, yo sé que no me dieron esperanzas, pero sé que Neil puede estar vivo, si lo está tráelo a mi lado, te lo ruego- se incorporó y quiso salir de su recámara y en eso ya venía Dorothy con la merienda.

-Candy, ¿qué haces?-

-quería salir afuera a respirar aire puro-

-Está bien, yo te acompañaré pero primero vas a merendar, vamos-

-Muy bien, pero con la condición de que me acompañes-

-¡Oh Candy!, sabes que eso no es bien visto-

-Dorothy, ya sabes que no soy como los demás, por favor, hazme compañía- Las dos amigas se dispusieron a merendar y a platicar sobre el sexo del bebé, al terminar la acompañó hacia el jardín y ahí la dejó a solas un momento, estaba ella contemplando el paisaje cuando sintió una presencia, era Albert, venía a hablar con ella.

-¡Hola Candy!- la saludó con ternura Albert,¿ has descansado?

-sí, un poco, la verdad tenías razón, el estar en compañía de mis amigos y gente que me quiere me va ayudar a llevar mi pena más ligera y mi embarazo con tranquilidad-

-veo que la charla con Dorothy te ha servido mucho-

-Sí, ella siempre tiene las palabras exactas para mí-

Ven pequeña, y la abrazó- quiero que sepas que ni tú ni tu bebé estarán desamparados, siempre tendrán mi protección, no lo olvides Candy-

-Gracias Albert, siempre estás conmigo, como un hermano mayor-

-Sí. Como un hermano, "siempre me verás así Candy y yo… que te amo con todas mis fuerzas", pensó Albert y así siguieron abrazados por un largo rato.

Se llegó el momento de la cena, cenaron con tranquilidad y la tía Elory se portó muy condescendiente con ella, le había tomado cariño en el tiempo que convivieron antes de que sucediera el trágico accidente.

-Candy querida, ¿cómo te sientes?-

-Mejor tía, gracias-

-Dorothy se encargará de tu cuidado personalmente, el bebé y tú deben de estar en las mejores condiciones y yo velaré especialmente por ti, mañana viene el doctor Stevens, un ginecólogo muy reconocido, él te valorará y nos dará instrucciones sobre tu cuidado.

-Gracias tía, le agradezco todas las molestias que se toma conmigo.

-no son molestias Candy, lo hago con mucho cariño, también te informo que en unas semanas llegará Archie en compañía de Annie y Patty, desean verte y no se los pude negar-

-¡qué alegría tía!, me dará mucho gusto verlos-

-qué bien que te de gusto Candy, es hora de que vayas a descansar, un mes de puro ajetreo no es bueno para el pequeño ni para ti, ya Williams me puso al corriente de tu condición y no quiero que te descuides- le dio un abrazo y un beso en la frente a manera de despedida, de la misma manera se despidió de Albert y se fue a su habitación a descansar.

Transcurrieron los días, Candy había tomado una rutina, salir todas las tardes a pasear por el jardín, el doctor le restringió los viajes y ella se conformó con escribirle cartas a la señorita Pony y a la hermana María, prometiéndoles que en cuanto el doctor se lo permitiera iría a visitarlas. Esa tarde estaba melancólica por Neil, todos los días lo recordaba con inmenso amor y dolor, al estar en sus pensamientos no notó que unos ojos azul profundo la estaban contemplando, él necesitaba hablar con ella, despejar sus dudas y se acercó a ella.

-Candy- dijo Terry dulcemente

Candy volteó y dijo

-¡Terry!, es una sorpresa verte aquí-

-veo que al fin me has recordado-

-¿cómo entraste?-

-Por la puerta- dijo sarcásticamente Terry

-¡Ay Terry!, ¡no cambias!-

-ni tú tampoco pecosa, le pedí permiso a Albert por supuesto y accedió que te viera. Tenemos una conversación pendiente y yo, tengo muchas dudas-

-sí, sé que te debo esa charla, si no la tuvimos antes fue…

-sí, lo sé, no me recordabas, ¿cómo recuperaste la memoria?-

-fue al ver a Albert a lo lejos, él pronunció mi nombre y una oleada de imágenes vinieron a mi mente, caí desmayada y así recuperé mis recuerdos, siento haber sido tan grosera contigo, pero tuve mis justas razones-

-Lo sé Candy, fui un patán lo reconozco, pero el amor que nos tenemos no podía acabar así, te fuiste y no te pude dar explicaciones-

-¿explicarme qué Terry?, lo hecho, hecho está, no te guardo rencor ya, he pasado por cosas tan duras y tan alegres al mismo tiempo que me dio tiempo de meditar y yo también fui injusta contigo, fui egoísta y quiero que me perdones-

-¿perdonarte yo Candy?-

-sí, perdonarme-

-espera, sé que he cometido muchos errores, sé que no he sido el mejor de los hombres, que me dejé llevar por mi popularidad y mi fama, mi ego se infló y no supe como manejarlo y te perdí, y eso, lo estoy pagando muy caro-

-yo también he pagado caro mis malas decisiones y mi rencor-

-Candy, dime, ¿amaste a Neil?-

-¿qué si lo amé?, Terry, lo sigo amando con toda mi alma-

Esa declaración hirió profundamente el amor propio de Terry, sintió como si una daga le atravesara el corazón

-Candy, yo, es que simplemente no logro creerlo-

-Neil se fue ganando poco a poco mi amor, sus atenciones, su paciencia, su amor al cuidarme, al tratarme, su cambio, él cambió totalmente y para bien, todo eso fue aliviando en mi amnesia el dolor y vacío que sentía, su presencia y cariño lo fueron llenando y hoy- tomó su vientre-

-Lo he notado Candy, cuando te pusiste de pie vi tu vientre crecido y pensé en mis adentros que tal vez ese bebé pudiera haber sido mío, pero por mi torpeza no fue así-

-¡Terry! Gritó Candy y rompió en llanto, - hay una confesión que tengo que hacerte.

-Él con desconcierto la tomó en sus brazos y la llevó a sentar de nuevo-

-Después de partir de Nueva York estuve recluida en mi habitación, salí a dar un paseo para ver si así mi tristeza de iba, ahí me encontró Neil, al principio rechacé su ayuda, pero él fue paciente y accedí a que me acompañara, en una carta me contó su historia, le propuse irme a Chile con él para poder alejarme de todos y no provocar una tragedia en la familia, ni quería que me obligaran a casarme contigo-

-¿Por qué dices obligarte?-

-Porque esperaba un hijo tuyo Terry-

-¿Un hijo, nuestro?- la mente se volvía en blanco para Terry, sus ideas no se conectaban, un bebé… pero- Candy, pero dónde está ese niño?-

Ella entre sollozos le contó- Le tuve que decir la verdad a Neil, él no aceptó que me fuera como su empleada, me propuso casarse conmigo, darle un nombre a nuestro hijo y criarlo en una familia, yo no estaba dispuesta a volver contigo ni a decirte nada del bebé, pero ese silencio me costó caro, cuando iba a confesarle a Albert todo antes de partir ocurrió aquel horrible accidente, en ese accidente perdía nuestro hijo Terry- entonces Candy no aguantó más y se lloró amargamente- El resto tú lo sabes.

Terry no sabía que decir ni que hacer, Candy iba a tener un hijo suyo el cual perdió en el accidente, no sabía si llorar o arremeter con furia por habérsele negado la verdad.

-Candy, ¿por qué no le lo dijiste?, ¡contesta!- gritó Terry

-Porque estaba cegada por el dolor, porque no quería volver a saber nada de ti, ya te dije, lo pagué muy caro.

Entonces Terry no tuvo nada que objetar, la tomó en sus brazos y le dio un tierno beso en la frente y se pusieron a llorar, estuvieron llorando largo rato hasta que sus almas vaciaron todo el resentimiento que tenían adentro.

-Candy, creo que nuestras malas decisiones nos han hecho eco el día de hoy, yo te sigo amando, pero veo que tú ya no.

-Terry- lo tomó de las manos- te amé con la intensidad de una adolescente, creo que confundimos ese amor y no terminamos bien esa etapa, creímos sentir lo mismo pero no nos dimos cuenta que ya no éramos los mismos, nuestros intereses cambiaron y se manejaron mal las cosas, perdóname Terry, perdóname por haberte ocultado la existencia de nuestro hijo, ahora él es un ángel que nos mira desde el cielo- las lágrimas brotaron de sus ojos.

-Ya no llores Candy, yo también fui causante de todo esto, ahora entiendo que ya no formo parte de tu vida ni de tu corazón-

-Él fue entrando en mi corazón, su amor protector, maduro, adulto, centrado llegó al fondo de mi ser y a pesar de todo, tengo la esperanza de que algún día aparecerá por esa puerta y vendrá por nosotros.

-Candy, ¿me permites darte un último abrazo?-

-Claro, fuiste y eres un hombre importante en mi vida, me ayudaste a crecer, a olvidarme del pasado y seguir adelante, ahora te toca a ti buscar tu destino-

-Siento que este no sea a tu lado mi querida pecosa-

Se abrazaron y él le susurró al oído estas palabras:

Prometí quererte para siempre

Y era cierto no había dudas en mi mente

Si el destino tuvo planes diferentes

Y te herí por accidente, perdón

Si me solté de ti, si no te defendí

Fue que mi corazón estaba ciego

Qué estupidez perderte para verlo

Lo siento

No espero amor ni odio

Ya tengo bastante con mi dolor

Maldigo el episodio

Lo peor es que yo fui quién lo escribió

Me esperan los demonios

Que deja tu olvido que juegan conmigo

Ya sé que es cobarde pedirte en una canción

Perdón, perdón

Si pudiera regresas el tiempo

Esta vez no escondería lo que siento

El silencio fue el engaño más violento

Mi terrible experimento falló

Si te alejé de mi, si te fallé y me fui

Fue porque mis mentiras me daban miedo

Tú me creíste y yo me volví tan bueno

Fingiendo

No espero amor ni odio

Ya tengo bastante con mi dolor

Maldigo el episodio

Lo peor es que yo fui quién lo escribió

Me esperan los demonios

Que deja tu olvido que juegan conmigo

Ya sé que es cobarde pedirte en una canción

Perdón, perdón.

(Canción Perdón, Camila, Mario Domm)

Y así fue como se cerró el círculo que tenían pendiente Candy y Terry con estas palabras de él, después de esa dura despedida un joven rubio se acercó a ambos y los invitó a cenar sin rencores, Terry pidió a Candy seguir siendo amigos y ella aceptó, pidió que lo tuviera al tanto de su embarazo y de ser posible si requería ayuda se la pidiera. Cenaron tranquilamente y el guapo castaño se despidió de los rubios.

-Gracias, Albert, Candy, son una parte importante de mi vida y ahora, necesito ir a arreglar mis pendientes a Nueva York-

-Eres bien recibido en esta casa Terry, vuelve cuando quieras-

-Gracias Albert, cuídalos mucho- dicho esto dio la media vuelta y en medio de la noche su grácil figura desapareció.

-Pequeña será mejor que te vayas a descansar, ha sido un día pesado y ese bebé necesita descansar-

-Gracias Albert, fue duro pero era necesario cerrar el círculo, ¡buenas noches!- se despidió con un beso en la mejilla.

-Buenas noches Candy, "buenas noches amor mío"- de despedía de ella en sus pensamientos.

¡Hola chicas!, Creo que es un capítulo muy intenso, me costó bastante trabajo escribirlo, estaba entre matar a Terry o cerrar el círculo, me decidí a este final, creo que es digno de ese gran amor que se tuvieron el cerrar así (les confieso que mi gran amor es Terry) y la verdad fue algo difícil y trataré de actualizar el viernes porque ya regreso al trabajo y tengo unos pendientes, prometo no demorarme tanto en actualizar, vienen capítulos culminantes y luego terminaré el fic, no quiero terminar abruptamente y se pierda el ritmo de la historia, espero sus comentarios, todos son bienvenidos y me encanta leerlos aunque no los pueda contestar personalmente las llevo en mi corazón. Un gran abrazo :)