CAPÍTULO XXIII

El clima predominante en Rancagua es el templado mediterráneo, contrastando con la cordillera, en la cual la temperatura puede llegar a ser inferior a los cero grados en grandes altitudes y por lo tanto muy severas para la vida. Predominan el bosque de robles y por supuesto el río Cachapoal el cual cruza la región alimentando a todas las especies vivas tanto animales como vegetales de la región, ahí cerca de la costa habita Ramiro, se dedica a la agricultura y a veces se va a pescar para sobrevivir, cierto día estaba explorando por ahí, a él le gustaba adentrarse por el bosque y volver después, cuando se alejaba varias horas caminando llegaba a una caverna la cual nunca había sido explorada y por lo tanto sólo la usaba para resguardarse de las lluvias que de repente aparecían en su camino, precisamente ese era un día lluvioso y el hombre recio de unos 38 años estaba esperando que se fuera la tormenta cuando escuchó unos gemidos provenientes del interior, asustando dio unos pasos atrás y tomó su navaja, no sabía lo que le podía aparecer en esa caverna.

-¿quién anda ahí?- dijo Ramiro

-¿acaso hay alguien allá afuera?- preguntó Florencio y al ver a lo lejos a ese hombre gritó -¡estamos a salvo señores!

Al fijar su vista hacia donde provenía la voz observó a tres hombres, sólo que vio a uno que traían en rastra los otros dos y se acercó a ayudarlos

-¿qué le pasó a este hombre?- preguntó Ramiro

-estábamos en la mina Leagan rescatando a unos compañeros cuando nos sorprendió otra explosión y este que ve aquí es el mismo señor Leagan, sólo que hace dos días se nos desmayó, hemos estado sobreviviendo de gotas de agua y hongos comestibles que hay en la caverna, en verdad, venimos a tientas por la oscuridad.

-¿Ha dicho usted la mina Leagan?- dijo con asombro

-Sí, ¿por qué? Preguntó el ingeniero Suárez.

-esa mina queda hacia el otro lado, aquí estamos más cerca de la costa-

-¡tan lejos estamos!- dijeron con asombro

-los llevaré a mi casa, pero estamos a 4 horas de aquí a pie, el señor no se ve muy bien y me imagino que ustedes tampoco.

-En realidad no tenemos la noción de tiempo, aquí todo es oscuridad, sólo a lo lejos divisamos una luz, entonces, ¿la mina tiene salida?, eso es interesante-

-Gracias a Dios que están bien y ahora pues ya sabemos que esta caverna tiene salida hacia una mina- dijo Ramiro- antes de salir deben esperar a que sus ojos se acostumbren a la luz y mientras les convido de mi alimento, el camino será largo y la lluvia no aminora.

Estuvieron dos horas más ahí, en las cuales le relataron a Ramiro todo lo que ocurrió con lujo de detalles y cómo el ingeniero Suárez se culpaba de todo y se sentía responsable por Neil ya que gracias a él estaba con vida, aunque él no había corrido con tanta suerte, llevaba herido de acuerdo con la fecha que dieron 10 días, 10 largos días en los cuales la desesperanza a veces se apoderaba de ellos, sólo Neil les daba fuerza ya que él tenía una razón muy poderosa por la cual sobrevivir, sólo que no pudo más y por dos días iba inconsciente.

-Dígame Ramiro, ¿vive usted con su familia?-

-No, yo vivo sólo, hace 3 años perdí a mi familia en un accidente y decidí alejarme de la civilización, para sobrevivir cultivo mi comida y pesco en el mar, a veces camino hacia el río, pero donde yo vivo sólo estoy yo, la región habitada se encuentra precisamente en el centro de Rancagua, nos llevará tiempo volver allá, aunque lo primero será curar al señor Leagan.

-Sí, esa debe ser nuestra prioridad, pero yo sigo pensado que usted es un ángel que se nos ha enviado para auxiliarnos.

-No exagere señor, solamente hago lo correcto, ya cesó la lluvia, es hora de partir.

Y así fueron siguiendo a Ramiro, y en el camino pudieron notar que cerca no había ni un alma, fue una verdadera suerte o un enviado de Dios el que el señor estuviera ahí precisamente cuando ellos vieron una luz que pensaron iba a dar cerca de la entrada de la mina, al salir sintieron tanta paz y alegría y albergaban un poco de esperanza.

-Ya casi llegamos, sólo hay que parar para que descanse el señor, espero que despierte pronto, cuando estemos instalados voy a ir por una curandera, ella sabrá qué hacer, pero el camino es largo, por lo pronto descansemos-

Y siguieron el consejo de Ramiro, ya que para ellos el lugar era totalmente desconocido. Al llegar a su choza, acomodaron a Neil donde les dijo, estaba como muerto, pero no estaba en coma, al menos de repente balbuceaba y nombraba a Candy.

-Creo que el recuerdo de su esposa lo mantiene con vida- dijo Florencio

-Sabes, me siento tan culpable de todo esto, si no hubiera sido por mi estupidez todos estaríamos con nuestras familias- dijo Suárez

-no es tiempo de lamentarse, él señor estará bien, ahora creo que merecen descansar, ya en la mañana iré por la curandera- recomendó Ramiro y se dispusieron a dormir, él les acondicionó unas hamacas y a Neil lo dejaron en el catre para que estuviera más cómodo.

-Haré todo lo posible porque usted señor regrese con su familia- pensaba Ricardo, así se llama el ingeniero Suárez.

Temprano por la mañana después de haber desayunado el caldo de vegetales y pescado que les ofreció el sr. Ramiro, él se fue a buscar a la curandera, les sugirió seguir descansando ya cuando él regresara verían lo que se haría para volver a casa o al menos poder comunicarse con los miembros de la familia.

Llegó al fin Ramiro con la curandera, la cual los revisó a todos y en especial a Neil.

-¿qué estuvieron comiendo en la cueva?- preguntó la curandera

-pues el agua que se filtraba y lo que encontrábamos, había algunos hongos ahí pegados a la pared- dijo Florencio.

-ya veo, tal vez por error consumió unos que son venenosos, gracias a Dios no ingirió mucha cantidad, pero… si lo tendrán en este estado hasta que se desintoxique, les dejaré unas hierbas para que se las den, va a tener de repente alucinaciones y temperatura elevada, pero en un mes él estará bien.

-¡¿en un mes?!- exclamó Ricardo

-sí, porque los hongos que ingirió son de un veneno letal, en este caso, sólo lo paralizó y su cuerpo para resistirlo y desecharlo se fue a un estado de mínimo esfuerzo, es decir, a dormir profundamente.

-entiendo- dijo Ricardo

-mientras tanto, denle este preparado y a esperar a que su cuerpo se recupere totalmente, estará despierto en una semana más o menos pero no se podrá mover-

-así lo haremos señora- indicó Ramiro- vamos afuera, le daré su paga.

-Gracias, pero sólo quiero de tus deliciosos vegetales, tienes una excelente mano.

-Gracias a usted, ya sabe, cuando quiera puede venir-

-así será Ramiro, cualquier cosa ve a buscarme- y se despidió de su viejo amigo, aunque ya anciana la mujer tenía un vigor y fuerza impresionante ya que no quiso que la acompañara de regreso. Después ingresó a su choza y preguntó a sus huéspedes.

-Muy bien, y, ¿ahora qué deciden hacer?-

-pues no nos moveremos hasta que esté recuperado el señor Leagan, ¿verdad ingeniero?-

-sí, así será, es lo menos que podemos hacer, ¿pudo averiguar si nos podemos comunicar?-

-Pues de momento no, hace poco hubo una tormenta y lo más cerca es un poblado cerca de la montaña, pero están incomunicados debido a la tormenta, así que nos toca esperar, no hay de otra.

Los hombres se miraron fijamente resignados a vivir por un tiempo sin comunicarse con sus familias y dar señales de vida para que no se preocuparan, - la esperanza se pierde al último ingeniero- dijo a modo de consuelo Florencio.

Pasaron los días y a la semana despertó Neil.

-¿dónde estoy?- preguntó Neil

-señor, ¡qué bueno que ya despertó!- indicó Florencio y Ricardo se le unió.

-Estamos en casa de un buen hombre que nos ayudó, se llama Ramiro, de momento se fue a traer vegetales, no nos ha dejado ayudarle mucho, indica que debemos descansar.

-pero, ¡¿por qué no me puedo mover?!- gritó Neil

-no se altere señor, ingirió unos hongos venenosos, lo vino a ver una curandera y…

-¿y?, prosigue- dijo Neil

- pues su cuerpo está paralizado por el veneno, pero con el remedio que le hemos estado dando podrá estar bien en un mes-

-¡en un mes!, eso es demasiado tiempo, necesito ver a mi esposa, a mi padre, decirles que estoy bien-

-Pues estuvimos buscando alguna forma de comunicarnos pero estamos en un área incomunicada, pero ya que esté bien tomaremos el camino a casa, verá que todo saldrá bien-

Neil escuchaba todo eso con impotencia, pero a la vez agradecido con la Dios y con la vida el hecho de estar vivo.

-saben, lo único que me consuela es saber que mi esposa está al cuidado de mi papá y del tío Williams, si no hay otra manera, pues tendremos que esperar-

-no se ponga triste patrón verá que todo saldrá bien y cuando menos lo espere estaremos con nuestras familias- dijo Florencio.

-Yo, antes que nada quiero pedirle perdón por mi torpeza, mi ambición y mi falta de criterio dio pie a toda esta situación-decía con mucha humildad Ricardo

-No te preocupes, sé lo que es eso, yo era así, pero aprendí y creo que tú ya has aprendido de todo eso, gracias a Dios no hay vidas que lamentar y estamos vivos- dijo con tranquilidad Neil- ahora sólo queda esperar.

Estuvieron platicando con Neil todo lo que pasaron en su letargo, llegó Ramiro, fue presentado y se pusieron a platicar para conocerse más.

El mes pasó rápidamente y cada semana la curandera iba a revisarlo y se notaba su cuerpo joven ya que la recuperación se estaba dando pronto.

-A como vamos, pronto estará usted en casa señor-

-eso espero, cuando llegue allá buscaré la forma de recompensarlos a los dos, el dinero es lo de menos, pero lo que hicieron con nosotros con nada del mundo se los pagaré.

-Por eso no se preocupe, somos gente de la naturaleza, nos gusta vivir de lo que nos da, sin pretensiones, he aprendido a darle el valor justo a la vida, ¿no es así?- dijo Ramiro

-así es Ramiro, a darle su justo valor- sonrió la anciana.

Y así después de un mes y una semana, ya Neil estaba totalmente recuperado y con fuerzas para seguir su camino a casa, Ricardo y Florencio en ese tiempo habían ayudado a Ramiro a mejorar la choza y a aprender las labores del campo, en ese tiempo ellos aprendieron a ver la vida de un modo más natural y sin sentirlo, se convirtieron en otras personas.

-Sé que hemos hecho muy buenas amistades y que los echaré de menos, pero es tiempo de que tomen camino de regreso a casa con los suyos, aunque les tomará llegar a pie al menos unas tres semanas, recuerden donde deben de parar a descansar-

-Claro querido amigo, nos hemos aprendido la ruta de memoria- dijo Ricardo

-pues entonces a festejar, a pasar nuestra última noche en este paraíso para retornar al nuestro con nuestras familias- dijo un sonriente Florencio, los demás asintieron con gusto.

Esa noche al estar descansando un fuerte terremoto azotó la región, ellos se despertaron de repente, temiendo fuera a pasar algo, gracias a Dios no se sintió tanto, pero a la mañana siguiente Ramiro fue a explorar y cuando regresó les dijo.

-amigos, creo que no quieren que se regresen pronto, el terremoto tiró varias vías de acceso, y regresar les costará más tiempo-

Con un dejo de tristeza y desencanto los tres no tuvieron más remedio que esperar a que el tiempo fuera más favorable.

-Mi dulce Candy, espero estés bien, Dios por favor, cuida de ella y de mi hijo- y con esa oración durmió.

En el momento que volvieron a retomar el camino a casa, ya Candy tenía dos semanas que había llegado a Chicago y ya había tenido la conversación con Terry

Mientras tanto en Chicago…

-Candy, te siento triste, sabes que debes de cuidarte por mi bisnieto, no quiero que le pase nada-

-lo sé tía abuela, pero algo dentro de mí no me deja, siento como si hubiera abandonado a Neil y que él me espera-

-¿Entonces qué necesitas hija?-

-tía, dígale a Albert que me deje ir con mis madres al hogar de Pony, tal vez ahí encuentre la tranquilidad que necesito-

-Si es así, yo me iré a Lakewood para estar al pendiente de ustedes, así no se negará-

-¡gracias tía!- se abrazó a ella.

Ya habiendo hablado con Albert y aunque renuente, él prometió alcanzarlas después ya que tenía asuntos pendientes en Chicago, y así Candy fue a buscar su tranquilidad al lado de sus madres y sus hermanos en el hogar de Pony.

Gracias chicas por seguir aquí, como lo ven a este fic le falta poco, ya se van desenredando las historias, gracias por seguir aquí y acompañarme, saben que sus comentarios son muy bien recibidos aquí, les agradezco a cada una de ustedes su tiempo y dedicación a la historia, les mando un abrazo a la distancia.