CAPÍTULO XXIV

Ese día en el hogar de Pony, Candy amaneció con un poco de nostalgia, estar con sus madres la llenaba de paz y serenidad; ellas por su parte se desmedían en cuidados hacia ella, aunque físicamente ya estaba bien, ellas la habían visto después del accidente y como toda madre, no querían que se esforzara.

-Pero Candy, ¡¿qué haces trepada ahí?!- gritó la hermana María.

-Sólo buscaba el azúcar hermana- respondió Candy como niña regañada.

-Pues no debes de hacerlo, te puede pasar algo a ti y al bebé, ¡no seas inconsciente- se acercó a ella y le pasó el azúcar.-

-Madre, si el banquito es muy pequeño-

-No importa, vamos yo te preparo el desayuno-

-Ay hermana María, sabe, quiero serles útil el tiempo que esté aquí, ya sabe que no me gusta estar de ociosa, ustedes tienen mucho trabajo.

-Gracias a Albert ese trabajo se aligeró mucho, tenemos quien nos ayude y aparte tu es….- se enmudeció de pronto

-hermana, se refiere a Neil ¿verdad?- lo dijo con un dejo de tristeza.

-Oh, lo siento Candy, no quise…

-no se preocupe hermana María, tengo que aprender a vivir así.. . sin él, pero sabe, me dejó algo muy valioso, nuestro bebé- y una sonrisa se dibujó en su cara.- diga lo que me iba a decir hermana María-

-Bueno, te decía que él nos mandaba mensualmente una cantidad para el hogar, muy generosa y nos escribía para informarnos de tu salud, recuerdo cuando vinieron a casarse, tú estabas decidida y no nos opusimos, ¿sabes por qué?

-Porque vimos en sus ojos el amor que te profesaba y supimos que en cualquier momento terminarías enamorada de él- dijo la señorita Pony que entraba en ese momento.

-¿Eso es cierto señorita Pony?- preguntó con curiosidad Candy

-Sí, uno como madre aprende a ver más allá de las apariencias y vimos en él un sincero amor y arrepentimiento sobre sus actos pasados.

Todas las damas ahí presentes sonrieron y se dispusieron a desayunar antes de que los niños despertaran y tuvieran que atenderlos. Candy ayudaba en ordenar a los niños y tener listos los cubiertos y la hacía de enfermera, fue recuperando poco a poco todo lo que sabía, ya era su instinto el ayudar y lo hacía con mucho amor. Llegada la tarde se iba todos los días a la colina de Pony a platicar con el padre árbol, ahí se desahogaba y lloraba donde nadie la viera, al menos eso creía ella porque para sus madres no era desconocido que llorara, la conocían tan bien que la dejaban sola para que sacara sus penas. Ahí estaba contemplando al padre árbol cuando a lo lejos escuchó una melodía la cual le era conocida. Al incorporarse y ponerse de pie, ahí lo vio, era él tal como lo vio en la niñez. Y al verlo, sonrió.

-Eres más bonita cuando ríes que cuando lloras-

-¡Albert!- gritó y corrió a sus brazos.- mi príncipe de la colina, siempre apareces cuando te necesito-

-y así será siempre que me lo permitas pequeña- la abrazó Albert y le dio un beso en la frente, sabes… no he venido solo-

-¿ah no?- cuestionó con curiosidad Candy, ella dirigió su mirada atrás de Albert y se llevó una grata sorpresa.

-¡Candy!, gritaron los tres chicos a coro y se abalanzaron hacia ella.

-¡Hace cuánto tiempo chicos!, me da una inmensa alegría el verlos, ¡qué hermosa estás Annie!, Paty, ¡te ves realmente muy bien, ya te ves como toda una dama y mírate a ti Archie, más guapo no podrías estar- derramó lágrimas de alegría.

-Candy, ¡qué hermosa te ves embarazada!- dijo Paty

-Sí, cuando supimos que habías vuelto y que estabas viva quisimos venir corriendo a verte, sólo esperamos a las vacaciones para venir a verte- la abrazó Annie y comenzó a llorar- no sabes cuánto sufrí al saberte… ¡oh Candy!- se rompió a llorar.

-Sigues siendo la misma llorona de siempre Annie.

-Gatita, no sabes lo contento que estoy, ven a mis brazos- se abalanzó hacia ella y la abrazó tan fuerte que no la quería soltar-

-Archie, un poco más fuerte y me sacas al bebe, jajajaja- todos rieron ante la ocurrencia de Candy.

-Pues qué bueno que te encontramos bien, venimos a verte y estaremos un tiempo cerca de ti, tenemos muchas cosas que contarte y que nos cuentes- dijo Paty

-Claro chicos, vamos hacia el hogar, a la hermana María y a la señorita Pony les dará mucho gusto verlos por aquí, pero supongo que creo que ya sabían- se tomó la barbilla con curiosidad.

-Así es Candy, les avisé que vendríamos y les pedí que fuera una sorpresa- dijo Albert.

-Tú siempre pensando en todo Albert-

Se dirigieron al hogar de Pony y Candy vio algo raro para ella.

-Oigan, ¿por qué van ustedes agarrados de la mano?- preguntó con intriga Candy

-Lo que se ve no se pregunta gatita- sonrió y le guiñó un ojo Archie el cual iba tomado de la mano de Paty, Candy no sabía de ese cambio, pronto sería informada. Al llegar a la casa, ya la mesa estaba dispuesta para la cena y los invitados, disfrutaron de unos deliciosos alimentos y se pasaron a la sala de estar a charlar un rato.

-Bueno, ¿ya me van a platicar qué ha pasado aquí?, ¡me muero de la curiosidad!- preguntaba Candy con ansiedad.

-Yo te lo explicaré- dijo Archie- fue una decisión muy meditada, me di cuenta que lo que sentía por Annie era cariño fraternal, me di cuenta al ver como Paty lloraba a mi hermano, lo extrañaba y platicaba de él con gran vehemencia; entonces me empecé a dar cuenta que lo que sentía por Annie no era amor, sino costumbre, le comuniqué mis sentimientos, rompimos pero ella no lo entendió en ese momento y se fue de Chicago, se reunió con Paty y juntas formaron el instituto en el que trabajan en Florida, que por cierto, les ha ido muy bien-

-¡Ohhh!- exclamó Candy con asombró y volteó a ver a Annie, pero al verla tranquila y tan serena se dio cuenta que ya todo eso era parte del pasado.

-Yo seguía en contacto con Paty a través de cartas, en ellas aprendí a ver su alma, su increíble carácter y lo fuerte que es, así que sin darme cuenta me fui enamorando de ella, pero no me atrevía a buscarla porque tenía miedo de la reacción de Annie y de ella misma, no quería perder a la persona que empezó a generar este sentimiento en mí- le tomó ambas manos a Paty- pero cuando Albert dio con pistas tuyas él ya sabía de mis sentimientos y me dijo que fuera a buscar el amor, que luchara por él y no claudicara- él omitió la parte en la que Albert le confesó su amor por Candy- y así que decidí y me fui a buscarla, al principio fue difícil porque primero tenía una barrera que vencer-

-sí, a mí- mencionó Annie- a mí me dolió mucho la ruptura, yo me había hecho muchas ilusiones- continuó el relato- pero al estar lejos de Archie, disfrutar de la serenidad que da el mar y meditar lo que iba a hacer con mi vida, me di cuenta también que lo que sentía por Archie no era amor, sino cariño por el tiempo que nos estuvimos tratando, ese día lluvioso del San Pablo se me vino a la mente y comprendí que Archie estaba conmigo con compromiso, luego se volvió habitual y de ahí la costumbre, yo estaba cegada ya que pensaba que el primer amor era con quien debía casarme y así debería de ser siempre, me dolió mucho pero ahí me reencontré conmigo misma y la abuela Martha me hizo ver que todavía tenía una vida por delante y tenía que tomar la rienda de ella y ser valiente- volteó a ver a Paty- cuando llegó Archie esa fue la prueba de fuego, al verlo no sentí rencor, seguía sintiendo cariño pero no dolor y esa fue la prueba de que no era amor lo que nos unía; entonces él llegó, platicó largo rato conmigo, cenamos juntos y luego me confesó su amor hacia Paty, a decir verdad no me sorprendía, Paty me contaba que mantenía comunicación con Archie y pues eso se veía venir, cuando me lo dijo sentí una alegría inmensa por mis amigos, de hecho yo les arreglé una cita a ciegas- y rió con picardía.

-¡Cómo olvidarla! -dijo Paty- yo estaba confundida, de repente comenzaba a pensar en Archie, en buscar a diario en el correo carta de él dirigida a mí, mi abuela notó esos detalles y una tarde me enfrentó y me dijo que le contara mis sentimientos hacia él, le mencioné lo que platicábamos y ella sólo reía, me decía que el amor tiene caminos tortuosos y que Stear sí me había dejado protegida y que lo mejor era dejarme en manos de su hermano, ya sabes, creencias de la abuela, pero yo tenía preocupación por Annie, no quería verla sufrir y callé mis sentimientos, entonces cierto día mi abuela me pidió que me arreglara muy bonita porque iríamos a una cena, me arreglé y esperé por ella, pero en cambio me dejó un recado en el que decía que me esperaba en el restaurante cercano a la playa.

-The blue ocean- dijo Archie

-Sí, ese, pues me dirigí hacia allá y me condujeron a una mesa con vista al mar, esa noche la luna brillaba como nunca y el paisaje era excelente, me quedé esperando a la abuela y no llegó, de repente me taparon los ojos, al tocar sus manos y retirarlas de mi vista enfrente mío había un gran ramo de orquídeas, volteé y ¡cuál fue mi sorpresa al ver ahí a Archie!, me puse contenta pero a la vez inquieta, me preguntaba ¿qué hace aquí?, se veía tan guapo con su traje blanco y sus zapatos café, combinado con un pañuelo del mismo color que parecía haber visto a un ángel- suspiró – me dijo que esa era nuestra noche, que no dijera nada, que sólo lo escuchara y pues lo escuché-

-Le dije todo lo que sentía por ella, la verdad estaba tan nervioso que se lo dije así de sorpresivo, ni la dejé respirar- todos rieron- pero si no lo decía iba a explorar, ella tardó en digerir mis palabras, la tomé de la mano, le di un tierno beso en ella, la miré a los ojos y le dije que la amaba, ella se soltó a llorar y me dijo que también sentía lo mismo por mí pero que tenía miedo por Annie, le expliqué que ella y la abuela habían planeado la cita y que no había ningún impedimento para amarnos y entonces dejamos que nuestras almas hablaran y pues aquí estamos, somos novios y nos amamos mucho- tomó a Paty de la barbilla y le dio un tierno beso en la frente.

-¡Ahh, qué romántico!, suspiró Candy y corrió hacia ellos para felicitarlos y dijo- pues sí que el amor tiene caminos tortuosos, lo mismo me pasó a mí, ¿quién iba a imaginarse que terminaría casada, enamorada y embarazada del odioso de Neil Leagan?, si me lo hubieran dicho hace 4 años no lo hubiera creído- todos rieron, le tocó el turno a ella de platicar la historia entre él y Neil, todos escuchaban emocionados, sólo Albert tenía un dejo de tristeza cada vez que hablaba de él que se disculpó, pero unos ojos azules notaron sus sentimientos y lo siguió sin que él se diera cuenta, ella se disculpó, dijo que tenía que ir al tocador y fue tras él.

-¡Oh Candy!, no sabes cuánto me duelen tus palabras, ahora noto que amas verdaderamente a Neil y que nada te hará cambiar, menos ahora que llevas a su hijo en tu vientre, yo sabré esperar y me ganaré tu amor, desde el día que te vi y decidí protegerte juré que así siempre sería pero el tiempo que pasé contigo hizo nacer en mí un sentimiento de hombre hacia ti, pero que tú no logras ver- decía Albert en voz alta.

Annie al escuchar la confesión de Albert se llevó las manos a la boca en señal de asombro y se retiró de ahí dejándolo sólo- Albert, te pasa lo mismo que a mí me pasó- se retiró y se incorporó con los demás. Al terminar la charla y platicar sobre mil temas, los caballeros se retiraron a la mansión de Lakewood y las señoritas se quedaron en el hogar, en la habitación de Candy se dispusieron dos camas más para que durmieran juntas, que claro que no pasó porque se la pasaron platicando y organizaron una pequeña pijamada.

-¡Chicas!, yo pienso que el bebé de Candy es niña- dijo Annie

-Es un niño- dijo Paty- dinos Candy, ¿quién será la madrina del bebé?-

-¡Por supuesto que yo!, la conozco desde niña

-Pero yo era su única amiga en el San Pablo y tú no la querías cerca al principio ¿lo recuerdas?

-Chicas, chicas, no peleen, a las dos las amo con el alma y no quiero que riñan por mi culpa, las dos serán sus madrinas claro está-

-Nos parece perfecto. Dijeron a coro las otras chicas

-Pero insisto en que será niña- dijo Annie y todas rieron

-¿Has pensando en algún nombre para el bebé?-

-Sí, si es niña deseo ponerle Angélica y si es niño Neil como su padre- se llevó su mano al vientre y en sus ojos esmeralda se asomó una furtiva lágrima- saben, hay noches en que sueño que él me llama, que me dice que está vivo y que lo espere y en el sueño soy feliz porque me da la esperanza de que él está vivo, pero despierto y vuelvo a la terrible realidad, precisamente ayer recibí un telegrama del Sr. Leagan, llega en una semana a Chicago, dejó la casa intacta y dejó a Celia y Sebastián a su cargo, no quise deshacerme de ella, porque cuando esté mi bebé en edad lo quiero llevar a conocer el lugar donde su padre y yo nos amamos con el alma.

Las chicas se acercaron a ella y la abrazaron, así se quedaron un largo rato y la que rompió el silencio fue Annie.

-Candy, ¿has pensado en la posibilidad de volverte a enamorar?, sé que es duro para ti, pero eres muy joven y con mucha vida por delante.

-Lo sé Annie, me lo he preguntado, me he preguntado si sería capaz de rehacer mi vida, pero no creo, este amor que siento no cesa y con este bebé al contrario, sigue creciendo, así que no creo rehacer mi vida, al menos por mucho tiempo.

-Y, ¿con alguien como Albert?- preguntó incisivamente.

-¿Con Albert?, ¿por qué lo dices?-preguntó con asombro Candy

-Pues es un hombre atractivo, noble, no es tu padre, han vivido juntos, ¿no crees que hubiera una posibilidad?- dijo Annie

-Sí, es cierto lo que dice Annie, Candy, podría ser posible-

-¡Oh, claro que no!, a Albert lo amo mucho, es una persona importante en mi vida, pero no lo amo como ustedes piensan. Saben, una vez me lo pregunté, sobre todo cuando estuve separada de Terry y volvimos a convivir a diario, pero el sólo regreso de Terry me hizo olvidarme de todo y darme cuenta de que a Albert lo amo como a mi hermano mayor, aquel hermano que siempre deseé, luego pasó lo que pasó y yo fui la que le rogué a Neil que me llevara con él de secretaria o de lo que fuera, yo no quería una desgracia en la familia porque Albert ya se lo había advertido, ni quería involucrar a Archie conociendo su carácter, pero él en cambio me dijo que no, que mejor fuera su esposo y mi hijo tendría un nombre y sería respetado, entonces lo vi con otros ojos, no de amor, pero si lo empecé a admirar y me asombré del cambio que hubo en él.-

-Entiendo, entonces por Albert no sientes más que amor fraternal- dijo Annie

-Así es- dijo Candy

-Pobre Albert, lo que estará sufriendo- pensó Annie, después de esa charla se fueron a dormir y Annie se quedó pensando en él- Albert, sé lo que estás pasando porque eso sentí yo, pero luego me di cuenta que estaba siendo egoísta y el amor que decía sentir por él no era más que ilusión y otro tipo de cariño, espero no sufras tanto- y con ese pensamiento se durmió la morena.

Era una hermosa mañana en el hogar, las chicas y las hermanas se dispusieron a preparar el desayuno y a atender a los niños, cuando terminaron dispusieron la mesa para ellas y llegaron los chicos a desayunar también.

-Bienvenidos sean, pasen a desayunar- los recibió la señorita Pony.

Desayunaron deliciosamente y al terminar de ayudar a limpiar la mesa y los cubiertos se fueron a pasear por las colinas y a disfrutar del paisaje, en medio del camino se encontraron a Tom y su familia, Tom era padre de dos hijos y esposo de una buena mujer llamada Clarisse, se saludaron y se despidieron ya que se dirigían al hogar de Pony para llevar a los niños de paso al rancho Stevens y montar los ponys propiedad de Tom, siguieron su camino no sin antes aceptar ir un día a comer al rancho.

Llegaron al lago cerca de Lakewood e hicieron un picnic, Annie, Archie y Paty se fueron a recorrer el lugar y Candy y Albert se quedaron contemplando el lago.

-Candy, hace mucho que no estábamos así, compartiendo juntos un día, ¿no crees?- dijo Albert.

-Sí, lo recuerdo perfectamente, hemos pasado momentos muy alegres juntos- Candy se recargó en su hombro.

-Sabes Candy, cuando te conocí te vi llorando, luego en aquel río te vi tan indefensa que deseé protegerte, después mis sobrinos me escribieron una carta pidiendo que te ayudara y así lo hice, eres un alma tan noble y transparente que necesitabas que alguien te protegiera, hoy veo que eres una mujer fuerte que has sabido valerte por ti misma y estoy orgulloso por ello-

-¡Albert!, me da una inmensa alegría saberlo, sé que fui ingrata con el abuelo Williams al ser testaruda y contradecir sus órdenes algunas veces, pero eso me han hecho fuerte, perseguir mis sueños y venos aquí, juntos como siempre-

-Candy, la tomó de la mano y giró la cabeza para verla de frente- su boca se trababa, pero tenía que decirlo- ¡te amo Candy!- lo soltó y su corazón se aligeró como si una pesada carga lo torturara.

-¡Yo también te amo Albert, eres el hermano que siempre deseé y el cielo me lo ha mandado, eres un ángel que siempre estás conmigo y sé que contaré contigo todo el tiempo que tengamos de vida- lo abrazó Candy.

Esas palabras cayeron como un balde de agua helada para él, él había desdoblado su alma y dejó salir sus sentimientos y ella le correspondía pero sólo como un hermano y eso lo devastó, la apartó de sí- sí Candy, siempre podrás contar conmigo, como el hermano que me consideras- se paró, no podía verla, no podía escuchar de nuevo llamarlo hermano, vio que Paty y Archie se acercaban y se paró, -Candy, ahorita vuelvo- se topó con los chicos y se excusó, se retiró de ellos, caminó lo más rápido que sus pies lo permitieron y cuando se sintió desfallecer, se tiró al suelo y lloró- Candy, ¿por qué nunca pude albergar otro tipo de amor en ti?- sus pensamientos eran en voz alta.

-Porque has sido egoísta Albert Andrew- esas palabras las dijo una hermosa morena que había visto como se alejaba rápidamente y lo siguió sin que se diera cuenta.

-El amor es algo maravilloso que se da, pero cuando otra persona no siente lo mismo por nosotros es egoísta esperar a que sienta lo mismo, el amor tiene sus propios caminos, extraños, pero no por eso equivocados, su amor estaba destinado a ser fraternal desde un inicio, pero la convivencia diaria, aunado a tu cobardía hizo que ella afianzara en si misma el amor de hermano-

-¡¿cobardía?!- se asombró Albert al escuchar esas palabras.

-Sí, tu cobardía, cuántas veces tuviste la oportunidad de decirle tus sentimientos y te callaste pensando que era lo mejor para ella, te hiciste a un lado por Terry, por Anthony y cuando al fin te decides ella ya se enamoró de Neil sí, de los que no fueron cobardes al expresar sus sentimientos hacia ella, los que lucharon y no les importó mas que compartir con ella un tiempo en su vida, egoísta sí, ¿a poco no pensabas que algún día iba a quedar sola y entonces tendrías la oportunidad de decirle lo que sientes y ella te iba a corresponder?- Albert asintió con la cabeza- pues entonces no te quejes de los resultados, porque tampoco lo que sientes por ella es amor, si así fuera no te hubieran importado los hombres que tuviera en su vida, ¿o me equivoco?-

El rubio al escuchar esas palabras que le cayeron de sorpresa comenzó a reflexionar y se quedó mudo por un rato, fijó su mirada en la morena y ya no vio a esa niña cobarde y frágil sino a toda una mujer, fuerte y decidida.

-Siento haberte dicho todo esto, pero te comprendo porque yo pasé por el mismo proceso y acepté que el amor algún día vendrá, que no lo tengo que apresurar y que cuando se dé, ahí estaré para disfrutarlo-

-Tienes razón, creo que debo alejarme por un tiempo para conocer mis verdaderos sentimientos y después volver y entonces saber realmente lo que siento por ella-

-yo también pienso lo mismo, por lo pronto regresemos, se han de estar preguntando el porqué de tu alejamiento-

-tienes razón, vamos- le ofreció su brazo y se dirijeron con los demás. Pasaron toda la tarde juntos y así estuvieron una semana, solamente que el resto de los paseos ya no eran acompañados por Albert, alegó asuntos de trabajo prioritarios.

Cuando decidió irse fue a buscar a Annie y le dijo que se iría a Nueva York por un tiempo y que siguieran en contacto, que le había agradado todo lo que había crecido- tengo un asunto pendiente por allá también, luego te contaré- la abrazó y después entró a despedirse de Candy.

-Te voy a extrañar Albert-

-y yo a ti Candy-

Se despidieron y ella se quedó viéndolo como se marchaba al horizonte, después ella y sus entrañables amigas entraron a la casa, en un momento llegaría el Sr. Leagan a visitarla.

Mientras tanto en Rancagua.

-¡Oh, señor Neil!, ¿es usted?, ¡qué felicidad!-

¡Hola chicas! Gracias por esperar, ya saben mis asuntos de siempre, típico de una maestra, bueno este capítulo es algo intenso, pero tenía que cerrar el círculo con Albert, aunque todavía le falta pasar cosas a este rubio encantador, creo era necesario aclararle ciertas cosas que yo percibo de su personalidad. Gracias a todas por sus reviews, los leo cada uno de ellos aunque no los pueda contestar de manera individual las llevo en mi corazón. Les mando un gran abrazo. :)