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Disclaimer: Todo es mío, compre a Meyer en el mercado negro, Edward esta
escondido en mi armario, así que si.
Capítulo beteado por Pichi LG,
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Capítulo 17: Dolor
Bella despertó, por segunda vez, junto a Edward y sonrió al ver cómo había puesto su brazo encima de mirar por la ventana notó que estaba por amanecer, y decidió ir a ver cómo salía el sol. Se retiró de la cama y pudo oír a Edward gruñir disconforme entre sueños, soltó una pequeña carcajada y se colocó el albornoz del príncipe que vio tirado en el suelo.
Decidiendo que el árbol sería el lugar perfecto para ver el amanecer trotó hasta llegar allí, se sentó y apreció el silencio en el que se encontraba. Cuando el sol tocó su rostro cerró los ojos y respiró fuertemente relajándose, de un momento a otro sintió como si una nube fuera colocada sobre ella, confundida, abrió los ojos y se encontró cara a cara con un rostro de ojos rojos que no pudo reconocer, se levantó alarmada y miró a todos los lados tratando de ver si Edward se había despertado y la estaba buscando.
—Hey, pequeña, no tienes porque asustarte —Al decirle esto le sonrió y Bella pudo ver que todos y cada uno de sus dientes eran afilados, lo que no ayudó a disminuir su miedo, así que trató de observarlo bien y recordar quién podría ser, o si había oído quien era. Además de los ojos y los dientes, tenía una prominente nariz, cabello largo, rubio oscuro y su expresión le causaba escalofríos, era… era un o tengu…"¡Oh, dios! No…", pensó Bella, "Por favor, no. No puede ser…"
—Alistair —susurró la joven sin notar que lo había hecho. El mencionado levantó las cejas sorprendido.
—¿Así que Edward te habló de mí? Tiene sentido ahora… que estés asustada —Se detuvo un momento y bajando la cabeza rió sin humor—. Porque sí, sí debes estarlo.
…
—Papá, no vamos a llegar a tiempo —Alice gritó desesperada a Carlisle mientras corrían por el bosque. Habían dejado a Esme en un carruaje y los tres habían decidido que sería más rápido si ellos se iban adelante de ella.
—Alice… ¡No digas eso! —Emmett gritó enojado— Tenemos que llegar rápido y avisar a Edward… O intentar detener a Alistair.
—Sí, hija, escúchalo. Ahora, por favor, no malgasten su energía hablando —interrumpió el rey—. Aún nos queda un largo camino.
El rey rezaba para Edward no quitara su vista de Bella, porque si su hijo cuidaba a la joven, al menos tendrían una oportunidad de llegar y luchar con él.
…
La respiración de Bella se detuvo en el momento en el que Alistair habló, no quería morir, no sabía lo que sería de Edward si ella muriera. ¿Qué tal si perdía la conciencia y terminaba haciendo algo de lo que se arrepintiera?
Notó que se acercaba peligrosamente a ella y trató de retroceder pero chocó con el árbol en el que había estado relajándose. El sujeto sacó de entre sus ropajes una navaja y la puso en su yugular.
Maldiciendo por no poder defenderse, observó cómo el sujeto presionó hasta que sangre empezó a brotar de allí, pero se detuvo inmediatamente y se alejó de ella. Bella vio con repulsión como Alistair lamía la sangre que había quedado en el arma, temblando y aterrorizada, pasó la mano a su cuello y lo sostuvo con la esperanza de que la sangre se detuviera.
El monstruo sonrió maliciosamente y retrocedió un poco—: La idea de matarte suena bastante tentadora… Tan, pero tan tentadora, Isabella. Pero para hacer sufrir a Edward esta vez será mejor no hacerlo, así que dejo esto muy claro… O desapareces de aquí cuanto antes con esa criatura… —dijo señalando el estómago a una conmocionada Bella— o solo desapareces tú.
Bella cubrió su vientre protectoramente entre sus manos sin poder creerlo. Según tenía entendido, era imposible que Edward tuviera hijos al ser un híbrido, pero ¿por qué razón ese monstruo le diría una cosa así en vez de matarla de una vez…?
Hubiera peleado contra Alistair con todas sus ganas, hubiera gritado hasta que el príncipe la escuchara, pero si lo que le decía era honesto, si ella en verdad cargaba dentro de sí el producto del amor entre Edward y ella, lo único en lo que podía pensar era en hacer lo que le decía.
Amaba a Edward de una manera que resultaba imposible describir y no podía pensar qué pasaría si él se enterara de que no solo la había perdido a ella, sino también a un hijo…Tampoco podía gritar por ayuda, ya que eso provocaría al demonio y no quería saber qué les haría.
No podía permitir que nada de eso sucediera, así que asintiendo e intentando retener las lágrimas que parecían querer desbordarse de su rostro, le respondió.
—De acuerdo, me iré. No puede decirle nada a Edward del bebé, por favor. Le juro que me iré y nadie nunca podrá encontrarme.
El sujeto le sonrió y asintió—: ¿Va a ser como si nunca hubieras estado, no? —rió humoroso mientras la joven empezaba a sentirse cada vez más culpable por lo que estaba a punto de hacer—. Toma un caballo cualquiera, cuando llegues al pueblo más cercano, alguien te estará esperando, te reconocerá y te llevarálo más lejos del terreno Cullen. Desde allí tendrás que encontrar la manera de seguir... pero debes comprender que por ninguna, absolutamente ninguna razón, debes volver.
Bella asintió sin deseos de continuar escuchándolo. De nuevo, el despreciable sujeto hizo esa mueca desagradable que imitaba una sonrisa y la dirigió a los caballos. Cuando llegó a las afueras del pueblo soltó todas las emociones que estuvo reteniendo y empezó a llorar desesperadamente, suplicando en su fuero interior que su esposo despertara antes de que fuera demasiado tarde, aunque sonaba imposible.
—Edward... —susurró sollozante mientras el caballo se alejaba cada vez más del castillo...
…
Edward…
El príncipe se despertó alterado al escuchar la voz de Bella suplicando en su cabeza, junto con una extraña opresión en el pecho que jamás había sentido en su vida. Notó que la muchacha no se encontraba a su lado, era obvio que ella había decidido salir a caminar, pero algo se sentía mal, así que decidió salir a su encuentro, olfateó el aire, esperando reconocer su presencia, pero se le heló la sangre al reconocer el hedor que realmente estaba presente.
Corriendo con todo lo que le dieron las piernas llegó hasta el sujeto que, recostado en el árbol donde él y Bella se habían casado, parecía esperarlo. Sin ver rastro de la joven, se acercó y tomándolo fuertemente le gritó.
—¿Dónde está? ¡Dime!¡¿Qué hiciste con ella?! —Viendo confundido como Alistair parecía no querer defenderse ni responderle, le soltó el cuello y se dispuso a atacarlo con sus garras, cuando tres repulsivos demonios en forma de cerdo salieron de la nada y empezaron a atacarlo brutalmente.
El sujeto se levantó del suelo y gritando sobre los golpes para que el príncipe pudiera escucharlo le dijo—:Lo único que debes saber es que nunca volverás a ver a tu pequeña Isabella. Me he encargado personalmente de ella… No tienes que preocuparte por un cuerpo ni otra cosa así…
Sin más deseos de luchar tras escuchar eso, el príncipe permitió que lo golpearan, y cuando ya estaba seguro de caer en la inconsciencia oyó las despreciables palabras del demonio.
—Aunque debo admitir, Edward, que fue demasiado sencillo con ella. No quiso luchar como Anelise… ¿No te parece interesante…? —Edward cerró sus ojos mientras la risa de Alistair se iba desvaneciendo en el aire.
Bella… Fueron sus últimos pensamientos. ¿Qué ha sucedido contigo?
*Inserte risa súper malvada aquí* Soy mala malvada, pero esto me iba perfecto con la trama.
Espero que os guste, lo hice con mucho amor.
Ahora...
¿A donde creen que terminara yéndose Bella? o ¿que le pasara a Ed? Espero que comenten que piensan!
Eso lo responderé después en la historia obviamente.
Nos leemos.
Daniela R.
