XXVI

-¡Qué alegría tan inmensa me has dado Señor!, no sabes cuánto te agradezco el que me hayas devuelto a mi hijo te estoy infinitamente agradecido.- enseguida fue por un trago de whisky, necesitaba asimilar la noticia, no era fácil, ya estaba resignándose a la pérdida de su hijo y de repente saber que no está muerto, lo sacó de balance por un momento. – Tengo que ir a arreglar todo para el regreso de mi hijo, tiene que ser un gran acontecimiento para la familia- pensó el Sr. Leagan

**En la casa de Pony

-Hermana, ¡soy tan feliz!, ya falta cada vez menos tiempo para conocer a mi bebé, 3 meses para ser exactas, le confieso que ya muero en ansías por conocerlo, por saber si es niño o niña.- charlaba Candy con gran entusiasmo.

-Paciencia Candy, todo a su momento, por cierto, ¿ya sabes el nombre que le pondrás al bebé?- preguntó la hermana María.

-Todavía no me decido, lo que sí sé es que si es niño se llamará Neil, de eso no hay duda.- y mostró una amplia sonrisa, se notaba la felicidad que le brindaba este pequeño pedazo de cielo que le fue regresado después de que le fue arrebatado su primer bebé.- Hermana, es tan raro sentir tanta ilusión y tanto dolor al mismo tiempo, qué rara y hermosa es la vida, ¿no lo cree así hermana?-

-La vida es así, porque venimos a aprender, a crecer, a amar y a dar testimonio de amor, así lo quiso nuestro padre celestial y hay que disfrutarla gota a gota, como la lluvia o la brisa del mar, todo tiene un significado y su tiempo-

-Entiendo hermana, gozaré cada instante que queda de vida, porque así debe de ser- le dio un beso en la mejilla y salió a dar un paseo a la colina.

Ya entrada la tarde el Sr. Leagan arribó al hogar de Pony, se le notaba muy contento, Candy lo vio llegar desde la cocina ya que le ayudaba a sus madres a preparar la cena.

-¡hola Sr. Leagan!, qué gusto de verlo- gritando Candy salió a recibirlo.

-¡Buenas tardes hija!, es un gusto verte, sabes, vengo a proponerte algo-

-¡Oh!, ¿es algo bueno o malo?- guiñó el ojo.

-Es algo muy, muy bueno, ven, se los contaré a todas- El Sr. Leagan pasó hacia la cocina de la casa Pony, ahí decidió darles la noticia.

-Debido a que es mi primer nieto el que viene en camino y es motivo de mi alegría y felicidad, en un mes, aquí mismo realizaré una fiesta con motivo de su llegada- lo dijo con un tono alegre y decidido.

-¡Oh. Sr. Leagan!, pero si el bebé todavía no habrá nacido- dijo la Srta. Pony

-Eso qué más da, es necesario que yo comparta esa felicidad con los demás, con mi familia y amigos, no importa que todavía no nazca, pero necesito hacer esa fiesta, este bebé es mi alegría, ¿no lo crees así Candy?-

-Pues, es muy precipitado, pero… si a usted le da gusto, entonces le daré esa alegría, estoy de acuerdo con usted-

-No podía esperar menos de ti hija- se acercó y le dio un afectuoso abrazo y acariciando su abultado vientre dijo- mi nieto o nieta, estoy tan feliz de que vengas con nosotros que… tendrás al abuelo más consentidor que el mundo haya visto- y todos ahí se soltaron a reír.

-¡qué cosas dice!, todavía no nace y ya me va a malcriar a mi bebé- se rió Candy.

-Es lo menos que se merece este pequeño Leagan, Candy… quiero que sepas que ustedes son mi motor, mi familia, por cierto… tengo que ir a avisarle a Sara si no me retará por ser la última en enterarse-

-¿La señora Leagan no sabe todavía?- preguntó con curiosidad la hermana María.

-Así es hermana, la idea es sólo mía, así que tendré que decirle porque si no… me retará- guiñó el ojo y se despidió- Nos veremos más seguido para los preparativos, cuídate mucho Candy.

-Gracias… padre- y derramó unas lágrimas de alegría.

-No llores, esos ojos no volverán a derramar lágrima alguna, eso te lo prometo- Se dio la media vuelta y abordó el carro que lo llevó a la mansión Leagan.

-¿Qué?, ¿cómo te atreves a dejarme a mí al último? Se supone que soy tu esposa y debería de ser la primera en saber… ¡Oh Dios mío!, un mes es muy pronto para preparar una fiesta digna de mi nieto, ¡vaya que me has puesto en un predicamento!, mañana iré con la tía Elroy para que me ayude con los preparativos, cómo te encanta ponerme en este predicamento- Sara daba vueltas por toda la estancia y su esposo sólo se dedicaba a contemplar el monólogo después de haberle compartido la noticia de la fiesta.

-Calma mujer, todo te quedará exquisito y elegante, eres una muy buena anfitriona, y… sobre todo ahora que has cambiado tanto, te ver más hermosa- se acercó y la abrazó.

-¡Eres un adulador!, ¡te amo!, pero como quiera no te perdono el que yo sea la última en enterarme, vamos a cenar y después a descansar que serán unos días ajetreados.

Al día siguiente Sara Leagan se presentó en el hogar de Pony para ultimar detalles con Candy, ella ya lo tenía planeado todo para el gran festejo en el cual estarían incluidos los chicos del hogar, así como familiares y amigos, ella quería echar la casa por la ventana, Candy se sentía algo abrumada, ella no era de andar con tantos preparativos, quería algo más sencillo, pero las dos matriarcas no lo permitieron, tenían que estar en todo; hasta trajeron a una modista para que confeccionara el vestido perfecto para la preñez notoria de ella.

-¡Todo quedará perfecto tía Elroy!-

-Claro, como que somos las mejores anfitrionas, ya aprenderás de nosotras, ustedes las damas jóvenes deberán de llevar las riendas de la familia en un futuro, aunque, debo reconocer, que tu marido tuvo una idea loca, luego Archie nos avisa de su casamiento y no pararé con preparativos, por lo menos en todo el año, ¿contaré con tu ayuda verdad Sara?-

-¡Claro tía Elroy!, es un honor para mí, pero hija. Ven… ¡Oh!, ¡te ves hermosa!- Candy salía de la recámara con el vestido diseñado especialmente para ella, era de color turquesa en corte imperio, con encaje en el pecho y plisado de la falda con un cinturón en color beige debajo del pecho que hacía resaltar su voluminoso y bello vientre, lo que la hacía más hermosa era esa chispa rosada que iluminaba su cara.

-¿Lo creen así?, cada día me siento más como un globo- y todas se echaron a reír.

-Candy, ¿qué cosas dices?- Dijo Paty- en verdad estás hermosa-

-Por cierto Paty, ¿cuándo llega Annie?-

-Llega mañana, ya sabes que está ocupada con el instituto, es de reconocerse lo valiente y fuerte que se ha vuelto y creo, que el amor la ronda de nuevo-

-¿Eso es cierto?- preguntó intrigada Candy y las damas presentes voltearon con curiosidad para conocer la respuesta de boca de Paty.

-Sí, y creo que es un conocido tuyo, pero ya saldremos de dudas-

-¡Oh¡, como quiera nos dejaste con la duda Paty- dijo la tía abuela.

-¡Tía!, es todo lo que sé, Annie no ha querido contarme nada más, dice que es un secreto.-

-Muy bien, esperaremos entonces-

-Williams regresa de su viaje a Atlanta y me mandó decir que con gusto asistirá al festejo, que tiene muchas ganas de verte-

-Gracias por avisarme tía, últimamente Albert no me ha escrito tanto, no sé por qué se distanció de mí, pero bueno, creo ha de ser por sus múltiples ocupaciones-

-Así es hija, trata de entenderlo, pero pronto estará aquí- La tía Elroy se enteró de los sentimientos de Albert hacia Candy el día que decidió marcharse, en ese momento se le vinieron los recuerdos a la mente.

-¡Williams!, ¿me puedes explicar por qué vienes en ese estado y qué es esa decisión de marcharte inmediatamente de aquí?-

-No se meta tía, eso es un asunto que no le atañe-

-Claro que me meto y si me atañe, el verte destrozado es motivo de mi preocupación y quiero saber por qué lo es- interrogó de manera tajante la tía abuela.

-No creo que me pueda entender-

-te entiendo perfectamente, y entiendo que tu amor no correspondido te tiene así, hijo… ese era un amor que no tendría futuro-

-¿qué dice?- se quedó petrificado.

-Lo sé desde hace mucho tiempo, que veías a Candy con otros ojos, pero lamentablemente ella sólo te veía como su hermano mayor, su protector, hijo, debes de aceptar que en el corazón no se manda y tal vez confundiste tus sentimientos desde que sufriste el accidente y quedaste amnésico, tengo mucha experiencia de vida y yo sabía que tarde o temprano iba a terminar así- se acercó a él y lo trajo hacia su regazo- hijo, si ella hubiera tenido algún sentimiento romántico hacia ti no le hubiera pedido a Neil que se la llevara a Chile y menos haber aceptado casarse, en ese momento ella no estaba enamorada, pero él le supo transmitir su amor y poco a poco entró en su corazón, en menos tiempo que tú, sé que mis palabras son duras, pero fue el único que logró arrancar de su corazón a Terrence y que naciera en ella el amor de nuevo, ahora, ¿lo comprendes?-

-Puedo comprenderlo mas no entenderlo, tía, ¿cómo hago para borrar de mí tanto dolor?

-Hijo, primero haz lo que tienes planeado, tomar distancia, pero no te vayas con ese amargo sentimiento de decepción, ella te tendrá siempre como su tutor, pero déjala que aprenda a no depender totalmente de ti, que me busque a mí, a su familia, a sus primos, así te será más fácil ir sanando y tal vez, en un futuro, logres encontrar el verdadero amor que anda por ahí y que no lograrás ver si no te separas física y emocionalmente.

-Pero, si ella demanda mi presencia o ayuda, ¿qué haré?- preguntó con impaciencia.

-Ahí estaremos Archie, la señorita Pony, los Leagan y yo y aprende tú también a no protegerla de todo y contra todo, hay mucha gente que la queremos y amamos y estamos dispuestos a apoyarla, vete tranquilo y cualquier cosa que le quieras comunicar dímelo a mí y yo se lo haré saber.

-Gracias tía, seguiré sus consejos y trataré de salir adelante- se aferró a su abrazo y estuvieron llorando durante largo rato.

-Aquí estaré siempre para ti mi querido Williams, ahora, ve a descansar y mañana partes con más tranquilidad- Albert se retiró a su habitación y la tía se quedó viéndolo partir hacia su nueva realidad y vida.

-Sara, Paty, es hora de irnos, el mes se ha pasado volando y Candy debe descansar para que mañana luzca radiante.- dijo la tía abuela

-Gracias por ayudarme y estar conmigo, les debo mucho, no sé qué haría sin ustedes- una lágrima rodó por su mejilla.

-Para eso estamos hija, ve y descansa, nosotras nos retiramos- dijo Sara.

En el momento en que se retiraron Candy se dispuso a marcharse a su habitación y pensar en la fiesta del día siguiente, se sentía tan feliz de encontrar el apoyo de su familia, ese que tanto anheló en el pasado y ahora ahí estaban, aunque se sentía feliz por dentro le faltaba algo- Neil, amor mío, cómo desearía que estuvieras aquí a nuestro lado- rodó una lágrima hacia su mejilla- ¡te amo doquiera que estés!-

Se llegó el anhelado día y todo era alboroto y algarabía, los niños del hogar hacían alboroto para irse a duchar, la tía Elroy y Sara comandaban a todo un ejército de ayudantes, querían que todo estuviera perfecto y a Candy no la dejaban moverse para nada.

-Estoy embarazada pero no estoy lisiada Paty, déjenme ayudarles-

-Señora bonita, no sea testaruda, no la dejaremos hacer nada- le contestó un alegre Archie, el cual llevaba un enrome ramo de dulces Candy.

-¡Oh Archie!, sólo te disculpo porque esas dulce Candy están hermosas-

Archie se rió y siguió su encomienda y ella aburrida contemplaba todo, hasta que fue el momento de irse a arreglar, al terminar con ella se vio al espejo y se notó que estaba realmente hermosa y radiante, enseguida Paty entró a cerciorarse que todo estuviera bien.

-Candy, ¡te ves hermosa!-

-¡Oh Paty!, gracias- dijo sonrojada.

-Vamos, que ya todo mundo te está esperando.

En el momento que iban a salir un guapo rubio se le acercó- ¿Pensaste que no iba a venir?-

-¡Albert!- se avanzó hacia él y le dio un enorme abrazo

-Pequeña, ¡te vas a lastimar!-

-¡yo me siento bien!, no estoy lisiada Albert, ¡qué manía de tratarme así!- enseñó la lengua de forma traviesa-

-Ja ja ja, Candy, tú no cambias-

-¿Ese es un cumplido?-

-Tómalo así-

-Ya ves cómo eres Albert-

-¿Cómo soy?

-Un…un presuntuoso millonario.

-Ja ja ja, en eso tienes razón.- Ambos se rieron y se dispusieron a salir a los jardines del hogar.

Los jardines estaba ataviados de dulces Candy por doquier, los niños parecían ángeles con sus vestuarios en color blanco para los niños y rosa para las niñas, las mesas elegantemente dispuestas alrededor del espacio y una orquesta amenizando la fiesta, al hacer su entrada los rubios fueron ovacionados de pie por los presentes y lo primero que hicieron fue saludar a los invitados.

-¡Candy!, te ves hermosa

-¡Annie!, qué gusto ve verte-

-A mí más amiga, gusto en saludarte Albert-

-Igualmente Annie-

-Candy, no vengo sola, quiero presentarte a alguien-

-¡Me muero de ganas de saber quién es-

-Candy, ¡qué curiosa eres!- dijo Albert

-Shhh, es una duda que tenemos.

-¿Tenemos?- dijo con duda Albert

-Cosa de mujeres, ahí viene-

-Pero, eres tú… Michael, ¡qué gusto de verte!-

Michael abrazando a Candy- para mí también es un placer, ¡buenas tardes Sr. William-

-¡Buenas tardes Michael!

-Así que tú eres el novio de Annie, la muy pilla no decía nada-

-Ja ja ja, Candy, ¡qué cosas dices!- se sonrojó Annie.

-A decir verdad hasta hace dos días que me aceptó, la volví a encontrar de casualidad cuando ella se cayó de las escaleras del colegio y la llevaron al hospital donde comencé a trabajar, afortunadamente no era nada de cuidado y pues, le pedí permiso para visitarla y bueno, ya lo demás ya lo sabes-

-¡Me da mucho gusto por ustedes-

-A nosotros también, y te lo vuelo a decir, la maternidad te sienta muy bien Candy-

-Gracias Michael-

-Nosotros vamos a seguir saludando a la familia-

-Adelante- dijeron los nuevos enamorados.

Se tardaron un tiempo en estar saludando a la familia y amigos de la familia, de pronto se acercó el Sr. Leagan hacia Candy.

-Williams, ¿me permites un momento a mi hija?-

-Con todo gusto- y cedió a Candy a su suegro.

-Candy, necesito algo, quiero que vayamos a la colina, allá quiero que descanses un momento, mandé acondicionar el lugar para que descanses un momento y puedas atender a todos los invitados-

-Pero… no me siento cansada, puedo seguir-

-Insisto, debes descansar, va a ser una tarde larga y no quiero que tú y mi nieto se vayan a cansar-

-De acuerdo, vamos-

Al llegar a la colina cerca de padre árbol estaba un sillón adornado con muchas flores, una mesita con agua fresca y unos bocadillos, ella al ver que todo estaba hermoso dejó escapar un suspiro de asombro.

-¡Es bellísimo!-

-Ve hija, ve a descansar un momento y de rato regreso por ti-

-Gracias- y se fue al sillón un poco desconcertada- ¿para qué me habrá traído el Sr. Leagan hacia acá?- se preguntaba Candy- todo es muy hermoso, agradezco todo lo que hacen por mí, por mantenerme contenta aunque todas las noches no puedo evitar sentir un vacío en mi alma, que me falta mi otra mitad, mi felicidad sería plena si estuvieras aquí con nosotros amor mío-

Recién terminaba de decir esas palabras cuando su soliloquio fue interrumpido por una voz muy familiar.

-Jamás volverán a estar solas, lo prometo, Dios me trajo de regreso y no estoy dispuesto a abandonarlas tan fácilmente mi hermosa esposa.

Candy no podía creer lo que estaba escuchando, se llevó las manos al pecho y dio la vuelta y sí, ahí estaba él, ataviado en un hermoso traje color beige que resaltaban sus morenas y atractivas facciones.

-¡Neil!, ¡no lo puedo creer!, esto… ¡esto es un milagro!- brotaron inmensas lágrimas de sus ojos.

Él fue inmediatamente hacia el lado de su amada, la tomó en sus brazos y se fundió en fuerte abrazo

-Amor mío, ¡jamás me alejaré de ti!, lo prometo, te amo, eres mi vida, tú y mi hijo son mi vida-

-Neil, ¡estás vivo!- gritó y se fundió en lágrimas acariciando su rostro para sentir que no estaba soñando.

-Soy real amor mío, aquí estoy, disculpa la manera, pero quería que fuera una hermosa sorpresa para ti-

-¡Calla!, sólo abrázame-

-No solamente haré eso- y le dio un largo y tierno beso que los mantuvo fundidos en un solo ser palpitante de felicidad y amor. Estuvieron largo rato platicando, él le contó todo lo que pasó desde la explosión hasta el día que llegó a Lakewood con la complicidad de su padre.

-Amor, ese padre nuestro es todo corazón, mira que ocultar un secreto así, creo que tu mamá no se lo perdonará-

-Mi madre, claro que lo perdonará, yo se lo pediré-

Estaban inmersos en su charla cuando el Sr. Leagan viene hacia ellos.

-Hijos, es hora de que regresen a la fiesta, he dado la noticia de tu regreso y me ha costado contener a tu madre y bueno… ya están esperando todos por ustedes.-

-Claro, padre, allá vamos, ven Candy, vayamos a compartir nuestra alegría.

Partieron rumbo al jardín donde todos los estaban esperando, al verlos entrar una conmovida madre se acercó corriendo a abrazar a su hijo, lo llenó de besos y caricias, todos lloraron conmovidos por la buena nueva y felicitaron a la pareja, después de que pasó el momento emotivo se dispusieron a festejar la llegada del que pensaban había partido hacia otro mundo. Al terminar la fiesta los esposos partieron hacia el aposento que les tenían dispuestos en las cercanías de Lakewood, una propiedad que había comprado Neil con ayuda de su padre, era una casa rodeada de hermosos jardines y una vista hacia el lago estupenda, quedaba cerca de la mansión Andrew y Leagan.

-Ven Candy, hemos llegado a nuestra nueva casa, permítame que la ayude- tomó en brazos a su esposa y la introdujo a la mansión, no había sirvientes porque así lo dispuso, entró y la llevó a la recámara.

-Querida, este es nuestra nueva recámara, aquí pasaremos los mejores momentos que nos resten de vida-

-Neil, ¡te amo tanto!-

La condujo a la cama, la cual estaba adornada con múltiples pétalos de rosas rojas, la ayudó a cambiarse de ropa y se acostaron juntos, él la llenó de besos, de muchos besos- Candy, compensaré todos estos meses de ausencia, por lo pronto sólo dormiremos así, muy juntos, abrazados y llenos de cariño, temo lastimar a mi hijo.

-Neil, eres tan comprensivo, pero no creo que le haga daño a nuestro hijo-

-Mejor nos esperamos Candy, no quiero correr riesgos, los amo tanto, que estoy dispuesto a esperar todo el tiempo que sea necesario.

-Neil, mi amor- se fundieron en un abrazo y besos interminables.

A la mañana siguiente estaba todo dispuesto para el desayuno, ambos bajaron tomados de la mano, fueron recibidos por el personal de la mansión, entre ellos una vieja conocida.

-¡Dorothy!, ¡qué gusto verte!-

-¡Candy!, es para mí un gran placer acompañarte en tu embarazo, le pedí a la Sra. Elroy cuidarte personalmente y aceptó con mucho gusto.

-Para mí es un alivio que estés junto a mi esposa Dorothy, así cuando tenga que ausentarme sabré que la dejo en buenas manos.

-Gracias por la confianza Sr. Neil, pasen, el desayuno está listo-

Pasaron al comedor y tomaron el desayuno, al terminar Neil condujo a su esposa hacia el jardín, ahí la abrazó y le hizo una petición.

-Candy, sé que falta poco para que nazca nuestro hijo, eso nos da tiempo suficiente para…

-Para qué Neil… me dejas intrigada-

-Sé que nuestra boda fue precipitada, que no se dio en las mejores condiciones, así que…

-Así que….- repetía con curiosidad Candy.

-Así que… Sra. Candice White Andrew de Leagan, acepta usted casarse con este pobre hombre enamorado por la iglesia como debe de ser?

-¡Oh Sr. Leagan!, esa es una pregunta muy importante que debe meditarse muy bien- Neil se le quedó viendo con ojos interrogantes- ¡Claro que acepto!- gritó con alegría Candy. La tomó en sus brazos y le dio vueltas festejando con ella el estar juntos de nuevo.

-Cuando nazca nuestro bebé, comenzaremos con la preparación de la boda-

-Así será-

Pasados dos meses, ya de madrugada se despertó Candy agitada

-Neil, creo que ya es hora, se me rompió la fuente-

-¡Qué!, ¿qué hago amor?, ¡Dorothy!-

-no te pongas nervioso, manda por el doctor, creo que este bebé ya quiere conocer a sus papás.

-Neil saltó de la cama y fue inmediatamente por el chofer para traer al médico, Dorothy se quedó con ella en la habitación para acompañarla, ya sabía lo que tenía que hacer ya que Candy la había entrenado para cuando llegara el momento del parto, mientras tanto Neil esperaba nervioso que llegara el doctor y atendiera a su mujer y a su hijo.

-¡Hasta que llega doctor!, mi esposa está en la habitación, lo acompaño.

-Gracias, conozco el camino, será mejor que espere aquí y tenga paciencia.

-¡Paciencia!, como si fuera tan fácil.

Después de 4 horas de labor de parto, Candy dio a luz a una hermosa niña, de ojos café y cabello rubio.

-Puede pasar señor Leagan, felicidades, es usted padre de una hermosa niña.

-¿Fue una niña?, ¡qué alegría doctor! Me da una gran noticia- después de eso se fue corriendo a ver a sus amores, al entrar ahí estaban ellas agotadas por el parto, al verlas le dio una gran ternura ver a sus amores, su razón de existir, se acercó a ellas y Dorothy le entregó a su hija.

-Candy, ¡nuestra hija es hermosa!-

-Sí que lo es, dime amor, ¿qué nombre le pondremos?

-¿Has pensando el alguno Candy?

-Me gusta Cathleen, sí, Cathleen Leagan White-Andrew

-Me gusta a mí también, entonces… se llamará Cathleen Leagan White-Andrew- y besó tiernamente a su esposa.

¡Hola a tod s! Gracias por sus comentarios, son un gran aliciente para mí, ya después de tantas cosas estoy de nuevo con ustedes, este iba a ser el último capítulo del fan fiction, pero al estarlo escribiendo se iba a hacer demasiado largo y no quise cortarlo así de tajo, por lo que le dedicaré el último capítulo a darle sus lugar y detalles, ese lo subo el lunes a más tardar, Gracias de nuevo a todas y les mando un abrazo. Saludos :)