¡Woow, cuánto tiempo! La verdad es que ha sido un mes bastante ocupado, he estado en todas y en ninguna a la vez; es por eso que me ha costado un montón ponerme en el pc a tipear los drabbles, a pesar de que este ya lo tenía hecho de antemano; recién ahora pude sentarme a hacerlo. Claro, también cabe mencionar que ahora mismo tendría que estar estudiando para la prueba que tengo mañana y esto en verdad es un acto de pura y verdadera procrastinación en toda su máxima expresión.
Sin embargo! Aquí vengo yo con la siguiente letra, que realmente me gustó mucho hacer (aunque tuve que reescribirla por completo en algún momento porque tuve un ataque de inconformismo mayúsculo).
Nota#1: Déjenme un review
Nota#2: Pokémon no me pertenece
Nota#3: Letra Lde Ligera
Ligera
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−¡Gold, no vayas tan rápido; espérame!− se quejó Crys varios metros más atrás de Gold.
−¿Cómo podría no ir más a prisa?− se detuvo y se volteó a verla correr hasta alcanzarlo −¡Ya casi estamos en Pueblo Primavera! –le dijo, haciendo un gesto exagerado con los brazos.
Crystal llegó a su alcance, jadeando por el esfuerzo. Miró a Gold a través de su flequillo. Tenía en su rostro una gran sonrisa emocionada. Su emoción por volver al fin a Pueblo Primavera después de varias semanas de ausencia era claramente perceptible. ¡Y no era para menos! La comida de la madre de Gold era francamente deliciosa.
Se irguió.
Gold le miró desde arriba, con esa sonrisa presuntuosa y desenfadada tan suya.
−Vamos, Crys, comeremos algo deliciosa; yo invito− le propuso, como si él en realidad fuese a desembolsar algún centavo en la comida, o no fuese su madre quien en realidad cocinaría.
Acto seguido, la tomó de la muñeca y jaló de ella para correr el resto del camino que los separaba de su destino. Ella no alcanzó a emitir palabra antes de verse arrastrada por el chico.
−¡Gold, no tan rápido!−se quejó de nuevo.
El chico pareció no oírla dentro de toda su excitación por volver a casa de una vez. No es que no le gustara estar de viaje, pero saber que estaba tan cerca de su pueblo natal, de una cómoda cama y la comida caliente de su madre, era suficiente como para ponerlo ansioso. Podía entenderlo a la perfección. Crys también extrañaba a su madre, su cama tibia y la bañera caliente y la paz y la tranquilidad del laboratorio. Pero no recordaba ser, en absoluto, tan, tan ansiosa.
Gold era capaz de oír la respiración apresurada de su amiga, tras su paso. Definitivamente a Crys le faltaba un poco de ejercicio; pasaba demasiado tiempo en el laboratorio. Rio para sus adentros y apretó un poco más el agarre de su mano sobre la muñeca de Crystal.
Sin embargo, la mano de Gold sólo soltó la de Crystal cuando, de manera brusca y sorpresiva, sintió un tirón y una exclamación que lo detuvo en el acto.
Gold se volteó de inmediato y vio a Crystal en el sueldo, sujetándose con ambas manos el tobillo izquierdo para contener el dolor que sentía. Se acercó a ella y se agachó para ver su tobillo con más detenimiento; era una torcedura producida por su caída. Quiso tocarla para verificar la gravedad, pero tuvo que quitarla de inmediato ante la mueca de dolor que puso ella en su rostro.
Gold torció el gesto y no pudo más que sentirse culpable por lo sucedido. Fue él, después de todo, quien la obligó a correr detrás de él, aun cuando ella le pedía que se detuviera. Apretó los puños, sintiéndose impotente.
Se sentó junto a ella a buscar algo en su mochila que le sirviera para contener el dolor y proteger la zona herida en lo que llegaban a algún lugar, mientras ella hacía lo propio con sus cosas.
El moreno comenzó a revisar la herida con toda la calma y el cuidado que sus manos de criador le permitían bajo la expectante mirada cristalina de Crys, quien intentaba a toda costa, aguantar la molestia de su torcedura para facilitarle las cosas a Gold.
Crys era valiente, eso no podía negarlo, y persistente también. Pero si de algo no se había dado cuenta hasta ahora era que su compañera era muy delgada y ligera. Podía rodear su tobillo con una sola mano y tomarla de la muñeca, y tirar de ella no le había costado ni un ápice de su esfuerzo. Pero no lo había notado hasta ahora. ¡Y cómo notar algo así cuando se golpea con una fuerza de los mil demonios! ¿Quién hubiese dicho que la experta en lanzar Pokeballs con las piernas, iba a tener los tobillos así de frágiles?
Casi sin querer, Gold comenzó a sentirse incómodo ante la revelación de haber tenido a una chica tan frágil todo ese tiempo con él y haber sido incapaz de estar a la altura. Quizás…
No. Quitó rápido ese pensamiento de su cabeza en el mismo instante en que se formó. Si Crys se llegase a enterar que por al menos una milésima de segundo la vio como a una chica débil, lo parearía tan fuerte que terminaría lesionándose de verdad.
Y no quería eso.
Pues bien, si esas ibas a ser las condiciones a partir de ahora, más valía ponerse al corriente cuanto antes.
−Go-Gold, ¿qué crees que estás haciendo?−le dijo la chica al verse elevada en vilo por el criador.
Porque él, una vez que hubo terminado de atenderla y guardado sus cosas en la mochila, se dispuso a pasar un brazo por detrás de sus rodillas y el otro por su espalda, a lo que ella reaccionó sujetándose con ambos brazos del cuello del chico.
Él sonrió con júbilo y la acercó aún más hacia sí.
−Es obvio, chica seria−le dijo con una brillante sonrisa−saco provecho de tu ligereza.
Y sin más, se echó a andar. Mientras que ella se dejaba llevar por Gold a donde quiera que ese fuera.
Hiiih~!
Tengo que ser sincera, me gustó mucho esta letra; me gustó escribirla, me gustó cómo quedó y me gustó releerla. Creo que es una situación común, no? Me puse a pensar que este tipo de situaciones podrían pasar muy a menudo cuando ambos salen de viaje; el regreso. Además, ¿soy yo la única que piensa que Gold la trata prácticamente como a un varoncito? La pobre Crys es una niña y una bastante ligera, según yo, y creo que este es un aspecto que merecía tocarse de alguna manera.
Espero que les haya gustado tanto como a mí me gustó escribirla.
Review, pls.
