Esta semana pasaron cosas extrañas, así que para pasar las penas, me dediqué a escribir la siguiente letra; que la verdad me quedó rara; no estoy del todo convencida, pero se todos modos aquí está.


Nota #1: Pokémon no me pertenece

Letra: M de Manía

Pairing: Ruby/Sapphire

Nota Adicional: Déjenme un review


Manía

Ya habían pasado varios años desde que comenzó a convivir con Ruby en la base secreta del bosque. Se encontraban ahí y cada quien se ocupaba de perder el tiempo como mejor le pareciese y luego volvían a casa. Cuando Sapphire no le quedó otra que compartir su guarida con el coordinador pokémon, estaba consciente de lo complicado que podía llegar a ser su amigo de la infancia, pero no sabía –nunca se llegó a imaginar- hasta qué punto.

Podía decirse que Sapphire no era la chica más pacienzuda del mundo, pero Ruby era un total y absoluto maniático. Tenía reglas para todo y todo debía hacerse del modo en que él lo dispusiera, sino, podía formarse una batalla campal de épicas proporciones. Está bien, ella no era la más ordenada, pero lo de Ruby era un exceso. Es decir, ¿a quién, en su sano juicio, se le ocurría llenar de muñecas y muebles una cueva? Sí, está bien; desde ese día que la guarida fue más confortable, pero aun así…

Desde que ambos pasaban sus tardes en el bosque, las discusiones entre los dos aumentaban día con día, sobre todo cuando decidían pasar la noche allí.

Las peleas comenzaban por la mañana, cuando Ruby se levantaba quejándose sobre la carencia de un cuarto de baño. Luego, cuando Sapphire le sugería que se asearan en el lago que estaba tan sólo un par de kilómetros, él rezongaba y alegaba que estaba muy lejos, para después ir tras ella al lago de todos modos; una vez allí el agua estaba muy fría y no se metía hasta que Sapphire lo empujaba al interior.

Cuando volvían a la base y era la hora de comer, Ruby insistía en que debían ir a comprar algo en lugar de que Sapphire lo recolectara –o cazara-. A partir de ahí se formaba otra discusión, que casi siempre ganaba el coordinador, sobornándola con traerle el pastel de fresas que a ella tanto le gustaba.

Después de comer, Ruby se disponía a peinar y arreglar a sus pokémon, hora que a Nana y a Coco les gustaba particularmente. Podía pasar horas cepillándolos y acicalándolos sólo para que luego se quedaran quietos en la guarida por miedo a ensuciarse, lo que sinceramente la ponía frenética.

Durante esas horas, sólo para apartarse de la aberración que a ella le parecía tener a sus pokémon como estatuillas de cristal, se ponía a dormir entre los muñecos que el chico había dispuesto por los rincones de la cueva. Eso era un punto a favor, debía admitirlo, sin perjuicio de que en realidad sólo a alguien severamente trastocado se le habría ocurrido semejante barbaridad.

Cuando despertaba más tarde, se encontraba a Ruby durmiendo junto a ella en la comodidad que hallaba entre los peluches. Al principio ella se sorprendía; no, más bien ardía en cólera y echaba a patadas al chico de su lado. ¡Cómo se atrevía! Ella no podía dormir junto a un chico –por más que este fuera tan solo Ruby-. Si su padre se enteraba, la regañaría.

Con el tiempo y a medida que fueron creciendo, esa incomodidad fue quedando atrás y ella comenzó a acostumbrarse a despertar de la siesta con el chico apoyado en su regazo. Más aún, todas las manías del loco desquiciado de Ruby dejaron de ser rarezas para Sapphire; se había acostumbrado a ellas. A sus peleas de agua en el lago por las mañanas, los pasteles de crema que le traía por las tardes e incluso se había hecho a la idea de que le confeccionara ropa.

Sí, las manías de Ruby ya eran cosa de todos los días para Sapphire, y hasta le hacían falta cuando Ruby se iba a algún concurso fuera de la región, e incluso, a veces se preguntaba si no será que acaso ella también se estaba volviendo una maniática como él.

Tal vez sí, no importaba realmente; de una forma u otra, suponía que eso era lo de menos si podía seguir compartiendo con él.


Uff, sí, me quedó extraño, no quedó del todo convencida.

Pero de todos modos creo que es una situación que perfectamente podría suceder.

Si han llegado hasta aquí significa que aún hay patria, señores!

Muchísimas gracias, y por favor, déjenme un review, diciéndome qué les parece.