Cap 2.
- Sí señor, hasta mañana- me despedí y salí.
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Caminé directamente hacia la Torre de los Premios Anuales, subí hacia mi habitación y dejé los deberes sobre el baúl para no olvidarlos al día siguiente, tomé entre mis manos la copia del contrato y mi nuevo horario, el horario me hacía trabajar hasta la hora del toque de queda, alrededor de las once y tenía que estar despierta alrededor de las siete de la mañana para las clases regulares, todo el sábado tendría que estar con él y la mañana del domingo pero recordaba que los estudios superiores de pociones llevaban aproximadamente unos tres años en terminarlos y tendría la oportunidad de hacerlos en uno con el profesor Snape (N/A: ¿alguien puede hacer eso con derecho?) necesitaría toda la ayuda posible para pasar ese año con las mejores notas pero sonreí, las había pasado peores.
Bajé hacia el Gran Comedor, el almuerzo estaba servido y necesitaba hablar con los chicos para darles a conocer la noticia, al entrar al lugar lo primero que vi fue al director entrar por la otra puerta, busqué con la mirada a los chicos y los encontré hablando en la parte más lejana de la mesa de Gryffindor, corrí hacia ellos y me senté a su lado, ambos me sonrieron y empezamos a comer.
- Muchachos- los llamé- tengo algo que decirles.
- ¿Es sobre tu novio?- preguntó Ron tratando de hacer un chiste.
- No es gracioso Ron- contestamos el azabache y yo al mismo tiempo.
- Es acerca de mi nuevo trabajo- dije tratando de cambiar de tema.
- ¿Tienes trabajo?- dijo alegre Harry- felicidades- me abrazó- ¿de qué se trata?
- Seré profesora de pociones el próximo año aquí- les conté toda la charla que había tenido con el director en su despacho, Harry estaba muy feliz por mí mientras que Ron estaba preocupado.
- ¿Te pasa algo Ron?- pregunté al ver que no reaccionaba con nada de lo que decía.
- No tendrás tiempo para nada- contestó- serás feliz como pocionista pero sin nadie que te ame- vi como empezaba a enojarme al igual que Harry- serás una vieja solterona completamente sola si te dedicas a eso.
- Podré con ambas cosas- respondí tratando de calmar la situación.
- No podrás Hermione- dijo volviéndome a ver seriamente- llegarás a ser tan amargada como lo es Severus Snape o peor que ella.
- ¡Ya cállate Ron!- dijo Harry bastante serio, sabía que no necesitaba mucho para perder el control- Deja de decir estupideces.
- No son estupideces Harry- respondió él- si ella es así hoy trata de imaginarla dentro de varios años, completamente aburrida.
Harry sacó su varita y lanzó a Ron varios metros al aire hasta caer detrás de la mesa de Slytherin, todos voltearon a ver y Snape con McGonagall sacaron sus varitas, saqué la mía del bolsillo y apunté donde estaba Ron tratando de levantarse, el pelirrojo lanzó un hechizo pero la profesora McGonagall y yo conjuramos un hechizo protector sobre Harry, el director lanzó un expelliarmus sobre la varita de Ron.
- ¿A ustedes qué les pasa?- gritó completamente enojada la profesora McGonagall- Ambos a mi despacho ya- Harry y Ron caminaron hacia ella.
Terminé de comer bastante enojada con lo que el pelirrojo, subí hasta la Torre y caí pesadamente en uno de los tres sillones cafés de la habitación, sentí como las lágrimas empezaban a formarse en mis ojos pero no iba a llorar por él y menos por su opinión, encendí la chimenea y crucé mis brazos estábamos a principios de noviembre y las temperaturas empezaban a bajar gradualmente, escuché como el cuadro dejaba pasar a alguien, observé como Draco Malfoy entraba y se sentaba rápidamente en el sillón al lado mío, puso sus manos sobre su rostro y lo vi convulsionar suavemente, Draco estaba llorando.
- Malfoy- hablé suavemente y me acerqué a él- ¿qué te pasa?
- Nada Granger, déjame solo- contestó tratando de controlarse, puse mis manos sobre las suyas y las bajé para dejar al descubierto su rostro.
Sus ojos grises estaban envueltos en lágrimas que caían descontroladas, su rostro estaba completamente enrojecido y sus cabellos caían desordenados sobre él.
- No me iré- dije y sentí como me abrazaba y lloraba más fuerte.
El Slytherin y yo jamás habíamos tenido ningún tipo de relación cordial, antes de la guerra nos insultábamos cada vez que lográbamos vernos y después de la guerra solamente nos saludábamos por nuestros apellidos pero al ver a ese hombre completamente indefenso en mis brazos no pude sentir nada más que la tristeza que él transmitía, acaricié su cabello y lo dejé llorar tranquilamente, al ser lo que pareció una media hora me soltó y miró al suelo.
- ¿Qué pasó Draco?- traté de hacerle entrar en confianza.
- Mis padres- dijo con la voz completamente quebrada, empezó a llorar más fuertemente y se abrazó a mi estómago, puso su cabeza en mis piernas y se colocó en posición fetal, su llanto estaba completamente lleno de dolor- los mataron- logró decirme entre las lágrimas, sentí como el aire se me iba del cuerpo al saber el por qué de ello, había vivido varios meses sin los míos pero no podía imaginar el dolor de él al saber que no los volvería a tener nunca más, empezó a calmarse y vi como sus ojos se cerraban suavemente, cayó dormido en el lugar y traté de quedarme lo suficientemente quieta para no despertarlo.
- Malfoy- el cuadro se abría dejando entrar al director, Draco se incorporaba y trataba de limpiarse la cara para salir- haga una maleta que tiene que salir ya mismo hacia su casa- él se levantó pero antes de entrar al cuadro de su habitación se devolvió y me lanzó una tímida sonrisa, le devolví el gesto y me incorporé.
Me dirigí hacia mi habitación para cambiarme de ropa, la que tenía puesta estaba llena de lágrimas, opté por un sencillo conjunto de jeans y una blusa blanca manga larga, pasé el resto del día encerrada en la habitación.
Al día siguiente.
Desperté con el ruido del reloj despertador, entré al baño y salí a desayunar, supe que Draco se había ido en la noche para hacer los preparativos para el entierro de sus padres, Harry estaba desayunando solo y se veía bastante molesto, me acerqué a él para desayunar.
- Por culpa de él tengo un mes de castigo con McGonagall- dijo completamente serio- los puso igual que tu horario para hacerme la vida imposible- estaba furioso- ¿cuándo tendré tiempo para el quidditch?- hizo un mohín infantil.
- Los domingos en la tarde- sonreí dándole ánimos.
- Muchachos- se acercó Ron y se notaba bastante arrepentido- perdónenme por lo de ayer, no quise arruinarte el día Herms pero tenía miedo que te dedicaras más a tu carrera que a mí, a nosotros como amigos, si Harry no me hubiera hechizado hubiese seguido diciendo más estupideces de las que dije, Hermione- volteó a verme- ¿me perdonas?
- Sí- contesté, aunque todavía estaba enojada sabía que había sentido él porque yo había sentido lo mismo al saber que los tres tomaríamos rumbos completamente diferentes.
- ¿Puedo desayunar con ustedes?- miró a Harry preguntándole a él.
- Hazlo- el azabache seguía molesto pero no tuvo otra opción más que hacerlo.
- ¿Te castigaron?- pregunté tratando de amenizar el ambiente.
- Sí- dijo él mientras metía una tostada entera a su boca- tengo que limpiar el castillo junto a Filch por dos meses todos los días, McGonagall estaba furiosa con los dos, realmente parecía que iba a explotar- Harry que aunque trató de no hacerlo estalló en risas, ambos con ese sencillo gesto se reconciliaron.
Fuimos ese día de clase en clase hasta llegar a las dos últimas horas de transformaciones con McGonagall, realmente como dijeron los muchachos estaba a punto de echar chispas cada vez que veía a alguno de los dos, los ignoró con la misma gracia del profesor Snape en pociones, al terminar la clase la profesora se acercó a nosotros.
- Potter, lo espero dentro de cinco minutos- lo volvió a ver directamente- vaya deje sus útiles y regresa.
- Sí señora- respondió Harry asustado por la manera de ella de dirigirse a él.
- Weasley, el conserje lo está esperando para que le ayude a limpiar de la manera muggle, las mismas indicaciones de Potter van para usted.
- Sí señora- dijo y terminó de meter sus pergaminos al bolso.
Ellos salieron hacia la Sala Común y yo para la torre de Premios Anuales, dejé mis cosas y me apresuré a llegar a las mazmorras, corrí para llegar a tiempo a las clases con él.
Llegué justamente a tiempo y entré, en el salón solo había una silla, una mesa y una pizarra al frente, había un libro enorme en la mesa y un tintero con la pluma dentro.
- Ese libro es el que vamos a usar- di un respingo al sentirlo detrás de mí, me había asustado- es el que usan en los estudios superiores y es un buen resumen de tres años de enseñanza más los siete del colegio aunque espero que su cerebro sabelotodo recuerde las cosas que he tratado de enseñarle todo este tiempo- avanzó hasta la pizarra- ¿qué espera, una invitación por escrito? Siéntese- lo seguí y me senté en la silla, abrí el pesado volumen y vi la primera unidad.
- Ahora empezaremos con los usos de las pociones…- empezó la Cátedra.
Pasaron alrededor de dos horas antes de que él parara un momento, empecé a preguntarle todo en lo que tenía dudas, él respondió tranquilamente a todas ellas.
- Profesor- le llamé suavemente, él volteó a verme- no deberíamos bajar a cenar- miró su reloj y se sorprendió, eran alrededor de las siete y era hora de hacerlo.
- Cenaremos aquí, no puedo perder tiempo bajando y volviendo a subir- me dijo.
Llamó a un elfo y le ordenó traer parte de la cena al lugar, agrandó la mesa y convirtió la pizarra en otra silla, se sentó y el elfo regresó- Gracias- murmuré al pequeño animal el cual me sonrió, el director miró extrañado la escena pero no la interrumpió, él tenía unos perfectos modales en la mesa, comía despacio pero constante, mantenía una recta postura, noté que tenía una rectitud impecable, sonreí al notar eso porque aún con siete años de verlo todos los días en el Gran Comedor eso pasó imperceptible a mis ojos.
Terminamos de cenar y seguimos con las clases teóricas de ese día, al ser las once de la noche un pequeño ruido se escuchó y al volver a ver era una lechuza con un mensaje, el profesor la tomó y la leyó, al hacerlo curvó sus labios hacia un lado como en una muy pequeña sonrisa.
- Granger, ¿qué me ve?- preguntó al darse cuenta que todavía seguía ahí- puede irse ya, mañana a la misma hora aquí.
- Sí señor- respondí y salí.
Caminé hacia la Torre de Premios Anuales procurando evitar a los prefectos Slytherin, no porque pudieran quitarme puntos porque no podían si no para evitar problemas, ya suficiente teníamos con Ron y Harry castigados como para estarlo yo también, llegué a la pequeña Sala Común de mi destino y encontré una pequeña caja en un sillón, me acerqué y leí.
Hermione.
Gracias por lo de ayer, te pediría que no lo mencionaras a nadie y esto es para ti.
Draco Malfoy.
Abrí la caja y reí al ver el contenido, un collar de plata con un dije hecho de esmeralda en forma de dragón, la tomé entre mis manos y revisé que no tuviera ningún hechizo, lo coloqué de nuevo en su lugar y me acosté a dormir, ese día había sido largo y tendría que despertar temprano al día siguiente.
FIN DEL CAPÍTULO.
¿Qué les pareció? A mí me gustó porque recibir clases particulares con Severus Snape debe ser riquísimo ja ja…
Este cap muestra también el inicio de una amistad entre el rubio platino y la castaña, me dio tanta lástima escribir esa situación en él…
Espero sus reviews, besos y pura vida.
Mnica Snape.
