Ay, Jeováh. Estoy muerta! De hecho, tengo mucho que estudiar, pero llegué tan cansada a casa que me recomendaron descansar un poco antes de ponerme a estudiar (de nuevo) y decidí que era una buena idea, así que mi Break consistió en subir la siguiente letrita.

Honestamente, es de mis favoritos, es de los primeros que pensé, pero no lo escribí de inmediato. Espero que les guste, tanto como a mí (corazones, corazones). Mientras, yo tengo que volver a estudiar (Wuuhu~) Nótese el sarcasmo en esa última expresión, jaja.


Pairing: Gold /Crystal

Letra: N de Negación

Disclaimer: Pokémon no me pertenece

Nota adicional: Déjenme un bello review


Negación

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No. No, no y no. Gold se negaba a admitirlo; él tal vez era impulsivo, distraído y pretencioso, pero él no era –bajo ninguna circunstancia-alguien celoso. Es decir, ¿de quién podría él llegar a sentir celos? Gold siempre conseguía lo que quería, nunca había necesitado nada más de lo esencial, y por sobre todo, nunca le había faltado una chica con la que pasar el rato. ¿Cómo podría estar celoso?

Ser un Dex Holder le había traído ciertos beneficios junto con el ejercicio de la profesión. Sin ánimos de sacar provecho de las situaciones, podría comer, dormir y recibir bien trato donde fuera que iba. Además recibía mucha atención por parte de las chicas –y podía decir con toda propiedad que esa era la mejor parte del trabajo-, y jamás le había faltado la opción de elegir.

Pero esta vez, nada de eso le era suficiente. Tenía una seria incomodidad en lo profundo de su pecho y sentía que su buen humor lo abandonaba. Al principio no sabía a qué se debía ese mal estar, pero luego encontró la causa: Eusine.

Siempre estuvo al tanto del interés que tenía por Crystal ese payaso mal vestido obsesionado con Suicune, y en un principio creyó que sería algo pasajero, así que no le tomó mucha importancia. Luego se dio cuenta que lo de Crystal no era una más de sus obsesiones temporales, pero tampoco pensó que ella le haría caso.

Pero Eusine podía ser realmente insistente cuando lo pretendía; no importaba dónde o cuándo fuera, él siempre hallaba la manera de encontrarse con ella.

No. No estaba celoso de Eusine, es decir, ¿quién en su sano juicio lo estaría? Lo que pasa es que se sentía invadido por el tonto ése. Siempre estaba ahí, cuando menos lo esperaba, y eso realmente le molestaba. Sobre todo porque el motivo de sus visitas siempre era el mismo: Crystal.

Hasta el momento le había tenido paciencia, pero llegó el momento en que ésta tendría que acabarse.

−Oh, mi bella Crystal, que sorpresa más grande el encontrarte por aquí−vociferó el payaso, tomándola de las manos y haciendo un exagerado mohín.

Gold torció el gesto. Hipócrita. Claro que no fue una sorpresa; él siempre la buscaba. Donde fuera que ella estuviera, él aparecía. Lo maldijo por lo bajo cuando lo vio besar el dorso de la mano de la chica. Sintió que sus mejillas ardieron, apretó los puños y aguardó en silencio.

−Estamos en Ciudad Malva, Eusine. Vivo aquí.−Le respondió ella, no queriendo ser grosera−Más bien, ¿qué es lo que haces tú aquí?

−Estaba en una de mis búsquedas cuando la dirección del viento me trajo hasta aquí, contigo−eso sonaba más bien a que se había extraviado, pensó Gold−El destino es quien nos quiere reunir.

Ella solo sonrió, amable, ante su comentario. Ella es incapaz de ser grosera con alguien –o en su defecto, poco amable-. Pero por alguna razón, le molestó particularmente que fuera amable con él.

Y no. No eran celos, ¡demonios!

La conversación entre el mago y la capturadora no fue especialmente larga, ni intensa, ni siquiera seria. Se la pasaron hablando de tonterías sin sentido, pero Crys no quitaba esa sonrisa de sus labios y Gold enrojeció de ira. Miró su reloj y vio que el tiempo avanzaba. Demonios, se estaba haciendo tarde.

Le había insistido a Crystal por al menos una semana para que se tomara ese día libre y que salieran juntos a pasar un rato divertido, ya que parecía ser el único al que le preocupaba el hecho de que la chica trabajaba demasiado y que pensaba que necesitaba descansar. Después de tanto molestarla, tirarle del cabello y boicotear su trabajo, consiguió que ella aceptara con la única condición de que la dejara terminar su reporte en paz –porque sí; Crys podía ser tan cabeza dura como él mismo en lo que al trabajo se refería-.

Por supuesto, él se sentía triunfante. Había sacado a la chica súper seria de su oficina. Según él, merecía una medalla. Ella debería estar agradecida; él va y la saca de ese antro de la perdición –como él llamaba al laboratorio de Oak-, sin luz natural y sin aire fresco, donde ella se dedicaba a desperdiciar su juventud y la llevaba a comer algo, ¿y qué es lo que recibía a cambio? ¡A Eusine!

Gruñó con molestia.

−Entonces, mi bella Crys−oye que Eusine le habla, como si fuera la pregunta del millón de dólares. Él le prestó atención, por pura curiosidad, claro, a lo que el otro iba a decirle− ¿Aceptarás salir conmigo esta tarde?

Oh, no; eso sí que no. Eso sí que era el colmo. Con un bufido que llamó la atención de los otros dos, Gold se retiró indignado de la escena sin que Crystal hubiese tiempo de negarse –o pensarlo, siquiera-.

Estaba indignado, molesto, furioso, ¿celoso? No, eso no. Pero de todos modos no tenía ni el animus ni el corpus para soportarlo. ¿Quién demonios se creía que era él para llevarse, así sin más, a su chica en medio de su cita?

Gold se golpeó mentalmente por eso último, es decir, no era una cita, y Crys no era su chica, ¿o tal vez sí?

Maldición, tal vez Gold sí tiene celos.

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Hiih!~

Me encanta, está bello! Creo que me quedó muy, muy bonito, y es una situación que creo que fácilmente podría suceder, porque Gold es muuy orgulloso y no admitiría jamás que está celoso de cómo Eusine acosa de vez en cuando a Crys, que es taan amable, que nunca le daría calabazas.

Creo que ha llegado el momento en que salga a la luz esta incomodidad que Eusine le produce a Gold. ¡Si lo sabe Dios, que lo sepa el Mundo! Y que de paso, Gold admita que sí podría estar celoso.

Sean buenitos y déjenme un review. Este capítulo lo merece, ¿no?