Cap 4.

- Profesor- le llamé- ¿le pasa algo?

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- Nada señorita- frotó su cara varias veces antes de volverme a ver- ¿qué se le ofrece?- nuestro trato había cambiado para ser ahora uno más tranquilo, sin los sarcasmos normales.

- Necesito hablar con usted de la hora de salida de las lecciones- me senté en la silla en frente del escritorio de él- no me siento bien al llegar a las lecciones en la mañana y necesito tiempo para los demás deberes.

- Tiene razón Granger- tomó mi horario de las manos y borró la última hora de él- saldrá a las diez de mis lecciones pero necesito que controle esa mata de pelo en su cabeza, necesita tener la vista despejada para poder controlar las pociones que haremos en estos días, su conocimiento es el suficiente para que pueda tocar un caldero sin hacerlo explotar. Ahora- se levantó de su silla- baje a desayunar.

- Sí señor. ¡Qué tenga un buen día!

Al bajar al Gran Comedor encontré a Ron con una cara completamente nauseabunda, Harry trataba de animarlo y Luna, que estaba al lado de él, solo sonreía.

- ¿Qué pasó Ronald?- pregunté mientras servía chocolate en mi vaso.

- Anoche bajé al castillo aprovechando que los prefectos creen que estoy castigado todavía pero encontré lo más asqueroso que pude ver.

- ¿Qué viste?- pregunté y el azabache rió fuertemente.

- A Filch y a Trelawney en una especie de cita, se estaban besando- parecía a punto de devolver hasta la primera papilla, reí junto a Harry y Luna trataba de calmarlo de sufrir un colapso mental.

Caminamos ese día a las primeras clases de Herbología, Neville sonreía porque ese día no tendríamos pociones en todo el día pero ese día tendríamos que extraerle todos los fluidos a un tipo de flor de Brasil sin ningún tipo de ayuda de nuestra varita.

Al terminar esa clase teníamos transformaciones con los de Ravenclaw, Harry salió a encontrarse con Cho y sentarse junto a ella ganando una mueca de desprecio por todos los de Gryffindor, ninguno podía perdonarle el error en el partido que podía costarnos la Copa de Quidditch y también la Copa de las Casas y dárselo a Slytherin que era la casa más cercana en puntos pero eso al niño que vivió no le importaba en lo absoluto, estaba profundamente enamorado (N/A: idiotizado) de ella y había decidido que nadie lo iba a separar de lo que quería, Ron y yo nos sentamos en las mesas que quedaban más cercanas para poner más atención porque ambos habíamos sufrido una baja en esa materia, él por el castigo y yo por mi trabajo con el director, empezamos a convertir las cucharitas de té en ratones hasta que se escuchó una explosión en la parte de atrás del salón.

- Potter- dijo la profesora McGonagall volviéndolo a ver- sepárese de su novia y cambie de lugar con Weasley- ambos gimieron por el disgusto, Ron todavía estaba enojado con la cazadora.

Al finalizar esa clase fuimos a Astronomía en la torre ese día teníamos que llenar un plano astral con la posición de la constelación Orión, terminé en media lección y estuve observando un poco el castillo con el telescopio, observé la oficina del director y lo vi caminando en círculos cerca de la ventana que daba directo a la torre, se veía bastante confuso y completamente molesto y la misma mujer que había visto en la mañana, Nathalie, estaba detrás suyo tratando de besarle, pero él suavemente la alejaba de su lado pero ella no se daba por vencida en su intento, sus ojos celestes se veían nublados por las lágrimas que empezaban a caer suavemente por su rostro pero el director seguía tan impasible como al principio, él se puso de pie y con su mano le indicó la salida la cual ella siguió, al pasar un par de minutos el director se acercó más a la ventana y fijó su vista hacia el norte, me miró fijamente aunque nos separaba medio castillo, me hizo señales de ir pero preferí ignorarlos y dirigir el telescopio hacia el nublado cielo.

Seguí el resto del día pensando en lo que había visto, sabía que Snape no iba a dejar pasar el no haber ido en ese momento y por primera vez en todo el mes no tenía ganas de asistir a sus lecciones.

Al salir de DCAO y ver que ya no habían más lecciones subí a la Torre de Premios Anuales a dejar todo lo que tenía de las otras lecciones y a tomar un abrigo grueso para la hora de salida esa noche, caminé directamente a las mazmorras tratando de acortar el tiempo pero sin llegar tarde a sus clases.

Entré al salón y encontré una amplia mesa con dos calderos y varios ingredientes encima de él, caminé hacia ellos despacio.

- Hoy me ayudará en las pociones de curación de Poppi- di un pequeño salto, después de más de un mes no había logrado acostumbrarme a que él apareciera a mis espaldas sin avisar- esta es la que ocupa el idiota de Potter después de cada partido con los Ravenclaw- el sarcasmo no podía faltar.

- Sí señor- dejé mi abrigo sobre una pequeña silla que estaba detrás de la puerta del salón.

Empezamos a cortar los ingredientes y a medirlos en un silencio sepulcral solo interrumpido por el ruido de los cuchillos al pegar con una tabla, encendimos los calderos para empezar a revolver todo.

- Granger, debe darle tres vueltas en sentido de las manecillas del reloj- me indicó señalando mi mano.

- Pero profesor- respondí- según el libro son dos en contra de las manecillas y una a favor cada dos minutos.

- Sí pero así es más rápido, necesito esas pociones para hoy señorita- hice lo que él había indicado.

Las temperaturas en el lugar aumentaron considerablemente, me quité un pequeño abrigo, la corbata del uniforme, las calcetas y los zapatos para poder refrescarme (N/A: striptease) y él dejó en el suelo su típica túnica negra y arremangó sus mangas; lo observé al dejar la poción reposar y noté que sin esa túnica la forma de su cuerpo era más notable, tenía una camisa blanca perfectamente lisa que dejaba ver el inicio de unos brazos fuertes, pasó una mano por los botones de su camisa y quitó dos porque el calor en el lugar era asfixiante y empecé a ver parte de su pecho y noté que era bastante delgado sin caer en alguien flacucho, no era una tableta de chocolate pero tenía un físico bastante cuidado, su pecho se notaba fibroso y fuerte pero al ver cómo me volvía a ver agaché mi cabeza y me sonrojé violentamente, seguí revolviendo mi poción, había notado desde hace varios días que físicamente él no tenía nada que envidiar a ningún actor muggle, realmente era atractivo y empezaba a gustarme desde hacía unos días.

- Señorita Granger- preguntó y en ese momento quería no estar ahí- imagino que Draco le habrá comentado cómo será el baile de navidad este año.

- Sí señor- me tranquilicé un poco.

- Entonces debe saber que tiene que bailar con algún profesor o en su defecto conmigo- asentí para darle a entender que sabía- debe enviar una carta previo al baile indicando con quién será para poder pedirle al idiota en cuestión que se vista decentemente.

- Bueno profesor- respondí tímidamente- pensaba pedirle a usted ese baile señor.

- Entonces seré el idiota este año Granger- lo vi hacer una imperceptible sonrisa.

- Sí señor- empecé a sacar esa poción del fuego y a identificarlas debidamente para enviarlas a la enfermería.

Empezamos a hacer la siguiente ronda de pociones curativas, trabajar con él era muy fácil porque todo estaba en silencio y no habían ni gritos no explosiones de ningún tipo, sonreí internamente al ver como el director pasaba tranquilamente su mano por el cabello y como eso emitía un olor a cedro que inundaba todo el salón suavemente.

- Granger- me llamó el director mientras dejaba descansar su poción- ¿por qué me estaba espiando?

- Yo no lo hacía señor- fingí una falsa seguridad que no sabía de dónde la había sacado- solo estaba aburrida y empecé a vagar con el telescopio.

- Entonces decidió que era divertido espiar al director- empezó a elevar la voz- ver como estaba discutiendo con alguien más.

- No lo espié- volví a verlo a los ojos- y no se veía que estaba discutiendo con nadie más.

- Entonces sí me estaba espiando.

- No tergiverse mis palabras señor- estaba empezando a enojarme- y definitivamente hacía cualquier cosa menos discutir- bajé mi mirada hasta la poción que empezaba a ponerse de un color azul pálido.

- Estaba discutiendo con Nathalie- dijo suavemente esperando mi respuesta.

- ¿Y a mí qué me importa que hizo o dejó de hacer con ella?- le grité y de inmediato me sorprendí, hablaba como alguien celosa.

- Está bien señorita- sonrió sin ningún pudor- termine esa poción y se puede retirar.

Al empezar a revolver suavemente la poción pensé en lo que acababa de pasar, sabía que él me atraía de una manera bastante fuerte, teníamos más de un mes trabajando juntos y había visto todo lo que era él, era inteligente, sarcástico, valiente en la guerra, era un excelente director y un extraordinario maestro, era un buen hombre, sencillo y muy trabajador, estaba fascinada con ese hombre y empezaba a gustarme bastante (N/A: a ustedes también además que pasar un mes encerrada todos los días con él…) pero no sabía hasta qué punto, seguí con el caldero hasta que la poción estuvo lista, la etiqueté con el nombre y empecé a ponerme de nuevo el abrigo del uniforme y el otro abrigo que tenía.

- Buenas noches profesor Snape- dije antes de salir.

- Buenas noches… Hermione- se despidió, cuando escuché mi nombre salir de su boca descubrí una cosa… Estaba enamorada de Severus Snape.

FIN DEL CAPÍTULO.

Hey, notaron qué guapo está Severus en el lab… ja ja ja, Herms celosa de la otra y espiando al director…

Espero perdonen el retraso la verdad me quedé leyendo un fic ayer y cuando terminé eran las 2 de la mañana así que no escribí nada pero aquí está el cap.

Besos.

Mnica Snape.