Ay, ya casi no quedan exámenes (dos, para ser exacta) y mi puntuación va 5-0 a mi favor. Y en vistas de estas estadísticas, me tomé un pequeño break para subir esta letrita, que en lo personal, me fascinó. La amé, y espero que a uds también, de verdad.
Letra: P de Persuasión
Pairing: Gary / Misty
Advertencias: Sí, estoy llenando el fandome, ámenme.
Disclaimer: Pokémon no me pertenece
Persuasión
Si de algo se había dado cuenta Gary Oak en todos los años que llevaba visitando periódicamente el gimnasio Cerulean, es que su líder –a la que conocía desde que eran tan sólo unos niños-, era el arte de la persuasión en persona. Y es que no había nada a lo que se hubiese negado que no hubiese tenido que arrepentirse luego por una simple petición suya.
Desde el simple hecho de viajar a ciudad Cerulean hasta quedarse a pasar la noche allí, todo era por obra de la alegre pelirroja.
Al principio creyó que sus hermanas eran las persuasivas, es decir, desde que conocía a Misty es que la había oído quejarse sobre que sus hermanas conseguían todo lo que querían sin esforzarse siquiera. Y él creía que era cierto, es decir, ¿cómo negarle algo a esas bellezas? Pero no supo qué tan equivocado estaba sino hasta que ya llevaba un buen tiempo de haberse convertido de haberse convertido en amigos cercanos.
A veces, Gary se preguntaba cómo era posible que Misty hubiese aprendido a hacer eso. De niños, no podía hacer que su Psyduck le hiciera el mínimo caso –y se arriesgaba a pensar que aún no lo lograba por completo-, y lograba sólo a duras penas que los tontos de Ash y Brock lo hicieran también, sino a punta de tirones de orejas. Ahora en cambio, no había ser humano o pokémon sobre la tierra que pudiese contradecirla –excepto, tal vez, su Psyduck-.
Su abuelo solía reírse de él cuando lo sorprendía empacando su mochila en un nuevo viaje a Cerulean.
−Esa Misty es un caso−solía empezar el profesor−es irresistible, ¿no lo crees así, Gary? No puedes contra ella. Envíales mis saludos; convénsela de venir a visitar a este vejestorio algún día.
Gary no siempre entendía las metáforas de su abuelo, por lo que partía pensando en que la edad afectaba cada vez más al pobre investigador. Tal vez debería tomarse unas vacaciones. Sí, eso le haría bien para su salud.
De cualquier modo, siempre acababa yendo cada vez que a la líder de gimnasio se le ocurría insinuar que le gustaría tenerlo ahí por algún motivo –cualquiera-. No sabía qué era exactamente lo que hacía que el chico accediera a todo lo que la chica le pidiera. No sabía si eran sus ojos verde-azulados, o la forma en que ella inclinaba la cabeza al pedirlo, o su voz alegre e irresistible, o quizás eran todas ellas juntas.
Pero esta vez no. No se doblegaría ante Misty y su secreta arte de la persuasión. Sí, había ido a Cerulean, pero únicamente porque él quería hacerlo de todos modos. Y sí, había accedido a quedarse a cenar esa noche, pero sólo porque tenía hambre. Pero lo que ella le pedía ya era un exceso. No, no y no.
−Oh, vamos, Gary−y ahí estaba, sus ojos lo miraban suplicantes, él desvió el rostro−anda, será divertido.
−No, Misty. Esto es ridículo, ya basta−se sonrojó ante la sola idea.
Ella inclinó la cabeza sólo un poco y se paró sobre las puntitas de sus pies para acercarse más a él. En ese momento él pensó que eso debía ser algún tipo de delito, porque chantajear así a la gente definitivamente tenía que ser ilegal.
−¿Por mí?−le sonrió.
El que dijo alguna vez que la carne es débil seguramente nunca se imaginó que alguien iba a encontrarse en una situación semejante, porque en ese momento, la carne de Gary se deshizo ante ese último comentario de la chica. Sin poder hacer nada más, tras un suspiro y lo que fue alguna especie de súplica a Arceus para que no fuera algo de lo que tuviera que arrepentirse, accedió a la petición de Misty. Otra vez.
Pero es que tampoco imaginó nunca que ella fuese a pedirle ese tipo de cosas. Es decir, sabía que era una chica alegre y entusiasta que no le temía a los desafíos, y que por otro lado, él no era ni tímido ni remilgado, pero esto es sencillamente ridículo. Eso sin mencionar que su amiga se había vuelto una muchacha bastante bonita, fuerte y todos en Cerulean hablaban de la bella líder de gimnasio de la ciudad. Si lo veía desde ese punto de vista no era tan malo, después de todo, ella dijo que sería divertido.
Por un momento se sintió motivado.
Sin embargo, su motivación se desvaneció cuando vio a Misty frente a él, mirándolo entre decidida y expectante. Más hermosa que nunca. Pensó en huir, pero no; él se lo había prometido, no podía caer tan bajo. Debía ser un hombre y seguir adelante. Tragó pesado. Lo haría.
Y cuando la música comenzó a sonar, Misty se acercó a él y lo tomó por ambos lados de la cara, y en lo que a él le pareció una verdadera eternidad, lo besó con sus labios en la comisura de la boca. Él enrojeció de golpe.
El público aplaudió, conmovido con la actuación en la piscina.
−Y el beso de la princesa logró romper el hechizo que acomplejaba al pobre Mgicarp y se convirtió en príncipe. Y vivieron felices para siempre−anunció el narrador, cuya voz se parecía peligrosamente a la de Daisy.
Y mientras Gary moría de vergüenza en su traje de príncipe-magicarp, Misty saludaba al público al mismo tiempo que tomaba su mano. Entonces Gary supo que, después de todo, no era tan malo dejarse convencer por la pelirroja, siempre y cuando pudiese besar a la sirena a final de la obra.
¿Qué les pareció? A mí me encantó, de verdad. No sé realmente si este tipo de situaciones podría llegar a suceder dentro de algún arco de la ficción, pero a mí me pareció de lo más cómica. En todo caso, yo sí creo que Misty debió haber desarrollado algo así como un súper poder de la persuasión, después de todo, es una de las hermanas sensacionales de Cerulean, debería venir de familia. Y me imagino a Gary cayendo redondito en sus tretas.
Y sino, por último es gracioso imaginármelo.
¿Les gustó? Un review
¿No les gustó? Pues también un review.
Muchísimas gracias.
