Disclaimer: Pokémon no me pertenece

Pairing: Gold/ Crystal

Letra: Q de Quietud


Quietud

Se revolcó por lo que le pareció la milésima vez dentro de su saco de dormir. A la milésima primera se irguió, harto de no poder dormir. Tenía insomnio. No había nada peor en el mundo que el insomnio. Gruñó y se deslizó fuera de su bolsa de dormir hasta verse libre de ella. No hacía tanto frío después de todo, podía quedarse un rato a la intemperie.

Sus compañeros pokémon yacían dormidos en sus pokébolas, a excepción de Explotaro, que con su calor natural calentaba un poco el ambiente de la madrugada. Apoyó su espalda junto al tronco del árbol a cuya sombra él y Crystal habían decidido acampar cuando iban camino a la misión de reconocimiento al que los había enviado el bueno para nada de Elm.

Desde su posición podía ver perfectamente la espalda de Crys, que subía y bajaba al ritmo pausado y tranquilo de su respiración. Ella sí estaba teniendo una buena noche de sueño, al contrario de él, que a duras penas si había podido pegar el ojo. Se veía tan bien y su perfil tan iluminado por la luz de la luna que no pudo evitar sonreír de medio lado, mientras apoyaba su cabeza en la palma de su mano.

Ya levaban un buen tiempo de conocerse, y después de todo por lo que habían pasado, se habían convertido en amigos inseparables, junto al amargado de Silver. Pero de él no habían hace ya una buena temporada, por lo que sólo quedaban ellos dos contra todo lo que pudiera acontecer. Sólo ellos dos.

Suspiró y dejó de recargarse sobre su mano.

A veces Gold evitaba tener que admitir la verdad. Se divertía haciendo rabiar a Crys, ligando con otras chicas frente a ella, actuando como un tonto o cosas por el estilo. Porque él se había dado cuenta de lo inevitable; se había enamorado total y perdidamente de su amiga Crystal sin poder hacer nada al respecto.

—Por Arceus, Crys—murmuró él con una sonrisa casi melancólica en el rostro— ¿Qué me has hecho?

Lo decía con cierta resignación. Como si se estuviera dando por vencido en la batalla por la chica. No es que estuviera compitiendo con alguien ni nada parecido, pero sí debía admitir que para conquistarla debía hacer bastante mérito, después de todo, se había dedicado a comportarse como un verdadero patán por mucho tiempo frente a ella.

Ella lo conocía en todos y cada uno de sus aspectos, facetas y actitudes. Estaba perdido. Frito. No tenía ninguna oportunidad con ella.

Bufó.

De pronto notó que el perfil de la chica dejó de estar tan tranquilo y quieto como lo vio en un principio. Estaba temblando. Ahora que lo notaba, la temperatura estaba bajando un poco por causa de la madrugada, aunque aún quedara un rato para el amanecer.

Una idea cruzó por su mente entonces. Si no podía tenerla a ella en todo su magnífico ser, al menos podía darle calor en la quietud de la noche helada.

Tomó su saco de dormir y se acomodó junto a ella, mirándola de frente, la acercó hacia sí y la acurrucó entre sus brazos para evitar que pasara frío. El cuerpo de la capturadora dejó de temblar, y sólo entonces Gold pudo conciliar el sueño bajo los efectos que el perfume del cabello de Crys hacían en él.

A la mañana siguiente, Crystal despertó con una agradable sensación en el cuerpo. Al abrir los ojos, Gold aún estaba junto a ella, con su bazo alrededor de su cintura. Entonces los volvió a cerrar, y con una enorme sonrisa en el rostro, se acercó a él y decidió volver a dormirse.