Cap 7.

- Esto es saber besar- dijo y me ayudó a bajarme de su cuerpo, al estar abajo dio media vuelta y volvió al castillo.

INICIO DEL CAPÍTULO

Lo vi entrar sin mirar atrás y quedé sorprendida, había besado al que no solo era mi jefe si no también mi profesor de pociones, toqué mis labios y los sentí hinchados, sus besos eran pasionales pero perfectos, calmé los latidos del corazón y caminé hacia el castillo, entré al Gran Comedor y encontré a Ginny sentada cerca de una fuente de jugo de calabaza, la tomé del brazo y le pedí que me acompañara hacia fuera, necesitaba poner en orden mis ideas y la única capaz de escucharme era ella.

- Hermione- me dijo al estar completamente solas- ¿por qué besaste a Draco Malfoy?

- Yo no lo hice, él me besó primero- en parte era verdad.

- Pero le devolviste el beso- se escuchaba molesta, me sonrojé- Snape no estaba muy feliz.

- ¿Por qué?- pregunté, no lo había visto en ese momento.

- Su cara era un poema Herms, quería asesinar a Malfoy pero no podía delatarse frente todo el castillo, no así.

- Pero Ginny…- empecé a decir pero llegó Viktor a interrumpirnos.

- Vamos Ginevrrra- dijo él extendiéndole una mano hacia donde estaba la pelirroja, se disculpó con la mirada y salió junto a él.

Observé el bello cielo, tenía una luna llena, me entristecí al pensar en Remus pero sabía que estaría tranquilo al ver el mundo en el que su hijo viviría, entré de nuevo al salón para terminar de disfrutar la velada.

Al día siguiente desperté con una sensación de calma, todo estaba completamente tranquilo y ese día no había clases pero tendría que trabajar en la tarde, bajé para poder almorzar junto a los demás miembros de mi casa, encontré a Ginny y a Harry bastante molestos, me senté al lado de ellos y preferí callar y esperar a que hablaran, Harry estaba enojado con Ron porque él había criticado a Cho por como bailaba y Ginny estaba furiosa con Viktor Krum por haberla besado cuando ella solo quería bailar con él, la pelirroja había visto que ese hombre no era con el que ella quería mantener una relación porque según ella el búlgaro era muy pretencioso y narcisista pero al final de la noche habían decidido seguir siendo amigos, miré al resto del lugar preguntándome dónde estaba Draco esa mañana, nos habíamos acostumbrado a bajar juntos al Gran Comedor pero ese día no lo había visto.

Al terminar el desayuno subí otra vez a la Torre, encontré a Draco acostado en el sillón y parecía bastante adolorido, lo llamé y él solamente me miró sin decir nada, toqué su frente y estaba ardiendo en calentura, lo obligué a levantarse para llevarlo hasta donde Madame Pomfrey, cuando llegamos ella empezó a darle pociones curativas de las cuales sabía que yo había hecho la mitad, su ánimo mejoraba con cada una de ellas pero todavía seguía enfermo, decidí quedarme con él todo el tiempo que fuera posible antes de tener que bajar a trabajar.

- Ayer te vi con mi padrino- mencionó volviéndome a ver- vi que lo estabas besando- bajé mi mirada avergonzada- por él te besé en el baile.

- ¿Por qué?- realmente me sorprendió esa respuesta, por un momento mi mente se quedó en blanco buscando una respuesta.

- Ya lo sabrás Herms, además que necesitaba algo para mí mismo.

- Muy Slytherin Malfoy- nos reímos- ¿qué necesitabas?

- Ya lo sabrás, ahora se te hace tarde para el trabajo- observé un pequeño reloj que tenía Madame Pomfrey en una pared, realmente Draco tenía razón y llegaría tarde con el profesor Snape, me despedí del rubio y corrí hacia las mazmorras.

Llegué y toqué suavemente la puerta, desde adentro se escuchó un pequeño- adelante- pasé y vi que todo estaba igual que hace un par de días, me senté al frente de él y empezó con sus clases teóricas.

Me empecé a sentir muy incómoda con su mirada todo el tiempo encima de mí, me observaba detenidamente y yo trataba de poner mi mayor concentración en su explicación, pasaba alrededor mío y se acercaba a observar mis apuntes, sentía su olor a cedro a mi lado y sonreía, realmente no había entendido mucho y tendría que tomar mi tiempo libre para poder repasar los pocos apuntes que había conseguido escribir sin titubear si eso era realmente lo que había dicho.

- Entonces, ¿cuáles son los ingredientes para la poción crece-huesos Granger?- se acercó hasta enterrar su nariz en mi cabello, empecé a sentir escalofríos en todo el cuerpo y cerré mis ojos- los ingredientes Granger- empezó a besar suavemente mi cuello.

- A a alas de dud duende, eh- traté de concentrarme en lo que decía- de ha hada, pus de- ¡ay Dios!, gemí internamente- escor Dios- dije bajo cuando mordió delicadamente mi cuello, no podía concentrarme.

- La orgullosa sabelotodo de Gryffindor no sabe una respuesta- rió y empecé a enojarme por sus interrupciones.

- No señor- volteé mi cabeza hasta poder verlo directamente, sonreí suavemente y besé sus labios- pero no puedo concentrarme y eso no es bueno para lo que trato de hacer.

- ¿Entonces yo la distraigo?- dijo con un dejo de orgullo, bajé mi mirada y me sonrojé furiosamente.

- ¿Podemos seguir?- pregunté y él siguió explicándome los pasos para esa poción.

Seguimos el resto de la lección discutiendo los usos del pus del escorbuto para lograr que no se espesara la poción, realmente estar con él por más de un mes había sido una experiencia bastante agradable, discutíamos cualquier ingrediente de pociones que se pudiera cambiar y muchas veces le ayudaba con la despensa de la enfermería, él había acomodado su salón de clases para poder amoldarlo a dos personas sin interferir en el trabajo de ninguno, en las clases prácticas él encendía fuertemente la chimenea para mantener la temperatura del salón cálida para mi gusto aunque sabía que él no era muy aficionado a ningún tipo de fuente de calor.

Tenía que irme, daban las 10 en el reloj de él, tenía que ir a ver a Draco antes de que Madame Pomfrey cerrara la enfermería, me levanté del asiento y caminé hasta dónde estaba él, besé suavemente sus labios a manera de despedida pero él tomó mi cintura y me acercó más a él, apartó un mechón de mi cabello y me besó más pasionalmente, pasaba su mano en mi espalda haciéndome sentir escalofríos y con su lengua recorría la mía y mis labios, nuestra respiración se aceleraba al punto de sentir que faltaba oxígeno a nuestro alrededor, pasé mis manos por su pecho y lo atraje más a mí, gemí suavemente en sus labios y él se separó de mí.

- Debería ir a visitar al imbécil de Malfoy para ver cómo sigue- dijo y me soltó completamente.

- ¿Imbécil?- me extrañé de escucharlo hablar así.

- Sí, todavía no se me olvida que ayer te besó frente a todo el colegio y que también le correspondiste- me miró y reí.

- ¿Estás celoso?- me sorprendí de eso y se lo pregunté, me acerqué a él y lo besé suavemente.

- No lo estoy- salió rápidamente del salón, reí al descubrir que eso solo confirmaba mi pregunta.

Subí hasta la enfermería y esperé a que el director saliera de ahí, al entrar el rubio reía descontroladamente, al calmarse pregunté qué le pasaba pero él solo ignoró mi pregunta, ya estaba mejor pero Madame Pomfrey decidió dejarlo esa noche en observación, el día siguiente saldría, lo acompañé hasta que la enfermera me obligó a salir de la enfermería, caminé hasta la Torre de Premios Anuales y subí a mi habitación a descansar hasta el día siguiente.

FIN DEL CAPÍTULO.

Ok, stop, no pueden matar a la escritora por este capítulo tan malo y tan corto porque si no no tendrán el próximo cap que les va a gustar, es un POV de S.S, así que comprenderán el por qué es tan corto.

Siento mucho no haber actualizad antes, no sé con qué cara disculparme pero les explicaré día a día lo que pasó.

El viernes estaba enferma, no me podía inspirar porque estaba dema cansada.

El sábado en mi país estuvo los 90 minutos por la vida (una cuadrangular de futbol que empieza a las 7 de la noche y terminó a las 10:30, de 90 ni el nombre) y después la pelea de Hanna Gabriel (tica) por la defensa del título mundial de boxeo, todo el país la estaba viendo darle por la madre a una gringa.

El domingo empecé a escribir este cap y lo llegué a la mitad, eran las 2:30 de la mañana y donde yo escribo es un cuarto que en mi casa sobra, (imagínense lo que les voy a decir) en el marco de la puerta del cuarto vi una mano negra, quité mi mirada por si era una mancha negra en la vista y volví a subir mi mirada, vi como la mano iba soltando uno por uno los dedos y desaparecía, sin temor a equivocarme digo que jamás había pasado tanto pánico en mi vida, en la casa todos estaban dormidos y no había nadie en donde yo estaba, no les tengo miedo a los fantasmas porque he visto muchos en mi casa pero esa vara no era un fantasma, era algo distinto que no sé que es, dema miedo y cuando trataba de escribir sentía a alguien más conmigo y dejé de hacerlo.

El lunes ni a putas entraba yo acá, dema miedo le tenía pero seguí con la historia escribiéndola en un cuaderno y ahorita estoy pasándola en limpio a la compu.

Besos, espero sus reviews.

Mnica Snape.