Disclaimer: Pokémon no me pertenece
Pairing: Lance/Yellow
Letra: Y de Yesca
Yesca*
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Por más veces que lo intentara, Lance seguía volviendo a lo mismo sin poder evitarlo. Para él, todos los caminos llegaban al mismo destino; todos sus pensamientos iban al mismo sujeto: Yellow.
Lo había intentado varias veces –quitarse a Yellow de la cabeza- porque para él había significado más una distracción que otra cosa. Sin éxito, claro, porque seguía teniendo a la pequeña chica rubia rondando por su mente, como si la idea fuese torturarlo.
Es por ese motivo –porque Yellow se dedicaba a torturarlo-, que decidió que su primera medida de mitigación sería odiarla. Sí, porque aborrecerla haría que la pequeña que daba vueltas por su cabeza acabara por desaparecer, pues nadie pensaba a propósito en lo que detestaba, y como él, desde ese día la odiaría, no pensaría más en ella. Simple y sencilla lógica.
En un principio funcionó. O eso había querido creer. Pues a la primera oportunidad la realidad le dio de lleno en la cara, hasta el punto de caer en la trampa de ese patético Rocket maestro del disfraz, que por cierto, ni siquiera era un buen contendiente, pero que tenía un maldito truco sucio bajo la manga.
El resultado fue inevitable en cuanto vio su rostro sobre el cuerpo extraño del hombre. Sus ojos lo miraron tan alegres y piadosos como los recordaba y su sonrisa era encantadora e hipnótica como siempre. Tal como lo había pensado desde un principio, la chiquilla representaba más una distracción que una ayuda para su persona. Y tan pronto como la vio, se supo atrapado in fraganti en un delito que no sabía que había cometido: se sintió avergonzado de su secreto mal encubierto y cayó como un Magikarp ciego en las redes de Petrel, el comandante del Team Rocket que se le puso por delante.
Porque esa chiquilla de largo cabello rubio, que venía del mismo lugar que él y que poseía las mismas habilidades, representaba un perjuicio y una distracción, es que se dio cuenta de que simplemente no podía dejarla ir. Se descubrió vagando por los rincones de Bosque Viridian con la secreta esperanza de encontrársela pescando o durmiendo bajo la sombra de un árbol, o jugueteando con su Pikachu. Claro que si le preguntaban, él solo estaba paseando por el bosque de su tierra natal.
De pronto, su secreta ilusión se vio hecha realidad ante sus ojos; Yellow apareció frente a él con unos cuantos leños entre los brazos. Estaba mayor, el pelo más largo, sus rasgos más definidos y, definitivamente, más bella que nunca. Se sostuvieron la mirada por lo que pareció un largo minuto y él quiso dar un paso hacia ella.
─Lance─ la primera en hablar fue ella─, qué gusto volver a verte─ y le sonrió.
Extendió un brazo para tocarle la cabeza y desordenar su flequillo, acto que fue interrumpido por el sonido de una rama al romperse, tras lo cual apareció Red con otro montón de madera en los brazos. Se acercó corriendo hacia la chica y sonrió.
─Yellow, ¿dónde te habías metido? Te busqué por todos lados.
─Ah, Red─ lo saludó sonriente─, mira quién está…─ se giró nuevamente a ver al ex líder de la Élite 4, que antes había estado frente a ella, descubriendo un espacio vacío─ aquí…
─¿De quién hablas? No veo a nadie aquí─ dijo confundido, mirando a ambos lados─. Seguramente el calor ya te está afectando. Ven, vamos.
Con una mano empujó a la chica por la espalda, guiándola de vuelta al claro del bosque donde se encontraba la cabaña de Yellow.
Ella, por otro lado, se volteó a mirar el lugar vacío que había dejado Lance con melancolía. ¿Qué había sucedido? ¿Qué habría sido de su colega sanador? Yellow caminó junto a Red para perderse entre la espesura del Bosque Viridian bajo la atenta mirada de Lance, que observó la escena desde la rama de un árbol cercano.
Sintió su corazón convertirse en yesca para la fogata; un trapo duro, viejo y seco, hecho cenizas. Yellow pertenecía al actual campeón de Kanto, no a él. Eso le había roto el corazón en mil pedazos y causado un dolor que no sabía que existía. Dirigió una última mirada al lugar por donde ambos Dex Holders desaparecieron y, con resignación, bajó del árbol.
Cuando ya iba sobre su Dragonite camino a casa, se dio cuenta de que había descubierto, finalmente, la solución a su constante desconcentración: tener el corazón roto.
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*Yesca: Cosa sumamente seca, y por consiguiente, dispuesta a encenderse o abrasarse.
Y, fin~
Este es mi favorito, lejos. Escribirlo fue sorprendentemente fácil; me salió de un tirón, pero de todos modos lo disfruté mucho, porque éstos dos y su relación de amor-frustración, me encanta.
Aún recuerdo cuando leí esta arte del manga, es decir, ninguna otra cosa te deja más en evidencia que caer en la trampa de tu oponente cuando éste se hace pasar por tu "no-sé-qué-es-lo-que-me-produces-ni-qué-me-pasa-con-eso", y bueno, me produce ternura las reacciones de Lance para con Yellow.
¿Qué les pareció? Review.
Revisado: 23 de enero del 2017
