INICIO DEL CAPÍTULO

Esa noche simplemente no podía dormir, no podía dejar de pensar que las actuaciones de ambos Slytherin me habían dejado intrigada debido a lo extraño que eran, ningún miembro de esa casa se atrevía a hablarme debido a que todavía manejaban prejuicios en contra de los nacidos de padres muggles como yo y también a que por causa mía al menos una persona de la familia de esa casa estaba en Azkaban gracias a mis declaraciones en los juicios llevados a cabo por parte del Ministerio.

Algo estaba ocurriendo y yo no era capaz de comprenderlo, algo que giraba en torno a mí e involucraba tanto a Malfoy como a Snape en acciones comunes. Necesitaba salir de esa torre y pasear, no sabía si mis pensamientos rallaban en la paranoia pero algo estaba detrás de esa pantalla, me estaba preocupando de más mientras los engranajes en mi cerebro se activaban haciendo aparecer coincidencias que no estaban anteriormente: las rosas, el beso, el estar a solas con ambos el mismo día, simplemente no tenían una explicación lógica.

-Hermione- escuché que alguien me tocaba la espalda.

-¿Quién es?- pregunté alzando la varita ante la persona que me tocaba en un pasillo oscuro del castillo.

-Soy solo yo- me decía Ginny- por favor baja la varita que no te voy a hacer daño.

-¿Qué haces aquí?, es demasiado tarde para estar afuera de la Sala Común.

-Vine a hacer mis rondas- respondió- ¿qué te pasa?, te veo muy preocupada- me dijo- andas deambulando desde hace varios pisos como en otro mundo y aun cuando has visto alumnos fuera de sus salas y a deshoras no has hecho nada para castigarlos.

-Sinceramente Gims- me expresé- no he estado involucrada en el mundo externo, necesito pensar y no puedo determinar nada.

-Vamos- me tomó por las mangas de la túnica- aquí nos estamos congelando y obviamente necesitamos hablar.

Atravesamos varios pasillos hasta que llegamos a las escaleras que dan directamente al sétimo piso, mismas donde se encontraba nuestra Sala Común. –una carrerita para no pensar- me retaba Ginny, realmente subir los pisos que nos hacían falta para llegar a la Sala corriendo era el mejor remedio para la ausencia de cordura personal.

Al llegar a la Sala Común la encontramos completamente vacía aunque Ginny me indicó que subiéramos a su habitación, me prestó ropa suya y me mandó al baño para poder refrescarme un poco y quitar así los rastros del ejercicio realizado anteriormente. Al salir ella me estaba esperando en su cama e hizo señas para que me acercara, cerró las cortinas para darnos privacidad y así poder conversar tranquilamente.

-Ahora sí- me dijo- cuéntame qué pasó.

-Espera- le indiqué, tomé mi varita e insonoricé la habitación para poder hablar completamente en privado- sabes que no me fío de nadie. ¿Qué quieres que te cuente?- pregunté tratando de alargar la explicación, su única respuesta fue una mirada digna de la señora Weasley que indicaba la falta de gracia del comentario.

Expliqué a grandes rasgos qué estaba sucediendo, omitiendo detalles como el por qué Draco y yo habíamos empezado esta clase de amistad y también el cómo se habían desarrollado los eventos del día anterior en el aula de pociones, expresé todas las dudas que tenía respecto a las situaciones sospechosamente cercanas y la forma en la que cada uno reaccionaba.

-Realmente suena extraño- me dijo Ginny- Suena como entrando a la cueva de un lobo.

-O de serpientes- contesté- pero ¿realmente suena así de extraño o son solo alucinaciones mías?- necesitaba que ella me respondiera la duda que me empezaba a poner paranoica esa madrugada.

-No suena a algo que te estés imaginando Herms, tú misma has visto que las situaciones no tienen una explicación racional y que ambas serpientes actúan demasiado extraño aun para ser ellos- me explicó- hay que averiguar qué se traen entre sus manos.

-¿Pero cómo hacemos eso?

-Hay dos formas, una que te va a gustar y otra que no- empezó- podrías preguntarles a los dos al mismo tiempo qué está ocurriendo y así observar las reacciones de ambos, la primera impresión de los dos debería indicarte si está pasando algo fuera de lo común.

-¿Y si eso no es suficiente Gims?

-Si eso no es suficiente- me miró directamente y suspiró- tendrás que hacerlos caer en su propio juego.

El amanecer abrió paso en medio de las habitaciones de la torre de Gryffindor, habíamos decidido que lo mejor era que me quedara en esa cama hasta que fuera necesario salir de ahí para vestirme e iniciar el fin de semana. Alrededor de las nueve de la mañana empezamos a bajar hacia el Gran Comedor para desayunar cuando vimos de frente venir a Draco –buenos días- me dijo mientras se dirigía hacia las escaleras casi corriendo, sin darme oportunidad de responder el saludo.

-Ya sabes Mione, actúa naturalmente- me dijo Ginny antes de sentarnos junto a Harry y a Ron.

El día transcurrió con una normalidad pasmosa, en las horas en las cuales tenía clases de pociones teníamos tanto trabajo atrasado del día anterior que cada uno manejaba aproximadamente tres calderos con pociones distintas y en grandes cantidades para poder dar abasto con las exigencias del castillo esperando al lunes siguiente comenzar de nuevo las clases y con ellos más accidentes en los alumnos debido al descanso obtenido o como decía Severus, a la estupidez acumulada.

-Mañana empezaremos con la planificación de las lecciones de los estudiantes de primero señorita Granger- me dijo sorprendiéndome mi jefe en medio del silencio establecido entre ambos.

-Perfecto, ¿cómo lo haremos?- pregunté.

-Primeramente le explicaré la metodología que utilizará para impartir las lecciones y después practicaremos como si fuera un salón con estudiantes hiper hormonados e idiotas de primero- me contestó.

-No todos los estudiantes son de esa forma.- le contesté indignada.

-Cierto- me volvió a ver- algunos son insufribles sabelotodo- expresó con una medio sonrisa.

Al transcurrir las horas y el día verse finalizado empecé a etiquetar las pociones y a enviarlas directamente a la enfermería, recogí mis cosas y empecé mi camino hacia la salida sin mirar en demasía el ambiente alrededor.

-¿Qué te pasa?- me soltó de golpe Severus antes de permitir que yo saliera del lugar.

-No me pasa nada Severus- contesté- voy a descansar a la torre.

-Sé que hay algo que no me has dicho hoy Hermione, eres un libro abierto cuando algo te pasa y no he preguntado esperando que me lo digas, así que repito la pregunta y espero una respuesta sincera ¿qué te pasa?

-Estoy preocupada- miré sus ojos y esperaba que lo que pensaba no fuera cierto- pero este no es el momento para responder mis preguntas- besé sus labios y salí del lugar para evitar más preguntas.

Los días transcurrieron de manera extraña, los primeros días tanto Severus como Draco preguntaban el motivo por el cual me encontraba de esta forma, del cual respondía a ambos de la misma forma, observaba sus movimientos con mayor detalle, cada uno intentando de sus maneras hacerme hablar y amenazándome con utilizar métodos ilegales para lograr que les dijera, desde legeremancia hasta pociones mezcladas con el jugo del desayuno – por lo cual intercambiaba jugo con Ron y habían días en los cuales él expresaba repentinamente toda la verdad de lo que le preguntaban, acarreándole problemas con los profesores y más de tres semanas de castigo con el conserje. Una noche de fin de semana a finales del mes de enero encontré a ambas serpientes juntos en los pasillos del segundo piso, cerca de unas aulas en desuso, estaban hablando en voz baja y cuando me acerqué escuché mi nombre salir de los labios de Draco y finalizar la conversación de pronto.

-Necesito hablar con los dos ya- tomé sus manos y los empujé hasta una de las aulas a sus espaldas, ambos me observaban extrañamente.

-¿Qué te sucede Hermione?- me dijo al transcurrir un lapso Draco.

-¿A qué están jugando ustedes dos?- solté de pronto logrando dos reacciones completamente distintas, la primera de Draco que reaccionó con sorpresa inusitada y la segunda de Severus que cambió su rostro inmediatamente a una máscara, lástima que no sabía que había empezado a conocerlo, esa reacción solo ocurría cuando había algo que no quería que vieran.

-¿De qué estás hablando?- me dijo Severus impasible.

-Probablemente no tengo idea- respondí siendo sincera- pero ustedes sí- finalicé y salí por la puerta a finalizar mis rondas.

Al llegar a la torre de Premios Anuales encontré una carta sobre mi cama con una rosa blanca y una carta sobre ella que me citaba en el despacho del director a la mañana siguiente. Al amanecer y después de desayunar subí al despacho de mi jefe.

-Buenos días Hermione- me dijo Severus al entrar, ven.

-Buenos días- respondí- ¿para qué me citó?

No obtuve respuesta, Severus se acercó a mí y me besó tranquilamente, no demostraba pasión ni deseo, era un beso cargado de ternura como nunca lo había sentido.

-Nunca olvides que te quiero.- fue lo único que dijo.

FIN DEL CAPÍTULO

Realmente no encuentro la forma de pedir disculpas pero es la primera vez que realmente tengo vacaciones e años, aprovecharé las mismas para finalizar los fics que me hacen falta, nunca los he olvidado.

Mnica Snape.