- Nunca olvides que te quiero – fue lo único que me dijo.

INICIO DEL CAPÍTULO

Ese día tenía clases con los alumnos de primer año, específicamente con los de Gryffindor y Slytherin, lo cual atraía gran cantidad de atención por parte de los demás maestros, debido a la mundialmente conocida parcialidad del maestro a cargo de la materia.

Empecé enseñándoles las funciones del acónito para las pociones curativas, mostrando cada uno de sus ingredientes y cómo reaccionan con los demás elementos para lograr el efecto deseado; a lo lejos, al final de la clase se encontraba el profesor Snape observando y tomando anotaciones sobre la metodología utilizada en esa ocasión, lo vi más de una vez levantar sus cejas e interrumpir mis lecciones bajando puntos a los estudiantes de Gryffindor, me empecé a enojar debido a que en frente de los estudiantes él me restaba autoridad y eso era perjudicial para los dos.

- Ahora tomarán sus libros e intentarán realizar la poción anteriormente explicada – les dije – tienen una hora para hacerla y cuando terminen la colocan sobre mi escritorio debidamente etiquetada con su nombre y casa.

Cuando terminé de dar las instrucciones caminé directo al escritorio para estudiar un poco más la clase para el siguiente grupo de estudiantes, la cual la tendría al día siguiente, con lo cual lograba sentirme un poco más segura. Al pasar quince minutos empecé a rodear las mesas de los jóvenes para observar con más detenimiento los avances realizados por la mayoría de ellos.

- Señor Evans – me dirigí a uno de los muchachos – ese ingrediente debe ir justamente después de la valeriana, no antes. ¿Por qué es eso? – le pregunté

- ¿Debido a que al ponerlo antes se anulan ambos ingredientes? – me contestó dubitativo.

- Evans gran troll – respondió el profesor Snape – justamente es lo contrario. ¿No han pasado más de seis meses intentándole enseñar eso? Diez puntos menos para Gryffindor – dijo con una sonrisa.

- Ya es suficiente – dije y empecé a sentir como la ira aumentaba poco a poco en mí – en este momento la encargada del grupo soy yo, usted me supervisa y toma nota pero no tiene derecho a bajar puntos de ninguna casa, es parte de la metodología preguntar y corregir, no castigar – dije sin pensar.

- ¿Es porque es su casa? – me respondió – eso debería no afectarla, además, la metodología que usted utiliza no ha tenido efectos positivos hasta el momento.

- ¿Acaso la suya sí? – contesté – Además es usted la persona que más puntos da a Slytherin por cualquier cosa que hagan medianamente bien aun sin merecerlo, simplemente estoy intentando ser neutral entre ellos, suficiente han tenido con la discusión tan tonta que tienen entre casas.

Todos los alumnos permanecieron en un silencio sepulcral observando cómo se desarrollaba esa discusión frente a ellos, traté de recuperar el control y volteé a ver a mi jefe, en ese momento observé una medio sonrisa en su rostro que disimuló fácilmente. Logré volver a poner en orden mi grupo y llegar al final de la clase con los marcadores de las casas invictos.

- Señorita Granger – me llamó el director inmediatamente finalizó la clase.

- ¿En qué le puedo servir profesor Snape? – contesté todavía un poco molesta.

- Le solicito que de ahora en adelante evitemos las confrontaciones en frente de los demás estudiantes, es una manía suya que deberíamos eliminar.

- ¿Disculpe profesor? – me volteé molesta – No he sido yo la que ha restado autoridad al otro en frente de los alumnos, ¿ha observado cómo me ven los estudiantes de su casa? No intentan siquiera respetarme porque usted no me da oportunidad para hacerlo, a cada ocasión que tiene echa por tierra mis esfuerzos para ser neutral con ellos.

Después de una larga discusión logramos llegar a un acuerdo para que él no interviniera tanto cuando yo estaba dando lecciones y así no se produjera un conflicto de órdenes entre ambos. Tomé rumbo a la Torre de Premios Anuales debido a que tenía clases de Aritmancia hasta pasado el almuerzo, del cual faltaban al menos tres horas.

- ¿Qué tal te fue hoy? – preguntó Draco al verme entrar – ahora es épica la discusión en clase entre el director y la practicante de pociones – lo vi sonreír irónicamente.

- Cállate idiota, tu padrino es bastante torpe a veces – me senté a su lado – realmente no quise que las cosas llegaran a tanto.

- ¿Qué puedo decir? Así somos los hombres – empezó a acercárseme para intentar besarme, logré desviar un poco mi rostro antes que eso ocurriera.

- ¿A qué estás jugando? – logré decirle evitando de nuevo sus labios aunque por la cercanía la voz me temblaba un poco – no me gusta verme en este juego.

- Yo no juego contigo – me dijo mientras apartaba un mechón de mi cabello.

Me alejé un poco más e intenté salir de la sala para poder tomar un poco de aire, el resto del día transcurrió de manera extraña, a cada paso me encontraba a alguno de los dos y siempre en sus miradas se observaba algo que anteriormente no estaba ahí, lo cual me dejaba realmente confundida en lo que estaba ocurriendo.

En la noche tenía una de las clases de recuperación de Astronomía para el ensayo que debía llevar a cabo acerca de la cercanía de los planetas y su interferencia con las pociones, especialmente aquellas que tenían entre sus ingredientes plantas acuáticas, de pronto el cielo se llenó de nubes haciéndome imposible ver nada más allá de unos pocos centímetros después de mi telescopio, tomé mi cartograma y agradecí a la profesora haberme impartido esa clase particular, guardé mi telescopio y me dirigí a la Sala Común de mi casa para guardar todos mis útiles.

- Hola Neville – dije al verlo de frente.

- Hola Hermione – me sonrió - ¿vienes de una ronda?

- No, realmente olvidé preguntarle al profesor Snape si tenía clases particulares con él hoy porque tuve una clase extra de Astronomía – me expliqué.

- Entonces vas a volver a salir – asentí.

Neville esperó a que guardara mis cosas para acompañarme debido a que tenía que bajar a las aulas de Herbología para poder poner un abono especial sobre una de las plantas que debía realizarse después de las nueve, lo cual era camino a la oficina del director después del primer piso.

- ¿Es verdad la discusión que ha habido entre Snape y tú? – preguntó de repente Neville, pero no pudimos seguir hablando debido a que sonaban ruidos provenientes de varias personas en la parte baja de las escaleras.

Nos acercamos sigilosamente para poder atrapar a los infractores pero empezamos a escuchar que eran voces conocidas.

- Draco este no es el lugar para conversar de este tema – escuché la voz que identifiqué como la del profesor Snape.

- Pero padrino – contestó Malfoy – esta es una situación incómoda, deberíamos decirle a ella lo que está pasando.

- ¿Y cómo exactamente pretendes decirle?, ¿le dirás a Granger que hemos apostado a ver quién es capaz de enamorarla de nosotros dos? – al escuchar eso sentí como si un cuchillo me atravesara.

- No así – contestó el rubio – sino las razones.

Simplemente no pude hacer más que llorar, sentí como Neville me giraba y me abrazaba tratando de calmarme, de pronto ambas voces dejaron de sonar y supimos que ambos nos habían escuchado, me separé un poco de Neville e intenté secar mis lágrimas en vano.

- Buenas noches – dijo lentamente y con reticencias el director.

- Así que una apuesta – fui directamente al grano, agarré a Neville de la mano y empezamos a correr rumbo a los invernaderos, ignorando los gritos que nos llamaban urgentemente.

FIN DEL CAPÍTULO

Please don't kill me! Juro que hay una razón para el comportamiento de ambos que iré explicando.

¿Qué tal les ha parecido? Espero sus comentarios, planeo hacer pronto otro POV de Snape.

Besos.

Mnica Snape.