INICIO DEL CAPÍTULO
Avanzamos realmente rápido por todos los pasillos del castillo, Neville aunque no comprendía a cabalidad lo que acababa de pasar simplemente me acompañó y no me dejó sola.
- Señorita Granger - me gritó el director desde unos metros atrás nuestro mientras apresuraba el paso hacia nosotros.
- Hermione por favor espera – me decía Malfoy también alcanzándonos.
Agradecía a Merlín que por ser de noche ningún estudiante se encontraba en esas zonas del castillo deambulando, estábamos a algunos pasos de los invernaderos más alejados que era el lugar donde Neville me llevó sin pensarlo mucho.
Al ver que ambos magos nos alcanzaban Neville se volteó a ellos y me puso en su espalda, sacó su varita y se enfrentó a ambos magos, al instante los dos pararon su camino y observaron los posibles movimientos en contra de ellos. De la varita salió un hechizo dirigido a la puerta cercana que se abrió y nos hizo entrar a los dos, cerrándoles la entrada inmediatamente a ambas serpientes confundidas.
- ¿Dónde estamos Neville?
- Este es el invernadero en el cual la profesora Sprout me ha permitido estudiar para el examen de admisión de la Facultad de Herbología durante este año – me señaló las plantas y la división, tenía tanto terrestres como aéreas y de agua – detrás de la puerta al final de esta hilera se encuentran las plantas más peligrosas de Gran Bretaña, son pequeños ejemplares manejables que en Hogwarts casi no se enseñan por lo complicadas que son para encontrarse.
- No sabía que tenías ese privilegio – le comenté olvidando por un momento el suceso que nos había llevado hasta ahí mientras observaba una planta carnívora mientras devoraba una pequeña mosca que incautamente se había acercado a ella, me reí en mi fuero interno por lo paradójico que resultaba la situación.
Neville se acercó lentamente a mi espalda y tocó mi hombro, lo único que fui capaz de hacer fue apoyar mi cabeza en su pecho y respirar para serenarme, recordando cómo me habían tomado como una apuesta ambos Slytherin pero todavía peor el cómo había caído yo en ese juego, tan previsible pero a la vez tan efectivo.
- ¿Quisieras que llame a alguien Hermione? – habló después de lo que pareció una eternidad Neville – Puede ser a Ron o a Harry.
- No quiero la compañía de ninguno de ellos – contesté tratando que mi voz no se quebrara – pero me gustaría que llamaras a Ginny por mí.
Neville tomó su varita y conjuró un patronus al cual le habló para llamar a la pelirroja, transformó un sofá a partir de una silla que estaba en una esquina del invernadero y me llevó para sentarme en él, un poco más tranquilo después de haber presenciado lo que acababa de pasar me abrazó y pude dejarme llevar por el cúmulo de emociones que sostenía en ese momento.
Escuchamos la puerta abrirse después de unos minutos y vimos salir de la capa de invisibilidad a Ginny, al instante me abrazó y por fin sentí un poco de alivio de la situación que estaba pasando al mismo tiempo que caía en cuenta de la gravedad de la situación que acababa de ocurrir.
- Hermione ¿qué pasó? – me preguntó la pelirroja después de un par de minutos.
- Si quieren las dejo a solas para que charlen – nos dijo Neville, que al instante le mostré que no quería que se fuera.
Les conté a ambos con completa sinceridad lo que estaba ocurriendo, aunque Ginny ya supiera parte de la historia que contaba los acontecimientos de la noche la sorprendieron a sobremanera.
- Ya no puedes volver a la torre de premios anuales – me dijo Gims – deberías volver con nosotros a nuestra torre mientras pasa todo.
- ¿Y qué vas a hacer con el cabronazo del murciélago? – preguntó Neville – podrías seguir al lado de él por el tiempo que falta.
- No tengo otra opción – contesté – tengo un contrato laboral que me vincula y la carta de la Facultad que me pide presentarme la próxima semana a realizar pruebas parciales equivalentes al primer año de Pociones, todavía me falta realizar las prácticas de repaso obligatorias para poderme nivelar en ese nivel, no puedo faltar.
- Tu siempre pones los estudios en primer lugar Herms – me regañó Ginny – podrías cancelar ambos asuntos y esperar hasta el próximo año para iniciar los estudios superiores.
- No voy a dejar que ambas serpientes me quiten los sueños por los que he luchado – contesté sintiendo un poco de valor y tomando una decisión final – no sé cómo lo haré pero terminaré este año con mis estudios y empezaré a trabajar en cualquier otro lugar muy lejos de aquí.
Pasó la noche y no habíamos podido terminar de hablar, los tres pasamos una noche en vela pero hablando de lo que haríamos al finalizar este año, Ginny me contó que tanto a Harry como a Ron les llegó una carta por parte del Ministro indicándoles que podían optar por no finalizar el año y hacer sus EXTASIS la próxima semana para iniciar con la carrera de Auror a mediados de marzo, con lo cual les dejaban pocas semanas para descansar y menor tiempo aún para decidir, ambos estaban ansiosos de contármelo según la pelirroja y me buscaban, mientras que Neville contaba que la profesora Sprout lo invitó personalmente a ser su asistente ese año dado que pronto se jubilaría y quería dejar al menos un estudiante lo suficientemente instruido para ser su sucesor.
La noche pasó lentamente hasta que vimos el amanecer apareciendo por las ventanas del invernadero, los tres nos levantamos a ayudar un poco con las plantas que debían ser tratadas y a salir para darnos un baño. Cuando íbamos subiendo las escaleras ambos señalaron que debía recoger mis pertenencias de la torre de premios anuales y como estábamos cerca ambos me acompañarían en esa misión. Al entrar en la torre vimos como en el sillón principal se encontraban Snape y Malfoy, ambos parecían bastante nerviosos y definitivamente no parecían esperar la compañía que entró conmigo.
- ¿Podemos hablar a solas? – me preguntó Malfoy una vez que recuperó el aliento.
- Hablarán conmigo – dijo Ginny – ustedes dos – señalándonos a Neville y a mí – subirán por las cosas, nos vemos a la salida.
Ambos subimos y al entrar en mi habitación lo encontramos con el piso lleno de pétalos de todos los colores, Neville con la varita los desapareció y yo con mi varita comencé a empacar las cosas, en menos de diez minutos teníamos todo guardado y listo para mudar, todo en una bolsa de mano.
Al bajar observamos como Malfoy y Ginny conversaban, o más bien Malfoy hablaba solo, con tranquilidad terminamos el camino hasta cerca de la salida.
- Señorita Granger – me habló el director – sé que no es el momento más adecuado pero quisiera saber qué pasará con nuestro contrato.
- Como ya lo sabe director no voy a terminar un contrato laboral y mi futuro como pocionista por una situación personal que no vale la pena – vi como rápidamente sus ojos cambiaron de sorpresa a una máscara completamente indescifrable – solo le solicito que la relación continúe estrictamente profesor alumna y jefe empleado, señor.
Después de que el director asintiera a mi petición salimos hasta la Sala Común para así alistarnos al nuevo día aun sin haber dormido.
Los meses pasaban, me centré completamente en los estudios y en la enseñanza en Hogwarts, tanto Ginny como Neville nunca me dejaban sola para así evitar que Malfoy pudiera acercarse a mí más de lo estrictamente necesario, tanto Harry como Ron tomaron la decisión de unirse al cuerpo de aurores lo más rápido posible debido a que todavía se encontraban muchos magos seguidores de Voldemort que esperaban el ascenso al poder interno de algún otro mago que los llevara a erradicar a los hijos de muggles y a todos los seguidores de Dumbledore. De la misma manera Snape cumplió con su promesa y la continuidad de las clases se dio con completa profesionalidad, aunque en algunas ocasiones lo observé mirándome y en otras era yo quien no dejaba de verlo, el saber que él había apostado sobre mí no era motivo para que mi terco corazón dejara de extrañarlo con lo que me encontré en más de una situación llorando quedamente en algún lugar y de un momento a otro sin ningún motivo aparente, en otras situaciones mi mente vagaba errante en escenarios donde él me besaba o donde todo tenía una explicación completamente racional de lo ocurrido y volvía a la normalidad, situaciones que aun con la fuerza de voluntad no lograba quitar de mi memoria.
Al llegar junio estaba finalizando mi cuarto año de carrera, lograría pronto graduarme y salir de ese pequeño infierno que se estaba volviendo vivir en el Castillo, hasta que una carta logró entrar en las mazmorras y se detuvo a mi lado, la abrí y se la pasé inmediatamente al director que me observó extrañado.
Querida Hermione:
Te escribimos desde el campo de entrenamiento para contarte que hay acontecimientos nuevos y de los cuales debemos advertirte, hay un grupo de más de diez mortífagos que están detrás de tu pista, se han movilizado hasta las cercanías del Castillo y hemos podido atrapar a un par, ten cuidado debido que aunque estés con Snape intentarán acercarse a ti, no salgas en la próxima visita al pueblo o quédate cerca de algún mago que te pueda respaldar y proteger por cualquier acontecimiento
También queremos decirte que te extrañamos, tenemos un ojo puesto en ti y prontamente te iremos a visitar, estamos bien en el campo de entrenamiento.
Te queremos,
Harry y Ron
- Vamos a reajustar las medidas de seguridad sobre usted miss Granger – me indicó el director – acompáñeme a mi oficina que tenemos muchas cosas que conversar.
FIN DEL CAPÍTULO
Hola! En el próximo capítulo veremos qué tanto conversan Severus y Hermione.
Espero ver sus mensajes.
