Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail.
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ABZURDAH
—Cold Water—
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Enderezó la espalda, sintiendo las frías gotas deslizarse sobre su suave piel. Estiró los músculos entumecidos de sus extremidades y luego procedió a ponerse en posición: Pies juntos, piernas rectas y brazos hacia adelante. Tomó impulso flexionando las rodillas y se sumergió en las heladas aguas.
Braceó con toda su fuerza y recorrió los cincuenta metros de largo que tenía la piscina con una gran velocidad, demostrando su gran aptitud para las competencias intercolegiales de natación. Oh claro que estaba lista, más que lista.
—¡Vamos, Juvia! —la alentó su amiga cuando su mano tocó la pared del otro lado y ya estaba girando para volver hacia el lugar desde el que había arrancado.
Los ojos chocolates de Heartfilia siguieron la veloz silueta de la de cabellera azul moverse por toda la longitud de la pileta. Dio una, dos, tres, cuatro y hasta cinco vueltas cuando al final volvió a salir.
Se sentó en la orilla una vez que completó su circuito, respirando agitadamente. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas debido al ejercicio reciente y una sonrisa se podía ver en sus labios. Una alegre y amplia sonrisa.
Entonces, su mirada se posó en la rubia; aquella mueca llena de diversión desapareció. Un gesto un tanto preocupado y disconforme se pudo leer en su semblante a la vez que examinaba escrupulosamente el físico de Lucy. Podía notar que había perdido varios kilos, lo podía decir por su gran delgadez. Además, le extrañaba el hecho de que ocultaba su figura curvilínea debajo de aquella holgada sudadera (cosa extraña, pues el clima aún estaba bastante caluroso). Hasta podría decir que su rostro se veía un poco más alargado, como si hubiera perdido esa redondez acostumbrada. Como si de golpe sus mejillas se hubiesen comenzado a estirar y a hundirse, aunque por el momento apenas se notaba.
—Hey, Juvia, ¿cuándo decías que sería la competencia de tu equipo? —Su voz tranquila la sacó de sus pensamientos, obligándola a parpadear un par de veces para enfocarse en ella.
Sacudió ligeramente la cabeza y se relajó un poco, queriendo alejar esos pensamientos angustiantes de su mente.
—Juvia y su equipo se enfrentarán a Sabertooth dentro de dos semanas. Si Juvia y su equipo entrenan duro, seguro lo lograrán —anunció con ánimos, juntando sus manos a la altura de su pecho mientras reía suavemente con emoción.
La muchacha posó una de sus manos sobre el hombro de Loxar, quien se estremeció ante el tacto de sus fríos y finos dedos. Bajó los párpados por una fracción de segundo y aspiró hondo para ignorar aquel nudo que de golpe se había formado en su garganta.
Sí, Lucy molestaba todo el tiempo con que tenía una molesta barriga y que tal vez necesitaría hacer más ejercicio y empezar una dieta. A pesar de que todas vivían negándolo, seguramente la de mechones dorados se estaba sometiendo a esos tratamientos para "recuperar su figura". ¡Venga ya, que estaba muy bonita como estaba antes de que comenzara con esa obsesión por adelgazar! Aunque, confiaba en su amiga y estaba segura de que sabría manejarlo. Solo era un simple capricho que pronto pasaría, una manía que en un tiempito olvidaría. ¿Verdad?
Vio a la de orbes marrones decir algo con un semblante pícaro, pero no había escuchado ni una sola palabra de lo que había dicho. Sin más, ésta corrió hacia donde estaba su bolso (con su ropa, teléfono, zapatos, etc.), lo tomó y salió corriendo hacia los vestidores mientras reía.
—¡Vamos, tal vez con esto salgas en la nube Fullbuster y vuelvas a la Tierra! —se burló, escabulléndose en los baños masculinos.
Juvia la siguió de cerca, pero se detuvo al verla desaparecer por la puerta de los baños de varones. ¿Debía entrar o no? Eran sus cosas al fin y al cabo; además, nadie tenía práctica a esas horas (ni siquiera su equipo, ella entrenaba por pura voluntad) y dudaba que alguien fuera.
Resignada, ingresó y buscó a Heartfilia con la mirada. —¡Lucy! —gritó, caminado desconfiada entre los lockers rojos donde se guardaban las pertenencias.
Percibió unos pasos alejarse, como si alguien corriera. Supo inmediatamente a quién le pertenecían y estuvo a punto de seguirla para reclamarle sus cosas, pero en seguida vio su bolso tirado a un costado de las duchas.
Extrañada, caminó hacia ésta y la tomó. Estaba todo en orden. Simplemente le parecía extraño que saliera como loca de allí, ¿por qué lo haría? ¿Acaso había escuchado algo que ella no?
—¡Fullbuster, la próxima te patearé el trasero, como todo un hombre! —Se quejó una voz que le resultaba familiar: Elfman Strauss, el hermano menor de su inseparable amiga, Mirajane Strauss.
Enseguida adivinó la razón de todo, aunque no tuvo tiempo de gritar Eureka, puesto a que debió esconderse en uno de los habitáculos para no ser vista. Se sentó sobre el retrete y alzó las piernas, poniéndole la traba a la puerta de manera silenciosa.
¿Cómo era posible? Se suponía que el equipo de fútbol comenzaría a entrenar en tres cuarto de hora y que por el momento estaban en prácticas los chicos del equipo de baloncesto —pero éstos tenían sus cambiadores en la cancha de dicho deporte— ¿acaso se habían adelantado?
Y justo en ese preciso instante, la grilla de horarios actualizados le llegó a la mente; el equipo de football y el equipo de baloncesto habían intercambiado horarios por las próximas semanas debido a que ambos equipos necesitaban una nueva hora de prácticas que se adaptara mejor a sus actividades extracurriculares.
Se tapó la boca y quiso maldecir a Lucy cuando alguien intentó abrir su puerta. Genial, ahora estaba encerrada en un baño con doce chavales medio desnudos (alguno que otro seguramente ya lo estaba, dispuesto a bañarse) rondando por los alrededores.
Comenzó a contar para mantener la calma, no supo hasta cuánto (tal vez hasta cien, hasta mil o hasta un millón, no tenía ni idea; lo que sí estaba claro, era que había tomado un largo tiempo), pero cuando terminó todo estaba sumido en un profundo mutismo.
El ambiente estaba más húmedo y lleno de vapor por el reciente uso de los grifos de las duchas, incluso aún se oían algunas regadera gotear con sutileza.
Juvia, que estaba empapada, ahora estaba sudando del calor insoportable que había en el lugar. Desesperada por salir de allí, una vez que se aseguró de no poder oír a nadie hablar, abrió la puerta.
Abrazó todas sus pertenencias con fuerza y, mirando al suelo con los ojos semi-cerrados por la prisa, comenzó a correr hacia la salida. Sí, sonaba como un buen plan, salvo que se olvidó de un pequeño detalle: Gray Fullbuster, el capitán del equipo de fútbol, permanecía en el lugar.
El resultado fue sencillo y muy predecible: una Juvia corriendo sin mirar al frente + piso húmedo y resbaladizo + Gray distraído = un porrazo monumental que jamás olvidaría en su vida. Mucho menos el bochorno que sintió cuando vio al moreno semi desnudo sostenerse sobre sus dos fuertes brazos, intentando no dejar caer su musculoso y pesado cuerpo sobre ella, pues seguramente la aplastaría.
—G-Gray-sama… —murmuró más que roja, sin saber qué diablos hacer.
Estaba en aprietos.
Continuará…
Les traigo un poco de Juvia pa'l pueblo (?)
Nah, es mi forma de disculparme por tardar tanto tiempo. Ojalá les haya gustado (sobre todo a ti, Tati, bella).
Les agradezco a todos sus reviews, que me hacen muy feliz, y los invito a seguir comentando. También doy las gracias por los fav's y follow's. De verdad, me agradan mucho.
Besos a todos :D
Titania.
PD: Este fic será multi-pareja (aviso por si las moscas).
