FLOR de metida de pata por parte de Aiacos, por lo que el juez tendrá que idear muy bien como arregla el desastre. Mientras, tras una conversación con sus amigas, Violate comienza a explorar otras opciones. Hypnos no necesita más dramas familiares de los que ya tiene… igual no debió confundir los nombres.
¡HOLA A TODOS! Esta actualización tan temprano se la deben a Abby Lockhart1… nada más porque espero que no mate al personaje que está a punto de matar en su fic. OmO. Por cierto, les recomiendo mucho el nuevo universo que está inaugurando. Abby fue una de mis inspiraciones para comenzar a escribir hace tantos años ya. Considerar que este fic sucede más o menos en forma paralela a algunas situaciones ocurridas en el Santuario (a partir del fic Magistri) Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Y sí… hay imágenes nuevas en las portadas de los fics. Se las debo a Lallen–Fanart, quien me las regaló hace un tiempo. Irán apareciendo conforme se actualicen los servidores. Este es un fic oscuro, por eso la clasificación que le doy, aun así los dioses y espectros del Inframundo no dejan de meter las patas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon (sí, hubo cambio de año, recuerden). O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.
Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!
ADVERTENCIA.
Clasificación M, porque cada tanto, por culpa casi exclusiva de Minos de Griffin, y ocasionalmente de Hades, hay lenguaje y algunas situaciones sugestivas. Del mismo modo, hay escenas de violencia.
Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo. ¡No intenten nada de esto en casa!
Capítulo 3: Rompimientos.
Antenora, Despacho de Aiacos.
Día siguiente. 19 de marzo. 7:00 horas.
Aiacos estaba algo mortificado, pero decidido a ponerle un punto final a toda la cuestión. Había enviado a llamar a Violate y estaba dispuesto a exponerle, una vez más, las razones del porqué creía que ella no debía atender a Benito. Había preferido esperar a la mañana en vez de decírselo en la noche, pues así tendría tiempo de consultarlo con la almohada, pero había sido la peor solución que se le pudo haber ocurrido en meses. No pudo dejar de pensar en esa faceta femenina de Violate, y no solo estuvo fantaseando con ella toda la noche, sino que además se lo pasó batallando contra su propio corazón, negándose el derecho de formular la noción de que… podría interesarle no como amiga sino como algo más.
Porfiado el hombre.
¿Cómo se supone que tenía que tratarla sino como su más fiel apoyo, su ala derecha? No podía de la noche a la mañana tratarla como una delicada florecita, por mucho que hubiera veces que se refería a ella como su flor carmesí. Era como si se hubiera dado cuenta de golpe que ella era una mujer que merecía protección y no exponerse a peligro alguno. ¿Cómo se supone que debería manejarla? Si llegara a tratarla como una doncella frágil, la pondría termonuclear de rabia. Además el cambio sería demasiado evidente, pues hasta ahora la había tratado como un espectro más, quizás incluso más rudo. Violate era su comadre, su cómplice, su apoyo, quien lo incentivaba a mejorar y quien le ayudó a perseverar en la superación de sus adicciones tiempo atrás. Era su igual, su complemento, y no quería compartirla…
Aiacos sacudió la cabeza. ¡No! ¡No estaba celoso de Benito! O quizás sí… No, no era eso. No eran celos, es solo… es solo… Violate nunca había sido tierna con él. O quizás sí, pero no lo había notado. ¿Cómo es posible que recién se viniera a dar cuenta que era una mujer? O sea, no es que se hubiera dado cuenta recién, así como quien dice recién, sino que… ¡Argh! ¡Él se entendía solo! No tenía que darse explicaciones a sí mismo.
…
¿Violate habría tenido novios, amantes? Cabe decir que esa era la noción que más lo encelaba. ¿Se habría arreglado alguna vez especialmente para agradar a alguien? ¿Alguien alguna vez la habría querido de vuelta?
¡NO, NO, NO! ¡POR SUPUESTO QUE NO! Violate le hubiera dicho si alguien llamaba su atención, no sabía arreglarse, nunca la había visto siquiera usando un brillo labial. Era de todo menos femenina… ¡¿Acaso había reprimido su naturaleza?! ¿Renegado de su género sólo para estar al servicio de Hades?
¿Y porqué el interés tan marcado por Benito? Era su hijito, cierto, pero no el de ella. ¿O acaso siempre había sido maternal a su manera y nunca lo había notado? La imaginó panzona por su culpa, pero no panzona frágil, sino de las que toma la sartén por el mango y…
"¡AAAAAARGH!"
Aiacos tomó el pisapapeles más cercano que tenía y lo lanzó por la ventana, quebrando el vidrio y, a juzgar por el grito de dolor que vino de afuera, había golpeado algún espectro. Se quitó ese pensamiento de la cabeza y resopló de rabia. ¡Violate era su amiga! No podía estar imaginándola panzona, menos por su culpa: era como traicionar la confianza que ella le tenía.
Fiero, miró a su costado, en donde Violate estaba de pronto de pie. La mujer lo miraba con esa sempiterna seriedad, nunca sonriendo, vestida con su ropa de entrenamiento, aunque todavía se la veía fresca como una lechuga. La imaginó con un vestido sencillo, quizás con un sencillo estampado floral, pero reprimió aquél pensamiento. Carraspeó.
"¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta que te acerques a Benito?"
"Más de las que me da la gana contar, señor."
¡¿Qué era esa falta de respeto?! Aiacos se volteó de lleno a Violate, intrigado. ¿Acaso sería algo hormonal? ¡Momento! ¡CLARO!… Violate era mujer, quizás estaba con el periodo.
"Me has desobedecido más veces de las que me gustaría contar. ¿En qué idioma te tengo que decir que NO TE QUIERO cerca de mi hijo?"
"Puede decírmelo en todos los idiomas que guste, señor, y aún así seguiría insistiendo." Violate puso las manos detrás de su espalda. "Benito no tiene la culpa que usted no quiera aceptar ayuda."
"¿Ayuda para qué?"
"Para cuidarlo."
"Ciertamente la necesito, pero no la tuya."
"¡¿Por qué no?!"
"¡No me discutas, mujer!"
¿Le dijo mujer? Violate abrió los ojos sorprendida por la manera que Aiacos la había llamado, pero el desconcierto no le duró mucho, sino que en seguida frunció el ceño.
"Mujer y a mucha honra. ¡También espectro!" Reclamó Violate. "Exijo que me diga porqué no me quiere cerca del niño."
Aiacos dio una zancada en dirección de Violate.
"¡Osas cuestionarme!"
"El que sea su apoyo no quiere decir que no lo cuestione, señor. Nunca, en todo el tiempo que lo conozco, me ha tratado igual. ¡Deme una razón y veré si le hago caso o no!"
"¡Porque NO QUIERO y porque soy el padre de Benito! ¡No Quiero al Niño Cerca de ti!"
"¿Es que no confía en mi?"
"¡Claro que confío en ti!"
"¡CLARO QUE NO lo hace! Si me tuviera la confianza que me dice profesar, no dejaría al niño en otros brazos que no fueran los míos."
"¿Qué tanto interés tienes en cuidar del niño, huh?" Aiacos dio otra zancada, quedando a poca distancia de la mujer, mirándola un poco hacia abajo. Sin querer se percató de su aroma… usaba perfume… y ahora que lo pensaba siempre lo había usado. ¿Cuál sería? ¿Cómo era que recién lo notaba?
Mmmm… Su flor carmesí… olía muy rico.
"¡¿Acaso no puedo querer cuidarlo?! Ese niño necesita todo el cariño que pueda tener. ¿Por qué no me deja quererle?" Protestó Violate de vuelta. Sin querer queriendo, captó el olor del juez.
Mmmm… Aiacos había bebido café. Pudo oler aquél aroma en sus ropas de manera tal que parecía acariciarle los sentidos. Estaba tan cerca de él, un paso más y hasta podría empinarse para besarlo. ¿Todavía tendría saborcito a café en los labios? ¿Qué haría Aiacos si lo besaba? ¿La rechazaría? Violate cerró los ojos con furia y apartó el rostro. Ella no era muy femenina que digamos, no era delicada ni nada por el estilo. Aiacos necesitaba una mujer tierna con él, que lo mimara y cuidara. No una bruta llena de cicatrices como ella. ¡Además no podía pensar así de su jefe! No era correcto ni propio. ¡Pensaría que ella era una cualquiera! Sin mencionar que estaba enojada con él, no olvidar ese detalle.
"¡No puedes quererlo! Eres un espectro de Hades y te prohíbo que lo hagas. Eres mi Ala Derecha, no te necesito pendiente de pañales."
"¡¿Acaso cree que no puedo con las dos cosas?!"
"Exacto. O eres mujer, o un espectro. NO QUIERO que seas las dos cosas. ¡No me sirves de otro modo!"
"¡Soy ambas cosas!" Violate arrugó la nariz. "Puedo servirle de todos modos posibles, ¡Usted lo sabe! ¿Por qué no quiere que esté cerca de Benito?"
Porque sentía que la perdería, que lo dejaría de lado, que nunca más podría recuperar la complicidad e intimidad que tenía con ella. Una intimidad que no tenía nada que ver con lo carnal, sino con algo más profundo. El que Violate quisiera concentrarse en un niño, lo pondría a él al otro lado del mar, no lo haría parte de ese cariño, y le daría la espalda. No era lo que quería, quería compartir a su hijo con ella, no que se lo llevara lejos. Así no eran las familias.
"Porque NUNCA serás madre, no sirves para eso y si puedo evitarlo, NO SERÁS MADRE de Benito. Merece algo mejor que tú. Si quieres un hijo, consigue el tuyo, si es que si es que puedes convencer a alguna escoria de mala muerte que quiera hacer el trabajo."
Ouch. En algún lugar de su mente él mismo comenzó a darse una paliza. La respuesta que Violate tenía preparada murió en su garganta. Como que un pedacito de su corazón se quebró… también en el corazón del juez. Algo del fuego de sus ojitos se apagó.
"Soy toda suya, siempre seré su apoyo…"
"Me lo has dicho seguido." Gruñó el juez, tratando de calmar su corazón y pensando a toda velocidad para intentar reparar en algo el daño.
"… pero eso me lastimó. Sí puedo ser la mamá de alguien, y creo que podría hacerlo bien. No soy ninguna inútil."
"¡Aaaaw! ¡Ahora vas a llorar! Eso está totalmente fuera de tu carácter."
¡Pedazo de imbécil!
"No sabía que me conociera tan bien." Añadió Violate en un susurro, casi sin energías. "Si no tiene nada más que decir…" La espectro se puso firme. "Permiso para retirarme."
"Concedido." Dijo Aiacos sin pensar.
Violate se dio la media vuelta y se retiró del despacho, cerrando despacio la puerta tras de sí. No pasó desapercibido para el juez la levísima cojera que tenía la mujer, pero no pensó en aquello. Se llevó la mano al corazón, que le latía dolorosamente en el pecho, reclamándole todo lo que le dijo a su ala derecha. Se sentía agitado, su cuerpo comenzó a reclamarle en el acto toda la discusión. Decidió sentarse al sentirse de pronto demasiado ligero y pesado al mismo tiempo. Se tomó el pulso, notando que no eran ideas suyas, pues las palpitaciones las tenía muy aceleradas: era como sentir una inminente sobredosis de narcóticos y él conocía muy bien la sensación y los síntomas… había tenido algunas varios años atrás y esto le estaba trayendo a flote recuerdos que creyó haber borrado.
Llevaba doce años limpio, sin tomar siquiera aspirinas por decisión personal.
Mejor se calmaba, esto pasaría solo. Simplemente era la somatización a una discusión que le produjo más estrés, angustia y dolor del necesario. Nada más.
Nada más.
Nada.
…
¿Cómo se le ocurrió decirle todo eso a Violate?
Palacio de Hades. Habitaciones de Phantasos.
En esos momentos. 7:00 am.
Ser una diosa, por poco influyente que fuera, no la eximía de pasar frío. Contrario a lo que podía pensarse, Phantasos no disfrutaba para nada las bajas temperaturas y en cierta manera renegaba de su kamei por ese motivo, pues consideraba que dejaba muchas corrientes de aire… pero bueno, tampoco tenía que ponerse muy exquisita al respecto. Ese kamei después de todo, había estado destinado a su hermana, no para ella.
"¡BRRRRR!"
Phantasos se hizo un amasijo en las cobijas y apenas asomó un ojo. No quería levantarse, tenía frío y no había pasado buena noche. Aun así se sentó en la cama, no muy contenta de la vida. Bah. Siempre amanecía igual de helada: una taza de café solucionaría sus problemas de odio monstruoso a todo ser viviente. En serio, ¿Cómo podía haber gente que disfrutaba del frío? Además sentía la cabeza abombada… Se llevó una mano a la frente y tras esperar unos instantes, gruñó.
"Argh. Lindo. Tengo fiebre…"
No era novedad para ella, nunca había tenido buena salud. De un manotazo abrió el cajón de su mesita de noche y se puso el termómetro, esperando que diera la señal para ver cuánto tenía. Los 37,2º C la saludaron de vuelta, lo que solo provocó un gruñido por parte de la diosa. ¡Bah! La divinidad no garantizaba buena salud, aunque ella era la única diosa conocida que solía tener fiebre a menudo. Eran los efectos secundarios de haber sido concebida durante la última plaga de Sofocación, le decían. No, no se iba a morir, pero eso no le ahorraba el mal rato, ni le evitaba las consecuencias de tener fiebre. Esto era un simple resfrío: con una limonada caliente y un paracetamol bastaría.
Se pescaba cuánto bicho anduviera suelto, aunque las diferentes vacunas anuales le ayudaban un montón.
Se levantó por fin y se metió a la ducha. La única precaución que tomó fue no mojarse mucho el cabello, a riesgo de que Pasitea comenzara a reclamarle que lo tenía húmedo. Cuando ya estuvo lista, se miró al espejo con atención, sin su ilusión de siempre ocultando sus rasgos. Era fea, cuando no disfrazaba su rostro hasta la confundían con un chico en algunas ocasiones, no era linda para nada. Sus facciones eran de seguro resultado del enorme estrés por el que pasó Pasitea mientras la estaba esperando. No le extrañaría que toda la preocupación de su madre le hubiera pasado por la placenta directo a ella sin filtrar. Por eso era fea. Por eso ocultaba sus facciones tras la ilusión.
Ella era la menor de mil hermanos, la última que sus padres habían concebido, de los cuales solo veinte quedaban vivos. Como curiosidad, de los mil, solo tuvo una sola hermana mayor (que por supuesto estaba muerta), el resto todos eran niños. Cuando su madre se dio cuenta que la estaba esperando, ya los sueños habían comenzado a morir víctimas de la Sofocación, y a un ritmo tan veloz que apenas se pudo reaccionar. Suponía que eso traumaba a cualquiera, y quizás por eso sus hermanos mayores y su madre solían sobreprotegerla tanto. Hypnos… pues… solo comenzó a tomarla en cuenta cuando un buen día se presentó ante él en su despacho y le aseguró que ganaría la armadura de su hermana. Un kamei no es un premio por el que se compita, le había dicho en esa ocasión; Ese kamei era para mi hija, añadió Hypnos momentos después. ¡También soy tu única hija! Reclamó Phantasos sin esperar un segundo, con una notable decisión.
Fue la única vez que lo había tuteado, sin mencionar que había cometido una imprudencia muy arriesgada. De los mil hijos que tuvo con Pasitea, solo produjeron dos niñas, la mayor, al momento de morir, tenía sesenta y siete años: una niña para los estándares divinos y sin duda había sido el ojito derecho de Hypnos. Para colmo había sido todo un primor de linda: Hermes le había comentado una vez que parecía una muñequita de porcelana, a quien Hypnos consentía un montón. ¿Ella? Nació fea, nada que hacer: al menos no podían compararlas en ese aspecto.
Detestaba a su hermana mayor con toda su alma, y eso que ni la conocía.
Podrán comprender que decirle tal cosa a Hypnos había sido una maniobra muy arriesgada. Pero Phantasos se ganó el derecho a vestir el kamei que su hermana nunca alcanzó a usar, entrando por fin al radar de su padre, quien a la fuerza tuvo que aprenderse el nombre de su hija menor.
Phantasos suspiró y puso la ilusión sobre su rostro, lo que la hizo sonreír. Aún así quedaba evidente en su mirada que estaba con un poco de temperatura. Sonrió y se sacó la lengua, de mejor ánimo, y se arregló el cabello. Salió del baño de mejor humor y en dos zancadas estaba fuera en el pasillo, trotando hacia el pequeño comedor en donde solía tomar las comidas con su mamá y sus hermanos.
Así medio la vio Hypnos, mientras este recorría el pasillo en la dirección contraria, arrastrando los pies. No solía ir a esa área del castillo, pero en serio que no pudo soportar estar lejos de Pasitea. El dios se había levantado temprano y lo primero que hizo fue enfilar hacia donde vivía el resto de su familia, pero una vez que llegó a unos metros de la entrada del comedor, y al escuchar la animada conversación entre sus hijos y su ahora ex esposa, se detuvo. Él no tenía nada que hacer ahí: si entraba, seguro rompería un equilibrio delicado, no sería más que un intruso. Por ello se había dado la media vuelta y se había regresado por donde llegó.
Fue cuando se cruzó con ella… Racionalmente sabía que se trataba de Phantasos, pero por un segundo vio la larga cabellera color calipso y los ojos grises su hija mayor, trotando por el pasillo a toda carrera. La diosa le sonrió al pasar y bajó la velocidad. Hypnos se confundió.
"¡Gala! ¡Sin correr por el pasillo!" Le reclamó antes de poder detenerse. Era el único nombre de entre todos sus hijos muertos que Hypnos podía pronunciar sin problemas, y le fluía demasiado fácil. Se mordió la lengua al ver mudar el rostro de Phantasos, quien borró su sonrisa y reanudó la marcha caminando, haciendo como que no le había oído. "Digo, ¡Phantasos! Sabes que no me gusta que corran en…"
Phantasos ni siquiera se volteó a mirarlo y entró al comedor. ¡Argh! Genial. Ahora no le hablaría en al menos una semana, como siempre pasaba cada vez que la llamaba Gala. Justo cuando no necesitaba una pelea con otra mujer de su familia. Estaba en muy mala posición con Pasitea como para que ahora Gala decidiera… perdón, Phantasos decidiera hacerle la ley del hielo.
"Mejor me voy a desayunar solo antes de que siga metiendo las patas…" Se regañó a sí mismo.
Giudecca. Palacio de Hades. Comedores de Espectros.
19 de marzo. 8:00 horas.
Tras la reunión con Aiacos, Violate había tenido una muy intensa sesión de entrenamiento, en la que casi había hecho volar todo un sector del edificio. Era su forma de llorar: ejercitar y perfeccionar sus habilidades; y en serio que le había hecho bien destrozar casi la totalidad de la arena de entrenamiento.
Hacía bastante tiempo había descubierto que amaba a Aiacos, y también asumido que el juez nunca la vería de otra manera más que un buen amigo con el cuál entrenar. Estaba resignada a estar en lo profundo de la friendzone sin posibilidad de escape. Pero esto ya era suficiente… ya, vale que nunca la quisiera como mujer, pero que la subestimara de ese modo hería sus sentimientos. Contrario a lo que solía afirmar, ella no tenía la confianza plena del Juez: eso había sido su orgullo, el mayor honor que pudiera darle, pero esa discusión solo le había probado que era un espectro más a sus órdenes, y no digno de toda confianza. Bah. Que se guardara su opinión donde le cupiese, pero como que no estaba dispuesta a tolerar eso. Sí, seguía amando al infeliz, pero tenía dignidad. Si él no confiaba en ella, se haría a un lado: no iba a estar mendigando…
"¡VIOLETA!"
Queen de Alraune levantó la mano y la agitó con ganas. Junto a ella, Faraón de la Esfinge tomaba un café. Al igual que el Santuario de Athena, el Inframundo comenzaba las actividades temprano y ya para las ocho de la mañana, muchos espectros se tomaban un merecido descanso de sus entrenamientos matutinos, y no pocos desayunaban. Violate se acercó a su amiga y puso las manos en las caderas.
"¡Mi nombre es Violate, no Violeta, Queen!"
"En el fondo es casi lo mismo." Queen empujó una silla con los pies. "Me pareció verte esta mañana destrozando la arena en Antenora. ¡Cuéntale a tu mami qué te pasó!"
"Nada, cosa de mujeres, Queen. No entenderías."
"Uuuuuy, golpe bajo." Se burló Faraón divertido. "¿Te peleaste con el señor Aiacos?"
"No."
"¿No?" Preguntó Queen. "Eso me huele a un sí. Vamos Perra, ¿Qué pasó ahora?"
Violate se sopló el flequillo de mal humor. Queen y Faraón eran sus mejores amigos entre los espectros, aunque mayoría del tiempo la irritaban hasta el hartazgo. Pero bueno, eran buenas amigas los dos, lo más cercano que tenía a compañía femenina que no fueran las diosas que ocasionalmente se dejaban ver. Cierto, podía hablar con las sirvientas, pero éstas le tenían miedo y muy rara vez veían a Phantasos. Al menos estos dos cumplían bien su papel de amigas. Queen era transgénero: había nacido hombre, pero nunca se sintió a gusto con esa identidad, por lo que se cambió el sexo ni bien tuvo la oportunidad. Y Faraón era abiertamente gay.
Mejores amigos que esos dos no habían.
"Más vale que sueltes, Violeta. O lo averiguaremos de otro modo."
Violate frunció el ceño. Por mucho que confiara en estos dos, no le daba la gana contar sus dramas. Nunca le gustaba ventilar lo que la aquejaba, porque no lo encontraba digno, ¡Menos asuntos del corazón! No valía la pena hacer dramas que bien podían resolverse en privado y que bien podrían desembocar en las ñoñerías que odiaba con toda su alma.
"De momento me lo reservo hasta que tome una decisión." Gruñó entre dientes. "No quiero hablar de esto ahora."
Queen y Faraón se miraron perplejos.
"Eso involucró una pelea. De amors." Afirmó Queen.
"Con tensión sexual incluida." Añadió Faraón. "Ustedes dos necesitan revolcones de calidad, llevo años diciéndotelo, perra."
Violate sabía que las intenciones de los dos no eran malas, pero ese día andaba escasa de paciencia, por lo que no dudó en mostrarles los dientes a los dos. Incluso empuñó la mano, dispuesta a darles un buen zape a los dos, pero se contuvo cuando un pensamiento muy aleatorio cruzó por su mente…
… revolcones con Aiacos…
Hmm…
Violate sacudió la cabeza con fuerza y dio un golpe en la mesa que hizo que los objetos en ella dieran un salto. ¿Desde cuando tenía la cabeza tan metida en la alcantarilla? ¿Acaso estaría ovulando?
"Vaya, vaya, pero si son las niñas y la marimacha." Les saludó Myu de repente. Queen y Violate, con cara de pocos amigos, le enseñaron el dedo.
"Y lo dice la mariposita." Gruñó Faraón con malicia, escaldándolo de paso con la mirada. Myu hizo un gesto como que no le importaba. El espectro se sentó con el grupo y señaló hacia el diario mural que estaba el la pared al otro lado del comedor.
"¿No se han enterado?" Les preguntó casual, mientras plegaba sus alas. El grupo miró hacia el sitio indicado.
"¿Nuevo ataque?" Preguntó Queen curiosa. "¿Dónde atacaron los de Xibalbá esta vez?"
"No, nada de eso. No han sonado las alarmas en las últimas doce horas." Razonó Faraón. "¿Cuál es el chisme? Lo del divorcio del señor Hypnos ya no es novedad."
"Nope, es algo mejor." Myu levantó las antenas en concordancia a su estado de ánimo. "Nuestro excelentísimo señor Hades está buscando postulantes para formar una escolta personal para la señora Perséfone y las princesitas."
Los tres espectros presentes alzaron las cejas en señal de sorpresa y rápidamente giraron las cabezas en dirección del cartel, como si pudieran leerlo a esta distancia. Quizás no perdían nada con ir a ver de qué se trataba todo. Los mensajes de este tipo eran todo un evento entre los espectros: no todos los días Hades creaba nuevas unidades en su ejército y siempre significaban una buena oportunidad para aumentar de rango. Violate sintió un poco de ansiedad en su corazón, pero… el germen de una idea comenzó a brotar en su pecho.
"¿Va en serio?" Preguntó Queen. "Creo que quiero ir a ver de qué se trata."
"No va a ser una escolta muy grande. Buscan tres estrellas celestes y ocho terrestres. Las celestes determinarían la jerarquía entre sí en combates, mientras que las terrestres tendrían que probarse ante quien resulte jefe de aquella escolta." Explicó Myu acicalando una de sus antenas. "Creo que voy a probar suerte."
Para nadie era un misterio que Myu era muy cercano a Perséfone y que solía ayudarla a mantener los jardines del inframundo. Queen se sopló el flequillo: si bien la idea era interesante, estaba cómoda en su actual posición, aunque por lo visto Faraón podría querer intentarlo. Violate se levantó de mala gana y caminó hacia el cartel a paso firme.
"¿Violeta?" La llamó Queen.
"¡VIOLATE, PERRA!"
¿Qué pasaba si leía las instrucciones? Podría ser un avance en su carrera. Violate estaba segura que machacaría a cualquier estrella celeste que intentara desafiarla, o al menos le pondría problemas para derrotarla. Quizás si probaba suerte no podía ser tan malo, pero tendría que hacerlo de tal manera que ella quedara como capitana de la escolta, porque no podría darle su apoyo o lealtad a otro jefe que no fuera Aiacos. Seguía siendo su ala derecha después de todo.
Apartó a un par de espectros con brusquedad y leyó el cartel. Cada una de las instrucciones, que no eran complicadas. Entrecerró los ojos detectando como algunas estrellas celestes anunciaban a viva voz que presentarían sus papeles, pues estaban seguros de participar.
¿Qué diría el señor Aiacos si ella se presentaba? Hmpf. Nada, no tendría derecho a decirle nada. Ella no gozaba de su confianza, por lo que no le importaría mucho que buscara otras opciones. Quizás un cambio de aire le haría bien. Se iba a enojar, seguro. Dejaría de hablarle, no había duda… no podría ver a Benito con tanta libertad ni tan seguido, pero se las arreglaría.
Aiacos no confiaba en ella. La había ofendido y roto algo en su corazón. No quería dejarlo solo, pero… pero… ¿cómo verlo a la cara sabiendo que algo se había quebrado entre ambos?
¿Estaría en condiciones de liderar una pequeña unidad? Pequeña quizás en fuerza, pero con una misión que no dejaba de ser importante: Hades pondría la seguridad de su familia en sus manos, y eso no admitiría errores de ningún tipo.
"¿Qué tanto ves el cartel, Violate?" Le preguntó Kagaho de Bennu de muy buen humor. "¡No me digas que piensas postular!"
"No lo pienso. Lo haré."
"Ya sabía: no vas a dejar al señor Aiacos solo… ¿Qué has dicho?" Preguntó sorprendido.
"Lávate los oídos, Kagaho."
Violate giró sobre sus talones y, despidiéndose con una seña, enfiló hacia la salida del comedor común, directo hacia sus habitaciones en Antenora. Le dolía, cierto, esto se sentía como una traición, pero no podía trabajar con Aiacos a sabiendas que su querido juez no le daba toda su confianza y que la trataba así de mal como lo había hecho esa mañana temprano. Probaría suerte: si quedaba, quedaba, sino… al menos lo habría intentado.
El cambio de aire le haría bien.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo Capítulo: Caminos Separados
… nunca hablaron sobre los sueños muertos: los dos vivieron su duelo por separado (si es que lo habían procesado), sin contar con el otro y eso… los congeló. Phantasos se llevó la peor parte.
¡Por todo el Olimpo! Esos dos no necesitaban un divorcio, sino terapia de parejas.
"¡GIANNIS!"
Thanatos pegó un brinco de la sorpresa cuando sintió la violenta reacción de Rea Laurens en su oficina. La mujer no dudó en poner las manos en las caderas luego que cerró la puerta, y le miró con ganas de poquísimos amigos…
Nota Mental: Como personaje, Phantasos es uno que subestimé bastante y me dio una simpática sorpresa a medida que escribía este fic. Y como tal, es otro de los problemas familiares que se suman a la lista de Hypnos. Casi lo lamento por Thanatos. Aiacos sigue feliz de la vida metiendo las patas y ni idea tiene que todo esto está por estallarle en la cara. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡GRACIAS POR LEER!
Consejo de Minos de Griffin para no aburrirse en el supermercado:
Acércate a un empleado y dile en tono serio: "Código Tres en Hogar" y observa su reacción.
Querida Guest, Hades dice eres bienvenida al club cuando quieras, no hace falta que firmes nada y que si algún tipo que dice ser representante de algún inframundo te pide que firmes algo, generalmente es una estafa, así que recomienda que no lo hagas. Al menos tuvimos un poco de fanservice para fangirlear de gusto, aunque Minos dice que él está mucho mejor. Y… pues… en el inframundo más se encargaron de producir guerreros rudos antes que ocuparse por su inteligencia emocional. Una pena, pero si te consuela, créelo o no, Radamanthys no lo hace nada mal y hasta saca la cara por el equipo. Sobre su relación con Pandora, esos dos más llevan relación de hermanos que romántica, más después del fiasco ocurrido cuando Hades intentó hacer que fueran pareja. Pandora todavía recuerda las pantuflas de perrito. Minos por su parte… es inquietito en todo el sentido de la palabra y aunque sí está enamorado de la tal Ingrid, pudo haber elegido mejor. Pronto a Aiacos le estalla todo en la cara, ya vas a ver. ¡ERES DE LAS POCAS que ha mostrado compasión por Hypnos! El pobre lleva la procesión por dentro y apenas comienza a darse cuenta. Muchos siglos reprimiéndose. Igual Pasitea, que no se queda atrás, aunque su proceso haya comenzado antes. Phantasos, como viste, es la que paga los platos rotos, sin tener arte ni parte. Perséfone no tiene que convencer a Hades, simplemente le pasa los libros y le pide que los reparta. XD ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL
Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda. En todos los capítulos aparecerá el apartado de los Señores de Xibalbá.
SEÑORES DE XIBALBÁ: También llamados ajawab, son los que rigen en el inframundo en la mitología maya, y son de carácter maligno. El camino hacia Xibalbá estaba plagado de peligros; escarpado, espinoso y por completo prohibido para los extraños. Son como siguen:
1. Hun–Camé y Vucub–Camé: Son los gobernantes, los jueces supremos y encargados de señalar sus funciones al resto.
2. Cuchumaquic y Xiquiripat eran los encargados de causar derrames de sangre a los seres humanos.
3. Ahalganá y Ahalpuh tenían como tarea hinchar a los hombres, hacer que las piernas le supuraran y teñirles de amarillo el rostro, a este último padecimiento se le conocía como chuganal.
4. Chamiaholom y Chamiabac eran los alguaciles de Xibalbá y ostentaban como señal de su cargo una vara de hueso; su ocupación consistía en adelgazar a la gente, hasta que no quedaba de ella más que huesos.
5. Ahaltocob y Ahalmez tenían como oficio ocasionar desgracias a los hombres que se dirigían hacia su hogar.
6. Quicxic y Patán eran los responsables de causar la muerte a los que andaban por los caminos, este tipo de fallecimientos se reconocían con facilidad ya que el lugar estaba lleno de la sangre que había vomitado el desafortunado, tras serles estrujados pecho y garganta por estos señores.
Fueron vencidos por los dioses gemelos Ixbalanqué y Hunahpú: Ixbalanqué decapitó a Hunahpú y le volvió a colocar la cabeza, reviviéndolo, lo que divirtió tanto a los malvados señores que les pidieron que los decapitaran a ellos mismos y volvieran después a la vida. Los hermanos simularon obedecer y decapitaron a los dioses pero no recompusieron sus cuerpos con lo que los derrotaron para siempre y permitió triunfar al bien sobre el mal. Así, el mundo estuvo preparado para la creación de los hombres.
Para efectos de este fic, solo Hun–Camé y Vucub–Camé fueron los decapitados. Y no, los dioses gemelos Ixbalanqué y Hunahpú no aparecerán en este fic.
