Tras una fraterna discusión en el Olimpo, Touma deja en claro que no tolerará amenazas contra Artemisa, por bromas que sean. Minos se aproxima a Violate en son de paz y con una propuesta bastante sincera. La imaginación de Aiacos comienza a jugarle malas pasadas.


¡HOLA A TODOS! Creo que los voy a malacostumbrar, pero si no actualizaba ahora, ya a la tarde no iba a poder. Considerar que este fic sucede más o menos en forma paralela a algunas situaciones ocurridas en el Santuario (a partir del fic Magistri). A estas alturas, en el Santuario de Athena se desarrollan los eventos del fic Gens. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Y sí… hay imágenes nuevas en las portadas de los fics. Se las debo a Lallen–Fanart, quien me las regaló hace un tiempo. Irán apareciendo conforme se actualicen los servidores. Este es un fic oscuro, por eso la clasificación que le doy, aun así los dioses y espectros del Inframundo no dejan de meter las patas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon (sí, hubo cambio de año, recuerden). O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA.

Clasificación M, porque cada tanto, por culpa casi exclusiva de Minos de Griffin, y ocasionalmente de Hades, hay lenguaje y algunas situaciones sugestivas. Del mismo modo, hay escenas de violencia.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo. ¡No intenten nada de esto en casa!


Capítulo 5: Hermanos, Amigos y Cómplices Varios

Olimpo. Estancias de Apolo. Laboratorio.

27 de marzo. 13:35 horas.

"Esos malnacidos pueden considerarse malditos por mi. ¡Maldita Sea Su Estirpe Y Que Se Los Coman Las Víboras!"

Apolo dejó la ficha médica de Lizzie a un lado y se talló los ojos. Se sentía asqueado, como siempre le pasaba cuando le llegaban casos así a sus manos. Asclepios se veía igual de apesadumbrado y concordaba con Apolo prácticamente en su totalidad. Además podía empatizar bastante con él y comprender a cabalidad su enojo: de alguna manera le perturbaba ver casos de maltrato infantil (aunque hacía exageradas excepciones, sobre todo cuando los celos o su orgullo lo dominaban). Apolo era de los dioses más mujeriegos que había, pero tenía pésima suerte en el amor. A veces no medía la intensidad de sus afectos y terminaba espantando a sus parejas, tal como pasó con Dafne, que terminó convirtiéndose en árbol para escapar de él. Otras, cuando por fin lograba conquistar a alguien, la persona terminaba pidiendo deseos imposibles que finalmente lo alejaban, perdía amantes, morían en accidentes deportivos, le ponían los cuernos y sobre sus hijos… bueno… un par por allí de los que tuvo con mortales terminaron siendo asesinados demasiado antes de tiempo. Y a varios tuvo que salvarles la vida, incluso salvándolos desde las entrañas de su madre, como pasó con el mismo Asclepios.

Apolo estaba salado. No debió haber hecho enojar a Eros aquella vez.

"Sin duda. ¡Pobre pequeñita!" Asclepios se masajeó el puente nasal. "Le va a costar mucho aprender a caminar, aunque sus nuevos padres van a estar con ella en todo momento." Asclepios miró a Apolo, quien seguía enfurruñado. "Una buena prótesis debería ayudarle a compensar. ¿Crees que Hefestos ayude con un diseño? Sé que anda fangirleando con esas impresoras en 3D."

"Si lo pillamos de buen humor, tal vez, aunque si le contamos la historia de la pequeña, seguro hasta le arma un pie nuevo. Le tiene cariño a los lemurianos." Apolo volvió a hojear la ficha médica. "¡Mil Veces Malditos! Mira como le dejaron la piernecita…"

"Con un buen tratamiento y terapia debería estar bien. Aunque por lo que veo está desnutrida. Tiene que subir de peso. Creo que voy a inspirar al pediatra que elijan cada vez que la atiendan."

Apolo sonrió de buena gana y asintió con la cabeza, dándole su implícita aprobación a su hijo. Luego llamaría a Athena para explicarle sus hallazgos y sobre lo que harían. Tanto él como Asclepios estimaban que lo que se estaba haciendo con la niña era lo adecuado. Sus nuevos padres velaban por su salud, seguían las instrucciones del médico, y Aioria de Leo tenía una idea clara de cómo rehabilitar a Lizzie, pese a su inexperiencia. Iba a ser un buen kinesiólogo, sin duda.

De pronto sonó una pequeña campañilla. Ambos dioses giraron sus cabezas hacia una de las máquinas que había en ese laboratorio médico. Todo el divino equipo médico del Olimpo estaba empeñado hacía semanas en replicar el agua de la Eterna Juventud por si llegasen a necesitar de nuevo una medicina contra la Sofocación. Lo sucedido con Anfitrite no hacía mucho había sido el llamado de alerta: Nada les aseguraba que dicha enfermedad, la única que podía matar a los olímpicos, siguiera erradicada. La Ambrosía los protegía, pero preferían irse a la segura y tener un plan de contingencia en caso de que la Sofocación hubiera desarrollado resistencia al divino alimento.

Les había ido pésimo. Si bien habían logrado tener algunos avances, aún no lograban un método seguro de sintetizar dicha agua. Tenían que irse con cuidado, pues no digamos que les sobraba materia prima. Al menos habían descubierto que la Sofocación era producida por una suerte de microorganismo que no tenía nada de inmortal, pero que era extremadamente duro de matar. El desgraciado podía vivir miles de años en animación suspendida y Apolo sospechaba que bien podía resistir un viaje a Plutón o al mismo sol y volver sin problemas. Algo así como los ositos de agua, pero potenciados.

Pero podían morirse bien muertos. Por algo el agua de la Eterna Juventud los mataba.

¿Estarían enfrentando la investigación de la manera apropiada o estarían haciendo algo mal?

"¿Piensan quedarse aquí todo el día sin salir siquiera a comer?" Preguntó de pronto Leto, con las manos en las caderas, sin darles tiempo de abalanzarse sobre los resultados.

Tanto Apolo como Asclepios se quedaron viendo a la titánide perplejos, pues no habían percibido su presencia en el laboratorio. Apolo se enderezó en su silla y le sonrió travieso, mientras que Asclepios se levantó a saludar a la recién llegada.

"¡Abuela!" La saludó el dios. "¡Usted está cada día más linda!"

"¡Mamá! Justo estaba pensando en eso." La saludó Apolo con su mejor cara de cachorro a medio apalear. "¿Me trajiste algo de comer?"

"Aw, Asclepios. ¡Eres un adulador!" Le dijo Leto. "Y no, no te traje nada para comer, Apolo. Los vine a buscar. ¡Llevan horas acá metidos! Les va hacer mal."

"Estamos trabajando, Mamá."

"¿Justo el día en que me gusta almorzar con todos, verdad?" Gruñó la titánide. "¡Para nada! Nos vamos todos a almorzar. Luego siguen con su investigación."

"Aaargh, mamá: no podemos desatender estos procesos."

"Tenemos que vigilarlos, abuela. O no podremos llegar a respuestas."

"¡Sin duda que deben vigilarles! Pero están bloqueados los dos y necesitan el descanso. ¡Dije que nos vamos!"

"¡Pues yo me quedo!" Gruñó Apolo berrinchudo, cruzándose de brazos.

Leto lo miró casi aburrida, cruzando los brazos, sin poder creer lo infantil que podía llegar a ser Apolo. Bueno, eso era una característica de sus mellizos, de los dos: sabía perfectamente que ambos podían llegar a ser muy maduros, pero también tenía muy claro que ninguno se portaba como un adulto real todo el tiempo. Cierto, eran grandes dioses, respetados y peligrosos, que despertaban mucha devoción entre sus seguidores, pero ella conocía bien a sus niños y sabía que mentalmente ninguno de los dos tenía una edad mental superior a los veintiún años, si es que estaban inspirados.

Muy caprichosos, dramáticos y letales. Leto suponía que eran efectos secundarios de haber nacido prácticamente adultos. Tomaron responsabilidades enormes muy temprano en sus vidas y prácticamente no tuvieron infancia. Como resultado, desde que habían nacido hasta el día de hoy tenía que lidiar con adolescentes.

Literal.

Sí, lo reconocía, el último cuarto de milenio habían madurado un poco, pero en fin. El que fueran así de infantiles a veces rendía frutos. La titánide, siempre elegante, suspiró resignada y fue en ese momento que Apolo supo que su mamá había traído refuerzos.

"Misi… todo tuyo."

Una flecha se clavó con fuerza en la pared que estaba justo detrás de Apolo, fallando por centímetros el ojo del dios. Asclepios pegó un brinco y se volvió hacia su tía Artemisa, quien tenía su arco en descanso y una expresión igual de traviesa. Mejor tomaba la indirecta y hacía lo que Leto le pedía.

"¡MISI!" Protestó Apolo, mientras quitaba la flecha de la pared.

"Nada personal hermanito, son solo negocios." Se disculpó Artemisa, guiñándole un ojo. Apolo dio algunas zancadas en su dirección.

"¡Casi me diste en el ojo!" Siguió reclamando.

"Sabes que fallo a propósito, Apolo: deja de llorar. ¡Mamá! ¡Míralo!"

"Creo que me iré al comedor." Dijo Asclepios, apresurándose a salir. "Si me disculpan."

"Iremos en un momento, Asclepios. Ten paciencia." Le dijo Leto contenta, antes de volverse a sus hijos. "Niños, sin pelearse. Apolo, no le gruñas a tu hermana, Misi, no provoques a tu hermano. ¿Podemos irnos a almorzar?

Artemisa sonrió traviesa, le sacó la lengua y le dio la espalda a su hermano quien, aun ofendido por la flecha, dio dos zancadas y le cortó el paso.

"¡No tenías que haber disparado!"

"¡No te iba a lastimar! Además eres muy capaz de esquivar mis flechas."

"¡Niños!"

"¡¿Ah sí?! ¡¿Y que pasaría si fuera yo el que te dispara una flecha?!" Apolo miró a su madre. "Seguro Misi armaría un escándalo y me iría a acusar con papá. ¿Y quien regañaría? A mi." El berrinchudo dios volvió a mirar a su hermana, cruzado de brazos. "¡Linda te verías con una flecha en el ojo!"

"¡Pero Fallé!"

"Yo atajaría primero la flecha."

La interrupción de Touma tomó a todos por sorpresa, cuya presencia había pasado desapercibida. El ángel se veía muy calmado y decidido, y pese a estar tentando su buena suerte al retrucarle a Apolo, no parecía acobardado. Touma avanzó unos pasos antes de detenerse junto a Artemisa y hacer una respetuosa reverencia al mellizo de su diosa. Al menos en las formas, pues se detectaba esa nota de desafío implícito.

"Con el respeto que me inspira el señor Apolo, si le llegara a disparar aunque fuese en broma una flecha al ojo de la señorita, primero tendría que atravesar el mío, pues no permitiré que le hagan daño."

No pasó desapercibido para Leto el sonrojo de su hija, ni la perplejidad de su hijo. En el caso de Artemisa, la titánide sabía que de los muchos ángeles que había tenido a su servicio a lo largo de la historia, guardaba especial cariño por los tres actuales y que Touma la afectaba más de la cuenta. Las muestras de devota lealtad que tenía el mortal hacia ella en cambio no parecían ser especiales, simplemente se comportaba como cualquiera que había jurado proteger a su diosa, pero sabía que, en el fondo, el cariño que el pelirrojo le tenía a su hija parecía ser de una naturaleza más compleja e intensa que un simple afecto.

Touma le caía bien, contaba con su favor… más aun considerando que el ángel tenía el carácter adecuado para lidiar con su hija Artemisa: la respetaba, sabía manejarla sin ser invasivo, la hacía reír y rabiar, la trataba como a una igual, tenía la suficiente firmeza de carácter como para no permitirle berrinches y decirle la verdad directo a la cara, fuera buena o mala. Sí, el pelirrojo era tan mandón como Artemisa, pero eso no parecía incomodarle a la diosa de la luna (hasta le gustaba). Apolo pensaba igual que su madre, y si bien tuvo celos de hermano en un principio (que ahora mantenía a raya) terminó por aceptar a Touma incluso antes que su madre. Le convenía esa relación de todos modos: gracias al ángel y la influencia que no sabía que ejercía sobre su hermana, Artemisa había dejado de molestarlo a él, lo que le daba bastante libertad para ir de parranda por la vida.

Sin embargo se sintió un poco ofendido por la intervención del tipo.

"¿Tú qué te has creído que interfieres en asuntos familiares y divinos, mortal?"

"Un simple mortal que juró proteger a su diosa. No me gustan las insinuaciones que indiquen que ella podría recibir daño. Sin mencionar que es su hermana, debe respetarla."

"Ella no me respetó cuando disparó la flecha."

"Usted no era el blanco, sino la pared. No le estaba disparando a usted. Lo tenía todo calculado." Touma suavizó la mirada. "Además no había malicia en sus actos, ¿o sí, señor?"

"Discúlpame, Apolo." Se apresuró en decir Artemisa. "Fue un error de juicio de mi parte. No volverá a pasar." La diosa temía que Apolo machacara a Touma, no le gustaba para nada la idea.

"Niños, vamos a almorzar de una vez. Apolo: Touma solo cuida de Artemisa, tú harías lo mismo en su lugar." Leto se interpuso entre sus hijos. "Misi lo siente, te lo dijo."

"Hmpf. Supongo." Apolo le revolvió el cabello a Touma y luego a su hermana. "Ustedes tienen suerte que me caen bien los dos. Solo para que conste…" El dios miró a Touma con severidad. "Eres un impertinente de lo peor, pero cuidas de mi hermanita y por eso te lo perdono." Touma solo hizo un ademán con la cabeza. Leto en ese momento tomó a su hijo del brazo.

"Vamos que se enfría la comida." Dijo la titánide, obligándolo a caminar. "¡Más vale que les guste, que me esforcé en consentirlos a todos!"

Mientras su madre se alejaba con Apolo, Artemisa dejó escapar aire que no sabía estaba conteniendo. La diosa se volvió hacia Touma, con algo de alarma en el rostro, pero sin perder gravedad en sus expresiones.

"Eso fue imprudente, Touma. Puedo manejar a mi hermano. ¡Te arriesgaste por nada!"

"No me parece así, Arte." Le contestó tranquilo. "Todo riesgo que tome por tu seguridad me parece de suma importancia."

"Apolo te pudo haber matado y yo te quiero vivo." Gruñó muy asustada. En verdad que la noción que algo pudiera eliminar a Touma le angustiaba.

"Deja de preocuparte por mi, Artemisa. No me pasó nada." Le dijo con una sonrisa tierna, sin dejar de tutearla. "También fue bueno…"

"¿Qué puede tener de bueno arriesgar la ira de un dios?" Protestó con las manos en las caderas y el ceño fruncido

"… Porque a tu señor hermano le quedó claro que por ti tomo cualquier riesgo." Le dijo con un guiño coqueto. Artemisa se sonrojó, traicionando su porte adusto, grave y antipático: en momentos como ese no sabía si la lealtad de Touma era solo eso o si de verdad la quería de otra manera. No lograba definir aquella área, pero si las mariposas eran algún indicativo…

"Err… y… pues tú deberías tener claro que prefiero tenerte conmigo." Artemisa sabía que no debía bajar la mirada, eso la hacía ver sumisa, y ella no era sumisa. Tenía señorío y dignidad divina, pero no pudo evitar bajar la cabeza, como colegiala inexperta. Fue cuando se dio cuenta que Touma la tenía tomada de la mano y ella aferraba a sus dedos.

No quiso soltarlo. La verdad se sentía bonito… subió la mirada un poco, encontrándose con la cálida mirada de su ángel, solo para verla tornarse seria muy de pronto. Touma volvía a poner una barrera entre los dos… como queriendo mantener la profesionalidad muy definida, respetándola por sobre todas las cosas a ella en su calidad de diosa.

Pero no le soltó la mano.

"Arte… será mejor que vayas con tu señora madre." Le dijo Touma con gravedad. "Con gusto te acompaño."

"Gracias."

Y así Touma, sin soltar la mano de su querida diosa, la sacó del laboratorio. Una vez que se hubieron alejado, Odiseo y Teseo se asomaron y observaron como se alejaba la pareja con agrias expresiones en el rostro, sin haber sido vistos, pero muy vigilantes.

"¡Por todo el averno y el tártaro! ¡No estuvieron ni cerca!" Rezongó Odiseo, algo decepcionado. "¡Ya veía que se besaban!"

"Pero se van de la mano… ¡Es un avance!" Afirmó Teseo con cauto optimismo.

"Algo es algo."

Odiseo y Teseo chocaron los puños y salieron tras los pasos de la pareja.


Inframundo. Campo de Flores

27 de marzo. 14:02 horas.

Xiquiripat dio un fuerte pisotón en el suelo, que quemó la hierba. Dejó caer el cuerpo del inerte del espectro que osó enfrentarlo como quien suelta una cucaracha muerta. Su víctima sangraba por todos los poros y, a imitación de la manera en como los esqueletos eran destruidos, al pobre diablo le habían arrancado la mandíbula inferior con todo y musculatura. Unos ochenta esqueletos le rodeaban, y por encima de ellos flotaban unas cinco calaveras que formaban un círculo alrededor de los esqueletos, en actitud de guardia, vigilando el horizonte.

"¿Desde cuando que te gustan las flores?" Gruñó Cuchumaquic, limpiándose la nariz. "ATCHSS."

"Odio las flores. Con toda mi maldad." Rezongó Xiquiripat. "No soporto verlas vivas: debo destruirlas."

"¿Por eso elegiste, ATCHSS, este lugar?"

"Servirá. Es un buen puesto de avanzada. Aquí traeremos las almas sin juzgar que nos robemos, las transformamos en esqueletos y que partan de aquí a hostilizar todo el Inframundo. Nos resultó en el Mictlán."

"¿Y si nos atacan los espectros?"

"Ahalganá y Ahalpuh se quedarán aquí de punto fijo. De ese modo, a menos que venga un dios a corretearlos, los espectros no podrán vencer a los esqueletos." Xiquiripat se rascó la nariz con furia. ¡Cómo odiaba el Polen! "Quicxic y Patán vendrán en unos días."

"¿Realmente intentarán el rapto?"

"No lo intentarán. Lo harán." Xiquiripat se puso el tocado sobre la cabeza y con la mente le ordenó a veinte esqueletos que lo siguieran. "Si les resulta y consiguen a su víctima, trataré que me dejen darle una probada."

"Hmpf. Mejor nos concentramos en revivir a Hun–Camé y Vucub–Camé en vez de estar pensando en revolcones." Protestó Cuchumaquic entre dientes. "¿Dónde se supone que vas?"

"A Cocytos a explorar…" Xiquiripat inhaló aire. "Percibo algo en lo profundo de los hielos."

Cuchumaquic llevó la mirada en la dirección de Cocytos e inhaló aire, largándose a estornudar segundos después. Pese al aire molesto y su inesperada alergia, supo que su colega tenía razón. Desde Cocitos algo llamaba la atención de su sanguinolenta esencia. Sonrió torcido al tiempo que Xiquiripat las emprendió en esa dirección junto con su pequeña escolta de esqueletos, como si se tratara de negros latigazos.

"Pronto… ya pronto despertaremos a nuestros señores… y reestableceremos nuestro orden sobre el mundo humano."


Giudecca. Patio de entrenamiento.

27 de marzo. 16:46 horas

Si en algún momento Queen pensó que por ser amiga de Violate esta iba a ser más amable en los entrenamientos, acababa de convencerse de que no sería el caso. Behemoth no llevaba ni veinticuatro horas de haber asumido el mando y ya les había sacado el jugo. Kagaho se veía contento, en cierta forma el espectro ansiaba un régimen más estricto, y aunque había sentido una envidia negra cuando Violate le ganó, se le disipó en nada al comprobar que la mujer sería una buena líder. ¿Lo mejor de todo? Tenía la oportunidad de probarle a todos que podía proteger a Hades y su familia.

Parecía un niño en dulcería.

Queen en cambio tuvo que reconocer, con el dolor de su alma y músculos, que se había estado dejando estar en sus entrenamientos, y ahora que se daba cuenta que se le venía trabajo encima, comenzaba a replantearse esta decisión suya. ¡Ni modo! Tocaba hacerse responsable de las consecuencias de sus actos.

"Tan mal no estaban, pero no es suficiente. Conozco espectros de las estrellas terrestres que tienen mejor disciplina que ustedes."

"Pfff, dime quienes son y les mostraré disciplina." Ladró Kagaho divertido, cruzándose de brazos.

"Pudo ser peor. En unas horas estaremos a punto de nuevo."

"Más les vale, ya somos escolta activa, es lo mínimo que se espera de nosotros." Les dijo Violate. "Pese a todo, sé que podremos cumplir nuestra misión de manera excelente. Kagaho, ¿tienes dudas con lo que debes hacer?"

"No. Tendré ese mapa trazado en cosa de días. Mientras no lo entregue yo mismo estaré merodeando los sótanos del castillo." Le dijo decidido. "Preferiría hacerlo solo, pero bueno, me llevaré a dos estrellas terrestres."

"Yo voy por el perímetro de Giudecca. ¿Qué harás tu?"

"Los techos, los sótanos y el perímetro." Gruñó Violate. "Esto no será para siempre, cuando estén los turnos programados podremos aliviarnos un poco. Pero que conste: siempre habrá al menos uno de nosotros cumpliendo turnos de vigilancia."

"Recuerda que también debemos dormir y descansar." Bufó Queen.

"Descansaremos cuando estemos muertos." Dijo Violate soplándose el flequillo. "Ya sabemos que mientras esté en Giudecca, la señora Perséfone no quiere que nadie la moleste ni restrinja, pero el palacio debe ser vigilado. Me encargaré del primer turno…"

"Nada de eso. Vete a la ducha y tómate tu tiempo. Yo vigilaré el castillo mientras tanto." Gruñó Kagaho cruzado de brazos. "Ya irás a reemplazarme, jefecita."

"No seas payaso, Kagaho." Gruñó Violate. "Pero no es mala idea."

"Uuuuh, ¿No te duele la cabeza, pajarillo?" Se burló Queen.

"GRRR."

"Basta los dos." Les detuvo Violate. "Ve a recorrer el castillo, Kagaho, ya iré a reemplazarte. Y Queen… no es el momento."

Sin darles mucha opción a réplica, Violate se alejó en dirección de las duchas. Kagaho le bufó a Queen con molestia, pero se retiró en seguida, dejando a Queen sola y a sus anchas. Se iría a dar una ducha cuando Violate terminara: como que no tenía muchas ganas de verla, mejor esperaba a que se le bajaran un poco los humos.

Y quizás sería lo ideal, ese día su amiga estaba de muy mal humor. Medio la comprendía: algo intuía que desde que fueran convocados por Hades el día anterior que ella y Aiacos no se hablaban. Algo había pasado, pero nadie decía nada. En momentos como ese se lamentaba que en el Inframundo no fueran tan chismosos como en el Santuario de Athena. Nunca se enteraban de ningún chisme.

Ni modo. Mejor seguía con su vida.

Una media hora después, y ya fresca como lechuga, Violate se terminó de ajustar su sapuri y se dispuso a salir de las duchas para reemplazar a Kagaho en sus rondas por el palacio. Al poco avanzar por los corredores, habiendo dejado atrás las duchas, una sombra aterrizó detrás de ella. La espectro se giró sobre sus talones.

"¡Me Dejaste con las Ganas Mujer!" Reclamó Minos con las manos en las caderas. "Tuve que ir con Ingrid para sacármelas de encima. ¡Hice de ella una mujer muy feliz!" Añadió con una sonrisa, que se hubiera visto ingenua de no ser por lo que estaba implicando con sus dichos.

"¿Vino hasta aquí solo para contarme eso? Por Hades, señor Minos, al menos dígame que usó protección."

"¡Claro que sí! Al menos a tu primera pregunta. Y dime Minos a secas." El juez se puso muy serio. "Segundo: ¿Para qué usaría yo protección? ¡Eso es como mojarse los pies con los calcetines puestos!"

Demasiada información. Violate puso cara y se sacudió un escalofrío de encima.

"No lo sé, señor Minos a secas." Violate emprendió la marcha algo mosqueada, pero al menos tranquila, pues el juez no parecía tener intenciones de empezar una pelea. "Al menos dejó a su Ingrid contenta."

"¡Claro que sí! También muy dormidita. ¡La Adoro!" Reconoció Minos ilusionado. "Pero no vine solo a echarte en caras mis habilidades amatorias que desperdiciaste el día de ayer…"

"Solo me ha dicho que dejó a su Ingrid bien dormida, quizás se aburrió. Con eso me basta." Le interrumpió Violate. "Y creo que no le costaba nada buscarme en serio luego de aquello."

"Para tu información, Ingrid no se aburre conmigo. ¿Para qué querría buscarte si tengo a mi mujer que me complazca? Además me hubieras dejado sin día del padre si hubiera ido tras de ti con esas intenciones: Aiacos quedó muy alterado."

"Pues doble problema para él."

"No, triple problema para los jueces. Está insufrible, me detesta más de lo normal y tenemos que soportarlo. ¡Vieras lo mal que está respondiendo! Y eso que solo llevan un día separados. Actúa como si estuviera con abstinencia de drogas." Enumeró mientras caminaba junto a la espectro. "En serio, ¿qué pasó ahí?"

"No es asunto suyo, señor Minos a secas."

"Lo es en parte, Violate." El juez caminaba casual a su lado. "Ustedes dos son espectros que se complementan muy bien y tienen una armonía a prueba de todo. Dime, mujer, ¿qué pasó que se rompió esa armonía?"

Violate se detuvo unos momentos justo antes de entrar al palacio y mirando a Minos a los ojos no supo si tomarlo en serio o no. ¿Le habría dicho la verdad? Aiacos no era alguien muy demostrativo y solía incluso parecer apático. No le creía lo que le decía con tanta facilidad.

"No pasó nada importante. Solo me di cuenta que no voy a estar mendigando confianzas."

"O afectos. Porque ayer no me estabas besando a mí. Por cierto: si no tuviera a min kjære engel conmigo, consideraría cortejarte." Se rió Minos divertido. Fue cuando le revolvió el cabello. "Si me lo preguntas, tienes toda la confianza de ese desgraciado."

"¿Y por qué no deja que cuide de Benito?"

"Porque es una rata cobarde."

"¡El señor Aiacos no es una rata cobarde!" Lo defendió Violate de mal humor. "¿Por qué dice semejante falsedad?"

"Porque si no lo fuera, hace mucho que te habría confesado sus sentimientos, ustedes habrían hecho las tareas y Benito tendría al menos dos hermanos y otro en camino."

"¿Tiene que añadir la última parte?"

"¡Claro! Y no deja de ser cierto: si no le asustara confesarte lo que siente, ya lo habría hecho."

"Me los ha confesado: me ha dicho que soy su más leal espectro, su ala derecha y…"

"No ese tipo de sentimientos." Gruñó Minos tajante, pero suspiró en seguida. "Nada que hacer: con esto los dos van a terminar llorando."

"Hmpf."

Violate, apretando los puños, reinició la marcha y siguió por el corredor dando pisotones bien marcados. Creyendo que dejaba al juez atrás, la espectro rastreó el lugar en busca de Kagaho, encontrándolo por el sector este del castillo y para allá dirigió sus pasos. Nuevamente Minos le cortó el camino.

"Lo encelaste mucho ayer, me dio una buena paliza. Tú no mendigas nada ni de su confianza o su cariños: ni él se ha dado cuenta lo central que eres."

"Señor Minos a secas."

"Dime solo Minos."

"Señor solo Minos. No recuerdo haber pedido su consejo. ¿Por qué me dice estas cosas?"

Fue cuando el juez le sonrió casi con ingenuo interés, pero sincero. Como si Minos pudiera ser ingenuo, el tipo no daba puntada sin hilos, pero una vez más Violate no detectó malicia en su cosmo ni en sus intenciones. ¿Estaría enfermo?

"Tengo que hacerme el simpático contigo porque necesito consejo femenino."

"¿Huh? ¡¿Y me busca a mi?!" Gruñó Violate desconfiada.

"Aparte de Pandora, eres la única mujer real del ejército. Queen hace un buen esfuerzo, pero no le caigo bien y Faraón me detesta. Necesito ayuda femenina."

"¿La señora Pandora no lo puede ayudar? Es bastante más femenina que yo."

"No tanto, Violate." Minos se puso muy serio, como si estuviera a punto de revelarle una verdad universal. "No tienes experiencia besando, me di cuenta ayer, pero una marimacha no besa de esa manera. Créeme que fue el beso más tierno y femenino que he tenido en toda esta semana."

"Errr…"

"Por eso sé que no me lo estabas dando a mí."

"Señor solo Minos: comienzo a impacientarme." Advirtió Violate con un grave tono de voz.

"Ya voy, mujer. Necesito que me ayudes a elegir un regalo para min kjære engel."

"¿Yo? ¿Está loco o se hace?"

"Un poco de todo. Le pediría a la señora Pandora, pero ella se detesta con min kjære engel con pasión y quiere matarla."

"Vi una sola vez a esa Ingrid y no me cayó muy bien, pero eso no da como para matarla." Violate ladeó la cabeza curiosa. "¿Qué pasó con la señora Pandora como para que le hubieran bajado los instintos asesinos?"

"Mi Ingrid, por alguna razón, vio a la señora Pandora como una amenaza para ella y se lo hizo saber, así que se pelearon." Minos suspiró apenado. "La señora Pandora amenazó con clavarle el tridente por la espalda la próxima vez que la viera desprevenida." Afirmó Minos con conocimiento de causa. Violate le tuvo que conceder el punto. "¿Me ayudarás? Pretendo hacer la compra por internet, así que es cosa que me digas y nos juntamos en mi oficina a elegir."

"¿Por qué de pronto me pide esta ayuda?"

"Me caes bien. Me di cuenta ayer y necesito amigas que no me vaya a llevar a la cama." Minos levantó las manos de prisa. "No digo que seas fea ni nada de eso, ¡Estás de rechupete!, es solo que me gustaría una amiga que fuera eso. Una amiga."

Era honesto. Se le notaba en el cosmo y sus ojos, siempre tan difíciles de leer, parecían decir lo mismo. Violate arrugó la nariz molesta, pero suspiró. Supuso que no era tan malo hacer amistad con otro juez, solo por el gusto de ser amiga. Optó por darle el beneficio de la duda. ¿Qué tan difícil podía ser?

"Usted no sabe en donde se está metiendo, señor solo Minos." Violate frunció el ceño, pero tenía una sonrisa furtiva. "Las amigas podemos ser muy incisivas, más que las novias."

"Uuuuuh, ¿Te pondrás un traje de látex y me darás latigazos si me porto mal?" Le preguntó con una sonrisa tan ingenua que resultaba por completo perturbadora.

Ok. Mucha información.

"¡Por Hades! ¡NO!" Violate se cruzó de brazos. "Pero sí le ayudaré con ese regalo. Pero hasta allí llegan mis consejos: no soy buena con las ñoñerías. Las detesto."

"¡¿Entonces Aceptas ser Mi Amiga Sin Beneficios?!"

"Supongo."

Minos le dio un fuerte y sentido abrazo, incluso levantándola del suelo, pese a los pataleos de Violate. Cuando la regresó sobre los pies, le dio un fraternal y sentido beso en las mejillas.

"¡Ya Basta, señor Minos! No es divertido."

"¡¿Mañana en mi oficina?! ¿A eso de las 9:30?"

"Sí, sí, si es que no hay ningún ataque antes. ¡Ahora largo y déjeme sola que tengo trabajo!"

Minos se despidió, le dio un beso de despedida en la otra mejilla y se fue dando saltitos alegres, dejando a una muy perpleja Violate tras de sí, intentando procesar qué había pasado. Como no logró ordenar las cosas, decidió dejarlas ser y ella misma se dijo que ser amiga de Minos no podía ser tan malo. De alguna manera el juez de Griffin le recordaba un poco a su hermano mayor, en la época en la que la cuidaba. ¿Dónde andaría el muy bastardo? En fin: mejor iba tras de Kagaho, que ya debería estar echándola de menos.

El espectro de Bennu estaba más cerca de lo esperado, al final del pasillo y sintiéndose bastante incómodo. Aiacos estaba con él y ahora el juez se hallaba pegado a la pared, con la expresión de haber visto un fantasma. Ambos se habían encontrado hacía unos minutos y Aiacos había decidido caminar con él en lo que buscaba a Violate, como excusa para poder encontrarse con ella. Después de todo, tenía ganas de hablarle y resolver las cosas. Aiacos, en el fondo de su negro corazón, estaba contento de que su ala derecha hubiera conseguido este ascenso, y se lo quería expresar, pero si no le pedía perdón primero, nunca podría decírselo. La noche previa apenas había dormido, la conciencia lo remordió con saña a tal grado que esa mañana se había levantado dispuesto a hacer las paces con ella. Sin embargo, al doblar por aquél corredor, tanto él como Kagaho vieron justo la escena de Minos abrazando a Violate y en lo que a esa distancia parecía un beso apasionado entre los dos.

Kagaho tragó saliva sonoramente, muy inquieto. Tamborileó con sus dedos, sin saber qué hacer.

Aiacos se había pegado un buen susto y no se despegaba de la pared, hiperventilando, y Kagaho no encontraba donde esconderse. Aiacos era su amigo, pero no sabía como ayudarlo. Nunca sabía qué hacer en situaciones como estas. Eso lo enojaba y le daban ganas de querer resolver todo a golpes, pero en esta ocasión eso no era una alternativa: si llegaba a levantarle la mano a Aiacos, le iría mal, y tampoco le inspiraba armar una pelea, aunque fuese por desestresar al juez.

Esto ameritaba una aproximación diferente.

"¿Señor? Err… En rato salgo del turno. ¿Quiere que vayamos por unas cervezas?"

"No bebo."

"¿Agua quizás?"

"Podría ser." Aiacos tragó saliva y se sujetó la garganta. "Este… olvidé algo con Benito, mejor me voy. Suerte esta noche."

Y así sin más, Aiacos optó por irse de allí antes que Violate los alcanzara, dejando a Kagaho sin saber dónde meterse.

El pobre juez tenía ganas de vomitar.

Continuará.

Por
Misao–CG


Próximo Capítulo: Entre Ataques y Dioses Frustrados

… dio un fuerte pisotón, como clavando el talón en la tierra, queriendo asegurar su dominio. Fulminó a Xiquiripat con la mirada, provocando la burlona carcajada de éste y que las lágrimas de sangre que siempre le recorrían las mejillas, aumentasen.

"Si es que ganamos, no tomaremos prisioneros. Disfrutaré arrancarles el corazón a tus hijas y comérmelos…"

Hades sujetó de improviso la garganta de Xiquiripat y le acercó el rostro hasta que estuvieron a centímetros…


Nota Mental: Digamos que hay razones de peso para darles esa personalidad a los mellizos Apolo y Artemisa, ténganles paciencia. Hacía rato que no aparecían por el fic. Como vieron, Violate ganó un inesperado aliado y Aiacos… sufre. Kagaho en cambio no sabe donde meterse. No está acostumbrado a lidiar con situaciones así u.uXDDD. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡GRACIAS POR LEER!


Aiacos tampoco se esperaba nada de esto, Nice, el pobre todavía está tratando de dilucidar qué fue lo que pasó exactamente. Todo lo que le pase a partir de ahora, se lo buscó y si su propia imaginación lo tortura, como lo hará, pues también se lo buscó. Por Benito no te preocupes, su mami no es de las que abandonan a sus niños así de fácil. Thanatos dice que a la familia no se la elige y que no le queda de otra: en el fondo tiene corazoncito. Lune dice que no le interesa conocer a nadie, pero Minos dice que llevará a Lune a conocer a tu hermana esta tarde, le guste o no. ¡GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D

u^^ Creo que te refieres a Thanatos, Newfan, pero sí. Es buen hermano y tío, aunque eso le reviente la hiel. Rea no tiene idea lo mucho que se acerca a la identidad del tal Giannis, pero créeme que ni siquiera se imagina qué tan cerca anda. Violate jugó con fuego, pero puede que le resulte. Y de momento Aiacos anda deprimido, así que muy agresivo no está. XD ¡GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D


Consejo de Minos de Griffin para no aburrirse en el supermercado:

Mientras miras fijamente los cuchillos pregúntale a la empleada si sabe donde venden antidepresivos.


BRÚJULA CULTURAL

Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda. En todos los capítulos aparecerá el apartado de los Señores de Xibalbá.

Ositos de Agua: Los tardígrados, llamados comúnmente osos de agua debido a su aspecto y movimientos, constituyen un filo de Ecdysozoa dentro del reino animal, caracterizado por ser invertebrados, protóstomos, segmentados y microscópicos (de 0,5 mm de media). Además se agrupan dentro del gran grupo de los parartrópodos por presentar caracteres que sugieren que comparten un antecesor común con los artrópodos, junto a los onicóforos.

Los tardígrados fueron descritos por primera vez por Johann August Ephraim Goeze en 1773, el cual los denominó como oso de agua (del alemán Kleine Wasser-Bären, literalmente "ositos de agua") y hace referencia a la manera en la que caminan, similar al andar de un oso. Más tarde, el término Tardígrado (que significa "de paso lento") fue dado por Lazzaro Spallanzani en 1777 justamente debido a la lentitud de este animal.

Poseen características únicas en el reino animal tales como poder sobrevivir en el vacío del espacio, a presiones muy altas - 6000 atm2 (la presión atmosférica en la superficie de la Tierra es de 1 atm, por lo que pueden resistir presiones atmosféricas 6000 veces superiores), pueden sobrevivir a temperaturas de -200 °C y hasta los 150°,3 a la deshidratación prolongada (hasta 10 años pueden pasar sin obtener agua) la radiación ionizante.

Ángel de la Muerte: Debí poner esto en el capítulo pasado, pero se me fue. En criminología, un asesino en serie es una persona que asesina a tres o más personas en un lapso de treinta días o más, con un período de enfriamiento entre cada asesinato, y cuya motivación se basa en la gratificación psicológica que le proporciona dicho crimen. Los asesinos en serie están específicamente motivados por una multitud de impulsos psicológicos, sobre todo ansias de poder y compulsión sexual. Los crímenes suelen ser llevados a cabo de una forma similar, y las víctimas, a menudo, comparten alguna característica (p. ej., ocupación, raza, apariencia, sexo o edad).

Un ángel de la muerte o de misericordia es un término utilizado para referirse a un tipo de asesino en serie, usualmente empleado como un cuidador o enfermero. Teóricamente debería tratarse de asesinas, pero la realidad ha probado que una parte sustancial de los ángeles de la muerte ha estado conformada por hombres. A menudo, el ángel de la muerte se encuentra en una posición de poder o son motivados por mantener el control.

Una teoría para explicar este tipo particular de asesino en seria es la teoría de la neutralización. Desarrollada por los sociólogos Gresham Sykes y David Matza, sostiene que los criminales entienden la diferencia entre el bien y el mal. Para neutralizar sus acciones, los criminales desarrollan nuevas percepciones de forma que mitiguen las circunstancias de sus crímenes. En este caso, el asesino podría alegar que estaba ayudando a la víctima al aliviar su dolor.

Algunas personas con interés patológico por el poder de dar vida o muerte tienden a ser atraídos por profesiones médicas o a adquirir un empleo relacionado. Estos profesionales matarán a sus pacientes por dinero, por un sentido de placer sádico, por la creencia de que están aliviando el dolor del paciente o, simplemente, porque pueden hacerlo.

SEÑORES DE XIBALBÁ: También llamados ajawab, son los que rigen en el inframundo en la mitología maya, y son de carácter maligno. El camino hacia Xibalbá estaba plagado de peligros; escarpado, espinoso y por completo prohibido para los extraños. Son como siguen:

1. Hun–Camé y Vucub–Camé: Son los gobernantes, los jueces supremos y encargados de señalar sus funciones al resto.

2. Cuchumaquic y Xiquiripat eran los encargados de causar derrames de sangre a los seres humanos.

3. Ahalganá y Ahalpuh tenían como tarea hinchar a los hombres, hacer que las piernas le supuraran y teñirles de amarillo el rostro, a este último padecimiento se le conocía como chuganal.

4. Chamiaholom y Chamiabac eran los alguaciles de Xibalbá y ostentaban como señal de su cargo una vara de hueso; su ocupación consistía en adelgazar a la gente, hasta que no quedaba de ella más que huesos.

5. Ahaltocob y Ahalmez tenían como oficio ocasionar desgracias a los hombres que se dirigían hacia su hogar.

6. Quicxic y Patán eran los responsables de causar la muerte a los que andaban por los caminos, este tipo de fallecimientos se reconocían con facilidad ya que el lugar estaba lleno de la sangre que había vomitado el desafortunado, tras serles estrujados pecho y garganta por estos señores.

Fueron vencidos por los dioses gemelos Ixbalanqué y Hunahpú: Ixbalanqué decapitó a Hunahpú y le volvió a colocar la cabeza, reviviéndolo, lo que divirtió tanto a los malvados señores que les pidieron que los decapitaran a ellos mismos y volvieran después a la vida. Los hermanos simularon obedecer y decapitaron a los dioses pero no recompusieron sus cuerpos con lo que los derrotaron para siempre y permitió triunfar al bien sobre el mal. Así, el mundo estuvo preparado para la creación de los hombres.

Para efectos de este fic, solo Hun–Camé y Vucub–Camé fueron los decapitados. Y no, los dioses gemelos Ixbalanqué y Hunahpú no aparecerán en este fic.