Palabras: 463
Esa misma tarde, Lucy tuvo que salir a hacer un recado por Magnolia para reunir algo de dinero.
Nashi y Hansha quedaron solos en la casa y como habitualmente hacían cuando esto sucedía, fueron al segundo piso de la casa y se sentaron frente a la puerta que nunca habían podido abrir. Dicha puerta siempre estaba custodiada por poderosos encantamientos y los niños se morían de curiosidad por saber que había adentro. Pero este día, habían tenido suerte.
Lo que sucedió es que Lucy, luego de desayunar y aún afectada por el dibujo de Hansha fue a esa habitación a hacer "algo" y cuando salió, debió haber olvidado proteger la puerta por lo que ésta, para asombro de los chicos, estaba entreabierta.
Entraron con cautela a la habitación, y más sorprendidos quedaron, al comprobar que lo único que había era un pequeño cofre, sin candado. Los chicos se acercaron y echaron una pequeña mirada, dentro de el cofre había muchos dibujos iguales al que Hansha había hecho la noche anterior antes de ir a la cama, dibujos de un hombre de cabellos rosados sonriendo junto a un "Gato" de pelaje azul. Al lado de los dibujos que se encontraban en una esquina del pequeño cofre, había un libro, Nashi lo tomó y Hansha la detuvo.
—No lo hagas, si la puerta siempre está cerrada, quizás mamá no quiere que veamos esto, ¿no crees?— dijo el chico a Nashi quien no le prestó la menor atención.
Abrió el libro y comenzó a leer, inevitablemente Hansha se unió a la lectura y quedaron inmersos en ella sin siquiera percatarse, por ejemplo, de que era la letra de su madre la que llenaba las hojas.
Luego de unos minutos Hansha se dio cuenta.
—Nashi, es la letra de mamá, ¡mira!— señaló un pequeño trazo en la letra "N" que caracterizaba el escribir de Lucy.
—Cierto— concordó la chica de pelos rosados —Parece que estaba enamorada de un tal Natsu Dragneel, siempre que lo menciona, comienza a divagar, mira, por ejemplo aquí. —dijo señalando una parte y leyéndola para Hansha "Es radiante, su sonrisa me atrapa y aunque es raro que su cabello sea rosado, me parece fascinante"
—¡¿cabello rosado?! ¡¿Será el mismo hombre de mis dibujos?!— exclamó intrigado Hansha.
Desde el primer piso se escuchó un ruido y una voz que anunciaba su llegada.
—¡Nashi, Hansha, mamá ya volvió!— Los chicos dejaron todo como estaba, bajaron corriendo las escaleras y con la inocencia propia de los niños le preguntaron al unísono.
—Mamá... ¿Quién es Natsu Dragneel?— al oír esas palabras, a Lucy Heartfilia se le aceleró el corazón. No podía ocultarlo más tiempo, once años habían sido suficiente.
—Niños, vengan a la cocina, tengo que contarles algo— les comunicó a los niños mientras emprendía la marcha.
