Hypnos intenta iniciar alguna conversación casual con Phantasos, pero no sale como había planeado. Desafiando las premoniciones de su hermano, Artemisa sale de excursión con sus ángeles fuera del Olimpo, tentando su suerte. ¡Que luego no se queje! El que avisa no es traidor.


¡HOLA A TODOS! A estas alturas, en el Santuario de Athena, el fic Gens acaba de terminar y da inicio Nec Spe, Nec Metu. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Este es un fic oscuro, por eso la clasificación que le doy, aun así los dioses y espectros del Inframundo no dejan de meter las patas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon (sí, hubo cambio de año, recuerden). O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA.

Clasificación M, porque cada tanto, por culpa casi exclusiva de Minos de Griffin, y ocasionalmente de Hades, hay lenguaje y algunas situaciones sugestivas. Del mismo modo, hay escenas de violencia.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo. ¡No intenten nada de esto en casa!


Capítulo 10: El Arrebato de Artemisa

Inframundo. Corredores del Palacio de Hades.

Dos días después. 1° de mayo. 9:30 horas.

Phantasos parpadeó lento, mientras se apoyaba en el marco de aquél ventanal. Desde allí se podía ver la parte del Inframundo menos poblada de todas, la que daba a la expansión del Cocytos. No digamos que era la parte más turística y, en lo personal, a ella no le gustaba nada. Le daba frío tan solo verla, pero tenía una belleza especial y eso era lo que hoy había llamado su atención. Suspiró y se ajustó el abrigo, ladeando la cabeza melancólicamente. ¿Qué era lo que le habían encargado? Ah sí, acosar jueces y espectros varios por los informes que pedía Hypnos y así ayudaba un poco a Pandora. Si terminaba con eso temprano, iría a ver si entrenaba un poco, aunque ganas no tenía. Estaba agobiada.

"¿Y si me tomo unos días libres?" Se preguntó en un susurro.

No tenía que ser una semana, unos tres días bastarían. Solo necesitaba despejar la cabeza, quizás ir a divertirse un poco, por irresponsable que sonara. Llevaba casi tres meses encerrada en el Inframundo por causa de esta molesta guerra, estaba harta y necesitaba el desahogo. O no podría desenvolverse bien en combate, no estaría concentrada. Ya estaba cometiendo muchos errores y se notaba: necesitaba el respiro.

Casi sin querer se llevó la mano detrás de su cabeza y acarició el chichón que aún tenía. Hizo un puchero.

"Sí… me hará bien."

Asintió decidida e irguió la espalda, se tomaría la tarde libre, iría a jugar por ahí, no demasiado lejos en caso de que hubiera una emergencia. Tenía ganas de recorrer tiendas, divertirse. Despejarse. Pero no le diría a nadie… solo a su mamá (no podía darle un susto de ese calado), pero a sus hermanos, ¡ni hablar! No la dejarían en paz con lo aprensivos que eran. Esto haría: recolectaría sus informes, se los entregaría al señor Hypnos, iría a contarle a Pasitea de sus planes y se largaría antes del mediodía.

De mejor ánimo, Phantasos reanudó la marcha y comenzó a recorrer aquél corredor. Al doblar en una esquina, se detuvo lentamente al notar que al fondo, tanto Hypnos como Pasitea parecían mantener una nueva discusión; o quizás finalizándola, a juzgar por la postura corporal de su mamá. Phantasos frunció el ceño y decidió esperar unos instantes a ver cómo resultaban los eventos. Si seguían peleándose, tomaría otro camino… si no… pues ni modo.

¡Lindo! Esos dos estaban pasando juntos más tiempo después de divorciados que como casados. Porque antes ni discutían siquiera. ¿Qué le habría visto Pasitea a Hypnos?

Oh sí. No le vio nada. Fue matrimonio arreglado: se conocieron el mismo día de la boda. Nunca hubo cortejo ahí.

Bah. Estaba por tomar la primera opción cuando notó que sus padres se separaron y por lo visto no de la mejor manera. Pasitea siguió su camino y se alejó a pisotones; Hypnos hizo lo mismo pero tomando la dirección contraria a su ex esposa, lo que lamentablemente lo llevó hacia donde estaba ella. ¡Bah! Phantasos comenzó a caminar, tratando de no llamar la atención. Seguiría de largo y no tendría que saludar si tenía suerte. De todas maneras Hypnos no le daba mucha atención.

"Phantasos. ¿A ti qué te pasa, que caminas tan encorvada?"

¡Ratas! No era su día.

Phantasos se detuvo e hizo una venia respetuosa que Hypnos no supo interpretar. El dios llevaba días inquieto y del mismo modo, también necesitaba despejar la cabeza. Para colmo, desde esa conversación que tuvo con Thanatos en la cocina algunas noches atrás, como que no podía sacarse de la cabeza que a lo mejor su hija menor necesitaba algo de contención, y quizás una disculpa de su parte. Ese golpe que le había dado parecía haber sido algo más fuerte de lo necesario, y considerando que nadie había sido capaz de darle noticias quería saber como estaba. Se acababa de enterar que Pasitea lo había prohibido con el afán de que Hypnos mismo le preguntara a Phantasos en persona por su estado de salud si tenía tanto interés en ella.

Como que se sorprendió a sí mismo buscando la oportunidad para hacerlo. Nunca antes se había preocupado por Phantasos. Ni cuando la noqueó. Ahora, necesitaba saber de ella como quien necesita respirar. ¿Qué había pasado en su cabeza?

"¿Señor?"

"¿Qué porqué vas encorvada? ¿Qué te pasa?" Preguntó con un tono bastante curioso.

"Nada, Señor Hypnos." Respondió la diosa perpleja. Nunca había escuchado ese tono en su padre cuando le hablaba. "Estoy algo cansada, eso es todo. Han sido días difíciles."

"Eso no te ha impedido antes tener energía." Hypnos se llevó las manos detrás de la espalda y le hizo una seña. "Camina conmigo." Sonaba amable, no como siempre. ¿Estaría drogado?

"¿Es necesario? Tengo cosas que hacer, señor."

"Luego las terminas. Hay tiempo. Recopilar esos informes puede esperar." Hypnos miró de reojo a Phantasos y no pasó desapercibido el disimulado bufido de hastío. Ella no quería estar con él. Enarcó una ceja: sentía como si hubiera una pared infranqueable entre ambos. ¿En qué momento se había levantado?

Sin duda Phantasos no era Gala. Siempre tuvo con su hija mayor una relación muy cercana, nunca tuvo problemas para conversar con ella, aunque no siempre compartían los mismos gustos. Gala siempre fue más delicadita, muy parecida a su mamá; más que ser un sueño, quería ser una gracia como Pasitea. Ni hablar de enseñarle a pelear, que por algo ni siquiera había querido acercarse a su kamei.

"¿Tanta urgencia llevas? Hace tiempo que no tenemos la oportunidad para conversar…"

"Sí… como unos dos mil años más o menos; desde que nací." Gruñó Phantasos por lo bajo. Hypnos no pudo evitar mirarla feo… aunque no enojado con ella, sino porque fue demasiado directa en su honestidad. "Mis disculpas, trataba de no incordiarlo, señor."

Hmpf. Se le había olvidado que Phantasos podía ser bien sarcástica cuando quería. ¿Siempre había sido así? Lo peor es que podría tener razón. Mejor cambiaba el tema. Pero, ¿qué le preguntaba?

"Hmpf." El dios frunció el ceño. "No me había fijado que tienes pies de gato. ¿Siempre eres así de sigilosa?"

"Solo cuando quiero evitar gente." Comentó mientras caminaba mirando a las paredes, con una expresión que la hacía ver como un ser incapaz de romper un huevo. "Usted es un buen ejemplo." Hypnos se mordió el labio. Mejor hacía otra pregunta menos incómoda.

"¿Qué tal va el golpe, niña?" Preguntó Hypnos tras carraspear. Su hija lo miró incrédula y pestañeó un par de veces. Inconscientemente se llevó la mano al área afectada y se sobó el chichón.

"He tenido peores. No es nada."

"No me digas nada, te conozco." Hypnos se detuvo y se puso delante de ella. Estiró el brazo y le puso la mano detrás de la cabeza, buscando con sus dedos el área afectada. Phantasos se tensó por completo y con firme delicadeza apartó la mano de su padre. Hypnos sintió un nudo en las tripas, pero no le prestó atención de momento. El dios reanudó la marcha. "Espero que pronto te baje el chichón. Dejando eso de lado… No me has dicho qué te ocurre. Te noto más apagada que de costumbre."

"No pasa nada." Gruñó Phantasos, molesta por el gesto de Hypnos.

"¿No confías en mí, que soy tu padre?" Preguntó con algo de tristeza.

"Confío en usted, señor Hypnos." Respondió Phantasos con el ceño fruncido. "Pero con todo el debido respeto no me pasa nada que quisiera contarle."

"¿Piensas que no lo entendería?"

"Pienso que no tengo por qué decirle nada. Lo que pase conmigo no es de su incumbencia, solo soy el último sueño." Gruñó la diosa de evidente mal humor, lo que agrió bastante el ya voluble ánimo de Hypnos. ¿Esta mocosa qué se creía?

"¡Ya te pusiste dramática igual que tu madre!" Protestó molesto.

"Al menos ella me quiere como soy. Y por favor déjela fuera de esto."

"¡¿Insinúas que no te quiero, Phantasos?!"

"Oh, vaya." Dijo Phantasos con dulzura. "No sabía que me apreciaba un poco, siquiera."

Esto, por obvias razones, irritó bastante a Hypnos.

"¡Eres mi hija! Claro que te quiero ¿Qué esperabas?"

"¡¿Ahora se acuerda que soy su hija, señor Hypnos?!" Phantasos apretó los puños. "No le creo nada, lo único que usted ha querido desde que nací es que desaparezca de su vista, que ojalá me muera y…"

WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAM

La discusión estuvo a punto de escalar bastante. Phantasos llevaba días rencorosa por el asunto del golpe, y si bien por regla general trataba de respetar a Hypnos todo lo que podía, se sentía lo bastante pendenciera aquella mañana como para no querer perder la oportunidad de decirle exactamente a su padre qué sentía y en qué dimensión. Pero justo en ese momento sonó el cuerno de guerra de Caína y vino un estruendo tan fuerte que sacudió todo el castillo. Ni bien recuperaron el equilibrio, ambos dioses se abalanzaron sobre la ventana más cercana.

"¡¿Atacan Caína a esta hora?!"

"Malditos sean esos malparidos." Hypnos se dispuso a ir a brindar asistencia, pero antes que Phantasos se le escabullera, la sujetó por la mano. "Esta conversación no ha terminado, mocosa. Luego hablamos."

"Suerte con eso: a lo mejor consigo que me maten esta vez, señor Hypnos." Phantasos recuperó su mano.

No Te Atrevas A Decir Eso!" Exclamó Hypnos alarmado, tratando de sujetar de nuevo la mano de su hija. Phantasos le hizo el quite.

"Si me disculpa, señor, tengo que cerciorarme que le den esa buena noticia."

De buena gana Hypnos la habría vuelto a sujetar y dar una buena colleja (¿seguro?), pero una explosión sacudió aquella ala del castillo y los obligó a poner más atención. Un grupo de esqueletos y calaveras avanzaba sobre el jardín y ya podían verse los efectos de los ataques de Violate y Queen.

No, no era momento para discutir, ni de lejos. Ya luego arreglarían cuentas: primero debían encargarse de la basura.


Grecia. Región de Tesalia. Paso de las Termópilas.

3 de mayo. 11:20 horas.

Sí, se iban de excursión, con destino al monte Taigeto. No, no se iban a Australia. Ya habían visitado ese país unos pocos días después que hubieran decidido la idea y bastante bien que lo habían pasado. Pero Artemisa no solía quedarse quieta mucho tiempo: la diosa de la luna, la cacería, la naturaleza salvaje, patrona de las parturientas y matrona por excelencia, por más que Ilítia hirviera de envidia, adoraba salir de excursión, a explorar la salvaje naturaleza y sentirse refugiada en ella.

Sus ángeles la apañaban. Quizás la razón del porqué se llevaba tan bien con estos tres, era por la cercana complicidad y confianza que se tenían. Teseo, Odiseo y ni hablar de Touma, los tres eran capaces de sacarse los ojos y dar la vida por Artemisa, aunque los dos primeros fueran inmortales, pero al mismo tiempo… no le llevaban el amén en todo. No siempre estaban de acuerdo con la diosa y se lo hacían saber cuándo algo no les parecía.

En todo caso, de los tres Touma era el más crítico y el más hábil en convencerla, pero… allí donde cierto santo dorado hubiera aprovechado para manipular a la diosa de la cacería, como lo hizo con el dios del mar, Touma no abusaba de esa confianza.

Salud Kanon, en caso que hubieras estornudado.

Artemisa se había trenzado el cabello y dejó que la brisa soplara sobre su rostro. Sus ropas eran como las de cualquier excursionista. Se sentía poderosa en su elemento y cada vez más segura. Desde que Apolo irrumpiera en su cuarto noches atrás, la sensación de que era acechada no había disminuido, pero tampoco aumentado. Se había quedado al fondo de su corazón como un molesto zumbido. Con esta salida quería probar que era dueña de su destino y sus circunstancias, y que un miedo ridículo no le iba a impedir hacer lo que más le gustaba. ¿Querían ir por ella? Pues aquí estaba, a vista paciencia, sin esconderse. ¡Vengan a ver si se atrevían!

Touma había puesto cara de ocho metros cuando anunció la excursión.

"Este lugar no pierde su magia." Comentó de pronto la diosa. "Creo que me voy a detener un poco en las aguas termales. ¿Les parece buena idea?"

"Hmpf." Rezongó Touma de muy mal humor. "Iré a despejar el área."

"Eso. Vaya a despejar no más el área." Se burló Teseo. "Así la señorita se baña tranquila."

"Callado, Ricitos."

Touma se adelantó por el camino directo hacia las pozas de aguas termales, dispuesto a despejar la vía de cualquier curioso que pudiera estar metido allí. Nunca se sabía. Artemisa frunció el ceño con tristeza, intrigada por la actitud de su guardián. Bueno, ninguno estaba muy emocionado con el viaje. La advertencia de Apolo los tenía nerviosos, pero era Touma el que menos disimulaba.

"Iré con Touma, señorita, a ver si le bajo el mal genio. Odiseo se queda a cuidarla." Anunció Teseo con travesura.

"Vayan con cuidado." Le pidió Artemisa.

Odiseo rodó los ojos al cielo y se acercó a su señora, mientras caminaba a paso lento. La diosa estaba intrigada, pero asumía que tal sensación solo se debía a que todavía no se sacudía de encima la sensación de acecho. Para cuando llegaran al monte Taigeto, esperaba sentirse mejor.

"Ustedes están más aprensivos de lo normal, Odiseo."

"No está demás ser un poco más cautos. Nunca hay que subestimar los avisos de su señor hermano, después de todo."

"Apolo solo advirtió que podría estar en peligro. Con énfasis en podría."

"Usted misma se ha sentido acechada, no lo oculte." Odiseo se llevó las manos a la nuca. "Eso es suficiente para que nos preocupemos."

"Pero si los tengo conmigo, ¿qué mal podría pasarme?" Artemisa se encogió de hombros. "Además no soy como Athena. ¿Crees que me voy a dejar lastimar sin hacer nada? Tengo un arco y no temo usarlo."

"Está segura con nosotros, no le va a pasar nada. Pero uno se preocupa." Odiseo le sonrió muy paternal. "Nunca está demás adelantarse a los hechos." El ángel la miró con ternura. "Tampoco podemos mantenerla presa en el Olimpo, con lo que le gusta pasearse por su elemento."

"Sí… además…"

Artemisa se calló. La actitud de Touma no la tenía tranquila, su ángel traía mala cara desde que habían partido y no la dejaba sola mucho rato. Generalmente en las excursiones el ambiente entre los tres solía ser menos denso y Touma más alegre. Incluso sonreía más (sobre todo a ella, como si disfrutara viéndola feliz), cosa que en esta ocasión echaba de menos. Ella era señora de la naturaleza salvaje, pero se sentía algo perdida sin el apoyo de esas sonrisas casi furtivas de su ángel.

"Touma anda muy celoso hoy." Comentó Odiseo a la pasada.

"¿Celoso?"

"Usted lo está encelando un montón."

"¿Cómo puede ser eso posible? No he hecho nada que le haga sentir celos." Gruñó Artemisa poniendo las manos en las caderas. "¿Por qué estaría celoso por mi culpa?"

Artemisa se sonrojó un poco cuando hubo terminado de hablar, a lo que Odiseo simplemente le sonrió travieso. Solía hacerle preguntas trampa a la diosa cuyas respuestas solían dejarla en evidencia de que, cuando se trataba de Touma, no era diosa sino mujer. Hizo un mohín con los labios y le propinó un zape a su ángel. Obviamente, y como era normal, no comentaron al respecto.

"Más vale que abras los ojos, será mejor, y ayudes a cuidarme. Vamos, que Touma y Teseo ya se alejaron mucho."

A pisotones Artemisa caminó hacia las pozas termales que tenía en mente, en donde sus ángeles faltantes ya esperaban desde hacía un buen rato. No habían tenido que corretear a nadie, pero de todos modos se aseguraron de que la poza termal fuera lo más privada posible. Hasta habían establecido un perímetro prohibido incluso para ellos, para que Artemisa pudiera tomar su baño tranquila y como le gustaba.

"… Aunque podrías quedarte dentro del círculo y cerca de la señorita. Ya sabes, así tienes mejor capacidad de reacción en caso que algo la ataque."

"Estaremos los tres vigilando que no le pase nada. No es necesario que yo me acerque más que ustedes." Gruñó Touma. "¿Por qué no te quedas tú dentro?"

"Porque hervirías de celos y lo sabes." Respondió Teseo como si fuera lo más normal del mundo. Touma se sonrojó, pero fingió desdén. "No me niegues que prefieres ser tú el que vigila sus baños: ¡Nadie te culpa!" Le dijo con cierta insinuación en la voz que le hizo tener ideas raras.

"Ya basta, Teseo. No es divertido. La señorita Artemisa bien podría matarme a flechazos."

"No te matará, te quiere mucho. Tú la amas, se te nota."

"Es mi diosa. Por supuesto que la amo." Gruñó Touma.

"Como hombre que ama a una mujer." Siguió tentando Teseo, pero al ver que Touma lo estaba ignorando olímpicamente, prefirió cambiar su estrategia. "Cambia la cara, la has tenido agria todo el día y la señorita se dio cuenta."

"¿De qué hablas?"

"Que has estado con la regla todo el día. O eso parece. ¿Te tocó el café frío que estás de mal humor?"

"Hmpf. Estoy preocupado, eso es todo. Esta excursión no me tiene tranquilo."

"Al menos se lo dijiste a la señorita."

"Pero igual estamos aquí. ¡Será Porfiada! ¿No podíamos esperar un poco más? ¡¿Tenía que ser ahora la excursión?!"

"Te falló tu súper poder… o ella aplicó el suyo contigo." Comentó Teseo. "Creo que fue esa sonrisa que te puso cuando suplicó que cambiaras de opinión la que te desarmó. Y lo contenta que quedó cuando rezongaste que sí: En serio, eres un calzonazos."

"¡Hmpf!"

"Claro que a la señorita Artemisa se le está bajando la alegría con lo arisco que estás. En serio, Touma, una sonrisita que le des no te matará."

"¿De qué hablas, Teseo?"

"De que la señorita lo está pasando bien, sabes que le gusta salir." Explicó Teseo. "Consiéntela un poco, ¡sonríele! Eso la hará más feliz, te va a sonreír de vuelta, tú te vas a derretir de amor y sonreirás y el genio te va a mejorar… ¡Todos ganamos!"

Touma quiso enojarse, pero no pudo. Imaginó a Artemisa sonriéndole en ese momento y eso le dio un lindo latido de corazón. Se sintió un poco mal por agriarle el paseo a la diosa, más porque sabía cómo Artemisa disfrutaba de estar en su elemento. Cierto, podrían atacarla, pero para eso estaban los tres ahí. Para eso estaba él ahí: no iba a dejar que nada le pasara a la mujer que amaba.

Errr…

Sacudió la cabeza… mejor no pensaba en eso: un mortal no podía pensar en esos términos de las diosas, menos de una casta y virgen… el resultado de eso siempre era malo para los humanos. Prefería admirar a Artemisa en la distancia y no de cerca, aunque lo carcomiesen las ganas.

No. Ni siquiera podía dejar que sus colegas se hicieran ideas.

"Sí le sonrío a la señorita." Dijo Touma con calma. "Quiero que esté contenta, como todos." Añadió antes de fruncir el ceño. "No sé qué idea tienes, pero que te quede claro que amo a la señorita como la diosa que es, tanto como Odiseo o…"

"Lo que sientes por la señorita Artemisa no es el mismo cariño que le tenemos Odiseo y yo, no trates de engañarnos que somos bastante más viejos que tú, muchacho." Lo atajó Teseo. "Ella te corresponde, yo lo sé, lo veo cuando te mira y lo nerviosa que se pone… al mismo tiempo entiendo que no quieras actuar sobre eso, lo cual admiro. ¡Pero la tienes en la friendzone, desgraciado!"

"Entonces dejémoslo así." Gruñó Touma con más ganas.

"… que le sonrías no te matará. Y que le correspondas ese amor que te tiene…"

"¡NO! Le dará ideas. Ella es una diosa, yo un mortal. NO VOY a permitir que se rebaje por nada, menos por mí. No voy a dañar su reputación. Lo que yo sienta por ella es irrelevante si está condenado a hacerle daño. Dejémoslo como está."

"…"

"…"

"Sí que te dio fuerte. Estás bien enamorado."

"No lo niego. Pero no lo digas tan fuerte." Reclamó Touma rechinando los dientes y de muy mal humor. Se cruzó de brazos y le dio la espalda. Teseo suspiró y le dio unas palmaditas en la espalda.

"Por favor, una sonrisa. Una sola y la dejarás contenta." Insistió Teseo, considerando otra estrategia. "Te daré mi postre por todo un año si le sonríes." La idea era tentadora, pero Touma se la tomó con calma.

"La consientes mucho."

"Como si tú no lo hicieras. En serio, ¡¿Lechecita tibia con canela?! Aaaw. ¡Par de incautos, creen que no los hemos visto en la cocina en las noches!"

Touma se encendió como semáforo y, de la pena y rabia, se levantó para disimular su incomodidad. Justo en ese momento aparecieron Artemisa y Odiseo caminando por la senda. Como impulsado por un instinto extraño, el ángel sonrió de gusto: la diosa se veía preciosa, tanto que se le revolvieron las tripas y el corazón. Pero lo máximo fue cuando, al verlo a él, Artemisa cambió el ceño fruncido por la sonrisa más luminosa de este lado del mundo.

Era preciosa. Nada que hacer. Odiseo y Teseo tuvieron que disciplinarse para contener su emoción. Touma no se dio cuenta cuando estiró el brazo para ofrecérselo a la diosa y así ayudarla a dar los últimos pasos, ni como Artemisa con timidez estiró el suyo para aceptar la ayuda, sin romper el contacto visual en ningún momento.

Nunca se tocaron.

Una especie de bomba lacrimógena cayó justo al medio del grupo, inundándolo todo de un vapor blanquecino inodoro que les afectó casi en seguida. Fue como si les cerraran las vías respiratorias y les sacudieran la cabeza. Los cuatro por igual se sintieron muy ligeros y como si los brazos y piernas, estuvieran desconectados de sus cuerpos, podían mover sus extremidades, pero no obedecían del todo las órdenes de sus cerebros. Un agresivo y malévolo cosmo se derramó sobre ellos y, del susto, los tres ángeles reaccionaron como mejor pudieron. Rápidamente saltaron llevando a su diosa con ellos y se alejaron de donde había caído la bomba, cuidando de que el viento les favoreciera. Aterrizaron a unos veinte metros y encendiendo cosmo, rodearon a la diosa dándole la espalda, para no perderse detalle de lo que se les pudiera venir encima, tratando de despabilar lo más pronto posible.

¡Era como si les hubieran arrancado de golpe toda fuerza! No coordinaban bien, sus sentidos estaban abrumados y tuvieron que hacer esfuerzos por dominarse. Artemisa, con una picazón impresionante en la garganta y tratando de sofocarla, no se quedó indiferente, invocando su arco en caso que lo necesitara. La naturaleza parecía hacer cambiado, se notaba en tensión y gris; las sombras se alargaron en el suelo, y un olor fétido se levantó al tiempo que esqueletos surgían del suelo, depredadores y peligrosos. Una neblina poco natural descendió sobre ellos, cortándoles mucha visibilidad.

"Esqueletos de Xibalbá. COFCOFcof" Gruñó Artemisa apenas. La diosa se sujetó el pecho. "El tío Hades ha estado teniendo problemas con ellos. ¡Atentos todos! Cofcofcof… COFCOFCOF." La diosa se sujetó la garganta. No pudo seguir hablando, o sostener bien el arco: la inesperada tos pareció rasgarle la tráquea y no se detenía. Incluso vomitó un poco, lo que le provocó un mareo tal que la hizo perder fuerza. Solo Touma pareció percatarse, y la sujetó de un brazo.

"Hay que romper primero sus mandíbulas antes de pulverizarlos." Comentó Odiseo en susurros, parpadeando muy rápido en un afán por enfocar mejor. "O eso siempre advierten los espectros a la cosmonet."

"¿Tú desde cuándo tan atento a la cosmonet del Inframundo?" Gruñó Teseo, sacudiendo la cabeza, tratando de fijar el mundo.

"Desde que Lune de Balrog me debe dinero."

"Caballeros, concentrados." Gruñó Touma, sujetando a Artemisa contra sí mismo, quien no paraba de toser. Un hilillo de sangre le salía desde la nariz.

"Jejejejeje… nos encontramos una conejita…"

PAAAAF.

Una maza se dejó caer sobre el pecho de Odiseo y lo apartó de un golpe, pero lejos de neutralizarlo, lo enfureció. El ángel se sujetó del arma y contratacó: Sin poder ver a su enemigo a causa de la neblina y sus disminuidos sentidos, lanzó golpes de energía a ciegas, al tiempo que unos quince esqueletos se le echaron encima y amenazaron con sofocarlo. La armadura lo había protegido del mazazo, pero le costaba respirar. Dos veces le derribaron al suelo, pero se levantaba cada vez y muy enojado. Su problema era que, por cada vez que rompía el hueso de un enemigo, duplicaba su problema y en más de una ocasión algún esqueleto le atacó con los alucinógenos de siempre. Lo mismo le pasó a los otros dos ángeles, como si buscaran debilitarlos a propósito.

Pero Odiseo no se iba a dejar vencer. Y aunque veía extraño, no se arredró. Dos veces lanzó su técnica y en ambas ocasiones, solo agravó su situación, pero pronto descubrió que si usaba toda su fuerza, podía pulverizar a los esqueletos más rápido. Su problema era que estaba incapacitado de atacar con toda su fuerza debido a la acción de esos gases narcóticos.

"TE ARRANCARÉ LAS COSTILLAS."

Al mismo tiempo que Odiseo tenía problemas para controlar a la horda de esqueletos que se le vino encima, a duras penas Touma y Teseo habían evacuado en área con Artemisa a cuestas, pero ellos también tenían problemas. Los esqueletos les atacaban en oleadas y era evidente que querían separarles de la diosa, pero no lo conseguían. Las técnicas consecutivas de Touma y Teseo los mantenían a raya, pero…

"CofCofcof… ¡Hay que salir de aquí! COFCOFCOFCOF." Apenas pudo articular Artemisa. Para colmo la diosa tenía una fuerte reacción alérgica y no podía parar de toser. Intentó encender su cosmo un par de veces, pero… "¡COFCOFCOF!" Se largaba a toser. Y con cada tos sentía que se debilitaba cada vez más y su cosmo parecía evaporarse. Eso la asustó un montón. "Traigan COFCOFcof A OdisecofCOFCOFCOFCOF…"

"Estas cosas nos intentan separar." Teseo reventó un cráneo y lanzó su técnica contra el grupo. "¡Señorita Artemisa!"

"COFCOFCOFCOF…"

"¡Touma! ¡Llévate a la diosa de aquí!"

"¡¿QUÉ CREES QUE INTENTO?!"

No podían ver bien, sino a medias, pero eso no les impidió atestiguar cuando Odiseo cayó cerca de ellos, como impulsado por una gran fuerza. Una gran maza se levantó en el aire y descendió a toda velocidad sobre él dispuesto a reventarle la caja torácica. Artemisa, en un solo segundo y aguantando con toda su terquedad, logró elevar su cosmo unos segundos y lanzar una flecha a ciegas.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!" Un grito gutural y estruendoso fue el único indicativo que tuvieron de que la diosa había dado en el blanco.

Esto le dio oportunidad a Odiseo de salir de allí. Estaba maltrecho, pero seguía con ánimos. Tenía los ojos rojos y la cara llena de sangre.

"¡ODIcofcofcofcCOFCOFCOFCOF!"

La diosa casi vomitó y tosió sangre, aunque por momentos estuvo convencida de haber tosido además un pulmón a juzgar por cómo le había dolido. Perpleja y aun con la adrenalina bombeando por las venas, Artemisa se detuvo el tiempo suficiente para observarse las manos y ver la sangre que había expulsado. ¿Esto cómo era posible? Odiseo le tomó las manos.

"¡Señorita!"

"Tenemos que salir de aquí."

Los tres ángeles combinaron sus técnicas y pudieron abrir una brecha. No perdieron oportunidad y ayudando a Artemisa, quien de pronto había palidecido una enormidad y no se podía sostener en pie, comenzaron a escapar. Sin embargo una sombra les cortó camino… Patán emergió por entre las grietas de una pared de roca, trágico y terrible, con esa aura de maldad que hacía que hasta el más valiente quisiera refugiarse bajo las faldas de su madre. Su cosmo era asqueroso…

"Cofcofcof, No lo miren COF, a los ojos… eso es una deidad demoniaca… cofcofcof…"

"¿Dónde creen que van con la conejita?"

Los ángeles no respondieron. El señor de Xibalbá se rió a carcajadas y, mientras inflamaba su cosmo, blandió su mazo sobre el grupo. Touma entonces tomó a Artemisa en brazos y huyó en la dirección contraria, forzando en su sistema toda la lucidez que su porfiadura le permitía. Teseo y Odiseo cubrieron su retirada, recibieron de lleno todo el golpe del mazo, pero inflamaron sus cosmos y atacaron decididos a Patán, quien parecía estar jugando con ellos, todo con el afán de darle tiempo a Touma para que escapase.

"¡¿Es Este el Poder de los Guardianes de Artemisa?! JAJAJAJAJAJAJAJA. ¿Qué se siente no poder rendir a tope?"

"Calla, Maldito."

Odiseo y Teseo no quisieron intercambiar miradas. Sabían a qué se refería Patán, ambos se sentían extraño, ¿cómo no, si estaban drogados?, pero aunque se partiera el planeta en tres partes distintas, no dejarían de luchar. Tenían que detener a este señor de Xibalbá y darle todo el tiempo que pudieran a Touma, quien huía con la diosa.

"¡CÁLLENME GUSANOS!"

El estallido y choque de las técnicas de combate opuestas sacudió la geografía. Touma tuvo que buscar refugio y no le quedó de otra más que aplastar a Artemisa contra una pared con su cuerpo cuando una explosión cercana lanzó escombros por todos lados. La diosa estaba muy débil, sus rodillas se negaban a sostenerla, su cosmo estaba muy reducido y, al no poder respirar bien por tanta tos, estaba mareada y hasta le lagrimeaban los ojos. Se dejó proteger por Touma, incluso abrazándose a él como podía. Hasta las manos le fallaban. Mientras el pelirrojo la cubría con su cuerpo, Artemisa pudo ver cómo Patán hacía lo que quería con sus ángeles, quienes apenas eran oponentes dignos, pero no por eso se rendían. Eso la hizo exclamar de angustia, por lo que Touma le desvió la cabeza de manera que solo pudiera verlo a él.

"Ellos son fuertes, Artemisa, no puedes menospreciar su sacrificio."

"CofcofCOF, ¡Pero estánCOFCOF en desventaja! ¡Nos drogaroncofcofCOFCOF a los cuatro! COFCOFCOF… ARGH." Artemisa se sujetó la garganta, visiblemente adolorida. Un hilillo de sangre le salía por la comisura de los labios y por la nariz. "Los van a…"

Touma sujetó a Artemisa por el mentón, limpiando algo de la sangre con uno de sus pulgares. Estaba muy cerca de ella. De pronto la diosa estuvo demasiado consciente del brazo y el cuerpo que la arrinconaban contra la pared y pudo ver a Touma a los ojos. Sus narices casi se rozaban y el corazón casi se le desbocó cuando el ángel apoyó su frente contra la de ella.

Seguramente eran las drogas, ¿pero a quién le importa ese detalle?

"No los van a matar. Son inmortales, y nos están dando una oportunidad. Nos vamos de aquí."

Artemisa se quedó con la sensación de que Touma había estado a menos de una fibra de querer besarla, y sobra decir que se quedó con todas las ganas acumuladas en el pecho cuando decidió separarse de ella. Le tomó la mano y comenzó a llevársela de allí, tratando de huir de la cruenta pelea.

No habían avanzado tanto cuando, en un sólo segundo, Touma hizo un giro y empujó a Artemisa a un lado, a unos matorrales, instándola a huir.

"¡CORRE! ARRRGH…"

"¡TOUMA!"

Una espada se le clavó en la espalda al ángel y lo atravesó de lado a lado, apareciendo la punta de la hoja casi por el esternón, evitando por muy poco su corazón. Casi se le desorbitaron los ojos de dolor y desesperación. Y así como apareció el metal por su pecho, con un ruido enfermizo (squissssh) desapareció. Un río de sangre comenzó a salir por su boca, y su rostro evidenciaba la sorpresa y el dolor, pero Touma no se llevó las manos al pecho, sino que hizo acopio de su fuerza y cosmo y lanzó un ataque hacia su espalda, que Quicxic evadió con demasiada facilidad. El señor de Xibalbá, riéndose entre dientes, tomó a Touma por los cabellos y tras azotarlo contra la pared de roca, lo lanzó en el aire, mientras un reguero de sangre parecía lloverles encima. El ángel cayó de cara segundos más tarde, que se hicieron eternos y no se movió.

Artemisa no gritó, pero en su fuero interno chillaba de horror. La diosa, mal como se sentía, drogada y sintiendo que se le quemaba la garganta, tuvo la suficiente elegancia como para erguirse como la deidad que era, reprimiendo las ganas de correr hacia su amado pelirrojo, quien yacía en un charco de su propia sangre no a mucha distancia. Las ganas de toser casi la superaron cuando encendió su cosmo, casi desesperada de dolor.

"Me las pagarás." Le siseó peligrosa al señor de Xibalbá.

Artemisa le atacó con su arco, cosa que no le resultó nada fácil, pero no dio en el blanco. Quicxic se desvaneció en el aire y antes que se diera cuenta, reapareció tras Artemisa, a quien sujetó con ambos brazos, restringiendo sus movimientos con demasiada facilidad antes que la diosa pudiera esquivarlo. Aun así se sacudió con ímpetu, más cuando notó que la forma en que Quicxic la sujetaba y tironeaba de su ropa, daba a entender que sus intenciones no eran ni decentes, ni nobles. Se estremeció de miedo: no estaba en el uso de sus facultades, estaba mareada y apenas podía usar su cosmo. Sus pulmones parecían arder por la tos reprimida. Estaba indefensa.

"¡SUELTAME INFELIZ! COFCOF…"

"Jejejejejeje, ¡¿Y tú qué vas a hacer, querida conejita?!"

"¡QUE ME SUELTES!"

De un brusco movimiento Quicxic la lanzó contra el suelo para atontarla, cosa que logró. Artemisa cayó de bruces e intentó ponerse de pie, escapar aunque fuera arrastrándose, mientras trataba de contactar a la cosmonet (que le parecía vedada), en busca de ayuda. Pero de pronto tuvo el peso de Quicxic encima, sujetando sus manos contra su espalda (las amarró con algo) e impidiendo con su propio peso que se moviera. Por instinto la diosa juntó las piernas y trató de esconder el rostro. Chilló y pataleó con toda su reducida fuerza cuando sintió la lengua de la maligna deidad sobre su mejilla, que le mordisqueaban de paso la oreja y las manos que le tironeaban la ropa.

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!"

"Calma… ¡Solo haré de ti una mujer, conejita!"

Entonces le puso un trapo húmedo sobre la boca y nariz, y aunque intentó resistirse con toda su fuerza, por miedo a lo que pudiera pasarle estando inconsciente…

… pasaron apenas unos segundos antes de irse a negro.

Continuará.

Por
Misao –CG


Próximo Capítulo: Quien Sabe Donde

Ni bien se dieron cuenta que las heridas de los ángeles sobrepasaban sus habilidades, Athena llamó a Apolo, quien llegó en el acto, y al enterarse que su hermana había sido raptada, montó en cólera. Por momentos quiso destruir a los ángeles por haber fallado la única misión que tenían…


Nota Mental: Teman por Artemisa y sus angelitos, que este es uno de los motivos por el cuál la diosa me detestó bastante. Los planes de los Señores de Xibalbá siguen su curso, o más bien el plan B, que siguen buscando las cabezas y causando estragos en el Inframundo. Hades no es una deidad feliz en lo más mínimo. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡GRACIAS POR LEER!


Minos es divertido de escribir, Yamid. Es un maldito muy simpático, pero no me gustaría verlo enojado conmigo, que eso de psicópata residente se lo ha ganado a pulso. Sobre la venganza de Hypnos… solo diré una palabra: INSOMNIO. A los golpes Aiacos y Violate van a tener que aceptarse no más. A los golpes. En todo caso, Aiacos todavía tiene que meter la pata una vez más. ¡GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO!

Minos y Lune en traje de baño vale la pena en toda circunstancia, Nice, pero lo que me dices explicaría el resfrío que tienen los dos. Imagina no más como están, es como si se estuvieran muriendo. Y como representante del gremio de hermanas menores, defiendo y digo que a las hermanas mayores se las escucha solo de vez en cuando. Violate al menos reconoció lo que siente, falta Aiacos… y desde ya te digo que el pobre tiene que meter las patas una vez más. Al menos el juez tiene ganas de hacer las paces, aunque no sabe ni por donde comenzar. Sobre Hypnos… bueno. Al menos admitir y reconocer tanta muerte, aunque fue un trance bastante doloroso, le va a ayudar a salir adelante. Ese lastre que simplemente se negaba a reconocer le hizo mucho daño a él y a su familia: espero que ahora sepa salir adelante, o al menos a cerrar esas heridas. Thanatos por su parte dice que él mismo irá a buscar los bocadillos, porque desconfía que lleguen a sus manos si los mandas. ¡GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO!


BRÚJULA CULTURAL

Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda. En todos los capítulos aparecerá el apartado de los Señores de Xibalbá.

Hypnos y Pasitea: Hypnos, durante una de sus visitas al Olimpo, conoció a Pasitea (también llamada Aglaya) mientras jugaba con sus hermanas. Era la más joven de las gracias, o cárites. Se enamoró perdidamente de ella, pero como era demasiado tímido, ni siquiera se le podía acercar sin tartamudear. Así que se autorecluyó en la friendzone y se dedicaba a observar de lejos a la muchacha, cada vez más enamorado. Pero Pasitea ni sabía que el dios existía, así que seguía su vida. Entonces estalló la guerra de Troya, en donde Zeus prohibió a los dioses que interfirieran. A Hera le picaban las manos por intervenir a favor de los aqueos, pero mientras Zeus estuviera pendiente, no podría hacer nada. Fue cuando se dio cuenta que Hypnos suspiraba más de la cuenta por la chica, por lo que vio su oportunidad. Hera prometió a Hypnos la mano de Pasitea si le ayudaba a dormir a Zeus. Aunque le tenía TERROR a Zeus, Hypnos decidió que grandes riesgos, grandes ganancias, así que aceptó el trato y durmió al dios, dándole la oportunidad a Hera y a los demás dioses de intervenir a gusto en la guerra. Cuando Zeus se despertó y notó la treta, montó en cólera e iracundo hubiera fulminado a Hypnos en el acto si no hubiera intervenido su madre Nix, una de las diosas primordiales, a quien Zeus temía. Por respeto a ella, Hypnos salvó el cuello y Hera cumplió su palabra, propiciando el matrimonio del dios del sueño con la más joven de las cárites. Creo que se conocieron unos momentos antes de la boda. ._.

Monte Taigeto: (en griego Ταΰγετος, Taýgetos) Se ubica en una cordillera del Peloponeso, al sur de Grecia. Se extiende aproximadamente 100 km al norte del extremo sur de Cabo Matapan en la península de Mani y se eleva a unos 2.410 m. hacia el Hagios Ilias (Monte San Elías o Prophitis Elias). Es llamada así por la pléyade Táigete de la mitología griega. Fue utilizado por los espartanos para la ejecución de los recién nacidos con defectos físicos y de los delincuentes. Desde la época bizantina hasta el siglo XIX, la montaña fue conocida como Pentedaktylos (griego 'cinco dedos'). La cordillera comprende las prefecturas de Arcadia, Laconia y Mesenia.

El valle del río Eurotas se extiende hacia el este, mientras que el Mar Jónico se encuentra al sur y al oeste y hacia el norte se abren el Golfo de Kalamata o Golfo de Mesenia y la región de Arcadia. Desde la ladera oriental se puede divisar casi todo el valle del Eurotas, la cordillera del Parnón y la mitad de Laconia. Los panoramas desde las vertientes occidentales incluyen Kalamata y la mitad oriental de Mesenia. La mayoría de la parte suroeste de Arcadia se puede ver también. La parte central de la cordillera se denomina Skoteini Plevra, que significa el lado oscuro, porque los pueblos que se encuentran en el Taigeto no reciben gran cantidad de Sol, especialmente en las horas de la mañana y antes del anochecer. Gran parte de la zona es boscosa. Las zonas altas están deforestadas y cuentan con pastizales, prados y flores. La zona recibe sol durante la tarde, siendo la superficie insolada de aproximadamente cuatro a cinco km y la anchura de cerca de 1 km.

SEÑORES DE XIBALBÁ: También llamados ajawab, son los que rigen en el inframundo en la mitología maya, y son de carácter maligno. El camino hacia Xibalbá estaba plagado de peligros; escarpado, espinoso y por completo prohibido para los extraños. Son como siguen:

1. Hun–Camé y Vucub–Camé: Son los gobernantes, los jueces supremos y encargados de señalar sus funciones al resto.

2. Cuchumaquic y Xiquiripat eran los encargados de causar derrames de sangre a los seres humanos.

3. Ahalganá y Ahalpuh tenían como tarea hinchar a los hombres, hacer que las piernas le supuraran y teñirles de amarillo el rostro, a este último padecimiento se le conocía como chuganal.

4. Chamiaholom y Chamiabac eran los alguaciles de Xibalbá y ostentaban como señal de su cargo una vara de hueso; su ocupación consistía en adelgazar a la gente, hasta que no quedaba de ella más que huesos.

5. Ahaltocob y Ahalmez tenían como oficio ocasionar desgracias a los hombres que se dirigían hacia su hogar.

6. Quicxic y Patán eran los responsables de causar la muerte a los que andaban por los caminos, este tipo de fallecimientos se reconocían con facilidad ya que el lugar estaba lleno de la sangre que había vomitado el desafortunado, tras serles estrujados pecho y garganta por estos señores.