Minos recibe dos buenas noticias que comparte con Violate sin dudarlo. Aiacos tiene una imaginación muy vívida y ésta lo hace sufrir como nunca. Phantasos y Artemisa siguen sin dar luces, o al menos no muchas y Hades y Perséfone piden una asistencia técnica a la diosa Afrodita, a ver como manejan los líos amorosos de sus espectros. ¡En la guerra y el amor todo se vale!


¡HOLA A TODOS! A estas alturas, en el Santuario de Athena, los eventos del fic Nec Spe, Nec Metu se están desarrollando. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Este es un fic oscuro, por eso la clasificación que le doy, aun así los dioses y espectros del Inframundo no dejan de meter las patas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon (sí, hubo cambio de año, recuerden). O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA.

Clasificación M, porque cada tanto, por culpa casi exclusiva de Minos de Griffin, y ocasionalmente de Hades, hay lenguaje y algunas situaciones sugestivas. Del mismo modo, hay escenas de violencia.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo. ¡No intenten nada de esto en casa!


Capítulo 12: Muy Malos Entendidos

Giudecca. Arena de entrenamiento.

5 de mayo. 11:30 horas.

El único que parecía disfrutar de los entrenamientos era Kagaho de Bennu. Al menos el único que salía contento de los mismos. Había algo en el acto de entrenar que le liberaba endorfinas en cantidades insanas al torrente sanguíneo. Los demás espectros que ahora formaban parte de la escolta de Perséfone no estaban tan emocionados: Violate era brutal y constantemente les estaba exigiendo que mejoraran sus habilidades. Siendo honestos, la dama espectral no estaba haciendo nada que no hubiera hecho cuando estaba a cargo de entrenar las tropas de Antenora, pero bueno, era evidente que estos espectros no habían tenido un régimen tan estricto.

"JAJAJAJAJA. No te pudieron haber dado mejor puesto. Aunque si sigues así, te quedarás sin espectros que mandar."

"Los reemplazaría en seguida. Ya hay un par que tengo ganas de sacar a patadas: retrasan todo el progreso de la escolta." Bufó Violate de mal humor. Se cruzó de brazos y se apoyó en la gradas.

Justamente había terminado el entrenamiento esa mañana. Violate ya se habría ido a cambiar de no ser por Minos, quien apareció en el último momento con el mejor humor del mundo. Cierto, Ptolomea estaba a medio derruir, sus tropas bastante afectadas, había sufrido bajas sensibles un par de días antes y todo, pero estaba muy contento pues había recibido buenas noticias. Tanto que no pudo evitar ir primero con Violate a contárselas.

En serio, parecía cachorrito psicópata pateado, pero ganador, de lo contento que estaba.

"Si fueras Cerberos, estarías moviendo la cola."

"¡Claro que sí! Verás, recibí las dos mejores noticias que un hombre pueda…"

"¿Y porqué me las cuentas a mi primero? ¿No deberías molestar a los demás jueces?"

"Lo que tú quieres es que te cuente como está Aiacos, picarona." Se burló Minos, aunque solo en ánimo travieso. El juez la abrazó, lo que solo le hizo acreedor de un codazo en el mentón.

"¡Ya suelta, camote! ¿No tienes nada mejor que hacer?"

"¿Cómo decirte lo mucho que te extraña Aiacos? En serio Violetita, deberías ir a aliviar sus penas, y quizás obedecer al señor Hades en cuanto a los revolcones: los dos bajarían el mal humor."

"¡Minos Eskejesta de Griffin!"

"Uuuuh, nombre completo… Encima lo pronunciaste mal. Repite después de mi: Skjeggestad." Intentó burlarse Minos, pero la expresión de Violate lo dijo todo. Incluso la chica se cruzó de brazos. "Ya, no te pongas así, Violetita."

"Repite después de mi: Violate." Gruñó la espectro, bufando de nuevo. "Argh. No voy a seguirte el juego. Ya, larga. ¿Qué es eso tan importante que prefieres contarme a mi primero?"

La cara de Minos se iluminó de alegría, una tan grande que hasta parecía ser una persona tierna, y no el psicópata favorito del Inframundo. A Violate casi le dio ternura, cosa que expresó frunciendo aún más el ceño. Ya luego vomitaría un arcoíris.

"Encontré a mi hermanita menor. Tengo que confirmarlo, por lo que no te voy a decir su nombre todavía, pero es ella, estoy seguro. ¡Mira!" Minos sacó una fotografía del interior de su sapuri, a la altura de su corazón. Se quedó mirando a Violate con una gran sonrisa.

"¡Por Hades y todos sus espectros!" Exclamó Violate al ver la foto. La mujer que salía debía tener más o menos su misma altura, y veía muy atlética. Era evidente que tanto Minos como la chica eran hijos de madres distintas, pero los ojos eran paternos, sin duda. "¡Increíble! Tienen la misma mirada, son calcados. ¿Ya sabe que la estabas buscando? ¿Cuándo irás a decirle?"

"Creo que en unas semanas más, dependiendo de cómo se den aquí las cosas. Tengo que coordinar bien todo y estudiarla un poco antes de dejarme caer y decirle que soy su hermano mayor… además está el otro asunto."

"Acosador… te va a poner una orden de restricción." Violate le devolvió la foto y le dio un golpe en el brazo a manera de apoyo. "¿Qué otro asunto?"

Si Minos ya había puesto una sonrisa luminosa, ahora sí que dejó escapar alegría por todos los poros. Incluso se le humedecieron los ojos de contento. Violate levantó ambas cejas: ¿qué clase de noticia podía alterar de felicidad de este modo a un juez de Hades? Sobre todo al más fuerte y psicópata de todos. Minos volvió a introducir su mano al interior de su sapuri, del mismo lugar de donde extrajo la foto de su hermana, pero antes de pasársela… le dio un beso, acariciando la imagen. Se la entregó como si fuera cristal muy delicado.

Ni bien lo vio, Violate supo porqué.

"¡Minos!" Exclamó sorprendida, parpadeando. La espectro se puso de pie y se alejó unos pasos, alejando la imagen con la mano y volviendo a acercarla, como para asegurarse que era real, y sin esconderla. Cualquiera que hubiera prestado un poco de atención a lo que estaba viendo Violate en ese momento se habría dado cuenta de la naturaleza de la imagen sin mayor esfuerzo. La sonrisa que le puso Minos hasta parecía que le iba a cortar la cara en dos. "¡¿Es esto verdad?!"

"No se miente con algo así. Min kjære engel me pasó esa ecografía hoy…" Minos se puso de pie y dio un par de zancadas hasta ella. "¡Voy a Ser Papá!" Violate le dio un gran abrazo antes de volver a concentrar la mirada en la eco.

Como de fondo escucharon que alguien había caído de las gradas hacia fuera y no por las escaleras, sino por la pared hacia afuera. Al no escuchar sonidos más graves que los de un espectro dándose un buen tortazo contra el suelo, ni siquiera miraron en dirección del ruido. Además el espectro ni gritó, así que grave no debió haber sido.

"¡Grandísimo Imbécil! No puedo creer que Ingrid haya permitido que te reprodujeras. ¡Mira esto! ¿Cuánto tienen?" Violate le dio un coqueto codazo. "¿Ahora sí que vas a sentar cabeza, grandulón?"

"Oye, min kjære engel debería sentirse honrada. ¡Como amo a esa mujer!" Minos tomó la eco en sus manos y la observó embelesado. "Mi peque crece fuerte, tiene ocho semanas. ¡Ya tiene bracitos y todo! ¿Los ves?" Minos volvió a parpadear para quitarse la humedad extra de los ojos. "Con Ingrid nos casamos en agosto."

"¿Ya sabe que eres un juez de Hades?"

"No todavía. Pero se lo debo decir."

"¿Por qué no se lo has dicho todavía?" Violate frunció el ceño. "Din kjære engel es una princesa mimada, pero no le puedes ocultar esto: debe saber quien es el padre de su peque."

Por momentos, Minos pareció un niño pequeño y travieso recién regañado, pero Violate se quedó tranquila, pues supo que el juez pretendía decir las cosas y sentar cabeza. Volvió a darle un abrazo, quizás más sentido y largo.

"Guarda eso donde no se te pierda. Yo me largo a las duchas: aprovecha para avisarle a los demás en todo caso."

"¿Puedo ir contigo a las duchas?" Minos preguntó burlón. Violate le asestó un rodillazo en el abdomen sin previa advertencia, que lo dejó doblado en el suelo. "¡OOOOMPH!"

"No." Y sin decir más, Violate se alejó a paso calmo.

"¡Te lo dejo pasar no más porque estoy muy contento!" Exclamó Minos ni bien hubo recuperado el aliento. Como la espectro no le respondiese sino con una grosería a la distancia, el juez de Griffin decidió marcharse.

Quizás debamos retroceder unos momentos, para ver qué fue lo que le pasó al espectro que cayó por las gradas hacia fuera, y también su identidad. Aiacos, quien afortunadamente no estaba con Benito en esos momentos, seguía en el suelo mirando al cielo y azul de espanto. Acababa de ver algo que le había arrancado el alma del cuerpo y todavía no se recuperaba del susto.

Como era usual en él los últimos meses, se había levantado agotado. Para colmo Benito había tenido una mala noche y se la pasó llorando, incluso llegando a engañarlo, pues por momentos el juez pensó que estaba afiebrado, por lo que podrán suponer que Aiacos no había pasado la mejor de las nochesPor supuesto que se la pasó maldiciendo su suerte y a su ala derecha por no ayudarlo cuando más lo necesitaba, pero cada vez que se acordaba que él mismo la había alejado, se le pasaba. ¡Y para colmo resultaba que ahora era muy amiga del insufrible de Minos! En serio, ¿qué chiste tenía el albino maldito?

Como fuese, ya era suficiente, necesitaba volver a conversar con Violate, hacer las paces con ella, recuperarla de algún modo, pero se había encontrado con una escena que sin duda le puso los pelos de punta. Es que no podía creer lo que había visto. Minos y Violate celebraban una ecografía. ¡Sí! Una ecografía.

Le Gasp –

Esa mañana, tras dejar a Benito a buen recaudo, y tras su propio entrenamiento, había partido en busca de su ala derecha, decidido a pedirle perdón por todas y cada una de las metidas de pata y por haberla ofendido. Incluso se había duchado, puesto perfume y estaba fresco como lechuga. Había caminado toda la distancia entre Antenora hasta la arena de entrenamiento de Giudecca, donde sabía que pasaba las mañanas junto a la escolta, asustado como no tienen idea, pero dispuesto a enfrentar el desafío. Escaló hasta lo más alto de las graderías y comenzó a caminar por el borde de la pared. A medida que se acercaba, notó que Violate estaba conversando con Minos, dándose abracitos y arrumacos. La escena lo puso un poco de mal humor, pero siguió avanzando con elegancia, pero mientras pensaba en como espantar a su colega y verse épico al mismo tiempo (en serio, ¿desde cuando era tan amigui con Violate? ¿No que Queen y Faraón eran las amiguis de su ala derecha?). En ese momento Violate se puso de pie y se alejó unos pasos, como celebrando una buena noticia, estirando delante de sí un papel en el que desafortunadamente fijó la mirada y supo en seguida su naturaleza.

¡Era una ecografía!


Flashback

"Porque NUNCA serás madre, no sirves para eso y si puedo evitarlo, NO SERÁS MADRE de Benito. Merece algo mejor que tú. Si quieres un hijo, consigue el tuyo, si es que si es que puedes convencer a alguna escoria de mala muerte."

La respuesta que Violate tenía preparada murió en su garganta. Como que un pedacito de su corazón se quebró… también en el corazón del juez. Algo del fuego de sus ojitos se apagó.

"Soy toda suya, siempre seré su apoyo…"

"Me lo has dicho seguido." Gruñó el juez, tratando de calmar su corazón.

"… pero eso me lastimó. Sí puedo ser la mamá de alguien, y creo que podría hacerlo bien. No soy ninguna inútil."

Fin del Flashback


Violate se había embarazado. ¡LE HABÍA HECHO CASO! Pero… pero… ¿Cómo podía tener tan mal gusto y tan poco criterio como para dejar que Minos se reprodujera? ¿Tenía que elegir al juez de Griffin? ¿Acaso él estaba pintado en la pared?

¿Es que nada le salía bien? De la impresión que se llevó, perdió el equilibrio y cayó por el borde de la pared, fuera de las gradas y directo hasta el fondo. Aunque casi se mató, ni gritar pudo del pasmo y ahí quedó, en el suelo, mirando al cielo, azul y con frío.

¿Por qué?

Cerró los ojos con fuerza. Mejor se olvidaba de Violate, ya estaba en la categoría de intocable. Ya no tendría ala derecha. No le iba a dar el lujo de asumir que la echaba de menos. No, para nada. No la necesitaba: no era el único espectro a su servicio y todos los demás estaban perfectamente capacitados para cumplir las misiones que les encomendaba. Tenía que olvidarla: ya antes había manejado espectros sin su ayuda, ahora no sería diferente. Mejor se ponía de pie, se olvidaba del asunto y se iba a patrullar.

Se le escaparon varios pucheros, como que no se sentía bien.

Con el dolor de sus huesos lo hizo, se sacudió y sintiendo como ácido en el pecho se alejó en dirección del perímetro. ¡Claro! A lo que se veía rebajado: a hacer guardia como un simple espectro. Porque sus tropas eran unas inútiles que no sabían hacer nada bien. En serio, ¿tan difícil era recorrer un maldito perímetro y expulsar a los intrusos? Se supone que podían hacerlo, era parte de su entrenamiento básico, le constaba que Violate les había corrido cuerda, ¿por qué no eran capaces de hacer algo bien? Deberían estar mejor entrenados.

Estaba mareado.

Se detuvo unos instantes y miró hacia la arena… ¿Tanto había dependido de que Violate haría un buen trabajo que él ni se fijaba como los entrenaba? Suspiró con tristeza: por supuesto que su flor carmesí hacía un buen trabajo. Sabía como pensaba, él mismo la había entrenado. ¡Cómo extrañaba entrenar con Violate!

¡¿Y POR QUÉ CARAJOS PENSABA TANTO EN ELLA?! Ni cuando estaba bajo su mando le daba tanta importancia. Solo era su ala derecha, su fiel apoyo y con ella ahí de nada tenía que preocuparse, la tipa sabía hacer su trabajo y lo irritante de eso es que lo convirtió a él en un jefe flojo, que nunca tuvo necesidad de supervisar que tan bien o mal estaban los espectros a su cargo. Y ahora que la muy maldita se había ido a servir en la guardia personal de la señora Perséfone, dejándolo en un estado de desamparo lamentable y hasta huérfano de compañero.

¡ERA SU CULPA!

A menos que le pidiera a Radamanthys o a Minos que entrenasen con él, o quizás a algunas de las estrellas celestes, como el espectro de Bennu, todo era demasiado fácil y no había nada de desafío. Incluso estaba cayendo tan bajo como considerar la idea de pedirle a algún santo dorado por un combate. ¡Obvio que sus espectros entrenaban con él! Por supuesto que barría el suelo con todos y, aunque había nobles excepciones, los combates no duraban más de veinte minutos como mucho. Eran pocos los que no estaban atacados de terror cuando les tocaba enfrentarlo, y menos aún los que lograban resistir su ritmo. Obviamente ninguno osaba intentar ganarle, pues él era el jefe, un Juez de Hades.

Solo Violate lo veía como un igual y ambos se empujaban a mejorar sus técnicas. No se subestimaban ni sobreestimaban. Era un respeto tan fino que daba como resultado combates entretenidos, desafiantes, poderosos y letales. Su flor carmesí era su igual, su compañera...

... Y él un cursi sensibloide de tercera que la extrañaba. Él y Benito, pues su niño la extrañaba horrores y se daba cuenta de eso.

Cerró los ojos y volvió a ver ese beso que le dio a Minos en el corredor a la salida del despacho de Hades, sintiendo como su sangre volvía a hervir de celos infundados. Ya habían pasado semanas y no podía dejar de pensar en eso, que ese beso podría y debía haber sido para él. Gimió desolado… luego de eso ya no la pudo ver bajo otra perspectiva sino como mujer... Ya no era un simple espectro más, era... una dama espectral.

Hizo un puchero.

Quizás qué cosas habrían hecho esos dos más tarde. Minos dijo que habían salido juntos. Las citas de Minos siempre acababan en su cama... ¿No era que estaba saliendo el muy bastardo con esa tal Ingrid? ¡¿Con dos al mismo tiempo?! ¡Qué Asco! Se supone que Violate debería tenerse más respeto que eso. Tendría que hablar con ella, hacerle entender...

¿Pero como, si hasta estaba embarazada? Ya no había advertencia que valiera. Debió estar más atento, cuidarla más….

Estaba embarazada…

Su flor carmesí iba a tener una florecita propia…

El juez sintió un golpe de corriente en todo el espinazo cuando esa idea se asentó en su mente. La sensación fue una sorpresa tan fría que sintió que las entrañas se le volteaban. Quiso vomitar. ¡No podía creerlo! Debió advertirle, cuidarla… ¡Minos salía con otra mujer! Y esa relación iba muy en serio, el Grifo sí estaba perdidamente enamorado de su chica. ¿Cómo Violate toleró ser la segunda? Esa no era su ala derecha… no era justo.

Aiacos sintió un baldazo de agua helada en la espalda. No sabía cómo mirar a Violate ni identificar si aquello que sentía en su estómago era ira, celos, o qué… ¡¿Que era?! Se sentía igual a cuando le dijeron que Benito estaba con abstinencia de cocaína. Ira irreversible, pero la necesidad de proteger demasiado a flor de piel y…

Mejor reanudaba la caminata y se hacía la idea.

¿Y ahora como le decía a Benito?


Giudecca. Despacho de Hades.

En esos momentos. 5 de mayo.

Hades tuvo ese tipo de presentimientos que le hizo levantar la cabeza igual como un perrito pug cuando le dicen que va a salir a pasear. Hasta parpadeó un par de veces y suspiró apenado. De pronto había pensado en Violate y Aiacos, la única pareja en todo el inframundo que shippeaba con toda su divina alma. Algo había ocurrido, ¿pero qué? Alcistes le palmeó la cara.

"¿Agú?"

"Oh. Eras tú. Me pareció sentir un lindo pajarillo." Le dijo Hades a su hija mientras la acomodaba en los brazos.

"AHEM."

"¿Decías Pandora?"

Su heraldo lo miraba con cara de pocos amigos. Pandora llevaba días sin practicar con el arpa, cosa que la tenía de muy mal humor. Encima esto de la guerra la tenía con los pelos de punta, más esa semana que, por obra y gracia de la madre naturaleza, sus hormonas estaban en violenta rebelión y ánimo homicida. Thanatos, quien cargaba y paseaba a una dormida Eurídice a espaldas de la joven mujer, le hizo señas a Hades de que intentara no provocarla, teniendo en consideración que el príncipe de la humanidad difunta parecía tener un doctorado enfureciendo féminas sin darse cuenta.

"Decía, su Serenísima Alteza, que tres de los espectros que enviamos con Athena están en condiciones de volver y recuperarse aquí en el Inframundo, pero deberemos enviar a cuatro más en su reemplazo, que resultaron heridos tras el último combate en la Segunda Prisión." Pandora carraspeó para mejorar su efecto. "Considerando la jurisprudencia del caso, se recomienda por cortesía enviar algunos recursos al Santuario como pago y muestra de buena voluntad."

"Oh, ya veo. Pues… envía dos gemas preciosas de buena calidad por cada espectro que hayan atendido, sumado a los que están por partir y, no sé, una canasta de frutas a los profesionales. Sé creativa."

"No me está poniendo atención, ¿verdad?"

"Claro que te estoy poniendo atención, Pandita." Dijo Hades con voz inocente.

"¡¿Pandita?!" Un tic se apoderó del ojo de Pandora. Thanatos, de haber podido, se hubiera pasado las manos por la cara.

"No te pongas así, Pandi, te vas a arrugar muy rápido. ¡Sí te estaba poniendo atención!" Se defendió Hades sin darse cuenta que caminaba sobre hielo delgado. La beba que tenía en brazos bufó y le dio unas palmaditas en las mejillas.

"Agú buuu." Vocalizó Alcistes, como reprochándole a su papá que eso no era cierto.

"¿Qué dice mi princesita?" Le sonrió Hades antes de volverse a Pandora. "Hablabas sobre los heridos, ¿Ves que no te ignoraba?" El dios se acomodó a su hija. "Pasemos al reporte de los daños estructurales."

"Las reparaciones se llevan a cabo en la medida de nuestras capacidades, pero nuestros recursos son limitados y están concentrados en el esfuerzo de guerra. Por otro lado… y esto es importante…"

"¿Encontraron a mi sobrina?" Preguntó Thanatos.

"¿Se supo de Phantasos?" Preguntó Hades. Pandora negó con la cabeza.

"No… Más allá del rastro que encontramos el primer día, nada. Y este llevaba al Limbo. Por otro lado, el área se infestó de un momento a otro de esqueletos y la búsqueda se ha complicado." Pandora hizo una pausa. "El señor Hypnos me preocupa, lo noto muy alterado. Apenas ha descansado: no ha dejado de buscar, a veces sale solo o con alguno de sus hijos, pero no se convence que la señorita Phantasos no está en el Inframundo."

"Está algo disperso y de muy mal humor: no sabe cómo buscar a su propia hija, tampoco logra contactarla." Añadió Thanatos. "También está el asunto de la desaparición de Artemisa que no podemos ignorar."

"Phantasos es bien despierta, si no hay noticias, quiere decir que no la han atrapado. De lo contrario ya nos habrían contactado para devolverla, porque si la capturan, no será una buena prisionera." Comentó Hades con mucha cautela. El dios enarcó una ceja. "¿Soy el único que le tiene fe a la enana? Y no es que sea desconsiderado con Artemisa, porque ella tampoco lo hace mal. Las dos son capaces de defenderse."

"Eso es cierto, pero no tranquiliza. Y a mi hermano lo veo en serio angustiado por la niña y no sabe qué hacer con esa preocupación." Intervino Thanatos.

"Estará bien." Suspiró Hades, apapachando a Alcistes. "Seguro la encuentra y vuelven discutiendo en silencio. Antes que crucen el umbral, va a estar Pasitea discutiendo con los dos y luego los demás sueños."

"Esperemos." Añadió Thanatos. Hades carraspeó y volvió a mirar a Pandora con ojos de perrito pug.

"A propósito y cambiando el tema. ¿Cómo van Aiacos y Violate?" Preguntó con ilusión.

Pandora enarcó una sola ceja.

"Pues cada uno por su lado. ¿O esperaba otra cosa, mi señor?"

"¡¿Cómo?! ¡¿SIGUEN peleados?!"

"¡¿AGÚUUU?!"

Pandora suspiró. Cierto que el juez de Garuda y la estrella celeste de la Soledad se tenían muchas ganas, al punto de que a nadie le extrañaría si esos un día anunciaran que eran pareja, pero también era sabido el hecho que estaban cómicamente distanciados. Aiacos la extrañaba a horrores y la buscaba sin querer concentrar su búsqueda. Violate no lo hacía mal. Toda una telenovela que se seguía en silencio o en círculos muy reducidos.

"No soy un experto en relaciones, pero esos dos van a necesitar ayuda profesional." Comentó Thanatos, acomodando a Eurídice en sus brazos. "¿No habías pedido asistencia técnica a la señora Afrodita?"

"Sí, eso hicimos con Perséfone. Fuimos el otro día a verla a sus estancias en el Olimpo."

Hades hizo un puchero y se volvió al ventanal, dándoles la espalda. A diferencia del Santuario, en el Inframundo no eran chismosos y nadie como un espectro para guardar un secreto. El príncipe de la humanidad difunta fijó su grisácea mirada en el horizonte, recordando…

Sí, habían pedido esa consultoría técnica. ¿Iba a divulgar los contenidos? Nope.


Flashback.

Monte Olimpo. Estancias de Afrodita.

Varios días antes. 30 de abril.

Perséfone bebió un sorbo de su té mientras Afrodita, quien estaba sentada frente a ellos, revisaba su Tablet. Tanto ella como Hades habían acudido con la diosa del amor y la belleza por esa consulta técnica. Para ellos era evidente que Aiacos y Violate eran un ítem, pero ninguno tenía mucha experiencia en el área y en vez de meter las patas (como Hades solía hacerlo a veces), prefirieron la ayuda de una experta.

Afrodita tenía todos los casos habidos y por haber en distintos archivos. Toda la información muy bien ordenada y catalogada; en esto la diosa del amor era muy metódica. Ya que habían acudido, aprovecharon la instancia para preguntar además por los otros dos jueces y por Pandora, a quien Hades shippeaba con Radamanthys y quería confirmarlo.

"En honor a la verdad, yo dejaría que las cosas siguieran su curso natural." Comentó Afrodita muy casual. "No veo anormalidades en ninguno de los casos que consultan. Avanzan como deberían." La diosa sonrió profesional y muy tranquila. "Aunque si quieren incentivar las cosas, sugiero que hagan acciones pequeñas, que no se noten mucho. Si llegan a forzarlo todo… se echará a perder."

"¿Entonces qué sugieres, Afrodita?" Preguntó Hades. "¿Qué tan mal están mi heraldo y mis jueces?"

"Pandora está en la friendzone, pobrecita, pero no en la que crees, Hades." Respondió Afrodita muy profesional. "Tu heraldo sigue muy enamorada de Ikki… pero desde ya digo que ahí no va a pasar nada. Ikki de Fénix está por encontrar a su alma gemela en Japón mismo." La diosa miró la hora. "Más o menos, dentro de unas cincuenta y ocho horas más a partir de ahora."

"¡¿Sigue pendiente de ese gruñón?! ¡Pero si Radamanthys es más enojón y lo tiene al lado!" Reclamó Hades, gesticulando con los brazos. Perséfone se mordió el labio.

"¡Pobrecita Pandora! Eso le va a romper el corazón…"

"Sí, lo más probable, pero solo si se entera. En todo caso… si quieren que se recupere pronto, yo dejaría que tomara vacaciones en Alemania. Le hará bien el cambio de aire: dicen que en esta época el pueblito que queda cerca del castillo Heinstein se pone muy lindo." Afrodita les guiñó el ojo, aunque solo Perséfone entendió la indirecta.

"Ya… ¿Qué tiene que ver eso con Pandora?" Preguntó Hades.

"Que puede que encuentre a alguien especial esta temporada en la localidad de Heinstein, amor." Le aclaró Perséfone con cariño. Solo entonces Hades comprendió. Afrodita carraspeó.

"Sobre los jueces… Veamos…" La diosa buscó los archivos en su Tablet.

"Comienza por Wyvern." Pidió Hades. "¿Ya se le fue el tren?"

"Para nada. Aquí tengo el caso." Afrodita se aclaró la garganta. "Radamanthys dice no tener interés, pero lo que busca es una esposa. No quiere perder su tiempo en relaciones, pero como es trabajólico no se da el tiempo de buscar. También necesita vacaciones. Sugiero que lo manden a Guatemala como en septiembre u octubre." La diosa se les miró con astucia.

"Pero a Radamanthys no le gustan los climas cálidos…" Puntualizó Perséfone.

"Que se aguante como el juez que es." Gruñó Hades cruzándose de brazos. "Habrá que inventarle una misión en esos lados por esas fechas, pero de que se va, se va." Afrodita sofocó unas risillas, y se encogió de hombros.

"Sigo con Griffin…" Aquí Afrodita hizo una mueca. "Minos… pobrecito Minos." La diosa del amor miró a Hades y a Perséfone con algo de tristeza en el rostro. "Hasta ahora que conoció a su actual novia, Minos tuvo una vida bastante… desordenada y cometió varios errores. Sin mencionar que rompió varios corazones."

"¡Es que es inquieto!" Lo defendió Hades.

"Demasiado, tal vez." Protestó Perséfone. "¿No ha dejado hijos por ahí regados, ¿o sí?"

"No, todavía no es papá." Afrodita carraspeó para sus adentros, como si supiera algo que los otros dioses no. Mejor continuaba. "Su alma gemela no aparecerá de momento. El Karma le va a dar una buena paliza primero. Eso le va a ayudar a sentar cabeza y ser responsable, pero le va a costar mucho dolor. Solo si supera esa prueba, podrá encontrar a su alma gemela." La diosa suspiró. "En todo caso va a encontrar a su hermana y ahora tiene una muy buena amiga. Entre las dos lo van a ayudar a pasar el trago amargo."

Hades y Perséfone se miraron sin saber qué pensar en un principio, pero pronto dejaron escapar un suspiro. Al mismo tiempo concordaron en contratar un terapista de planta permanente para la atención de los espectros en general. Junto con reformar la enfermería, claro.

"Ni modo, ya lidiaremos con eso cuando nos caiga encima." Rezongó el dios. "Ahora a lo que nos importa: mi juez de Garuda."

"Aaaaaw, ternurita. ¡No tiene ni idea que está casado!" Dijo Afrodita con actitud fangirlera.

"¡¿Está Casado?!" Exclamaron Hades y Perséfone al mismo tiempo.

"No, para nada. Es algo inconsciente en él." Explicó Afrodita. "Está tan enamorado, que no se ha dado cuenta en el fondo de su corazón, se considera casado, al punto que ni siquiera le nace ser infiel." La diosa pareció navegar por el archivo dedicado al juez en su Tablet. "Él y Violate están unidos por el hilo rojo. A la chica también le pasa lo mismo, esta pareja nunca se separará. Por desgracia los dos son tímidos: o no se han dado cuenta o tienen miedo de reconocerlo."

"¿Pero sí son pareja?"

"De las que duran toda la vida y resisten el ciclo de las encarnaciones. Es cosa que se den cuenta y permiso de darse el uno al otro"

"Afrodita, ¿Qué recomiendas para que entren en razón? ¿Cómo podemos ayudarlos?"

"Con sutileza, Perséfone. No fuercen nada. Denles todas las oportunidades que puedan para que conversen." Muy profesional, Afrodita mejoró su postura al sentarse. "Está bien que Violate tenga un puesto separado y no se vean siempre, eso les motivará a buscarse. Así como van, deberían ser capaces de resolver sus dudas solitos, pero… Si todo falla y no se deciden solos… Enciérrenlos en un lugar estrecho y no los dejen salir hasta que resuelvan todas las trancas mentales que tienen." Añadió con una sonrisa. "No se sorprendan si un día se presentan ante ustedes y les piden que los casen, así tranquilitos y sin mucha ceremonia. Honren eso: los dos son bien discretos."

Hades intercambió miradas con su esposa y asintió muy decidido.

"Creo que puedo hacer eso. Lo del armario."

"Me voy a conseguir el ritual de matrimonio. Nunca está demás tenerlo a mano."

Fin del Flashback.


"¿Y bien? ¿Qué les dijo Afrodita?" Insistió Thanatos.

"No me acuerdo." Respondió Hades con calma.

El dios se dio la vuelta y se alejó del ventanal. De pronto las palabras de Afrodita volvían a resonar en su cabeza y le habían dado una idea. ¿Darles las oportunidades para que ambos conversaran? Eso no era difícil. Se acercó a Pandora, que le miraba algo aburrida, y le sonrió como quien va a cometer una travesura.

"¿Hermanita linda?" No es que fueran hermanos de sangre, ni mucho menos, hasta la misma naturaleza que tenían no podía ser más opuesta, pero ese era el trato que se daban. Habían pasado tantas encarnaciones juntos que para ellos no había otra manera de referirse al otro.

"¿Dígame mi señor?" Preguntó con respeto, pero como adivinando lo que pretendía.

"Creo que es hora… de incorporar a Violate a las cenas de las noches con los jueces. No como el espectro del mes, sino como capitana de la escolta de Perséfone, de manera permanente. Eso le dará realce a su cargo. ¿Verás que se cumpla eso?"

"¿Nada más?" Pandora ladeó la cabeza, en un gesto similar al que momentos antes hiciera el dios. Le llamaba la atención la simpleza de la orden. Hades sonrió.

"No. Sería todo. Tan simple como eso." Añadió con una sonrisa.

Pandora intercambió miradas con Thanatos, quien se encogió de hombros sin entender mucho. Ni modo, no iba a comenzar a cuestionar a Hades a estas alturas de su vida.

"Se hará como pide, mi señor." Anunció Pandora con una reverencia. Hades quedó contento.


Monte Olimpo. Estancias de Apolo. Laboratorio.

Tres días después. 8 de mayo.

No le estaba saliendo nada bien. Apolo miraba desanimado el experimento que llevaba a cabo con la esperanza de poder replicar el agua de la eterna juventud. Ni le estaba resultando sintetizar el agua ni sentía ganas de seguir trabajando. La angustia se lo comía, estaba agotadísimo y simplemente no sabía cómo seguir. Había pasado una semana desde la desaparición de su hermana y ni rastros de ella. Seguían buscando por el mundo alguna manera de entrar al Xibalbá a buscar, pero sin éxito. No tenían ni la más triste pista y ya no sabían ni cómo seguir. Quetzalcóatl estaba ayudando cómo podía y se decía que estaba rastreando el Xibalbá en persona, pero llevaban días sin escuchar noticias.

¿Ni siquiera un mensaje? ¿Alguna petición de rescate? Apolo recordó su sueño y tuvo problemas para controlar la crisis de angustia. No podía quebrarse, tenía que ser fuerte, no solo por Artemisa sino también por Leto, que llevaba días sin dormir de la preocupación. La titánide incluso esperaba a las partidas de búsqueda en la entrada del Olimpo para preguntar por noticias ni bien llegaran. Había dicho que de allí no se movería hasta que volvieran con su hija.

Intentó contactar a su hermana por medio del vínculo que tenían como hermanos mellizos.

Se arrepintió en el acto.

"Les arrancaré la piel por lo que te están haciendo, Misi, te lo juro."

Estaba angustiado. Agotado. Bloqueado. ¿Qué se supone que tenía que hacer? O lo que era peor, ¿cómo se supone que tenía que reaccionar después de que encontrasen a su hermana? Si es que la recuperaban. ¡Habría consecuencias que la pondrían en peligro! Sin mencionar la mancha a la honra familiar. No era tan inocente como para pensar que solo la mantendrían prisionera vaya a saber quizás qué deidad el motivo, no…

… ¿Cómo podría ayudar a su hermana sanar?

ARGH. Le dijo. ¡Claro que le dijo! Le dijo que no saliera del Olimpo, ¿pero qué hace? Va y sale, exponiéndose tontamente y se dejó raptar. Debió defenderse mejor. ¡Fijo que se le había ocurrido darse un baño en las termas! ¿Cómo quería que no le pasara nada si iba tentando por la vida? Este era un mundo peligroso, que ya no respetaba a las deidades. ¿Acaso creía que iba a estar a salvo?

Al menos sus ángeles estaban vivos. Bueno, dos no se iban a morir, pero si se llegaba a morir el mortal, Artemisa se enfurecería tanto con él que no le hablaría en al menos un milenio entero. ¿Qué le veía al infeliz? Bah. Solo le caía bien porque el sujeto le endulzaba el talante y porque era bien capaz de hacerle frente a un dios con tal de protegerla. Le caía mal. Pero ahora le daba pena. Igual que los otros dos infelices que la cuidaban. ¿Cómo era que esos tres habían logrado ser tan cercanos como hermanos de Artemisa en tan poco tiempo? Él hasta había compartido el útero con ella y parecían primos lejanos en vez de mellizos la mayoría de las veces.

Quizás envidiaba un poco a los ángeles… pero… aun así… si hacían feliz a su hermana (sobre todo el pelirrojo insolente), él era feliz…

Suspiró apenado. ¿Ahora cómo arreglaban esa afrenta? Después de este sacrilegio, ya nadie querría estar con Artemisa. ¿De qué le sirvió cuidar tantos siglos su castidad si al final todo había sido en balde? Su pobrecita hermana…

"Arrgh, ¡MISI! ¿Dónde $%#&%$# Estás?"

"¡APOLO!" Exclamó Leto de pronto, irrumpiendo en el laboratorio. La titánide dio zancadas hasta él. El dios la sujetó con cariño y firmeza.

"¿Mamá? ¡¿Ya la encontraron?!"

"No… no hay noticias. Me estaba esperando con las Horas, me quedé dormida, creo que me dieron algo para calmar mis nervios, pero me quedé dormida pensando en Misi… Vi a Phantasos."

"¿Phant…? ¿Quién?"

"La hija menor de Hypnos. Se me apareció en sueños: está en Xibalbá, me dijo que se quedó sin carga en el celular y que acceder al mundo de los sueños no le es posible: hay una barrera de los ajawab que se lo impide… pudo comunicarse conmigo, pero creo que usó toda su fuerza para ello." Leto tomó aire y Apolo aprovechó para hacer aparecer un vaso con agua que le dio a beber.

"Con calma, mamá, ¿te dijo algo importante?"

"Vio por accidente a los que se llevaron a Misi. Los está siguiendo desde entonces, pero ha tenido que dar muchos rodeos para evitar que la atrapen… dice que el Xibalbá es horrible." Leto tomó otro sorbo de agua. "Estaba por entrar a un edificio cuya naturaleza describió como horrorosa… me dijo que cuando sepa dónde está Misi trataría de liberarla o de avisar donde está…"

Leto rompió en lágrimas y se dejó consolar por su hijo, quien pensaba a toda velocidad sobre qué poder hacer. Pensó en Quetzalcóatl, en su melliza, en Hypnos. ¿Phantasos? Cierto, la más joven de todos los sueños. La última vez que la había visto fue cuando tenía como unos tres meses de vida: una cosa chiquita adorable, de nariz regordeta, que se volaba en fiebre. ¡Vaya que había pasado el tiempo! Ni se acordaba que existía.

"No te preocupes, mamá. Intentaré contactarla en sueños o iré con el mismo Hypnos a pedirle asistencia. Cuando tengamos noticias, te prometo que iré por Artemisa y la traeré a casa a…"

"También iré."

"¿Qué? Mamá…" Comenzó a rezongar el dios.

"¡No Me Pongas Esa Cara, Apolo! Soy tu Madre." Leto le miró desafiante. "Si digo que iré a buscar a mi hija cuando tengamos noticias, no es porque te pida permiso."

"Mamá, no te estoy subestimando, ¡Cómo crees!" Se apresuró en decir el dios. "Pasa que estimo que podría ser algo peligroso que vayas y…"

"Soy una titánide, Apolo, ¡Una Fuerza de la Naturaleza!" Afirmó Leto tan firme como decidida. "Nada se va a interponer entre mi hija y yo. Iré, te guste o no."

Apolo tragó saliva. De pronto su madre se veía más amenazante que nunca, y dadas las circunstancias de la actual cuestión, prefirió no contradecirla. ¡Por el Olimpo entero! Mejor ni pensaba en engañarla a que se quedara o estaría en problemas.

"Bueno. Siempre podemos llevar una fuerza de la naturaleza de nuestra parte. Más si va en modo mamá–osa."

"No tienes idea. NADIE lastima a mis hijos." Gruñó con lúgubre voz. Entonces sonrió. "Tengo hambre, ¿quieres una sopa?"

"Claro. Vamos, te ayudo."

"Preferiría solo tu compañía hijito: eres un inútil ayudando en la cocina. Eso es mi culpa, no te enseñé bien." Suspiró Leto con pesar. Apolo se rascó la nuca.

"También te quiero mamá."

Apolo se puso de pie y ayudó a su madre a levantarse. Cerraron el laboratorio con calma y lentamente hicieron abandono del recinto. Al menos el dios sol había podido contener la crisis y consolar a su madre, pero si seguía tan decidida como la había visto, se iba a llevar el Xibalbá por delante cuando llegara el turno de rescatar a su hermana.

No, no le daba pena. Esos asquerosos se merecían todo el dolor que les iban a dejar caer encima. Solo una cosa le intrigaba…

¿Quién era Phantasos?

Necesitaba averiguar más sobre ella.

Continuará.

Por
Misao–CG


Próximo Capítulo: Y siguen los líos

Aiacos estaba azul de angustia. Ni los dioses parecían notarlo, quizás porque cada vez que miraba de reojo hacia Violate, sonreía sin darse cuenta, pero una vez que se fijaba en su plato, volvía a ponerse azul. Claro que cuando miraba hacia Minos, se ponía rojo, pero de ira contenida. Estaba comiendo mal, no tenía hambre y hacía pucheritos cada tanto, mientras trataba de componerse…


Nota Mental: Tuve por momentos iras homicidas tecnológicas. Por alguna razón, mi laptop mi Word decidieron que no eran capaces de leer este capítulo y los tres siguientes, por lo que los eliminaron sin que pudiera hacer nada. Medio entré en pánico, podrán comprender, pues se morfaron hasta los respaldos. Menos mal que Ekléctica salvó mi vida y me mandó sus copias, pero de que pasé susto, pasé susto… aunque sigo con ganas de asesinar tecnología. Sobre el capítulo… la imaginación de Aiacos sigue dándole palizas que solito sufre, y sí, está a punto de meter monumentalmente la pata. Al menos Minos vio como crecía su familia en un día, aunque como ven… un negro presagio se le viene encima. Al menos Hades y Perséfone tienen claro qué podría pasar con sus ships y OTP's. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡GRACIAS POR LEER!


Oooh, Nice, creo que vas a recibir un montón de visitas, pues considerando como tragan los santos y espectros, y que nada de la comida les llega a la boca, creo que prefieren ir a tu casa a buscar las golosinas prometidas n.n. Pues… Artemisa está en serios problemas y han pasado ya algunos días que simplemente no dan con ella. Eso va a estar tenaz, pero al menos Phantasos está relativamente cerca. Marín es una buena hermana mayor y tiene una relación muy cercana con Touma… obviamente verlo hecho piltrafa le afectó un montón, pero su hermanito es un buen representante de su signo y sabes que un sagitario empeñado en proteger a su diosa, sencillamente no se muere con nada. Habrá que ver cómo le va. Hestia sigue en las nubes. ¡GRACIAS POR LEER!


BRÚJULA CULTURAL

Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda. En todos los capítulos aparecerá el apartado de los Señores de Xibalbá.

SEÑORES DE XIBALBÁ: También llamados ajawab, son los que rigen en el inframundo en la mitología maya, y son de carácter maligno. El camino hacia Xibalbá estaba plagado de peligros; escarpado, espinoso y por completo prohibido para los extraños. Son como siguen:

1. Hun–Camé y Vucub–Camé: Son los gobernantes, los jueces supremos y encargados de señalar sus funciones al resto.

2. Cuchumaquic y Xiquiripat eran los encargados de causar derrames de sangre a los seres humanos.

3. Ahalganá y Ahalpuh tenían como tarea hinchar a los hombres, hacer que las piernas le supuraran y teñirles de amarillo el rostro, a este último padecimiento se le conocía como chuganal.

4. Chamiaholom y Chamiabac eran los alguaciles de Xibalbá y ostentaban como señal de su cargo una vara de hueso; su ocupación consistía en adelgazar a la gente, hasta que no quedaba de ella más que huesos.

5. Ahaltocob y Ahalmez tenían como oficio ocasionar desgracias a los hombres que se dirigían hacia su hogar.

6. Quicxic y Patán eran los responsables de causar la muerte a los que andaban por los caminos, este tipo de fallecimientos se reconocían con facilidad ya que el lugar estaba lleno de la sangre que había vomitado el desafortunado, tras serles estrujados pecho y garganta por estos señores.