Ningún personaje "conocido" me pertenece, a excepción de los que yo inventé. Todos ellos pertenecen a Masashi Kishimoto.

La historia es absolutamente mía.

.

.

.

CAPITULO 3. "ERES HERMOSA"

—Haber… -observó con atención el nombre de la calle que Ino le había anotado en el papel, para después mirar el letrero del nombre de aquella calle por donde ahora pasaba- aquí debe ser.

El rubio siguió manejando hasta que llegó a un edificio de departamentos; se estacionó frente a la entrada del estacionamiento ya cerrado del edificio y apagó el coche.

—Creo que ya llegamos, Hinata. –volteó a verla, pero la chica aun seguía en la misma posición en la que la había dejado media hora atrás en el asiento trasero.

Naruto suspiró, y sin más, tomó la bolsa negra de la chica durmiente y abrió el cierre; metió la mano para buscar las llaves del departamento, pero lo primero que encontró fue una toalla intima femenina… claro, las mujeres siempre cargaban con una, después de todo, como le decían Karin e Ino "una nunca sabe cuando pueda ocurrir un accidente tuyo o ajeno, así que más vale prevenir que lamentar". Siguió hurgando, sorprendiéndose de no encontrar los kilos de maquillaje que las mujeres siempre llevaban consigo, hasta que por fin dio con las llaves rosas.

Se colgó la bolsa al hombro y se apeó del coche para, acto seguido, abrir la puerta trasera y cargar entre sus brazos a la bella durmiente; sin embargo, las cosas no suelen ser tan simples.

Justo cuando había colocado su antebrazo bajo la parte posterior de la rodilla, la chica abrió los ojos.

—Vaya, que bueno que despertaste, Hinata.

— ¿Quién eres? –preguntó entre adormilada y alarmada, no recordando cómo es que había llegado a ese lugar.

—Soy Naruto, -sonrió- Ino nos presentó hoy, ¿recuerdas? –Ella asintió, lentamente- Te quedaste dormida y por eso Ino me pidió que te trajera a tu casa.

La chica miró con desconfianza al rubio, pero después reflexionó y pensó que si Ino en verdad le había pedido eso a él era porque le tenía mucha confianza… ¿no? Porque si Ino no le tuviera confianza nunca le hubiera permitido… ¿o sí?... maldición, se sentía muy mareada como para pensar.

Jamás debió de haber bebido.

— ¿Hina?

Ese diminutivo la atrajo nuevamente al presente, haciendo que se sintiera un tanto rara.

—Será mejor que entres a casa. –dijo el rubio, sonriendo nuevamente como solo él sabía hacer, provocando… provocando una calidez inexplicable en el pecho de Hinata. - ¿Puedes ir sola o quieres que te acompañe hasta la puerta de tu depa?

El corazón de la muchacha comenzó a bombear a más velocidad de la debida y, sin saber muy bien qué era lo que hacía, se dejó llevar por su adrenalina.

Lo tomó suave y temblorosamente de ambas mejillas y lo atrajo hacia sí, aprovechando que estaba distraído: y, sin titubear, lo besó.

Naruto intentó alejarse prácticamente al instante, pero en cuanto tocó sus labios se petrificó… y cuando ella movió sus temblorosos labios sobre los suyos, se sintió de gelatina.

Jamás, en toda su sacrosanta vida, había experimentado algo igual; ¿cómo un simple beso de una chica medio ebria podía ponerlo tan mal, hasta el punto en el que sus piernas amenazaban con dejarlo caer y, a la vez, hacerlo sentir que estuviera sobre un algodón de azúcar? ¿Porqué ella había logrado ese efecto en él con un acto tan simple? ¿Cómo era posible que una niña como ella lo hiciera sentirse nuevamente un adolescente de 16 al dar su primer beso? ¿Qué era lo que tenia ella que ningún otro par de labios que había besado con anterioridad no tuviera? ¿Porqué ese tímido contacto lo hacía sentir un cosquilleo tan insistente en el estomago? ¿Porqué su corazón había empezado a latir con fuerza y rapidez? ¿En qué momento había cerrado los ojos para disfrutar de los suaves rozones de labios que ella le proporcionaba?...

… ¿cuándo la había tomado por la cintura?

—Naruto… -susurró a la vez que se alejaba unos centímetros.

Sin embargo, ese pequeño susurro fue suficiente para despertarlo de su letargo y, a la vez, para mandarlo todo al diablo; esta vez fue él quien tomó la iniciativa y se acercó nuevamente a sus labios, besándola con delicadeza, como si con cualquier movimiento brusco, por mínimo que fuese, la fuera a romper. En esta ocasión, fue ella la que se sorprendió, pero no tuvo la fuerza de voluntad suficiente para rechazarlo, por lo que le correspondió casi al instante.

.

.

.

¿Cómo habían llegado hasta ahí? Era realmente un misterio.

¿En qué momento habían planeado eso? La verdad, es que ninguno de los dos se había dado cuenta de que, inconscientemente, ya lo habían planeado desde el momento en que se besaron.

¿En dónde tenían la cabeza en estos momentos? Ésta sí que era una buena pregunta.

A tientas, Naruto salió del elevador cargando a Hinata, quien, por inercia y sin darse cuenta, llevaba las piernas alrededor de la cintura de éste.

Se iban besando con pasión, con desespero, con fuego, adrenalina, necesidad… la ternura y timidez ya la habían dejado poco después de haber ingresado al elevador.

Naruto la sostenía con delicadeza por las caderas, mientras que Hinata mantenía una de sus manos sobre su mejilla morena mientras que la otra la tenía entre su cuello y cabello.

Tambaleándose, Naruto llegó a la pared, a un costado de la puerta del departamento de Hínata, y la recargó ahí, encerrándola entre su cuerpo y la barda.

La piel de Hinata ardía como nunca antes, aun mucho más que la noche anterior cuando estuvo a nada de hacerlo con Sasuke; y se sentía bien… no, se sentía más que bien: se sentía esplendida.

La cabeza le estaba dando una y mil vueltas, quizá por el alcohol ingerido, quizá por los besos ardientes llenos de pasión que la consumían viva, o quizá por ambas cosas, aun no lo sabía, lo único que sabía era que la ropa le estaba estorbando en porcentajes sorprendentes.

Rayos, ¡ni siquiera supo en qué momento se le había montado de esa forma a ese chico desconocido!

Sin embargo, a pesar de todo, ella estaba consciente de que Naruto en ningún momento la obligó a besarlo, para empezar, y no creía que le hubieran puesto droga en las bebidas para hacerle algo. No. Ella lo hacía por su voluntad.

—Hi-Hina-ta, ya lle-gamos a tu ca-casa. –Susurró en sus labios entre beso y beso- Será me-mejor que en-entres. Ya- ya es tarde.

—Mmm… -murmuró ella, limitándose a empujarle de la nuca para atraerlo aun más.

Y Naruto, como cualquier débil mortal, no se opuso. Esa chica tenía algo que le hacía derretirse.

No obstante, en un leve momento de lucidez, el rubio se separó lo suficiente para obtener aire y calmar sus hormonas, debido a que el "calor" de las circunstancias ya le estaban causando consecuencias dentro de sus pantalones. Tenía que alejarse de ella en cuanto antes o terminaría cometiendo lo que Ino no quería que cometiera.

—Será mejor que entres. –dijo con toda la fuerza de voluntad de la que era capaz, puesto que aprovecharse de una chica ebria no era correcto, sino que era una bajeza imperdonable.

—En-entra conmigo. –susurró, abriendo sus ojos plateados y mirándolo con suplica.

¿Desde cuándo ella le pedía eso a un hombre? Debía parecer una cualquiera, una fácil, una…

—No estaría bien. –Respondió el rubio mientras pegaba su frente con la de ella- No quiero aprovecharme de tu inocencia.

Ella abrió los ojos desmesuradamente, para luego reflejar ternura y sonreír.

—No ti-tienes que mentir… no te atraigo ni siquiera un po-poco, ¿verdad? –la tristeza no tardó en aparecer, provocando que esos lindo ojos se fueran humedeciendo poco a poco, haciendo que el chico se preocupara, recordando al instante la misma razón que Ino le había comunicado por teléfono esa tarde "—… ahora que está en la ducha te diré, pero no me hagas repetirlo, porque ella se baña rápido: su novio la dejó ayer, y le dijo que se había acostado con otra. ¿Sabes cómo se siente ella ahora, baka? Supongo que lo sabes… se siente peor que una basura."

— ¡No! –Se alteró, asustándola- No quise decir eso. No pongas en mi boca cosas que yo no digo. –la chica bajó la mirada. – Hinata… -ella no respondió- Oye, Hina… -siguió sin responder- Eres muy linda.

—Como una simple muñeca de porcelana ¿no? –contestó de forma brusca, amarga, como si le doliera pero no quisiera admitirlo- "Tan bonita como un juguete", Sasuke siempre decía eso, y resulta que fui su juguete, que fui… -pero no pudo terminar, puesto que Naruto la besó con una intensidad tremenda que a ella le costó reaccionar.

—No, no eres linda como un juguete, ni como una muñeca… -la volvió a besar, más cortamente esta vez- Eres preciosa: eres la mujer más hermosa que he visto, y es por eso que no quiero tocarte, porque temo ser poca cosa para ti.

—Naruto… -las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas y, en ese justo momento, el rubio perdió la cordura.

.

.

.

¿En qué momento Hinata se había deshecho del vestido? Ni ella lo sabía.

Naruto se sacó la camisa, y se acostó sobre la temblorosa chica que yacía en ropa interior… sin embargo, contrario a lo que Ino le dijo, Naruto no se rió de su ropa interior, sino que a partir de que la vio así la comenzó a besar con más ternura, delicadeza y pasión, sin llegarle a hacer daño.

Aun así, Hinata tenía miedo… si, miedo, pero no porque creyera que Naruto le fuera a hacer daño, sino porque temía a que pasara lo que la noche anterior… que él se fuera y la hiciera sentir usada.

Maldito alcohol, ¿por qué no la dejaba pensar con claridad?

—Hinata… ¿en verdad quieres que yo…?

—Solo hazlo. –susurró, intentando sonar lo más segura posible.

— ¿Estás completamente segura? –volvió a preguntar con cautela.

A manera de respuesta, debido a que Hinata no quería parecer una tonta al no poder controlar su seguridad y terminar tartamudeando, ella colocó sus delicadas manos sobre el cierre y botón del pantalón del chico, sacándole un suspiro en el acto.

—Hinata, no…

Pero ella no lo escuchaba, tan solo observaba sus expresiones, las cuales la hacían sentir poderosa por primera vez en su vida.

Desabrochó el botón, bajó el cierre temblorosamente, para después… ¡Oh, por Dios!

Definitivamente, Hinata podía sentir algo entre sus manos que la alteró e incitó a que tragara saliva.

Le terminó bajando el pantalón junto al bóxer, sin perder la vista del chico y, justo cuando iba a decir algo, Naruto la silenció con un beso tierno, pero a la vez lleno de pasión.

Para cuando Hinata tuvo nuevamente conciencia, ya no traía absolutamente nada de lo que se llama ropa; estaba desnuda de pies a cabeza frente a él, un desconocido rubio que, probablemente, hasta pudo haber sido un ex de su mejor amiga.

—Hinata, ¿estás se-segura de que quieres seguir? –cuestionó otra vez el chico, agitado.

La chica lo miró a los ojos, respiró profundamente, y contestó:

—Sí.

Y la penetró.

.

.

.

Juró que la cabeza le daba vueltas, como si hubiese pasado una tarde completa sobre la montaña rusa más alta de todo Japón. El cuerpo lo sentía raro… como relajado pero, a la vez, cansado y adolorido de cierta zona en especifico que no era común que le "doliera" (o que fuese consciente de que la tenia) a menos de que anduviera en los días más horrorosos de una mujer.

¿Qué era lo que había ocurrido? Lo último que recordaba era a Ino prohibiéndole tomar; a Sai bailando; a un chico de cuyo nombre no se acordaba que la estaba persiguiendo por todo el bar; a ese mismo chico abrazándola; a ese mismo chico besándola; a ese mismo chico desnudándola; a ese mismo chico… ¡¿qué demonios había hecho?!

Hinata abrió los ojos de golpe, sintiendo un balde de agua fría recorrerle las entrañas.

De repente, fue terriblemente consciente de que su cabeza estaba recargada en algo que no era su almohada; que sus piernas estaban atoradas con algo que no era su sabana; que su cintura era presa de un brazo que no era de un bendito fantasma; y, por sobre todas esas pequeñeces, se dio cuenta que el bulto que sentía atrás de ella, no era nada más ni nada menos que el torso de piel de un hombre…

Su corazón comenzó a latir más rápido que nunca antes, incluso, al parecer, más rápido que la noche anterior. Su cara, por otra parte, no tardó en volverse un tomate que aumentaba constantemente en su maduración.

Estaba perdida.

Absolutamente perdida y asustada.

El chico detrás de ella suspiró en su cuello, lo que ocasionó que la chica se estremeciera y, sin más, en un momento de pánico y agonía, Hinata terminó dando un brinco sobre el colchón, llevándose las sabanas consigo, y cayendo estrepitosamente en el suelo mientras que un grito potente escapaba de su fina garganta.

— ¡¿Pero qué diablos…?! -contra gritó el chico, despertando al instante y, comprendiendo una vez que la vista se hizo menos borrosa, la situación en la que se encontraba metido.- Ino me va a matar. –susurró para sus adentros al ver tirada en el suelo, con las sabanas cubriendo hasta su cara, a la chica de cabellos azules a la cual le hizo el amor la noche anterior. — Definitivamente, me va a castrar.

.

.

.

N/A: Jejeje (saliendo con un escudo protector de tomatazos) me tarde mucho en subir nuevo cap… muchísimo, y seguramente también me querrán golpear porque tampoco he actualizado en ninguna otra historia, y aunque de verdad he estado muy ocupada últimamente, no tengo perdón… u.u, ah! Pero qué creen? Ya salí de vacaciones! Y tendre dos mesesotes para intentar ponerme al corriente! Esta es la primera evidencia de que asi será!

Ahora, a responder review!

Miss Tsuki: Hace taaaaaanto que no te veía :¨), perdón por mis descuidos.

Jaja el coscorrón me lo merezco yo, mira que apenas lo descubriste y yo prácticamente lo habia abandonado? Ya hasta telarañas tenia jajaja

Esperate, y lo que te falta saber jaja

Dime, ¿se puso candente? (alzando una ceja y sonriendo)

Hasta pronto!

diana carolina: Tu pregunta es muy importante… y de hecho, gracias a ello fue como nació la historia, pero no te lo puedo revelar ahora, será una sorpresa B)

Hasta luego!

Lilipili: dicho y hecho! Jajaja se arrepentirá por el resto de sus días? Saludos!

Memetomori1986: picante y tierno… abre cumplido tu requisito? Muchas gracias! Hasta pronto!

Sin más (y antes de que me maten) me retiro, espero sus próximos reviews!

HASTA LA PROXIMA!