¡Sé que tardé horrores con este fic~! Pero la ultima vez que lo actualice fue antes de comenzar las semanas mas terroríficas del semestre, y como intento llevar un poco de orden (porque hasta el desmadre tiene un orden...) en fin~ Aqui está finalmente el nuevo capitulo y ademas ¡Esta super largo! En ingles son como 8K palabras, pero en español siempre se hacen más y son mas de 9K. En fin~ Les dejo el fic:

Declaimer 1: Haikyuu no nos pertenece, todo es propiedad de Furudate y hacemos esto sin fines de lucro.

Declaimer 2: La serie "Stupid boys talking and maybe some smut" y este fanfic "We call ger Harley Quinn" Son propiedad de la mente e imaginacion de Smokey310 (que esta en Tumblr como topftopf) Podras encontrar un link a la historia original en mi perfil. Tengo su total autorización para traducir sus historias.

Lo único mío es la traducción.

Por cierto, este capitulo no está beteado. Mi culpa, tarde mucho traduciendolo y hoy una amiga sale del hospital~ y TENIA que estar para hoy... Por que le prometí que lo estaría para su salida... y uff~ Te quiero S.


La llamamos Harley Quinn


Summary:

—Básicamente lo que estamos haciendo es... Caminamos alrededor y gritamos a la nada. Así...

Tsukishima de alguna manera se las arregló para mantener una cara seria mientras Kuroo ponía sus manos alrededor de su boca y hacia un sonido que era una mezcla entre un aullido y un cacareo y terminaba con un suave canto de 'mierda mierda mierda mierda mierda'

—Está bien—dijo Tsukishima cuando terminó—primero que nada, ¿qué es exactamente lo que no estoy haciendo?

—Es una llamada de apareamiento—contestó Kuroo— Necesitamos atraer... A un pájaro.

Ahora, eso realmente hizo que Tsukishima sospechara.

— ¿De verdad?

—Sí, busqué en YouTube llamadas de apareamiento de pájaros y así es cómo suenan.

— ¿Incluyendo la parte de 'mierda mierda mierda mierda mierda'?

—No, esa parte fue agregada especialmente para el tipo de pájaro con el que estamos tratando de aparearnos.


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Esto es básicamente una OS muy largo de KuroTsukki. Las otras parejas aparecen muy poco, así que si viniste aquí por ellas, deberías considerar saltarte esto antes de que todo el crack te coma viva. También, como puedes notar, me encantan los de primer año como un grupo, a pesar de que ya no son de primer año aquí, pero ya están en sus veintitantos y puedes decir si son mejores o peores amigos que en el manga. Desde que éste OS es parte de la serie, debe haber algunas cosas que no han sido explicadas, como que Kuroo y Tsukishima ya han fajado como locos pero aún no han tenido su primera cita; la respuesta es simple: porque son idiotas. Y la respuesta a todas las no respondidas preguntas también es: porque son idiotas. Sabiendo eso, puedes leer este OS totalmente aparte.

!-» ESTE FIC AHORA TIENE MARAVILLOSO ARTE POR RAKUEN! POR FAVOR ÉCHENLE UN VISTAZO A ESTE HERMOSO YAMA!MOTOCICLISTA y LINDURAS POR SERIOUSPLAN

NdT: los cuales ya están en mi página de Facebook, pero igual les dejo el link en mi perfil.


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—Mira estoy seguro de que le encantará cualquier cosa que le compres, así que realmente no importa si es una mochila o son unos crocs (1) forrados de piel, y estoy seguro de que no le dará maldita importancia a si se trata de azul claro o azul oscuro.—dijo Tsukishima.

Aún estaba tratando de ser terco y mantener los ojos pegados a la página de su libro, pero no era una tarea fácil cuando se tenía enfrente a una rubia tan animada que había absorbido parte de la personalidad de Hinata a lo largo de los años.

—Es cerúleo o índigo, Tsukishima, ¡hay una gran diferencia!

—Azul y morado—dijo Tsukishima y Yachi suspiró con frustración.

— ¿Por qué tienes que hacer un deporte el ser de poca ayuda? ¿No quieres que tu mejor amigo sea feliz?

—Yamaguchi siempre es un idiota feliz y estoy seguro de que su nivel de felicidad no vacilará por el tono de azul en el que le compres una mochila.

Yachi le dio una mirada - sólo ¿cuándo dejo ella de sentirse intimidad por su estatura de todos modos?- pero luego se dejó caer en la silla al lado de él y echó sus pies encima de la barandilla del balcón. No parecía muy cómodo, debido a que ella aún era demasiado pequeña y Tsukishima realmente hizo una buena obra empujándolos abajo nuevamente. En ese momento la segunda puerta del balcón se abrió y en la pacífica y tranquila tarde de Tsukishima él se prometió a si mismo decirle adiós a un resplandeciente Hinata que saltaba desde el interior de su departamento.

Tsukishima sabía que no era la persona más agradable de la tierra, pero no había manera de que pudiera entender cómo es que él merecía el tener que compartir balcón con sus dos menos favoritos ex compañeros de la preparatoria. Hinata ignoró la silenciosa plegaria que Tsukishima le envió a Dios (si 'jodete Dios' podía ser clasificada como plegaria) y se unió a ellos en la mesa que Tsukishima originalmente había puesto ahí para marcar la frontera entre sus lados y no se creará un lugar para la plática y convivencia.

—Tsukishima está siendo malo, como siempre— dijo Yachi; una declaración que simplemente no era verdad y Tsukishima se vio forzado a aclararlo.

—Simplemente te estoy diciendo como son las cosas. Yamaguchi no se preocupa por los colores, pero él se sentirá en la luna si tiene un regalo de cumpleaños de la más bonita -y única- chica que es su amiga, solo asegúrate de incluir una sonrisa y ojalá también un beso, para que todos podamos volver a respirar de nuevo ya que la incómoda tensión entre ustedes dos ha estado apestando el lugar por demasiado tiempo.

Yachi abrió su boca para decir algo, pero terminó sólo pareciendo un pez, incapaz de formular algo para replicar. Y termino buscando a Hinata por ayuda. Pero por una vez, Hinata estaba siendo como un humano razonable sería y dijo:

—Lo siento, pero necesito estar de acuerdo con él. Realmente lo siento Yachi, realmente, realmente lo siento. Por favor no me odies.

—Está bien, esos fueron unos pocos 'realmente' de más, pero me alegra que lo entiendas. —dijo Tsukishima y se volteó hacia Yachi otra vez— Lo ves, en lugar de gastar toda tu energía en cosas estúpidas como colores mientras esperas que de alguna manera él se dé cuenta de tus sentimientos por eso, simplemente deberías reunir el valor para decirle que te gusta.

Yachi se había puesto de un color rojo brillante durante su discurso y finalmente enterró la cara entre sus manos.

—No puedo hacer eso—dijo— ¿Qué pasa si yo no le gusto?

—Si me haces parte de esta charla de chicas entonces ¡voy a vomitar encima de tu cabeza, Yachi!

Ahí estaba; ella finalmente había lucido un poco intimidada otra vez, pero eso no funcionó con Hinata, como esperaba.

—Realmente es un buen consejo, Kageyama tampoco lo entendía hasta que lo deletreé para él. Y me refiero a deletrearlo literalmente. Con pelotas de voleibol. Yachi, ¿entiendes lo difícil que es mantener en su lugar pelotas de voleibol hasta que formen una frase?

Tsukishima no pudo mantenerse en silencio después de eso, a pesar de que él no quería ser parte de la conversación. Cerró el libro con un suspiro, finalmente renunciando a su intención de leer, y miró a Hinata.

—Primero que nada ¿cómo, exactamente, tu razonamiento la va a convencer de que deletrearlo es una buena idea? Y segundo: ¿qué él aún no lo supo después de eso, porque él nunca entendió que tenía que leer los balones así que intentó elevarlos para ti y se enojó cuando tú sólo los recibías y los volvías a acomodar en el suelo y luego ustedes dos se gritaron el uno al otro hasta que lo callaste con un muy desagradable beso?— Tsukishima hizo una mueca al recordar— También, ¿por qué me se esa historia? Nunca quise saberme esa historia, pero- oh sí, yo estaba ahí, ¡porque ustedes dos decidieron que la mitad de la práctica ere el mejor momento para su pequeña escena!

Hinata sonrió burlonamente por eso.

—La mayoría de las personas aplaudieron—recordó con afecto.

—Estoy seguro de que ellos se golpeaban a sí mismos para alejar las imágenes mentales. Lo sé, yo lo hice.

— ¡Desearía haber estado ahí!—dijo Yachi.

Ella tuvo la audacia de mirar soñadoramente hacia las hojas de otoño que obstaculizaban su vista del cielo. Tsukishima empujó su silla un poco.

—Realmente no lo haces,— dijo— hubieras perdido gran parte de tu inocencia si lo hubieras presenciado.

—Solamente estás celoso—dijo Hinata— porque nadie quiere besarte.

—Oh por Dios, no tienes idea de lo equivocado que estas.

Eso fue lo peor que pudo decir, por qué ahora los dos, Yachi y Hinata, lo miraban con los ojos brillando, obviamente esperando algún tipo de historia. Tsukishima contrarrestó sus miradas con el ceño fruncido.

— ¡Vamos! ¡Esto es nuevo! ¿Quién quiere besarte?—preguntó Yachi.

—Varias personas—dijo Tsukishima— ahora sí me disculpan, acabo de recordar que tengo que hacer algo en mi departamento.

Pero Yachi no lo dejaría ir tan fácilmente y a pesar de que ella no era un gran obstáculo, Tsukishima no quería herirla accidentalmente.

— ¡Quiero nombres!—ella habló mientras Hinata daba saltos de arriba abajo en su silla— ¿los conocemos?— preguntó— ¿E incluso estás besando a alguna de estas personas o sólo están interesadas en ti?

—Dije no a la charla de chicas.

— ¡Vamooooos!— lloriqueó Yachi y Tsukishima finalmente cedió.

Esta diabólica chica tenía alguna especia de poder sobre él que nunca entendería.

—Bien, estoy saliendo con alguien que conoces y eso es todo lo que tengo que decir, así que ahora te puedes callar.

Como era de esperarse, eso no funcionó, porque Yachi y Hinata sólo comenzaron a gritar y a preguntarse en voz alta, quién iría a una cita con Tsukishima voluntariamente.

—Tiene que ser alguien muy masoquista— dijo Hinata. — ¿Oh hay alguna cosa como un fetiche con las jirafas?

—Tal vez es alguien que no puede alcanzar los estantes altos en el supermercado, —dijo Yachi. — ¿En tus cintas vas seguido al supermercado, Tsukishima? Eso podría ser una mala señal de que él simplemente te está utilizando.

—Realmente este no es el lugar ni la hora para tu extraña imaginación, Yachi. Además, él es casi tan alto como yo.

—Tal vez es demasiado flojo para agacharse a besar a personas más pequeñas, y más agradables—ponderó Yachi y Hinata asintió con seriedad.

— ¿O tal vez él es incluso pero persona que Tsukishima?— dijo él.

—Miren, todo esto no hará más probable que les hable de él, aunque ya pueden parar con sus inocentes insultos hacia mí.

—Cuando salen a citas ¿todo lo que hacen es sentarse y estudiar?—preguntó una nueva voz desde el lado del departamento de Hinata y Tsukishima gruñó profundamente.

Kageyama salió al balcón, al parecer recién duchado, y se sentó al lado de su novio. Él estaba mirando a Tsukishima con real interés y sólo un poco de desdén.

—Leer libros no es estudiar, Kageyama.

— ¿No lo es?

—Algunas personas leen por diversión, — explicó Hinata en una voz que sonaba como si estuviera describiendo una especie de fetiche o hábito perturbador.

—Bueno, —dijo Tsukishima— de hecho hoy tengo una cita más tarde, así que tengo que dejarlos e ir a alistarme.

Genial, ahora eran tres pares de ojos los que lo miraban como leones hambrientos. No debería haber dicho esa mentira, pero realmente no vio otra manera de salir de eso.

— ¡No me acosen! —les advirtió.

—No podemos evitarlo si vivimos a tu lado y por casualidad sentimos como sales al pasillo esta noche—dijo Hinata con una sonrisa de burla.

Tsukishima realmente no debió haber dicho esa mentira. Pero ahora era muy tarde, tenía que improvisar. Por suerte, él no había inventado a esa especie-de-novio, por lo que sí Kuroo andaba cerca, él debería estar feliz de llevarlo a cita.

—Como sea, —dijo, tratando de recuperar su habitual nivel de cuidado— ahora estaré en mi departamento, ya que no puedo soportar más sus estúpidas caras.

—Nosotros también—dijo Hinata— tenemos que estar cerca de la puerta, después de todo.

Yachi obviamente estaba confundida sobre algo, por qué se quedó girando su cabeza de un lado a otro.

—Um... Otra vez ¿a quién estaba yo visitando?

—A ellos—respondió Tsukishima.

— ¡Pero estoy de tu lado de la mesa!

—Entonces, te estoy echando. Necesito alistarme para mí cita ¿recuerdas?

Yachi parecía estar a punto de ofrecerle ayuda con eso, pero luego recordó que (a diferencia de muchas personas) Tsukishima nunca necesitaba ayuda para vestirse, por lo que dio un resoplido derrotado y volvió a subirse a la silla en la que había estado sentada. Sin embargo, antes se subió a la mesa y se dio la vuelta -ahora con el rostro a la altura del de Tsukishima- y le dio un abrazo.

—Gracias por la charla de chicas—dijo, y antes de que Tsukishima pudiera protestar, presionó un cálido beso su mejilla y revoloteó lejos por sobre la mesa, donde Kageyama la atrapó y la puso abajo, de su lado del balcón.

—Me acabo de volver cien veces más gay— le gritó Tsukishima, pero la puerta del balcón ya se había cerrado y él había sido dejado solo, así que volvió a su departamento para cambiar el libro en su mano por su celular.

A Kuroo, sospechosamente, le tomó mucho tiempo contestar, pero finalmente, el esperado «Tsukki» sonó a través del altavoz.

— ¿Por qué suenas sin aliento?

— ¡Estoy siendo atacado por una ardilla!

—Está bien— contestó Tsukishima— este es el punto en el que dejó de preguntar. De todos modos, te necesito para que vengas a recogerme para una cita.

El teléfono se quedó en silencio por un tiempo, a excepción de una sarta de maldiciones suprimidas y algo que sonaba como el susurro de las hojas. Tsukishima realmente quería saber lo que estaba pasando, pero ya había fingido que no le importaba.

— ¿Kuroo? ¿Sigues ahí?

—Sí, lo siento, yo... Uh. ¿Quieres ir a una cita... Ahora mismo?

—Bueno, si es un inconveniente... —se aseguró de decir la palabra 'inconveniente' en un tono que sugería que era mejor que no lo hubiera o Kuroo no tendría otra oportunidad para una cita en mucho tiempo. Funcionó.

—No, no, es... Estoy muy feliz Tsukki, sólo estaba esperando tener más tiempo para... Bueno, no luzco mi mejor look ahora. Una ardilla me estaba royendo.

—Siempre y cuando no te presentes en ropa interior, estoy seguro de que estás bien. —dijo Tsukishima.

En realidad había visto a Kuroo en muchas ocasiones en las que parecía mierda, pero de alguna manera 'mierda' le quedaba bien, porque si se trataba de un cabello de recién levantado u obscuras ojeras debajo de sus ojos o cubetas de sudor saliendo de sus poros, Tsukishima nunca había experimentado un momento en el que no hubiera pensado que Kuroo lucia cualquier cosa menos que atractivo. Era bastante irritante, la verdad.

Hubo unos crujidos más al otro lado de la línea, pero luego la voz de Kuroo estuvo de vuelta, prometiendo que iba a estar ahí en diez minutos, si no era comido en el transcurso. Tsukishima colgó el teléfono. Diez minutos no eran mucho tiempo para alistarse, pero Kuroo ya había dicho que no estaba muy presentable y como eso era muy poco tiempo, ellos no irían a algún tipo de lindo Restaurant, así que Tsukishima no debía vestirse tan elegante o se vería estúpido.

Estaba a punto de cerrar el último botón de su camisa cuando escuchó unos ruidos extraños procedentes del balcón. Probablemente solo eran Hinata y Kageyama de nuevo, pero ya que le dijeron que estarían vigilando la puerta, Tsukishima fue a investigar. Se habían producido un buen número de robos en ese edificio, debido a esos estúpidos árboles que crecieron justo enfrente de los balcones y como su departamento estaba en el segundo piso se había salvado, hasta ahora. Sin embargo su suerte se había terminado, o al menos eso pensó cuando alcanzó a ver una figura que subía por la barandilla del balcón cuando abrió la puerta.

— ¡Hey!— lo llamó con la esperanza de asustar al chico y hacerlo huir— ¿Qué demonios estás haciendo?

Él no esperaba que el ladrón se volteara y con una enorme sonrisa y lo llamara con un emocionado "Tsukki" al borde de ella.

Kuroo realmente parecía un poco roído. La parte de su cabello que no estaba cubierto por un gorro de lana sobresalía en todas direcciones, con un montón de hojas con el color del otoño pegadas a él. También llevaba una chaqueta gruesa y pantalones vaqueros rasgados que no lucían muy a la moda, simplemente rasgados. Y Tsukishima de una vez le pregunto qué era lo que había estado haciendo.

—Lo siento, te dije que luci...

—No, quiero decir... Tengo una puerta delantera ¿sabes?

—Oh— dijo Kuroo, mirándolo tímidamente— Si, esto fue más rápido, lo siento.

— ¿Cómo podría ser más rápido? ¿Ya estabas trepado en los árboles?

—Um...

—Espera un segundo, realmente no quiero saber. ¡Entra aquí!

Kuroo obedeció agradecidamente y entró dentro del departamento mientras quitaba unas pocas hojas de su cabello. Lucía algo nervioso por algo, pero por otro lado, podía ser que sólo lo estaba porque Tsukishima le había pedido la primera cita oficial. A veces Kuroo se ponía extrañamente nervioso por su relación. Tal vez Tsukishima no debería haber utilizado esa oportunidad para evidenciar a sus vecinos, pero bueno. Tenía otras maneras de hacer las paces.

—Pareces congelado— dijo, tomando las manos de Kuroo entre las suyas. Realmente estaban frías y cubiertas de arañazos, probablemente por escalar ese maldito árbol. — ¿Necesitas calentarte antes de salgamos otra vez?

—Oh, —dijo Kuroo, quien claramente no esperaba que Tsukishima se inclinara hacia él y fundiera sus labios juntos.

Kuroo olía a aire fresco de otoño y a hojas secas, pero con el sabor de la corteza, como si hubiera tenido recientemente una rama en la boca. Tsukishima realmente comenzó a sentir curiosidad por las misteriosas actividades de Kuroo.

—Wow— jadeó Kuroo cuando finalmente se separaron —Que increíble momento... Para que seas tan agradable de repente. — le dio una risa rara que preocupo a Tsukishima un poco.

—Mira, si realmente es un inconveniente...— no puso ningún tipo de presión en la palabra esta vez. Por mucho que le gustara irritar a la gente, Kuroo realmente le gustaba— está totalmente bien si quieres volver a abrazar árboles o lo que sea que hayas estado haciendo.

— ¡Por supuesto que no!— contestó Kuroo rápidamente— No dejaré ir esta oportunidad. Podemos meternos totalmente en esta cita... ¿Qué opinas de un pequeño paseo nocturno alrededor de la zona del edificio? Los árboles pueden ser muy románticos en esta época del año.

—Siempre y cuando no tenga que lidiar con ardillas rabiosas...

—No puedo prometerte eso, —dijo Kuroo y rápidamente se inclinó hacia enfrente para silenciar todas las objeciones que Tsukishima pudo haber tenido, con otro beso.

Para empezar, no es que Tsukishima tuviera alguna objeción; él en realidad quería averiguar por qué Kuroo había estado jugando a ser un mono a esas horas del día. Sin embargo tampoco tenía ninguna objeción contra fajar por un rato, así que colgó sus brazos alrededor del cuello de Kuroo y tiró de él para tenerlo más cerca, todo lo posible por la gruesa chaqueta que aún llevaba. Kuroo hizo un sonido de frustración con su garganta.

—Maldición Tsukki, esto es... Joder, está bien, vamos a hacer esto por un minuto, eso no hará daño. Pero tendrás que...— se interrumpió a sí mismo para capturar los labios de Tsukishima nuevamente, pero estaba vez estaba claramente en una misión porque suavemente lo empujó hacia atrás, conduciéndolo por el pasillo hasta la habitación, sin separar sus labios ni una vez.

—Espero que esto dure más de un minuto, —dijo Tsukishima cuando se dio cuenta de que habían entrado a su dormitorio. Kuroo hizo el mismo sonido de frustración de nuevo.

— ¿No podrías intentar ser un poco más difícil hoy?— suspiró mientras lo presionaba contra un lado del armario.

Pero Tsukishima no tenía ninguna intención de ponerse difícil en ese momento; o aparentemente estaba siendo difícil, al no ponerse difícil, lo cual era bastante genial. Se puso a molestar a Kuroo al mismo tiempo que se besuqueaba con él, y eso no era algo que hiciera todos los días así que se aseguró de hacerlo de la mejor manera.

— ¡En serio!— se quejó cuando las vamos de Tsukishima viajaron por su torso hasta agarrar su trasero— ¡Trepar árboles con una erección va a ser doloroso!

—Hm, entonces tal vez deberíamos hacer algo con eso.

— ¡Quiero tú, demonio!— dijo Kuroo, pero se rió mientras lo hacía—Lo estás haciendo a propósito ¿verdad?

— ¡Nunca lo haría!

Kuroo presionó sus labios juntos de nuevo, con la esperanza de sacarle provecho a cada segundo que tenían antes de que tuviera que salir una vez más. Sólo rompieron el beso cuando Kuroo estaba poniendo una especie de tela sobre la cabeza de Tsukishima, pero antes de que él pudiera preguntar, Kuroo ya había cerrado el espacio entre ellos una vez más. Siguieron besuqueándose con Kuroo excavando a través del armario con una mano en busca de un suéter, una chaqueta y un gorro para ponerle a Tsukishima.

—En esta ronda ¿no estamos tomando el rumbo equivocado? ¿No deberías estar desvistiéndome?

—No me tientes... Realmente no tenemos tiempo. Con esa ardilla suelta, tendré que engañar a Bokuto y Akaashi ¡pintando un pavo congelado!

—No tengo idea de que signifique eso.

—Sin embargo la tendrás pronto. Y no te voy a explicar, porque entonces ya no querrás venir a esta cita.

Bueno, hasta ahora las preguntas sin respuesta fueron más o menos la razón principal por la que Tsukishima quiso salir con él, así que probablemente tenía razón. Por supuesto, también estaba el hecho de que le pudiera probar a Yachi, Hinata y Kageyama que había gente que de verdad quería besarlo. Tanto así que tenía que enredar una bufanda alrededor de su boca para alejarlos de ella, al parecer.

—Lo entiendo, y no quiero mirar el espejo antes de salir— dijo, pero sus palabras sonaron apagadas por la bufanda y Kuroo lo estaba observando, jadeando pesadamente.

—Está bien... Está bien— contestó— esto está mejor. Con tu boca-de-demonio cubierta apenas puedo controlarme. Ahora, ¡apresúrate! ¡Vamos!

Tsukishima apenas tuvo tiempo de coger sus botas y ponérselas de alguna manera mientras Kuroo lo jalaba de la mano. Se tambalearon hacia el pasillo antes de que Tsukishima registrará que estaba pasando; bueno, al menos Kuroo no había insistido en salir de la misma manera que entró. Pero no había tenido tiempo de advertirle sobre los cuervos asesinos que se reunían frente a su puerta, así que Kuroo fue tomado desprevenido caminando justo hacia ellos y Tsukishima chocó repentinamente con su figura.

—Oh por dios Kageyama tenía razón; ¡Es Kuroo!

Tsukishima hizo una mueca cuando escuchó a Hinata gritar y enterró su cara lo más que pudo en la bufanda para evitar la mirada que Kuroo le daba.

—Pero ¿cómo entró?— Preguntó Kageyama.

Parecía genuinamente confundido, aunque realmente esa no era una expresión inusual en él.

—Soy un ninja— dijo, y los tres se sacudieron, como si recién acabarán de darse cuenta de que Kuroo estaba ahí en carne y hueso y no era sólo un objeto en exposición.

—Oh hombre, ¡estoy tan celoso!— dijo Hinata, sin darse cuenta de que su propio novio estaba hirviendo en el fondo. Yachi le dio unas palmaditas en la espalda a Kageyama con una sonrisa avergonzada— ¿Cómo es que Tsukishima siquiera merece a alguien tan genial?

—Sí, me lo imagino— Kuroo sonrió ampliamente.

— ¿No es obvio?— dijo Yachi— ¡Solo mira lo lindo que es! Oh por Dios, ¡ese gorrito de colores!

—Parece un niño pequeño muy alto con esa ropa— dijo Kageyama.

— ¡No, no lo hago! Cállate Kageyama, literalmente no te he visto usar nada más que pantalones deportivos por los últimos tres años.

—Me puse pantalones de mezclilla hace dos meses para el cumpleaños de Yachi, así que estás haciendo mal uso del 'literalmente'. — dijo Kageyama con seriedad.

A este punto, Tsukishima ya estaba listo para lanzarle un puñetazo pero Kuroo aún sostenía su mano y comenzó a jalar con impaciencia de ella.

—Bueno chicos, esto fue divertido, pero Tsukki y yo tenemos que ir a una cita muy romántica en este momento, así que: lo siento.

Hábilmente ellos atravesaron la pequeña multitud de espectadores mientras que Hinata y Yachi les gritaban que se divirtieran.

Prácticamente volaron por las escaleras y Tsukishima estaba, no por primera vez, agradecido por sus largas piernas. Sólo se dio cuenta de la amplia sonrisa de Kuroo hasta que llegaron a la entrada principal.

— ¿Qué?— refunfuñó.

—Me estabas presumiendo— dijo Kuroo con orgullo— Es por eso que estabas tan sorprendido cuando entré por el balcón.

—No Kuroo, simplemente esa no es una forma normal de recoger a alguien para una cita.

— ¡Pero me estabas presumiendo!—dijo, aún con su cara de idiota.

Tsukishima resopló.

—Pude haber mencionado que estaba saliendo con alguien y... Ya sabes cómo son. Inmediatamente necesitaron pruebas.

—Eso es tan lindo, —contestó Kuroo— sin embargo, pudiste haberme advertido; casi corrí sobre la pequeña manager.

—No me diste tiempo de advertirte. Además, no hablaremos de esto más tiempo; realmente quiero saber qué es lo que estamos haciendo aquí.

Tsukishima observó alrededor del lugar al que Kuroo lo había llevado. Casi habían rodeado el edificio y ya estaba en el camino que conducía al parque detrás del mismo. Los árboles en fila de aquella zona le hacían sombra al área entera, en un parche con manchas de arbustos al azar y cemento iluminado por la luz teñida de rojo.

—Pronto va a obscurecer— hizo la observación.

—Es por eso que tenemos que apurarnos. Básicamente lo que estamos haciendo es... Caminamos alrededor y gritamos a la nada. Así...

Tsukishima de alguna manera se las arregló para mantener una cara seria mientras Kuroo ponía sus manos alrededor de su boca y hacia un sonido que era una mezcla entre un aullido y un cacareo y terminaba con un suave canto de 'mierda mierda mierda mierda mierda'

—Está bien—dijo Tsukishima cuando terminó—primero que nada, ¿qué es exactamente lo que no estoy haciendo?

—Es una llamada de apareamiento—contestó Kuroo— Necesitamos atraer... A un pájaro.

Ahora, eso realmente hizo que Tsukishima sospechara.

— ¿De verdad?

—Sí, busqué en YouTube llamadas de apareamiento de pájaros y así es cómo suenan.

— ¿Incluyendo la parte de 'mierda mierda mierda mierda mierda'?

—No, esa parte fue agregada especialmente para el tipo de pájaro con el que estamos tratando de aparearnos.

Tsukishima gruñó audiblemente.

— ¿Por qué estamos aquí, llamando a Fuku-chan?

—Porque... —dijo Kuroo, entrecerrando los ojos hacia las copas de los árboles que los rodeaban— Fui asignado para vigilarlo mientras Akaashi y Bokuto están visitando a la familia de Bokuto en Tokyo y de alguna manera me las arreglé para... Perderlo.

— ¡Bien!— exclamó Tsukishima con una especie de entusiasmo que era muy atípico en él— ¡Eso es lo mejor que puedo haber pasado! ¿Es necesario que te recuerde lo horrible que es ese pájaro? Lo odias demasiado, así que estoy sorprendido de que no estemos aquí para asegurarnos de que nunca vuelva.

—Lo sé, lo sé, — Kuroo hizo una mueca, pero aún seguía vagando en lo más profundo del parque, escaneando la copa de los árboles en busca de una cacatúa fugitiva— Eso sólo que, si queremos deshacernos de él, deberá ser de una manera más disimulada. Ya sabes lo mucho que Bokuto y Akaashi quieren a ese pájaro del demonio; nunca me perdonarían por dejarlo escapar.

—Así que ahora estamos rescatándolo para poder asarlo a la parrilla más tarde, ¿cuándo Bokuto y Akaashi no estén mirando?

—Más o menos.

Tsukishima suspiró, pero cedió pasado un rato.

—Buen, — dijo, apretando los dientes— pero para que lo sepas: ¡esta es la peor cita que ha existido!

—Ya sabía eso. Vamos, déjame sostener tu mano y así podemos al menos pretender que esto de alguna manera es romántico.

Tsukishima lo dejo hacer lo que quisiera, pero finalmente frunció el sueño, ya se había tardado. Kuroo se inclinó para besar su nariz, la única parte de su cara que no estaba cubierta por lana, y Tsukishima murmuró algo sobre qué ellos no eran niños pequeños, maldición, pero Kuroo ya había vuelto a cacarear y aullar hacia los árboles.

Después de un rato Tsukishima ya se había cansado de eso, sobre todo porque temía ser visto por personas conocidas, incluso aunque probablemente nadie lo reconocería con toda esa lana alrededor de su cabeza.

— ¿Por qué simplemente no lo llamas por su nombre?— preguntó— es un loro y un demonio; estoy seguro de que es lo suficientemente consiente de sí mismo como para saber que lo están llamando.

—Me da miedo que si se da cuenta de que soy yo, se cagué en mi cabeza y luego se vaya volando de nuevo.

—Ves, eso es por lo que simplemente deberíamos dispararle.

—Pronto, pronto. Primero tenemos que pretender ser una-bonita-avecilla-demonio y así no nos ahogaremos en una ola de lágrimas cuando esos dos idiotas lleguen a casa.

Tsukishima sabía que tenía razón, pero aún seguía enojado de que no pudieran sacarle provecho a esa situación tan perfecta. Sólo era solo un dolor en el trasero. A igual que cualquier situación con ese pájaro involucrado. En ese preciso momento, algo duro aterrizó en su cabeza y Kuroo inmediatamente puso cara de ir a la guerra.

—Ha comenzado— dijo con un tono de voz importante.

Tsukishima buscó en su gorrito el objeto que había caído ahí y encontró algo pequeño incrustado en la lana. Era una bellota.

— ¿Qu...?—comenzó a decir, justo cuando una segunda bellota lo golpeó en la nariz— ¿Que carajos?

—Shh... ¡Está aquí!

Kuroo movió su cuerpo para ponerse como obstáculo en la línea de fuego (2). Y a pesar de que estaba siendo protegido por su novio, Tsukishima no lo consideró particularmente romántico.

— ¿Quién está aquí?

—La ardilla— dijo Kuroo y se estremeció cuando otra bellota le golpeó la parte posterior de la cabeza. —Al menos eso significa que Fuku-chan está cerca.

—... ¿por qué?

—Creo que la ardilla se lo quiere comer. Lo ha estado asechando todo este tiempo y cada vez que me acerco a él, me ataca. Intenta defenderé su presa ¿sabes?

La 'presa', como si lo fuera, eligió ese momento para revelar su presencia mediante la emisión de una terroríficas imitación de la risa de Bokuto desde entre los árboles.

—Halloween ya pasó, estúpido hijo de...— gritó Kuroo y sólo se detuvo cuando Tsukishima la puso una mano en el hombro.

—Deja que me ocupe de esto.

No había localizado ni a la ardilla ni a la cacatúa, pero había ideado una forma de llamar la atención de ambas.

Kuroo lo observó atentamente mientras recogía las bellotas que estaban tiradas alrededor de ellos y las agitaba en la palma abierta de su mano.

— ¡Hora de comer!— gritó— ¡Ven, Fuku-chan! Obtén este pequeño bocado.

Apenas tuvo tiempo de agacharse cuando un cuerpo enorme y peludo saltó de entre los árboles y se lanzó hacia él. Le quito las bellotas de las manos en pleno vuelo, arreglándoselas para rasguñarlo mientras lo hacía y nuevamente metió su gordo trasero entre los árboles. Kuroo arrojó una piedra detrás de eso.

—Mierda, ¿estás bien, Tsukki?

—No, —dijo Tsukishima con una voz que sonaba como si estuviera muriendo— Me rasguñó. Ahora tengo rabia.

—No tienes rabia, esa cosa no está loca, solo está gorda y es mala.

—Tengo que ir al hospital.

Desde la copa de los árboles, Fuku-chan podía ser escuchado riéndose de nuevo y Kuroo dio un profundo suspiro.

—No pierdas la calma ahora, Tsukki. No puedes perder contra una ardilla obesa y un loro mal nacido.

Eso realmente sonaba muy poco genial, así que Tsukishima hizo lo posible por recomponerse. Joder, odiaba muchísimo a los animales. ¿Por qué la gente siempre pretendía que no eran demasiado ruidosos, con malolientes pelajes de monstruo que sólo se orinaban en todos lados y comían todo menos la comida cara que compraban para ellos?

—Como sea, —dijo Kuroo— Hay una ventaja en que seamos un equipo. De esta manera, alguien puede luchar con la ardilla mientras el otro sube al árbol para recuperar a Fuku-chan.

—Realmente no quiero hacer ninguna de esas cosas. —contestó Tsukishima.

—Vamos, ¿desde cuándo trabajar en pareja no es romántico? De hecho esta es una primera cita perfecta ¿sabes?

—No, está no cuenta. ¡Está nunca contará!

—Entonces ¿no me ayudas?— Kuroo bateó sus pestañas hasta que Tsukishima lo golpeó en la cabeza.

— ¡Detente! Te ayudaré, ¡pero después de esto me deberás muchas cosas!

—Estoy bien con eso. Así que... ¿Cuál va a ser? ¿La lucha o la escalada?

Tsukishima suspiró; realmente no quería hacer ninguna de esas cosas.

—Ya que no puedo decidir cuál es más terrible, vamos a lanzar una moneda...

Él termino escalando e instantáneamente se arrepintió de su elección. Pero luego, también se abría lamentado si le hubiera tocado luchar con la ardilla, así que en realidad no importaba.

—Si me caigo y me rompo el cuello voy a volver a espantarte. —advirtió. Kuroo no parecía demasiado preocupado— Además, ¿cómo se supone que voy a moverme con toda esta ropa que me pusiste?

—Te las arreglarás. Pero probablemente deberías quitarte la bufanda, a menos que te cuelgues con ella.

Eso, al menos, sonaba como una buena idea, así que Tsukishima hizo lo que él dijo y presionó la bufanda contra la cara de Kuroo.

—Sostenla por mí— le dijo y se acercó al árbol del que la voz de Fuku-Chan provenía— Hey, estúpido pájaro, ¿sigues ahí?

—Mierda mierda mierda mierda mierda— respondió Fuku-chan.

Bueno, Tsukishima ahora no pudo encontrar una razón para abandonar la misión, así que busco una rama que lo ayudará a escalar. Su altura era de ayuda, pero una vez más, los músculos de sus brazos no.

— ¡Joder!—gimió — ¿Por qué Bokuto no puede estar aquí para esto?

—Porque perdí a su estúpida cacatúa y él no usaría los músculos de sus brazos para nada más que no sea golpear mi rostro.

—Estaría demasiado ocupado llorando, — dijo Tsukishima.

De alguna manera se las había arreglado para subir a la primera rama y desde ahí era más fácil escalar a las otras. Aún se sentía como la representación humana de esa gorda ardilla, pero debido a su estúpida cantidad de ropa. Ni siquiera hacía tanto frío; él había salido a su balcón sólo con un suéter no mucho tiempo atrás.

— ¡Ya viene!— gritó Kuroo debajo de él y Tsukishima alcanzó a ver a la ardilla a punto de trepar al árbol. Kuroo balanceó hacia ella una rama como un bate de béisbol y la ardilla salto de nuevo para esconderse entre los arbustos. — ¿Viste eso? ¡Te protegí!

—Cállate, ¡eso no fue nada!

Realmente no lo era, porque un segundo después la ardilla decidió iniciar un ataque real volando fuera de los arbustos y luchando dentro de la chaqueta de Kuroo.

Tsukishima observó su danza de gritos por un momento para recordarse a sí mismo que escalar el árbol realmente era la mejor opción, y luego volvió a escarbar a través de las hojas y ramas que se hacían cada vez más gruesas hasta que logró pasarlas.

— ¿Sigues vivo?— lo llamó después de un rato.

—Creo que mordió mi pezón— sollozo Kuroo y Tsukishima hizo una mueca.

—Definitivamente tienes rabia ahora, así que nunca te tocaré de nuevo.

—Por favor sólo llega hasta allá y encuentra al ave ¡para que pueda torcerle el jodido cuello!

—Lo haría, pero creo que estoy atorado...

Algunas de las ramas más pequeñas habían pinchado de una u otra forma los hoyos en su chaqueta y se negaban a dejarlo ir. Tsukishima realmente tenía ganas de llorar. No podía creer que su cita con Kuroo terminaría con él atorado en un árbol... No, de hecho él podía creerlo totalmente. Podía totalmente. Pero justo cuando estaba a punto de renunciar a todo, por fin vio una mancha blanca a través de las hojas amarillas y rojas.

— ¿Fuku-chan?— inquirió.

El pájaro respondió con un largo sonido de pedo.

— ¡Lo encontré!— le informó a Kuroo y fue recompensado con un sollozo ligeramente alegre.

—Ven aquí, Fuku-chan, vamos a llevarte a casa, —dijo con su voz más linda— ven aquí, tú, pequeño Fucker-chan(3).

—Fucker-chan— respondió él ave con dulzura.

Está bien; Akaashi iba a matarlo.

—Dios te odio tanto.

— ¡JODER!— sonó un grito desde el suelo y Tsukishima casi soltó la rama que sostenía— ¡Tsukki, huye!

— ¿Cómo?—gritó de vuelta.

No tuvo necesidad de preguntar qué había sucedido, podía ver la sombra corriendo hacia él. Era ahora o nunca... Estiró su mano hacia el pájaro blanco que estaba frente a él y se las arregló para agarrar...nada. Un segundo más tarde su visión de vio obscurecida por un líquido blanco y espeso que aterrizó en sus gafas. Podía escuchar el aleteo de unas alas. Entonces Fuku-Chan se había ido y la ardilla estaba ahí, y lo empujó con su cuerpo de la rama en la que estaba parado.

El aterrizaje no fue tan duro como lo esperó. Sobre todo porque la mitad de las ramas del árbol aún estaban atoradas en su chaqueta, lo que ralentizó su caída hasta el punto en que sólo cayó unas cuantas pulgadas antes de que se enredara en nuevas ramas. Llegó a la rama más baja luciendo como un erizo que había estado rodando a través de un montón de hojas. Kuroo lo recogió de ahí sin decirle ni una sola palabra.

Tsukishima estaba tan enojado que casi no podía hablar.

—Matar... —fue todo lo que consiguió y aunque Kuroo no sabía si iba para él o el pájaro, asintió sombríamente.

— ¡Ese pollo asado volador se cagó en mi cara!

Kuroo tomó los salpicados lentes y procedió a limpiarlos con su propia ropa. No era mucho, pero el gesto de alguna manera logró calmar a Tsukishima un poco.

—Esa realmente fue la peor cita en la historia de las citas.

—Pensé que esta no contaba— dijo Kuroo mientras ponía los ahora limpios lentes en la cara de Tsukishima.

—Cambie de opinión. Ésta cuenta así que puedo decirle a quien sea lo horrible que son tus idea de 'cita', para que nadie más quiera salir contigo.

Kuroo sonrió un poco, aunque todavía parecía que estaba adolorido.

—Entonces, espero que nunca necesite a nadie más.

—Tráeme el corazón de ese loro en un palo y no lo harás.

Kuroo no pudo evitar reírse de eso.

—Mejor no digas más, porque estoy muy tentado a hacerlo. — alcanzó las manos de Tsukishima, las cuales aún estaban temblando, en parte por la caída del árbol y en parte por la ira. —Simplemente no para nuestra segunda cita ¿está bien?

—Sí, estaría muy agradecido si no tuviera que ver con animales.

—Eso lo prometo, — dijo Kuroo— y ahora ven aquí para que pueda besarte y fingir que no hay un dolor punzante en mi pezón.

Tsukishima obedeció y se dio cuenta de que era una buena idea; su corazón aún latía acelerado, la adrenalina seguía fresca en sus venas y el dolor de miles de pequeños rasguños en su piel erizada. No se parecía a ningún beso-del-final-de-cita que hubiera tenido antes. Fue realmente bueno.

—De acuerdo— suspiró cuando finalmente se separaron— ¿Podemos volver al departamento de Akaashi y Bokuto, tomar una ducha y luego fajar contra todas las superficies que podamos encontrar?

—Por supuesto— Kuroo sonrió— Hombre, no puedo creer que vaya a obtener algo después de todo esto.

—Sólo lo estoy haciendo por despecho— dijo Tsukishima.

—Me parece muy bien— contestó Kuroo.

Caminaron de regreso tomados de la mano, turnándose para quitar las pequeñas ramas y hojas de sus ropas. Estaba realmente oscuro ahora y probablemente no pasaría mucho tiempo para que Akaashi y Bokuto regresaran; y no habían logrado recuperar a Fuku-chan, pero por el momento, se sentían extrañamente tranquilos.

El momento de tranquilidad terminó tan pronto como escucharon una voz a lo lejos, cantando 'mierda mierda mierda mierda mierda'. A esto le siguió otra voz; una voz que Tsukishima reconoció al instante como un coro de ángeles cantando mientras campañas repicaba al fondo.

—Eso no es muy agradable— dijo la voz— ¿Quién le está enseñando a un lindo pajarito a decir cosas tan horribles? ¿Puedes decir tu nombre?

—Fuker-chan— respondió el pájaro felizmente.

La voz no pudo evitar reír un poco. —No, no lo es. Es Pastelito. Repite conmigo...

—Fucker-lito.

—No, ese no es...

Kuroo y Tsukishima finalmente llegaron al final del camino de la arboleda y se pararon delante de su bloque otra vez, donde vieron al dueño de aquella voz no muy lejos, iluminado por una lámpara de la calle. Estaba sentado sobre su Kawasaki (4), con el pájaro posado sobre su hombro como si fuera la bestia más dócil del mundo. Se dio la vuelta cuando escuchó unos pasos acercándose y Tsukishima de pronto fue cegado por una enorme sonrisa.

— ¡Tsukki! ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en una cita.

—Sí; no te preocupes, esto es parte de la cita— dijo Kuroo— De hecho, nos harías un gran favor si pudieras de alguna manera transportas a ese pájaro del demonio en tu hombro a través de la puerta de entrada.

Yamaguchi parecía un poco confundido, pero se bajó de su motocicleta y los acompañó hasta la puerta sin ni siquiera tener que preocuparse por qué el pájaro volara lejos.

— ¿Es este tu pájaro?— le preguntó a Kuroo.

— ¡No!— dijeron Kuroo y Tsukishima al mismo tiempo.

Fuku-chan gritó con rabia. Pero ya era muy tarde para que se pusiera prepotente otra vez, porque finalmente había entrado al edificio y la puerta se había cerrado detrás de él; ambos, Kuroo y Tsukishima soltaron un suspiro que no sabían que estaban sosteniendo.

—Muy bien, — dijo Kuroo— no está escapando de nuevo... — se inclinó para sacar uno de los cordones de su zapato y se lo entregó a Yamaguchi. —Por favor ata esto alrededor de sus garras, te lo ruego.

Yamagichi parecía un poco preocupado, pero hizo lo que le dijeron y cuando terminó Kuroo confió el otro extremo del cordón y Fuku-chan fue capturado con éxito. Tsukishima casi se echó a llorar.

— ¿Qué hacías ahí afuera en la oscuridad?— le preguntó a Yamaguchi para distraerse.

—Estoy esperando a Yachi. Ella estaba visitando a Hinata y Kageyama y como ya está obscuro me ofrecí a llevarla a casa.

Tsukishima casi refunfuñó ante aquella repulsiva perfección, pero se conformó con darle palmaditas en el hombro a Yamaguchi.

—Está bien, entonces: ustedes dos vayan a ser detestables a otro lugar. Te veré más tarde esta noche. Tal vez.

— ¿Tal vez?—preguntó Yamaguchi y esta vez Tsukishima realmente gruñó— ¡Oh!—dijo, mirando a Kuroo— ¡ya veo! —les guiñó un ojo— pues bien, ¡diviértanse, chicos!

Tsukishima no tenía el aire para extender su gruñido. Kuroo suspiró:

— ¿Puedo abofetearlo?

—Desafortunadamente no.

—Debe ser difícil. —dijo Kuroo y Tsukishima asintió de mal humor, mientras Yamaguchi se daba la vuelta y salía por la puerta con una sonrisa inconsciente.

Encontraron a Yachi sentada en el segundo tramo de escaleras, ahogada en una chaqueta que era como cien tallas más grandes y escondía su cara entre sus manos.

—Te está esperando ¿lo sabes?— Tsukishima suspiró y Yachi chilló. A ella le tomó un poco reconocerlo, a juzgar por el número de parpadeos que le dio antes de que su boca se fuera en un '¡oh!'.— No quiero hablar de esto. Ahora ve y reúnete con él, antes de que crea que ha sido abandonado.

—Pero...— lloriqueó Yachi.— Tsukishima, no lo entiendes. ¿Y si me desmayo? Quiero decir, él es tan genial y agradable y tan perfecto y me ofreció su chaqueta de cuero para que no me congelará en su motocicleta y de hecho tienen un montón de cascos así que él podría manejar con un montón de gente con diferentes tamaños de cabeza, quiero decir, ¿quién hace eso? ¿Por qué se tuvo que convertir en alguien tan genial? Te culpo a ti, ¿lo sabes?

Bueno, esto era una estupidez. Tsukishima literalmente estaba ahí parado luciendo como un niño pequeño de gran tamaño, cubierto de hojas y popo de pájaro, y junto a él estaba su perdedor novio quien estaba usando un zapato sin su agujeta y sostenía a una cacatúa como a un globo particularmente enojado. Él realmente no podía ser culpado por los estúpidos y geniales piercings de Yamaguchi y su estúpidamente genial cola de caballo y sus estúpidamente geniales tatuajes y su estúpida y genial motocicleta.

— Culpa a la pubertad, ¡no a mí!

— ¡No es justo! —lloriqueó Yachi.

—Dímelo a mí— murmuró Kuroo.

Tsukishima finalmente había escuchado demasiado.

—Mira Yachi; hoy mi cita consistió en caer de un árbol y luchar en contra de una ardilla, así que si no quieres terminar como yo, ¡necesitas levantarte y bajar ahora!

Eso funcionó, muy a pesar de Kuroo. Yachi respiró profundo y dio un gruñido de determinación.

—Está bien, — dijo, parándose— está bien, lo haré.— bajó tres escalones antes de girarse a Tsukishima. — Pero si realmente me desmayo y caigo de la motocicleta, ¡voy a volver a espantarte!

—Después de los acontecimientos de hoy, estoy seguro de que podré con eso. —dijo Tsukishima— de hecho, no puedo esperar a que estemos muertos y nos aterroricemos el uno al otro.

— ¡Agárrate fuerte!— dijo Kuroo e incluso Fuku-chan tuvo algo que decir, aunque sólo fue un sonido de pedo largo.

—Está bien, ¡nos vemos!— dijo Yachi y finalmente se fue.

Tsukishima realmente esperaba que sí saliera por la puerta antes de que le diera otra crisis.

—Ah, el amor de jóvenes...— suspiró Kuroo mientras la veía revolotear por las escaleras.

Tsukishima le lanzó una mirada.

—Si empiezas a hablar como abuelo otra vez, me temo que romperé contigo. Estamos en nuestros veintitantos, por el amor de Dios.

—Pero llevamos una vida rápida y peligrosa. —dijo Kuroo y cogió otra hoja de su cabeza.

—No, no lo hacemos. Todo el peligro al que alguna vez nos hemos enfrentado es gracias Bokuto o tu estupidez.

— ¡Me hieres!

— ¡Cabrón!— concordó Fuku-chan.

Había dejado de revolotear y ahora estaba sentado en la cabeza de Kuroo, donde se limitó a cagar por la parte posterior de su cuello. Sin embargo Kuroo no tuvo tiempo de enojarse, porque finalmente habían llegado al departamento de sus amigos. Tsukishima se dejó caer contra la puerta mientras Kuroo batallaba con las llaves un rato, luego hubo el sonido de un 'clic' y la puerta se abrió. Le tomó tres segundos a Kuroo correr hacia el dormitorio, lanzar el pájaro adentro y cerrar la puerta detrás de él.

—Sólo esperemos que se cague y orine en todos lados— dijo. —Mientras, ¿qué te parece si intentamos entrar en esa ducha juntos?

—Dios, sí.

Se ducharon hasta que el flujo de agua se volvió helado y luego asaltaron el armario de Bokuto, por qué él tenía los suéteres más estúpidos y más grandes, y luego vaciaron toda la nevera salvo un frasco de pepinillos.

—Me siento mejor ahora— suspiró Kuroo felizmente.

Se había lanzado al sofá mientras Tsukishima inspeccionaba la colección de DVD's. Sin embargo no había nada nuevo desde la última vez que la había inspeccionado, y ya estaba a medio camino del sofá cuando escucharon una llave girando en la puerta de entrada. La ruidosa voz de Bokuto le siguió después de un segundo.

— ¡Volvimoooooooos!

— ¡Ni siquiera sabes si estamos aquí!— gritó Kuroo, pero no pudo evitar sonreír burlonamente cuando el radiante rostro de Bokuto apareció en la sala.

— ¡Están aquí!— dijo— ¡Solo estaba esperando a Fuku-chan! No sabía que estuvieran tan ansiosos de pasar el rato con él.

— ¡No lo estoy!— dijo Kuroo— lo encerré en el dormitorio.

Bokuto se dio la vuelta para checar a Fuku-chan justo cuando Akaashi entraba a la sala de estar.

Fue directamente hacia Tsukishima y le lanzó sus brazos alrededor sin advertencia.

— ¡Te extrañé tanto!— sollozó. Kuroo y Tsukishima se limitaron a mirarlo, no muy seguros de lo que estaba pasando. — Las personas sin energía son mis personas favoritas en el mundo.

—Oh...— Kuroo rió— La familia de Bokuto ¿eh?

Akaashi sólo presionó su cara más cerca del pecho de Tsukishima.

—Nunca cambies, ¡por favor!

Tsukishima palmeó incómodamente su hombro.

—Lo intentaré— le prometió.

Bokuto enriqueció el pacífico momento con un grito y Kuroo arrojó un cojín en su dirección, incluso aunque no estaba en el cuarto.

— ¡Cállate!— gritó Kuroo.

— ¡Fuku-chan no está aquí!— gritó Bokuto de vuelta y por un momento, la sangre de Tsukishima se congeló.

— A que te refieres...

— ¡Dejaron la ventana abierta!

Kuroo lucia como si estuviera listo para lanzarse por la ventana que había dejado abierta y Tsukishima parecía listo para ayudarle con eso.

— ¡Oh joder!— susurró— Ahora que lo pienso, en primer lugar esa fue la ventana por la que escapó.

Tsukishima realmente deseaba no estar siendo retenido por Akaashi, quien aún se aferraba a él.

— ¡Hombreeeee!— Bokuto vagó de nuevo hacia la sala de estar, luciendo cualquier cosa menos preocupado— Ahora ni siquiera podré decirle hola.

Kuroo y Tsukishima necesitaron unos minutos para poder digerir sus palabras.

— ¿No estás...?— comenzó Tsukishima, tragando— ¿No estás preocupado?

— ¿Qué? De ninguna manera; Fuku-chan vuela alrededor todo el tiempo.

— En realidad no había ninguna forma de volverlo un ave de interiores cuando a Bokuto deja abierta la puerta de entrada la mitad del tiempo, por no hablar de una ventana.— murmuró Akaashi contra el pecho de Tsukishima— Pero siempre vuelve.

—Sólo quiere visitar a su novia de vez en cuando— explicó Bokuto mientras se sentaba en las piernas de Kuroo, quien ni se inmutó.

Su voz se había vuelto completamente ronca.

— ¿Él tienen una novia?

—Sí, es muy linda—dijo Akaashi.— Hay una ardilla gorda en el parque detrás de nuestro edificio. La llamamos Harley Quinn...

—Por favor, ¡detente!—susurró Tsukishima y Akaashi, ese hijo de puta, lo miró y sonrió ampliamente; ese imbécil idiota le sonrió con burla, sabiendo muy bien lo que había ocurrido.

—Ustedes salieron a perseguirlo ¿verdad?— dijo en voz baja. Tsukishima negó con la cabeza lentamente, sin poder creer lo que había oído— ¿Conocieron a Harley Quinn? Ella es muy protectora con él.

—Tú...— graznó Tsukishima.

—Él siempre la ayuda a recoger bellotas y las abre cuando ella quiere comer.

Tsukishima siempre había sabido que en el fondo Akaashi era un pequeño y sádico mal nacido.

—Es por eso que está tan gorda— susurró.

Un enorme cojín que parecía ser parte del sillón lo golpeó en la cara y finalmente lo hizo callar. Bokuto gritó un escandalizado '¡Hey!', pero Tsukishima le lanzó una mirada de agradecimiento a Kuroo y se liberó a sí mismo del agarre de Akaashi.

— ¡Rápido, Tsukki!— gritó Kuroo mientras atacaba a Bokuto con otro cojín— ¡coge todo lo que puedas encontrar en la nevera y salgamos de aquí!

— ¡Ya hicimos eso! ¡No queda nada más que un frasco de pepinillos!

— ¡Entonces tómalo!

Tsukishima no sabía muy bien por qué le siguió la corriente, pero corrió hacia la cocina, abrió la nevera y cogió el frasco de pepinillos que quedaba ahí. A ninguno de ellos le gustaban los pepinillos realmente, pero joder, ¡no dejarían que Bokuto y Akaashi los tuvieran!

Kuroo se unió a la fuga en el pasillo, tomando el frasco y lanzándole uno de los pepinillos a Bokuto, quien los perseguía sin saber por qué.

— ¡Coman esto, adoradores de Fuku-chan!

— ¿Qué carajos, Kuroo?

Tsukishima fue capaz de recuperar un poco de su deshilachada ropa antes de llegar a la puerta de entrada; dejó toda la que estaba cubierta de mierda, ¡ellos podrían lavarla primero! Luego prácticamente voló a través de la puerta principal, con Kuroo detrás de él, y huyeron por las escaleras con Bokuto detrás medio gritando palabrotas. No los persiguió hasta el pasillo, y ellos finalmente se detuvieron deslizándose frente al departamento de Tsukishima.

—Bueno, — dijo Kuroo después de rodear una esquina, aún le faltaba el aire— aquí estamos. Incluso te acompañé a tu puerta de entrada al final de nuestra cita. Realmente soy el novio perfecto.

— ¡Cállate!— a Tsukishima también la faltaba el aire, pero no pudo evitar la sonrisa que había estado abriéndose paso en su cara desde que Kuroo le lanzó un cojín a Akaashi. — ¡Eres un desastre!

— ¡Tú eres un desastre!

—Ambos son un desastre— comentó Akaashi desde algún lugar detrás de ellos.

Kuroo y Tsukishima graznaron un sincronizado: '¡Cállate!'

—Quiero mis pepinillos de vuelta. — dijo Akaashi.

Kuroo decidió ignorarlo.

—Como sea. Muchas gracias por no huir a mitad de todo, realmente yo...

—No ganaste ningún premio, así que ¿por qué el discurso?

—Akaashi, juro por Dios...

— ¡Lo lamento!— gritó Bokuto quien aparentemente había decidido ir a re-capturar a su novio fugitivo— Creo que mi familia lo rompió un poquito. Lo estás haciendo increíble, bro, ¡continúa!

Kuroo envió una mirada molesta hacia las voces y espero para asegurarse de que definitivamente se quedarían quietos antes de voltearse hacia Tsukishima.

—Como estaba diciendo...

—Realmente me gustas— interrumpió Tsukishima— y Akaashi tiene razón, no hay necesidad de un discurso. Así que sólo sáltatelo y bésame ya.

—Oh...um. — Kuroo parecía tomado con la guardia baja— Está bien entonces... Sí. Toma. — le entregó el frasco de pepinillos debido a la confusión y se quedó parpadeando por un momento. — Esto es...

—No es un beso— comentó Tsukishima secamente.

—No. Es mi regalo de despedida para ti.

Tsukishima suspiró.

—Realmente eres un desastre. — contestó y decidió tomar el asunto en sus manos, agarrándolo y tirando de él por el estúpido y colorido suéter de búho, acercándolo hasta que sus labios se encontraron.

Él ya no sabía a corteza de árbol, y Tsukishima estaba agradecido por eso; pero luego estuvo menos agradecido por el frasco de pepinillos entre ellos, pero como sea. Se sintió genial.

Kuroo suspiró cuando Tsukishima se alejó y tomó la manija de la puerta.

—Está bien. Iré... Ahora me iré a pensar en...um— el medito sobre lo que iba a pensar por un momento antes de continuar— oh sí. Nuestra segunda cita. Pensaré sobre lo que haremos en nuestra segunda cita.

—Recuerda, no animales vivos.

—Sí, lo recordaré, — Kuroo sonrió ampliamente. —ah y por cierto, también realmente me gustas.

Tsukishima le dio un pequeño asentimiento antes de finalmente abrir la puerta esperando que Kuroo no se diera cuenta de su sonrojada cara antes de cerrarla.

—Buenas noches— le dijo.

—Buenas noches— escuchó la respuesta de Kuroo a través de la puerta cerrada.

Tsukishima abrazó fuertemente el frasco de pepinillos y se recargó contra la puerta por un momento.

Bueno... Ese había sido un día bastante lleno de acontecimientos. Realmente necesitaba un momento de calma, así que fue a checar que el balcón estuviera libre de vecinos ruidosos.

No fue así, pero sólo estaba Kageyama ahí afuera, fumando un cigarrillo. Por alguna razón, él nunca había aprendido que como fumador, tienes que apoyarte contra la barandilla y verte genial mientras suplas el humo hacia la noche, ya que él siempre se sentaba en el suelo debajo de la mesa y se apoyaba contra la pared detrás de él. Tsukishima se le unió debajo de la mesa.

— ¿Cómo estuvo tu cita?— preguntó Kageyama.

Tsukishima se encogió de hombros.

—Realmente no sé cómo responder a eso, — dijo— ¿pepinillo?

Kageyama levantó una ceja hacia el frasco que le ofrecía.

—Um...seguro— y de hecho tomó uno mientras le ofrecía el cigarrillo a Tsukishima con la otra mano.

Se sentaron ahí por un rato, Tsukishima fumando el cigarrillo, Kageyama masticando el pepinillo. Finalmente, Tsukishima rompió el silencio de nuevo.

—Sabias que era él.

— No querías algo con él desde que estuvimos...

—Oh Dios, ¡No hables de eso!— dijo Tsukishima— Nosotros no teníamos otro filtro para nuestras estúpidas hormonas y no podíamos establecernos con las personas que queríamos. Así que no digas que estuvimos juntos.

—Iba a decir que estuvimos perdiendo el tiempo en la preparatoria— contestó Kageyama— Cabrón.

—Más te vale, — le dio otra calada al cigarro y se lo devolvió.

—Como sea, — dijo Kageyama— lo hicimos ahora.

— ¿Hicimos qué?

—Establecernos con la persona que queríamos.

—Sí, lo hicimos.

Y ahí, debajo de la mesa en el balcón, en una obscura y seca noche de Noviembre, con sólo un frasco de pepinillos y una ardilla gorda observándolos desde las copas de los árboles como únicos testigos, Tsukishima y Kageyama chocaron las palmas.


...•••...


(1) Crocs, Inc. es un fabricante de calzado fundada por el empresario George B. Boedecker, Jr. para producir y distribuir un diseño de zueco adquirido de la empresa canadiense Foam Creations. La sandalia había sido desarrollado originalmente como una sandalia de balneario.

(2) Línea de fuego. Así se le llama al territorio de combate y al objetivo de varios proyectiles. En este Caso Kuroo se interpuso entre Tsukishima y las bellotas, quedando el en medio de la línea de fuego.

(3) Little Fucker-chan, la traducción literal es pequeño cabron-chan o cabroncito-chan. Pero lo dejo en inglés por qué Fucker se parece a Fuku.

(4) Kawasaki, para quien no lo sepa (como yo) es una motocicleta, aquí no especifican Modelo, pero me dio curiosidad y están bien pro. Cualquiera tipo~ xD


...•••...


Notas de la autora: ¡Aleluya! Realmente no puedo explicar por qué esto se hizo tan largo...

Perdón para aquellos que esperaban ver otro fic del cuarteto... El siguiente definitivamente será uno, pero esta vez simplemente no vino. También tratare de encontrar otra trama del equipo de Fuku-chan con otros animas haciendo estragos. También, si algún hablante nativo de inglés quiere betear estas cosas y corregir todas las líneas raras, ¡estaría sobre la luna!

NdT: ¿Fue largo no? En fin~ Espero que les haya gustado~ a mi me encantó. Una vez más, lamento la demora... Pero tenia un libro que digitalizar y bueno~. Ojala se animen a dejar un review por que como traductora es lo único que gano XD el saber si les gustó o no y sus opiniones.

Nos leemos~

Traducción by: LaLa~