Hermione se apareció en frente de la casa número 12 de Grimmauld Place. Sentía entre vergüenza y culpabilidad, por haberle causado semejantes problemas a Harry. Tal vez debería decirle la verdad, y revelar al mundo mágico que había sido ella quien ayudo a escapar a Malfoy. ¿Cuánto tiempo tendría que pasar en Askaban? seguramente con un buen defensor mágico le darían detención domiciliaria. Sumergida en aquellos pensamientos, llamó a la puerta y le abrió una hermosa pelirroja con cara acongojada. Ella la rodeó en un confortable abrazo y Hermione no pudo más, se soltó a llorar.
-No llores, Hermione. Ya encontraremos la forma de arreglarlo- trato de calmarla Ginny.
Hermione sollozo y se limpió las lágrimas.
-Tú no entiendes, yo hice…
-¿Quién es?- interrumpió una voz a espaldas de Ginny. La pelirroja cambio su expresión a una evidente incomodidad. Y Hermione sintió como si se le retorcieran las entrañas.
-Es Hermione, Luna.
A continuación, la rubia asomo la cabeza por la puerta y le sonrió. Hermione trato de devolverle la sonrisa, pero estaba segura que no le había salido muy bien. Luna, seguía con esa mirada de sorpresa permanente y ese aire de… locura, pero había algo diferente, algo que la hacía sentir realmente incomoda. Lo había pensado muchas veces, su lado razonable decía que era por la situación que vivieron hace cinco años, cualquier persona que supiera la historia llegaría a la misma conclusión. Sin embargo, sentía que había algo más, pero no sabía que podría ser. Tal vez lo único distinto en ella, era que ya no llevaba la varita detrás de la oreja izquierda, o que en lugar del collar con corchos de cerveza de mantequilla; llevaba uno con una especie de cristal de variados colores, que decía, servía para ahuyentar dormijucos, unas criaturas inexistentes que supuestamente causaban pesadillas. Por otro lado, tenía que admitir que ellas dos nunca se habían llevado demasiado bien gracias a ese tipo de ocurrencias, aunque después de un tiempo le había parecido una persona agradable, hasta que…- sacudió la cabeza para evitar pensar en ello-.
-Hola, Hermione. Seguro que a Harry le gustara mucho que estés aquí.
Tan rápido como apareció, desapareció de la puerta.
-Ron y ella, ayudaron a Harry a traer sus cosas del ministerio- explicó Ginny, quien le evito preguntar lo que ya daba por hecho- Ron está en la cocina con Harry.
-¡Oh!
-Puedo decirle a Harry que venga.
Ginny era muy considerada, pero fingió que no le importaba ir, después de todo había pasado ya mucho tiempo.
-Hermione- dijo Harry al verla entrar a la cocina- No tenías que venir. Deberías estar en el ministerio.
-No pasara nada por un día que llegue tarde. Además, ¡son tan injustos! ¡Cómo pudieron hacerte esto!
Se sentó en una silla desocupada al lado de Harry, y por un momento se olvidó de la evidente atmosfera de incomodidad que se respiraba en la habitación por la mayoría de los presentes.
-Me lo merezco Hermione. Como te dije anoche, debí ser más duro con las medidas de seguridad. Y ahora con el ataque…
-¿Quién crees que fue?
-Obviamente, Malfoy- respondió Ron.
-Por supuesto, seguramente Malfoy tuvo tiempo de escapar, dar una vuelta por Hogsmeade y matar a tres magos en la lamentable condición en la que se encontraba. Ron, Malfoy no es el culpable de todos los males de este mundo.
-Estoy de acuerdo con Hermione- declaró Harry- Tengo la teoría de que hay varias personas involucradas que ayudaron a escapar a Malfoy y realizaron el ataque en Hogsmeade. No olvidemos el ataque que ocurrió cuando él estaba en San Mungo.
-Es como si alguien se hubiera aprovechado de la situación de Malfoy para entrar en acción- intervino Ginny.
-¿Quieren decir que hay un grupo de magos oscuros detrás de todo?- concluyó Luna con naturalidad. Ella como siempre era la única capaz de decir lo que los demás no se atrevían.
-Luna, mi amor- le dijo Ron con todo el cariño que pudo reunir, era realmente extraño verlo en esa actitud- es imposible que haya un grupo de magos oscuros allá afuera, Inglaterra nunca había sido tan segura. Yo sigo pensando que solo hay un culpable aquí. Nada de esto hubiese pasado si ha Hermione no se le hubiera ocurrido…
-¡Ron! No empieces- lo interrumpió Ginny.
Ron iba a empezar a pelear con su hermana, pero Luna que estaba a su lado, le dio un delicado beso en la mejilla, seguido de un abrazo. Automáticamente, Harry y Ginny se giraron a mirar atentamente la reacción de Hermione. Ella no tuvo más remedio que fingir que todo estaba bien, pero esas demostraciones de cariño eran mucho más de lo que podía soportar.
-No hay que buscar culpables aquí- dijo Harry en un intento de desviar la atención- Esto no es culpa de nadie. Ahora, lo más importante es encontrar quien es el responsable de los ataques, pero como hasta ahora todo son especulaciones, debemos concentrarnos en hallar a Malfoy, seguramente él esta con los demás responsables.
Hermione Palideció.
-¿Han encontrado algún indicio de cómo escapo?- preguntó temerosa.
-No mucho, los aurores no recuerdan nada. Era como si alguien supiera que estaban allí, y los atacaron a sus espaldas sin que notaran nada. Por eso digo que Malfoy recibió ayuda de alguien del ministerio, además la varita de Creevey fue robada, seguro la cogió Malfoy.
-¿Y en cuanto al ataque en Hogsmeade?
-Fue en ese nuevo bar cerca de las tres escobas, poca gente va allí. En el momento del ataque solo estaban el cantinero y otros dos hombres, gracias a Merlín no había nadie más. Solo hay dos testigos, una pareja que pasaba cerca del lugar, escucharon gritos y vieron salir a alguien oculto en una capa negra.
-¿Y cómo era esa persona?
-No dijeron mucho, solo que era alguien no tan alto y delgado.
-Lo más curioso de esto, es quién era el cantinero- añadió Ginny con tono misterioso- se trataba de Augustus Rookwood.
Augustus Rookwood era uno los pocos mortífagos a los cuales se les había conmutado la pena. Cuando fue capturado en la segunda guerra mágica, dio mucha información al ministerio, por lo que solo le dieron una pena de 10 años en Askaban. Sin embargo, hace un año, su esposa había pedido su liberación, dado que padecía una extraña enfermedad de la cual se desconocía su cura, y no podía ser atendido debidamente en Askaban. Por lo tanto, el ministro lo dejo en libertad, con la condición de que se reportara regularmente ante lo aurores.
-Rookwood, perdió todo su dinero cuando fue capturado, su esposa vivía en malas condiciones, dado que nadie quería darle trabajo por los antecedentes de su esposo. Entonces, con una subvención que le dio el ministerio, abrieron ese bar- le informó Harry.
-¿Y la esposa?- preguntó Luna- ¿Dónde estaba esa noche?
-Estaba visitando a unos familiares fuera de Inglaterra. Lastimosamente no pude interrogarla, porque mientras la estaban buscando, recibí la noticia de mi destitución.
Ginny lo abrazó.
-Hablaré con kingsley sobre esto ¿Cómo va a destituirte? Sin ti, la situación seguro empeorará- anunció Hermione. Aunque en su interior no quería que sucedería ninguna otra tragedia, todo parecía estar saliéndose de control.
-Kingsley me dio la noticia personalmente, Hermione. Él no quería esto, pero no tuvo opción. Él mismo se está encargando personalmente del cuartel de aurores. Además, mi destitución no es definitiva, es solo mientras me investigan.
-¿Y quién te va investigar?
-Yo- contestó Ron sonriente.
Hermione sintió un pequeño alivio, entonces Harry no iba a perder su empleo. Kingsley, sabía que él no era culpable de nada de lo que pasaba, y por eso había puesto a Ron a cargo de la investigación, para garantizar que Harry fuera absuelto de toda culpa.
-¿Y qué ha dicho la prensa con respecto a que tú seas el encargado?- Inquirió Hermione, seguramente Rita Skeeter llenaría titulares al respecto, por la indudable falta de imparcialidad de Ron.
-Todo se está llevando en secreto, lo único que sabe la prensa es que Harry esta destituido mientras lo investiga el ministerio- respondió Ron.
-¿Y tú que haces aquí? – inquirió Hermione, dada la situación los aurores deberían ser las personas más ocupadas en toda Inglaterra.
-Lo mismo que tú, solamente que el ministro me dio permiso para acompañar a Harry.
-Deberían ir al ministerio, Hermione no tiene permiso, y tú Ron, podrías poner al tanto a Harry de lo que diga la esposa de Rookwood- propuso Luna.
-Está bien, amor- aceptó Ron. Luna se levantó de la mesa, tomando a Ron de la mano para que la acompañara fuera de la cocina. Seguro Luna no quería manifestar mucho cariño delante de ella ¡Que considerada! cómo si a ella le importará.
Se despidió de Ginny y Harry, y esperó a Ron en la puerta. Cuando regresó, su amigo parecía confundido, Hermione no preguntó, eran muy raras las veces en las que estaban solos, casi siempre Harry estaba presente. Salieron de la casa, y se tomaron de la mano para aparecerse cerca del ministerio. Ese pequeño contacto físico fue como un flash back para Hermione. Recordó lo que paso hace cinco años, cuando los dos parecían amarse mutuamente, incluso planeaban casarse; pero un día, de la noche a la noche, Ron parecía ido, nervioso, confundido. Y en menos de una semana, su burbuja se rompió, Ron reveló que hacía meses tenía un romance secreto con Luna, que la amaba y que planeaba irse a vivir con ella.
