El ministro le pidió a Hermione que redactará un decreto que le otorgará poderes especiales, con el fin de lograr la captura de los responsables de los acontecimientos recientes. Ella tenía muchas cosas en que pensar, y realizar ese escrito era lo último que quería hacer. Le pidió a Kingsley, que de manera temporal le permitiera participar en la investigación junto con los aurores; este accedió, siempre y cuando cumpliera con la primera tarea. Le tomo casi todo el día hacer el decreto, y a las 4 p.m. llevo el escrito a la oficina de Kingsley. Luego se dirigió al cuartel de aurores, quería saber que había pasado con la señora Rookwood, la esposa del ex mortifago muerto, en su bar cerca de las tres escobas. Para su fortuna, aun no la habían interrogada, la habían trasladado al misterio con un amplio sequito de seguridad, y la mantenían en una oficina rodeada de aurores.

-Tiene mucho miedo. Pidió hablar directamente con el ministro, y le dijo que antes de decir cualquier cosa, se le debía garantizar su seguridad- le había dicho Neville.

A esa hora, ya se había logrado un acuerdo, y en unos minutos la iba a interrogar el mismísimo Kingsley. Él se encontraba en el cuartel, y estaba hablando con Ron de manera muy discreta, cuando se escucharon unos gritos provenientes de la oficina donde se suponía estaba la señora Rookwood. De repente, salieron varios aurores, haciendo levitar a una convulsionante mujer, a la que le salía de la boca una gran cantidad de espuma.

-¡Ha sido envenenada!- exclamó alguien a sus espaldas. Y eso era obvio, Hermione recordó cómo le había descrito Harry, la vez en que Ron fue envenenado en sexto año.

-¡Un Bezoar! ¿¡Quién tiene un bezoar!? – gritó.

Al instante todo mundo reacciono, y de uno de los cubículos alguien saco aquella piedra. Pusieron a la señora Rookwood en el piso, y alguien la introdujo en su garganta. Al instante, dejo de convulsionar y botar espuma, mientras permanecía con los ojos muy abiertos y sin reaccionar. Pero seguía viva.

El ministro ordenó que los hombres de su más entera confianza, incluido Ron, llevaran a la mujer a San Mungo, y ordenó que nadie más podía salir de esa sección del ministerio. ¿Cómo era posible que hubieran intentado envenenar a alguien en sus propias narices? Todo mundo estaba conmocionado, nadie sabía cómo había sucedido tal cosa. Luego del caos, y de interrogar a todos y cada uno de las personas presentes durante el incidente, se logró saber que en la oficina donde se encontraba la mujer había una jarra de agua, y que justo cuando se sirvió un vaso y bebió de este, fue que paso el intento de envenenamiento. La jarra de agua fue analizada, y efectivamente se encontraron muestras de un veneno altamente mortal, no había muchas esperanzas de que sobreviviera. Debido a esto se interrogo también, a todos los magos y brujas que se ocupan de las cocinas en el ministerio, pero a pesar de todo este despliegue, no se logró encontrar al culpable. A algunos se les pidió que voluntariamente tomaran unas gotas de Veritaserum, y ni así se logró ningún tipo de información. Afortunadamente, Hermione no fue interrogada, porque acababa de llegar al cuartel, y no había tenido contacto con la mujer.

Hermione, sin saber que hacer, mando un patronus a Harry comentándolo lo que había sucedido, y finalmente, se fue a la casa de sus padres, acordándose que tenía un prófugo viviendo allí. La casa estaba completamente a oscuras, seguro Malfoy estaría durmiendo. Había rodeado la casa de poderosos hechizos, haciendo que solo fuera posible que ella pudiera entrar y salir de la casa, era imposible para Malfoy escapar. También, le había dejado una buena dotación de alimentos en la cocina, junto con varios medicamentos muggles, como antibióticos y pastillas para el dolor. Abrió la puerta con su varita, y apenas dio dos pasos dentro de la casa, sintió un fuerte golpe en su nuca, se sobrepuso rápidamente, y se encontró con Malfoy intentando arrebatarle la varita. A pesar de que seguramente Draco, era mucho más fuerte que ella, a Hermione no le fue difícil vencerlo con un par de fáciles hechizos, dejándolo aturdido en el suelo.

-Tenía que intentarlo- dijo una hora más tarde, mientras Hermione le ponía hielo en la espalda, el golpe del hechizo le había dejado un feo morado. Ella no dijo nada.

-¿Por qué tan silenciosa, Granger? Si estás molesta conmigo por intentar escapar, preferiría que me gritarás.

-¿Qué sabes de Augustus Rookwood?- soltó impaciente.

-¿Fue el autor de los ataques?- preguntó sorprendido.

-Está muerto- se limitó a decir, y añadió- ¿Qué sabes de él?

A Malfoy la noticia no le causo ningún tipo de reacción.

-Era un inefable del Departamento de Misterios, durante la primera guerra mágica, se encargó de filtrar información para… - se estremeció- quién tu sabes, luego de la guerra fue capturado y escapó junto con… Bellatrix. Tú sabes que fue capturado junto con mi padre y los otros, y luego escaparon, y lo capturaron otra vez. Mi padre decía que antes de su primera captura en Askaban era un tipo muy extrovertido, pero luego Askaban lo enloqueció, cuando estaba ahí, nunca lo vi. Durante la segunda guerra mágica, era muy cercano a Bellatrix y a los otros mortifagos que estuvieron en prisión luego de la primera guerra. Es todo lo que se de él.

Hermione le contó todo acerca de los recientes acontecimientos.

-¿Sabes lo que eso significa, no?- la interrogó Draco.

-Hay alguien del ministerio involucrado.

-Específicamente un auror, me atrevería a decir- soltó él.

-Eso es imposible.

Draco no dijo nada, él sabía perfectamente quién podría estar detrás de todo. Saco de su bolsillo, la lista de nombres que Hermione le había pedido el día anterior.

-Tenemos que averiguar que paso con todos ellos, si Rookwood logró salir, cualquiera pudo lograrlo también, y entonces querida, hay que encontrarlos antes que la persona que está detrás de los ataques.

-No entiendo, todo esto parece ser obra de algún ex mortifago, que tiene acceso al ministerio ¿Por qué matar a uno de sus antiguos compañeros?

-¿Y si no es un mortifago? ¿Y si es solo algún otro loco, que quiere seguir los pasos de quién tu sabes, pero a su manera?

-Y se aprovecha de tú situación, para culparte de todo y que nadie sospeche quién es- concluyó ella, aunque no muy convencida.

Luego de una semana de los incidentes, el ministerio no había avanzado mucho en la investigación. Entre la comunidad mágica, crecía rápidamente el número de personas que pedían de forma urgente la destitución del ministro. Sin embargo, lo que este hizo fue devolverle rápidamente su empleo a Harry, "luego de una investigación, en la que el señor Potter fue exonerado de toda duda", además, se inició un revolcón en todo el ministerio. Las medidas de seguridad eran exhaustivas, y en todas las comunidades mágicas, se establecieron escuadrones de vigilancia. Hermione, alternativamente a su trabajo, logro consolidar una pequeña lista de ex mortifagos que se encontraban en libertad, todos parecían haber sido de bajo rango, pero aun así, estaba decidida a interrogarlos.

Desafortunadamente, como problema adicional tenía que encontrar un lugar para esconder a Draco, sus padres llegaban en dos días y su apartamento* en medio del mundo mágico, parecía ser el lugar menos adecuado. Para completar, en los últimos días había tenido que aceptar la idea de Malfoy, de que él debía acompañarla a los interrogatorios, él sabía cómo manejarlos y que tipo de preguntas hacer. Claro, que lo haría bajo otra identidad. Ella había viajado a un pueblito muggle lejos de Londres, y había logrado recaudar una cantidad considerable de cabellos de un apuesto muggle. Resulta, que tuvo la brillante idea de pasarse por una peluquería, donde justamente le habían cortado una larga melena a dicho hombre.

Aquel día, Malfoy y ella decidieron poner en práctica su plan. Él se tomó la poción multijugos y se convirtió en un hombre de aproximadamente 25 años, con rizos castaños y ojos como oro líquido. Se veía realmente muy apuesto. Tenían que ir al callejón Diagon, ya que el ex mortifago que buscaban, trabajaba ocasionalmente en Borgin y Burkes. Hermione, no le permitió llevar la varita de Dennis, a pesar de iban a estar en un lugar muy concurrido, con pocas oportunidades para que él intentara algún tipo de fuga, pero prefería no correr riesgos.

Una vez estuvieron en el lugar, les pareció una mala idea intentar interrogarlo allí, debido a que no sabían cómo iba a reaccionar, por tanto, lo más conveniente era esperar a que saliera del trabajo y así seguirlo hacia un lugar menos atestado, debido a que no tenían la más mínima idea de donde vivía. Decidieron esperar en el caldero chorreante, y Hermione le permitió a Malfoy tomar una cerveza de mantequilla, lo cual fue casi un éxtasis para él. Mientras repasaban la forma en que lo abordarían, y las preguntas que le harían, de la nada Malfoy le agarró la mano con delicadeza, y se acercó para darle un beso en la mejilla. Antes de que pudiera reaccionar, escucho una voz familiar a su espalda.

-Hermione- dijo Ginny. Ella quedó paralizada, los habían descubierto. Draco le dio un golpecito disimulado debajo de la mesa, y ella de la forma más natural posible se levantó y saludo a las dos personas: Harry y Ginny. Luego añadió:

- Les presento a…

-Su novio- interrumpió Draco tras ella, rodeándola por detrás y dándole otro beso.

-¿Quiénes son estas amables personas, amor?

*Piso, departamento (en otros países).