Esta semana he estado muy ocupada y a penas he tenido tiempo para escribir, sin embargo, poco a poco en mis ratos libres fui escribiendo este capitulo :D. Lamentablemente la otra semana no me va a ser posible publicar, así que el próximo capitulo lo publicare el 13 de Agosto. Muchas gracias a todas por seguir esta historia, me gustaría saber sobre ustedes, que hacen, a que se dedican... lo que sea que quieran contarme. Bueno, ahora solo me queda decirles que disfruten la lectura, tanto como yo disfrute escribiendo.


-No puede ser posible- declaró con convicción- estas confundido, debió ser otro mago.

Draco bufó

-Cree lo que quieras Granger, pero yo estoy seguro de lo que vi.

Hermione intento encontrar algún sentido lógico. ¿Ron? No, imposible. Lo conocía desde hace mucho tiempo, él era incapaz de semejante cosa. Aunque, luego recordó el odio que tenía su amigo hacia los mortifagos. Después de la segunda guerra, a pesar de no ser aun un auror, participó en varias redadas, que llevaron a la captura, y… una vez en la muerte de mortifagos muy peligrosos como Bellatrix y su esposo. ¿Será que desde ese momento Ron sintió placer de matar? Ella a veces veía programas muggles donde explicaban las tendencias psicópatas de los asesinos, pero no, Ron había tenido una infancia feliz, con una familia unida, grandes amigos y todo lo que alguien pudiera desear, incluso vivía con la mujer que decía amar, y por la cual la había dejado.

-Dijiste que él los llevo en un traslador a un bosque, pero nunca viste que él los atacará. Ron también pudo ser engañado- razonó convencida.

-Que dulce e inocente eres- repeló Draco en un siseo- sigues creyendo en alguien que te rompió el corazón.

-¿De dónde sacas eso?- preguntó sorprendida.

-No es difícil adivinarlo. Cuando me liberaste, era obvio que no tenías una vida además de Potter y del ministerio, así que asumí que estabas sola. Y hoy, pude confírmalo. Estas enamorada de Weasley, se notaba lo incomodo que te resultaba sus intercambios amorosos con Lunática.- como Hermione no decía nada, añadió- incluso cuando te bese, que fue asqueroso por supuesto, estabas en otro planeta.

-Malfoy, estás buscando que te golpee como en tercer año ¡A veces eres tan idiota, e insoportable! Además, es imposible que Ron haya hecho lo que dices, yo lo conozco desde…

-Y lo conocías tan bien, que te dejo por Lunática- la interrumpió.

Hermione quedó a punto de buscar alguna palabra para rebatirlo, pero no la encontró. Era cierto, ella no conocía al Ron después de Luna, apenas si habían hablado.

-Supongamos, que él hizo lo que dices ¿Por qué no hiciste nada hoy cuando lo viste?

-Soy Slytherin, lo cual me hace una persona inteligente. Estaba en la casa de Potter, infestada de amigos y familia de Weasley, además no tengo varita.

La desesperación se apoderó de ella, tuvo un pequeño debate mental sobre que debía o no hacer.

-Si es verdad lo que dices, y Ron está detrás de todo esto, te promete que voy a hacer todo lo que este en mis manos para que pague por sus crímenes.

-¿Y de qué forma podría pagar lo que hizo?- preguntó con sonrisa fingida- ¿De qué forma puede devolverme a mi padre? ¿Cómo puede devolverme los años que pase en Azkaban?

-Si lo que quieres es matarlo Draco, que para ello tendrías que pasar primero sobre mí porque no lo voy a permitir, estarías cometiendo un error, porque morir es fácil, vivir no. Si lo matas le haces un favor, no tendría que ver la vergüenza de su familia y amigos al enterarse, ni tendría que vivir lo que padeciste en Askaban.

-¿Y entonces como puede pagarlo? ¿Acaso crees que lo meterán en Askaban por lo que hizo? ¡Él salvo al mundo mágico con ustedes! Incluso le darán una medalla por matar mortifagos.

-También, muggles- para Hermione resultaba muy difícil hacerse a esa idea.

Draco rodó los ojos, mientras hubiera mortifagos muertos, al ministerio no iba a importarle los muggles.

-Prométemelo, no tienes nada que perder- insistió - te ayudare con tú madre, también te doy la opción de que reivindiques tu nombre, puedas ser un hombre libre. Aunque primero, debemos estar completamente seguros de la culpabilidad de Ron, o en caso contrario averiguar quién podría estar detrás de todo.

-Está bien- aceptó Draco. Llego a la conclusión de que si no decía lo que la bruja quería, no lo dejaría en paz. Él mismo se encargaría de ajustar cuentas con Weasley a su manera.

-Bueno, entonces comencemos con lo más importante ahora, proteger a tú mamá.

El corazón de Malfoy empezó a agitarse ¿Qué pensaría ella de él? ¿Lo odiaría? Seguramente, porque nunca recibió una visita suya en Askaban.

Al día siguiente, Hermione pidió un permiso en el ministerio para ocuparse de un asunto muy importante. En realidad, ni siquiera tuvo que mentir, le dijo la mayor parte de la verdad a Harry. Debido a la propuesta de su amigo el día interior, le dijo que lo primero que debían hacer era interrogar a la mamá de Malfoy, para así establecer si tenía alguna información importante acerca de su paradero, e incluso le insinuó que debían ocuparse de su protección en primer lugar, porque era quién podría estar en mayor peligro.

-Cuando sucedió lo de Malfoy fue la primera persona que busque para interrogar- le dijo su amigo con semblante serio- pero no pude.

-¿Por qué?

-Resulta que la madre de Draco ha estado todo este tiempo internada en San Mungo.

Hermione se llevó las manos a la boca sorprendida.

-Luego de la muerte de su esposo y que Malfoy fue capturado, ella… entro en una tristeza profunda, intento quitarse la vida con un hechizo, pero le salió mal y la llevo a la locura.

Harry le dijo que en San Mungo tras el incidente de Broderick Bode eran mucho más cuidadosos con la seguridad, no obstante, se aseguraría de que al menos alguien de la orden se ocupara de la protección de Narcisa.

Pero Hermione, estaba concentrada pensando en la forma adecuada de decirle a Draco, acerca de la situación de su madre. Cuando se apareció en su apartamento, lo encontró haciendo ejercicio, Hermione pensó, que tal vez lo hacía porque quería estar lo más presentable posible para su madre.

-Draco, no puede verte. Debes ir como Sam- le recordó Hermione.

Malfoy se sobresaltó, no había notado su presencia.

-¿Puedes dejar de aparecerte así?- le reprochó- El hecho de que seas la única que pueda aparecerse aquí, no quiere decir que no puedas tocar la puerta como una bruja normal.

- ¿Qué tal que hubiese estado desnudo?- añadió con mirada seductora.

Hermione rodó los ojos.

-¿Y Cuándo será el día en que pueda aparecerme tranquilamente en mi apartamento?

-El día que dejes de ayudar a escapar a mortifagos del ministerio.

Los dos rieron, era la primera vez que veía a Draco de buen humor. Desde que lo liberó, solo hablaba con ella para lo necesario, y pasaba la mayor parte del tiempo retraído, perdido en sus pensamientos.

-¿Tienes hambre?- si debía ser portadora de malas noticias, lo mejor era decírselas con el estómago lleno. Eso lo había aprendido de Ron. Antes de que Draco pudiera responder, sacó de su bolso una bolsa entera de ranas de chocolate.

Draco las tomo con evidente felicidad, aunque se recompuso rápidamente, pero no lo suficiente para que ella no lo notara. Había acertado, seguramente Malfoy llevaba cinco años sin comer alguna.

Draco levanto las cejas cuando desenvolvió una y saco el cromo de su interior.

-Harry Potter, distinguido por sobrevivir a la maldición asesina y derrotar al mago oscuro conocido como Lord Voldemort. –Leyó en voz alta.

-Es increíble que ya estén usando su nombre en un dulce para niños.

Hermione supo a qué se refería.

-La idea es que las nuevas generaciones dejen de temer a un nombre.

-¿Y tú también tienes una?-cambio de tema Draco, evidentemente incómodo.

-Tendrás que averiguarlo- le contestó con una sonrisa.

Sin embargo, el bueno humor de Malfoy pareció haberse esfumado desde que vio el cromo de Harry.

-¿Qué te pasa? – le preguntó ella.

Draco suspiro y se miró el antebrazo izquierdo.

-¿Tienes alguna idea de porque me ardió el otro día? Después de la muerte de quién- tú-sabes, nunca me había pasado.

-Él no ha regresado, no tengo idea de porque sucedió. Lo único que se me ocurre es que pudo ser el llamado de alguno de sus antiguos seguidores, tal vez alguien que sabe cómo nosotros que están en peligro.

-Pero… eso no es posible, así no funciona.

-Pues alguien encontró la forma. Y si es así, es algo verdaderamente preocupante- señalo Hermione ante una idea que antes no se había planteado. No la dijo en voz alta, porque no estaba segura si era prudente decírselo. La sociedad mágica tal y como se encontraba en el momento, con un evidente odio hacia los ex mortifigos, podía generar que estos nuevamente se reagruparan ante la amenaza latente que empezaba a deslumbrarse sobre ellos, y al ver que el ministerio no hacía nada para defenderlos.

-En fin ¿iremos a ver mi madre?

-Sí- le confirmo ella. Él día anterior, le prometió que irían a verla juntos. No obstante, ambos habían concordado en que no debían revelarle la verdadera identidad de Sam.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Draco, y con el mayor placer del mundo saco un poco de poción multijugos, de un gran caldero que Hermione había comprado.

-Draco hay algo que debes saber…- murmuró, mientras el empezaba a tomar la forma de Sam- tú madre ya no vive en Malfoy Manor.

-¿Entonces dónde?- preguntó sorprendido, su madre adoraba la mansión, no la imaginaba viviendo en otro sitio.

-Ella…no se encuentra bien.

-¿Qué quieres decir? ¿La atacaron?- la desesperación se apoderó de él.

-No, ella esta… saludable- fue la única palabra que se le ocurrió.

-¿Qué pasa, Granger? ¿No acabas de decir que no estaba bien?- le gritó.

-¡Esta en San Mungo!- soltó al fin- hizo un hechizo que le salió mal… y no volvió a ser la misma.

-¿Qué quieres decir con que no volvió a ser la misma?

-Ella, no está bien de la cabeza- no sonaba bien la palabra demente, y otros sinónimos que hubiera podido usar- sin embargo, puede ser que no sea tan grave, y este mejorando- añadió.

Draco golpeó la pared con sus puños, y unas cuantas lágrimas empezaron a salir de sus grises ojos. Luego de unos minutos, cuando Malfoy se recompuso, se dirigieron en completo silencio a San Mungo.

En la cuarta planta del hospital, fueron a la sala donde seguramente estaban todavía los padres de Neville. Se encontraron con una encantadora sanadora de aspecto sonriente, que estaba encantada de tener a una visitante tan distinguida como Hermione. Les abrió la sala, donde estaban los pacientes de carácter permanente, y los dirigió hacia una de las camas del final.

-No habla con nadie- les informó la sanadora- cada semana la visita su hermana Andrómeda.

Eso explicaba el hecho de que la pared que rodeaba su cama estaba decorada con tres fotografías en las que estaban su esposo, su hijo y ella, con expresión y solemne y distinguida, como se caracterizaban los Malfoy.

Narcisa estaba sentada en la cama con expresión ausente. Ya no tenía la belleza que años atrás la había caracterizado, estaba mucho más delgada y pálida, con el rostro consumido.

-Fue partidaria de ustedes-saben- quién, sin embargo, creo que ya pago todo lo que hizo, la vida no ha sido justo con ella. Su propio hijo mato a su padre, y eso fue más de lo que pudo soportar.

Malfoy miro a Hermione confundido, y ella entendió la razón, tal y como le había contado la situación, le hizo parecer que había sido un accidente.

-Ella intento quitarse la vida con un hechizo- le informó.

Draco se acercó a ella, y Hermione pudo notar que estaba haciendo todo lo posible para contenerse y mantener la compostura, necesitaba un rato a solas con ella. Así, que se dirigió a la sanadora y le pregunto por los padres de Neville y por Gilderoy.

La sanadora la guio primero hacia los señores Longbottom, quienes estaban igual que como los recordaba, y sus avances seguían siendo nulos. Por otro lado, Gilderoy, se emocionó al verla y le ofreció un montón de fotografías que empezó a firmar.

-Ya se firmar con letra cursiva- le informó con amplia sonrisa, mostrándole unas garabatos extraños.

-Es muy bonita profesor Gilderoy.

-¿Soy profesor? – le pregunto con evidente sorpresa y felicidad.

-Seguro todo lo que sabes es gracias a mí.

Hermione decidió que era hora de regresar a donde Malfoy. Lo encontró igual que como lo dejo, parecía no ser capaz de moverse y solo miraba fijamente a su madre.

-¿Hablaste con ella?

-¿Para qué? No parece darse cuenta de que hay alguien aquí.

-¿Por qué no te despides?- le susurró, al ver que la sanadora estaba distraída con Gilderoy.

Ella le dio un empujoncito, y Draco torció los ojos. Se inclinó hasta quedar a la altura de su madre, le dio un beso en la mejilla y le susurró algo al oído. Se levantó, miro aquellas fotografías que decoraban la pared y miro sigiloso hacia la enfermera.

-¿Crees que note que tome una?

-Hay una forma de que no lo haga.

Tomó una de las fotografías, apuntó con su varita a una de ellas y dijo: ¡Geminio!

Volvió a colocar la foto original en la pared y le entrego la duplicada a Draco.

Cuando estaban bajando las escaleras del hospital, Malfoy que era una caja de sorpresas, murmuró:

-Quiero unirme a la orden.