He estado tan ocupada… que pensé que no podría publicar este fin de semana. He leído un montón de libros, estudiado para exámenes, hecho un montón de ensayos y aun así he encontrado tiempo para volverme a leer Yo Antes de Ti, ando realmente cautivada con esa historia. Además, de Harry Potter ¿Qué otros libros les gusta? Tengo la firme intención de leer un montón cuando acabe los exámenes (me queda una semana y media :S).
Además de Malfoy y ella, se encontraban Fleur, Bill, Charlie, Percy, George, Neville, Ron, Luna y por supuesto Harry y Ginny. Harry le comentó que había decidido no convocar por completo a los antiguos miembros de la orden, porque algunos ya habían tenido suficiente con dos guerras. Ella estaba de acuerdo, ahora todos eran lo suficientemente mayores para enfrentarse a lo que estaba sucediendo.
La reunión de la orden se llevó a cabo en la casa de Harry, quién no perdió el tiempo con rodeos y lo primero que hizo fue presentar a Sam como nuevo integrante. Nadie se opuso, Hermione sintió como si se le retorcieran las entrañas ¿Qué rayos iba a hacer si descubrían la verdad? Por ahora, no debía preocuparse por eso, luego pensaría que hacer. Entonces, Harry comentó acerca de su teoría de que el responsable era un auror, anunciando su plan de que debían vigilar a todos los magos y brujas que tenían alguna relación con los mortifagos.
-¿Nos estas pidiendo que ayudemos a mortifagos?- gritó Percy Molesto.
Se escuchó un murmullo en la sala.
-Sé que muchos de ellos hicieron mucho daño en el pasado, pero hay quienes ya están libres y pagaron por sus errores. Igualmente, no están en peligro solo ellos, sino sus familias también.
-Pues ellos no pensaron en nuestras familias- replicó nuevamente Percy.
-¡Han muerto muggles!- le recordó Ginny- la persona que hizo esto, no le importa matar inocentes.
-Pero… ¿Y si se equivocan? ¿Y el responsable es Malfoy?- opinó Bill- por lo que veo no hay ninguna prueba de que haya otra persona involucrada.
-Sí, él ha matado muggles antes, y a su padre también- espeto Charlie.
Hermione no pudo evitar mirar de reojo a Draco, que estaba a su lado, podía sentir su tensión.
-Malfoy estaba muy malherido- intervino ella- El primer ataque ocurrió mientras él estaba en San Mungo, así que no pudo cometer ese ataque y escapar por sí solo.
-Pero no puedo imaginar que auror puede estar detrás de todo esto- intervino Neville.
-Es lo único que tiene sentido- concluyo Harry- además, creo que Malfoy está muerto.
Hubo un murmullo de sorpresa en la sala. Hermione recordó que no le había contado a Draco acerca de ese pequeño detalle sobre la teoría de Harry. Así que lo observó, notando una evidente expresión divertida en su rostro.
-Así que tiene que ser alguien que tenga un odio enfermizo hacia los mortifagos- intervino Fleur.
-No podemos vigilarlos a todos- hablo Ron, quién hasta ahora había permanecido al margen- no tenemos ninguna fachada para hacerlo.
-Ya he pensado en eso Ron. No son muchos en realidad, la mayoría sigue en Askaban.
-Entonces deberían volver allá y asunto solucionado- dijo Percy malhumorado.
-Esos magos y brujas se equivocaron, pero siguen siendo personas- dijo Luna con esa mirada perdida que tanto la caracterizaba- sino los ayudamos nosotros ¿entonces quién? Esas personas están solas, deben tener miedo y no tienen a dónde acudir, porque a dónde quiera que van los llaman mortifagos.
Hermione nunca había estado tan de acuerdo con ella. Y los demás, parecieron concordar también.
-Hermione me ha ayudado a conseguir una lista de magos y brujas que quedaron el libertad luego de la guerra- anunció Harry- Sin embargo, considero que quienes están en mayor peligro en estos momentos, son la señora Rookwood y Narcisa Malfoy. Ambas están en San Mungo, a la primera ya intentaron asesinarla, está en estado muy grave y aun no se sabe si sobreviva. No sé si tenga alguna información valiosa, pero tal como van las cosas… es la única persona que podría saber algo. En cuanto a Narcisa, ella… tuvo un problema hace un tiempo con un hechizo que la dejo enferma.
Ella agradeció que Harry fue muy cuidadoso cuando se refirió a Narcisa porque era un tema que afectaba muchísimo a Draco.
-Por ahora, por órdenes de kingsley hay dos aurores vigilando su habitación día y noche. He arreglado para que esta semana sirvan de guardia Ron y Neville. No obstante, es temporal porque Kingsley los quiere para otros asuntos.
El pánico se apodero de Hermione, no podían dejar a Ron en San Mungo.
-Pero Harry… el otro día me dijiste que la seguridad en San Mungo había mejorado bastante, tal vez deberías darles otras tareas…- dijo ella en un intento desesperado.
-Como digo es temporal, aunque suene duro decirlo no puedo confiar en todo mi equipo de aurores hasta no saber quién es el responsable. Por lo tanto, considero necesario dejar a alguien permanente de la Orden en San Mungo. Esta mañana hable muy discretamente con un sanador cuando fui por información acerca del estado de la señora Rookwood, y logré averiguar que tienen una vacante. Necesitan a un mago o bruja que sea experto en el manejo de las pociones… y bueno a mí se me ocurrió decirle que conocía a alguien con esas características y le dije que esa persona iría mañana para una entrevista.
-¿No estarás hablando de Sam?- preguntó Hermione sin disimular la sorpresa. Intercambio una mirada de pánico con Malfoy, quien se mantenía muy sereno.
-¿Hay algún problema?- inquirió Harry- como él tiene empresas de pociones, yo pensé que…
-Me parece bien- dijo Malfoy tranquilamente- iré mañana a la entrevista.
Luego dio instrucciones a los demás acerca de vigilar a unos mortifagos que visitaban con frecuencia el callejón Diagon, específicamente el sector dedicado a las artes oscuras, esto se lo encomendaron a George dado que trabajaba en sortilegios Weasley, y Charlie se comprometió a ayudarlo ocasionalmente cuando no estuviera ocupado con sus amados dragones. A Fleur y a Bill, les asignaron la misión de ir al Valle de Godric, donde residían el señor Goyle y su hijo Gregory Goyle.
-Hermione, a ti te corresponde vigilar a Yaxley.
-¿Cómo es que un tipo como él este libre?- inquirió Bill.
-De igual forma que liberaron a Malfoy y a su padre cuando termino la guerra- razonó Percy- pero al final ambos mostraron quienes eran en realidad.
Hermione involuntariamente agarró a Draco del brazo, sabia lo duró que debía ser para él esas palabras, y más cuando eran pronunciadas con profundo odio.
-Debes ser muy cuidosa con él, Hermione- prosiguió Harry- y más por el lugar donde se encuentra… él está viviendo entre muggles.
Nadie se esperaba algo así, y menos de una persona que había manifestado en su vida tanto desprecio hacia los muggles. Ahora todo tenía sentido, cuando investigó aquella lista de mortifagos no encontró registros acerca del paradero de Yaxley.
-Vale aclarar que todos deben ser muy cuidosos y en lo posible evitar que estas personas se den cuentan que los están vigilando. Traten de indagar a su alrededor, si alguien los haz estado buscando, si han notado algo sospechoso, cualquier información que les parezca útil.
-Con respecto a Luna y a Ginny… no es que quiera interferir con la libertad de prensa, pero me gustaría que publicaran algo en el quisquilloso y en el diario el profeta, que de alguna forma les haga saber a estas personas que no están solas, y que no todo mundo los odia por su pasado. Esto es necesario porque hay familias enteras involucradas y no podemos estar pendientes de todas, además, creo que es importante hacer saber a la comunidad mágica que es hora de dejar a un lado tantos perjuicios.
Ginny hacia unos meses se había retirado del Quidditch, y ahora escribía columnas de opinión para el profeta enfatizadas principalmente en el área de los deportes, no obstante, dada la influencia que ya tenía en el diario, no sería difícil que consiguiera una publicación suya en otra sección; hasta Hermione estaba pensando en una idea de cómo enlazarlo con el Quidditch, para así llegar en mayor medida al corazón de la comunidad mágica, a través de su deporte predilecto.
-Y Percy… necesito que me ayudes en el ministerio, que me informes acerca de todo lo que ves y oyes que tenga relación con esto, tal vez algún funcionario que alardee de las muertes de estas personas, o cualquier cosa que nos permita inferir razonablemente algún sospechoso.
Su amigo era muy listo, dada la actitud hasta ahora mostrada por Percy, no era prudente ponerlo cerca de los mortifagos.
Hermione esperó a que todos los demás se fueran, a pesar de que Draco le mostraba varios indicios de que quería irse pronto, pero ella lo ignoró porque debía hablar a solas con Harry. Cuando ya por fin se despidieron Ron y Luna, que fueron los últimos en irse, llevo a su amigo a un pasillo, mientras Ginny interrogaba a Draco acerca de su vida en Estados Unidos- tal vez esa era la razón, por la que Draco quería irse tan pronto.
-Harry, no me parece buena idea que pongas a Sam- sonaba raro decir aquel nombre ficticio- y a Ron en San Mungo.
-¿Por qué?
-Bueno tal vez porque se trata de mi ex novio y… mi novio- pensó que esta era la mejor forma de persuadir a su amigo. Aunque decirlo en voz alta, lo hacía poco creíble.
-Yo no le veo ningún problema, los dos parecen llevarse bien hasta ahora.
-Casi ni han hablado.
-Sabes cómo es Ron, si le molestará la idea no tardaría en hacérnoslo saber. Se lo ha tomado bien ¿Es que acaso le molesta a Sam?
-No, pero es incómodo.
-Hermione, de igual forma no es seguro todavía. Además, si le llegan a dar el trabajo a Sam solo se cruzarían por una semana, y van a estar en pisos diferentes.
Aquello no la tranquilizo para nada, la idea de dejar a Malfoy solo en San Mungo con Ron, no le apetecía para nada. Solo le quedaba cruzar los dedos, para que entre esos dos no se formará una trifulca. Al volver a casa, Draco parecía bastante entusiasmado ante la idea de trabajar allí, después de todo estaría cerca de su madre.
-¿Si sabes algo de pociones?- lo interrogó ella.
-Se te olvida como me iba en las clases de pociones con Snape.
-Si… bueno, pero el siempre parecía favorecer a los de Slytherin.
Draco negó con la cabeza divertido.
-Solo lo dices, porque te molestaba que te superaran en algo.
Hermione entrecerró los ojos.
-De igual forma, son muy distintas las clases de pociones en el colegio a lo que se necesita en San Mungo, es magia curativa.
-¿Crees que soy tan estúpido de decirle a Potter que tengo empresas de pociones, sin saber acerca de pociones?
-Pero Draco… se trata de la vida de magos y brujas, que necesitan…
-No empieces con tus sermones- la interrumpió- de igual forma mañana el sanador que me entrevistará es quién determinará si soy competente o no.
-Tengo algunos libros de pociones curativas, deberías…
-Como sanar heridas con simples hechizos, Pociones perfectas para la salud de su hogar, La poción que usted necesita para cada ocasión, si ya he leído esos, aunque espero que no te ofensas, porque esos libros son perfectos para amas de casa.
Hermione quería lanzarle un hechizo, era tan insoportable.
Al día siguiente, Malfoy se preparó con esmero, se puso su mejor túnica y por insistencia de Hermione repaso aquellos datos acerca de Sam que debía recordar.
-Guarda bien esto- Hermione le extendió una pequeña cantimplora- tiene poción multijugos.
Draco rodó los ojos, y sacó de su bolsillo un tarrito con corcho, que parecía contener la poción.
-No soy estúpido, Granger. Sé que lo que tome solo durara un par de horas.
-Es mejor que lleves esta, así no sabrán que tomas- insistió.
-No la voy a beber delante de nadie.
Hermione lo miro inquisitoriamente, y a regañadientes intercambio su tarro por la cantimplora de la bruja. Era un recipiente extraño, tal vez alguno utilizado por los muggles, intentó girar la tapa como para averiguar su uso, pero desistió al observar la curiosa mirada de la bruja.
-¿No me vas a despedir con un beso amor?- dijo rápidamente al cerrar la puerta, sin darle tiempo a Hermione de alguna reacción. Que divertido era hacerla enojar.
La entrevista en San Mungo fue todo un éxito, es más ni siquiera le hizo preguntas relativas a las pociones, parecía como si el hecho de ser recomendado por Harry Potter, ya lo hacía altamente calificado para el trabajo. Incluso le dijo que podía empezar ese mismo día para familiarizarse con el ambiente del hospital. Su oficina, quedaba en un piso diferente al de su madre y aquel en el que debería estar Weasley. Su trabajo consistía básicamente en cerciorarse del inventario de las pociones, de que siempre hubiera aquellas que se necesitaban en el hospital. Los sanadores hacían una petición de pociones para cada paciente en específico, y el debió verificar si estas eran las adecuadas para el tratamiento requerido por el paciente. Afortunadamente, contaba con la ayuda de dos brujas y un mago, que se encargaban de la misma ocupación. Sus primeras horas fueron bastante incomodas, sus compañeras de trabajo se mostraban bastante atentas con él, Draco pensó que más que amabilidad se debía a que el muggle del que estaba disfrazaba era bastante atractivo. Él no estaba acostumbrado a tanta atención, bueno antes sí, pero luego de la herida en su cara odiaba ser el centro de atención, a veces se tenía que recordar que no lo ha estaban mirando a él sino a otra persona.
-¿Quieres ir a comer con nosotras?- le preguntó una bruja de ojos azules y pelo castaño. Tenía alrededor de unos treinta años para criterio de Draco. Y respondía al nombre de Louisa.
Cómo se zafaría de esta.
Su otro compañero llamado James, parecía molesto ante la poco disimulada atención que recibía Sam.
Draco corrió nuevamente con suerte, cuando estaba a punto de buscar alguna excusa, que estaba seguro no le serviría de nada porque ellas iban a insistir hasta que él dijera que sí, apareció tras la puerta una jovencita de ojos saltones, con esa mirada de la que tanto se había burlado antes.
-Oh, Sam ¿Estás en tu hora de descanso?
-Sí, claro- dijo levantándose rápidamente de su escritorio y yendo en dirección a la bruja.
-He traído unos emparedados para Neville y Ron, y como Harry dijo que tendrías una entrevista aquí, pensé en traerte uno por si te encontraba.
-Gracias- se limitó a decir, jamás se imaginó que podría utilizar esa palabra delante de Luna Lovegood.
Se apresuró a salir al pasillo con ella.
-¿Cómo te ha ido con el trabajo?- le preguntó ella.
-Bien, he conseguido el puesto.
Ella sonrió.
-Tienes una ceja más clara.
-¿Qué?
La bruja le señalo la ceja izquierda, y Draco notó horrorizado que una de sus manos empezaba a cambiar de forma. La oculto rápidamente debajo de su túnica. Pero al hacerlo, noto que estaba mojada por dentro, trato de buscar disimuladamente la cantimplora que Granger le había dado, y se horrorizo al notar que estaba vacía.
-Me tengo que ir- se apresuró a decir.
-Luna- dijo una voz a sus espaldas bastante familiar.
Ronald Weasley se acercaba a ellos, y él lentamente se estaba convirtiendo de nuevo en Draco Malfoy.
