Capitulo dos: Perspectiva diferente
El despertador no para de sonar, es molesto pues lo único que quería esa mañana era dormir. Lamentablemente no podía, pues era mi primer día de clases, en mi nueva escuela, el instituto de Hyrule, en las preparatoria Leyendas de Hyrule.
No es que para mí sea difícil adaptarme, pero siempre he estudiado en casa, o si no cada vez que entro a una escuela y me cambian es lo mismo, hago amigos y después "Adiós adiós" digo cada vez, pues el año pasado me cambiaron tres veces de escuela, no vallan a pensar que soy un desastroso descomunal, un rebelde sin causa, nada que ver, es solo que mi Tío Aaron y yo nos mudamos mucho, ya que él no había encontrado un buen trabajo.
Es por eso que nos mudamos aquí, por que el encontró un trabajo con el cual él puede pagar el instituto y yo pueda "Obtener la educación que él nunca pudo gozar" realmente valoro su esfuerzo.
Yo vivía en Ordon, un pueblo lejos de la capital de Hyrule, siempre he estado con mi tío, mis padres murieron en un accidente de auto cuando yo apenas era un niño muy pequeño como para recordarlos, desde ese entonces él me ha cuidado lo cual le agradezco en sobremanera, él no tenía la responsabilidad de cuidarme, ni de alimentarme cuando apenas era un infante, no tenía la responsabilidad de darme cariño, sin embargo lo hizo y nunca me ha dejado solo, a él le dolió mucho la muerte de mis padres pues era hermano de mi papa.
Siempre me platica cosas de ellos, como se conocieron, como eran, a que se dedicaban, dice que soy la imagen viva de mi padre, "Son idénticos en especial en lo terco y flojo" siempre dice, me platica que mi mamá era sumamente bella, y que he heredado sus ojos, con ese brillo especial, lleno de esperanza alegría y bondad, nunca me he dado cuenta de ello, es por eso que mi tío siempre me dice que hasta en lo despistado me parezco a mi padre
"Este lugar es perfecto" decía mi tío a cada momento desde que llegamos hace un par de semanas, y que aquí es donde terminare mis estudios, dos años en una sola escuela: nuevo record.
El despertador seguía sonando y yo no me despertaba.
— ¡Link ya es hora de despertarte! — Me hablaba mi tío, empezó a jalarme de los pies con tal de sacarme de la cama: Misión fallida.
— ¡Link no puedes quedarte pegado a las cobijas! — pero su voz para mi sonaba muy lejos.
— Voy a contar…—
— ¡Ay no, no cuentes! — renegué desde las cobijas
— ¡Uno...!
— Ya voy — Dije a duras penas. Me levante de la cama, y pude observar al hombre que tenía en frente.
Un hombre algo regordete, además de algo calvo, fornido y con bigote: El hombre que considero padre.
— Hay Link, eres un excelente muchacho pero debes admitir que ni un camión te levanta de la cama — Me dijo con los brazo en jarras de manera desaprobatoria.
— Es que últimamente tengo mucho sueño — bostece y talle los ojos, pero es cierto, tal vez eso de las mudanzas me afecta más de lo que creo.
— Tu siempre tienes sueño — Dijo riendo. —Bueno ya que estas despierto, cámbiate, y después baja a desayunar —
Yo asentí y como rayo entre al baño para ducharme, con ese baño termine de despertarme, y las energías me volvieron, cada vez que me tallaba quitaba cualquier rastro de pesadez y flojera.
Después de eso me vestí, en mis otras escuelas no usaba uniforme, así que me debería de acostumbrar.
Me puse mi gorro verde, un gorro que llevo desde que tengo memoria, regalo de mi madre, y baje a las escaleras.
Mi tío estaba en la mesa con el desayuno listo, panqueques, un par de huevos tocino y jugo recién exprimido de naranja.
— ¿Y bien Link como te sientes? —
— Pues normal, nunca he ido a una escuela como esa así que será interesante — Dije mientras bañaba mis panqueques en miel y me llevaba un bocado a la boca.
— Espero que hagas buenos amigos —.
— Si tal vez — Susurre.
El resto del desayuno fue tranquilo y silencioso.
Mi tío y yo salimos de la casa, para dirigirnos a la escuela, decidimos caminar para hablar un rato. Hablábamos de cosas triviales, sobre su nuevo trabajo en una constructora, también hablamos de la escuela, veníamos riendo y estábamos felices.
— Por cierto Link... —En eso mi tío me quita el gorro de la cabeza.
— ¡Oye!—
— Lo siento, pero este es un instituto, no puedes entrar con eso — Me dijo mientras lo guardaba en mi mochila.
— Pero...—
—Pero nada, puedes llevarlo en tu mochila pero no puesto — Intente contradecirlo pero a él nadie le gana, ese gorro es muy importante para mí, pero tiene razón, es mejor que él me lo quite y lo pueda llevar a la mochila, a que algún profesor me lo arrebate y le tenga que decir adiós para siempre.
— De acuerdo — le respondí con molestia. En un par de minutos nos encontrábamos, en la entrada del gran edificio rojo.
Era algo temprano pues los pasillos estaban solos, pero, como soy de los nuevos, tenía que llegar para que mi tío hablara con el director.
— ¿La oficina del director? — Le pregunto a una muchacha pelirroja.
— Al fondo y a la derecha — Respondió amablemente.
Luego de darle las gracias, fuimos a su oficina.
Un hombre adulto con canas y ojos azules nos recibió, tenía aspecto de saber controlar a toda una escuela, a simple vista daba algo de nervios, pero mantenía un semblante apacible y amable.
— ¡Buenos días señor Aaron! — saludo el director con una sonrisa.
— Buenos días director Rauru — respondió — dijeron que antes de que Link entrara a clases, tenía que venir aquí.
— Correcto, una joven lo llevara a su aula cuando suene el timbre, por ahora necesito hablar con usted. — Dijo dirigiéndose a mi tío.
— Por supuesto, Link por que no das un paseo por el campus en lo que hablamos, después me esperas en la entrada de acuerdo? — Yo asentí y deje que hablaran solos.
— Siéntate Aaron — dijo el director, una vez que entraron a su oficina y se aseguraron que estuvieran solos — Créeme he intentado de todo, Link es un excelente estudiante
tiene buenas calificaciones, es estudioso, y no causa problemas, sin embargo no pude convencer a nadie
de la secretaria, dicen que si quieres que el muchacho estudie aquí, tendrás que pagar, lo siento amigo solo te darán un mes — dijo el hombre mayor con pesadez realmente se sentía mal por no poder ayudar a su
amigo de años, pero era cierto hizo lo que pudo pero la secretaria de educación no dio un brazo a retorcer.
— Temía que esto pasara — dijo Aaron llevándose las manos a la cabeza — Apenas pude conseguir un trabajo
no puedo irme, no cuando acabo de llegar no puedo hacerle eso a Link es demasiado
y lo sabes, estoy de deudas hasta el cuello, y no tengo a nadie que me ayude, no puedo decirle a Link, no quiero preocuparlo, sé que si se entera, es capaz de salir de la escuela para trabajar día y noche, sin descanso no quiero
que sufra por mi culpa, las escuelas están abarrotadas de gente no hay cupo en ningún lugar,
además quiero que haga amigos en una escuela normal, y que no tenga que estudiar por medio de una computadora, el no merece la vida que tiene, y aun así la acepta.— expreso dolido.
— Lo lamento demasiado Aaron, realmente quiero ayudarte pero estoy en las mismas, apenas puedo salir adelante —
— No te preocupes, yo sé que hiciste lo que pudiste, solo espero poder hallar una solución—
— Por supuesto que la encontrarás — trato de animarlo Rauru — tratare de ayudarte por cualquier otro medio, tienes que salir adelante sea como sea, por ti y por Link, ese muchacho, tiene suerte de tenerte, y tú tienes suerte de tenerlo.
-Enlazar...
Yo caminaba por todo el campus sin una dirección fija. Admiraba lo que era estar en una verdadera escuela, esta, estaba llena de árboles el pasto estaba húmedo por la recién brisa de la mañana, poco a poco iban llegando unos cuantos alumnos, a lo largo del patio miraba a unos cuantos niños jugar, debía ser divertido ir a una escuela donde estudies casi toda tu vida.
Seguía caminando, pase por la explanada, la cancha de futbol, por el gimnasio, también di una vuelta por la secundaria y por la primaria, realmente es una escuela muy bonita, y grande, hoy sentiré lo que se siente, estudiar en un lugar como este, en eso me entró la emoción y no pude evitar sonreír.
Si lo que mi tío decía era cierto, entonces por fin terminaría mis estudios basicos en una preparatoria estable, aunque no lo admitiera, empecé hacerme ideas, hallar buenos amigos, convivir con compañeros y maestros, y quien sabe tal vez encontrar a una compañera que este conmigo durante este par de años.
— " De que será un buen año será un muy buen año" — Pensé para mis adentros.
Seguí caminando, mientras yo pensaba y hacia planes en mi mente, una chica corría hacía mi dirección, pero para cuando me di cuenta ya había chocado con ella.
— Ey tranquila — le dije sosteniéndola por los hombros, sus mejillas estaban mojadas y sus ojos rojos, estaba llorando, no sé qué fue lo que sentí, pero me dolió verla así, parecía que había pasado un mal rato.
Ella voltio a verme pero parecía que su vista estaba perdida y su mente en otro mundo.
— ¿Estás bien? — le pregunte no sabía por qué pero me preocupe, era una chica muy bonita de cabellos largos y rubios, por un momento me quede admirándola en ese estado de debilidad.
— Si — apenas si pudo decir
— ¿Te ocurre algo malo? — volví a preguntar, no era de mi incumbencia pero me vi con la necesidad de hacerlo.
— No — dijo a pesar de que sus ojos cual zafiro profundos como el mar decían lo contrario, no sabía mentir, eso quedaba claro, no quería hablar de eso, tal vez fue algo duro para ella, me daba un sentimiento ver esos ojos azules llenos de lágrimas que no merecían caer de ellos.
— Pues nadie llora si no es por una razón, las chicas bonitas no lloran — las palabras salieron de mi boca, sin que me diera cuenta, como si mi corazón hablara en vez de mi razón.
— Gra...cias — me dijo apartando la vista.
— Recuerda, de nada sirve llorar, solo debes desahogarte, pero nadie se merece tus lágrimas — le dije lo que una vez me dijeron a mí, un consejo que nunca olvidare
Sentí como me miraba con confusión, pero también sentí como su pulso se calmó, y se relajó un poco, ella cerro sus ojos y dio un profundo suspiro que salieron de sus finos labios ligeramente rosados, dejando atrás un poco de su pesar, me alegre por dentro que estuviera mejor, al menos la ayude un poco, eso creo.
— ¿¡Qué hora es!? — pregunto de un momento a otro, dándome un pequeño susto.
Mire mi reloj — Son las seis con cuarenta y cin.. — antes de que pudiera terminar la palabra ella ya estaba alejándose.
— ¡Gracias! — me grito una vez lejos, no sé por qué pero le dedique una sonrisa sincera, y me despedí con la mano.
Estaba en la entrada esperando a mi Tío, pensaba un poco en lo que paso hace unos minutos.
— "Espero que arregle lo que le dolia" — Pensé, me la pase así durante un par de minutos concentrado en mis más profundos pensamientos.
— Listo Link, es hora de que valla a trabajar a la constructora — Dijo mi tío con algo de desánimo, haciendo que "despertara" de mis pensamientos.
— ¿Oye te paso algo? — le pregunte, tal vez el tiempo que estuvo platicando con el director le paso algo, pues él no es así, siempre está animado y activo.
— ¡No, no! — Corrigió rápido su semblante — Es que estoy algo cansado es todo, anda entra que te esperan— Me dio un abrazo y unas cuantas palmadas en la espalda. Camine hacia la joven pelirroja que estaba en las escaleras de la entrada, me di la vuelta, y mire a mi tío, el hombre que se ha esforzado por cuidarme y darme un techo donde vivir, él estaba despidiéndose con una mano.
Yo he oído, que muchos niños lloran cuando es su primer día de clases, pues les cuesta separarse de sus madres, las cuales han estado con ellos durante sus pocos y cortos años de vida, en mis otras escuelas era normal, pero después de tanto tiempo creo que al fin comprendo a esos niños que patalean y lloriquean con tal de estar con sus madres hasta llegar al punto de colgarse de sus piernas, o escabullirse para encontrar una salida.
Es curioso, pero si sentí algo, algo dentro de mí, no sé cómo explicarlo, no fue un sentimiento de dolor o tristeza mucho menos ganas de llorar, si no como... Nostalgia.
Le respondí con una sonrisa, y me despedí también con la mano, la joven cerró la puerta y caminamos por el pasillo.
— Cuídate, Link, cuídate mucho.. — suspiro Aaron con pesar, mientras cerraba los ojos y tomaba aire...
Caminamos por el pasillo, subimos dos pisos y llegamos a un aula que tenía escrito "2:B", el cual sería mi próximo grupo.
Afuera del salón había dos chicos más uno pelirrojo y el otro peli azul, también había una chica de cabellos verdes y de estatura baja.
— Ahora vuelvo no se vallan — Dijo la muchacha que nos acompañaba, creo que se llama Marin.
— Hola — saludo el de cabello azul y ojos morados — Soy Iván mucho gusto en conocerte — Dijo extendiéndome la mano, sin duda la estreche y correspondí a su sonrisa.
— Yo soy Saria — dijo con timidez la pequeña.
— Yo Alex — dijo sonriente el de ojos cafés — y ¿tu? — me preguntó.
- La soja Enlace -
— Bueno de ahora en adelante seremos compañeros — hablo Iván, ellos parecían buenos chicos, y al igual que yo eran nuevos, y no conocían la escuela, tal vez con ellos podría entenderme.
— Listo — llego Marin, ahora traía un par de papeles.
Ella toco la puerta, se escuchó un adelante — Profesora Nabooru le traigo a los nuevos alumnos —
— Claro Marin pasa.
Los cuatro entramos, todos los que estaban sentados en el aula dejaron de hacer lo que hacían para mirarnos, menos una joven de pelos rubios, no pude verla pues estaba con la mirada perdida y ocultaba su rostro.
No le quite la mirada de encima.
— Bien queridos alumnos, bienvenidos a su nuevo grupo y escuela yo soy la profesora Nabooru, su asesora — se presentó amablemente la profesora — ahora dígannos sus nombres, sin pena.
— Yo soy Saria... Deku Tree — dijo la peliverde, al parecer es algo tímida.
—Muy bien Saria, ahora, tu preséntate — le dijo al peli azul.
— Mi nombre es Iván, Iván Zuckerverg— vi como muchas tomaron una bocada de aire al verlo, pero solo dijo un apellido ¿Me pregunto por qué?
— De acuerdo sigues tú — Señalo al pelirrojo.
— Yo soy Alex Saverin Hugues — una pelirroja de piel pálida empezó a toser, como si se le hubiera ido el alma.
— Perfecto, y por ultimo...—
— Link Forester Lost Woods — dije, sin apartar la mirada de la chica rubia que escondia su rostro. Ella al oírme levanto la mirada.
Pude darme cuenta que era la joven que hace un rato lloraba, la que por una extraña razón, hizo que el corazón se me parara en seco al verla de nuevo, y que ahora sería mi compañera de clases, no pude hacer más que regalarle una sonrisa, proveniente de mi ser.
A veces el destino hace las cosas por una razón...
Comentarios finales
Bien este capítulo salió como pan caliente.
Muy rápido, para que en dos semanas ya no publique xD no es cierto por eso aprovechare que ahora estoy inspirada y ya tenga más tiempo para escribir lo más posible y cuando ya no pueda escribir, no estar tan retrasada xD
atte
Sheika 360, y apruebo este fanfic xD
