El fin de semana pasado pesque una horrible gripe que me impidió hacer algo en lo absoluto, y también mi computador pareció pasar a una mejor vida, aunque recientemente decidió volver a funcionar xD. Espero disfruten este capítulo (sé que si yo fuera ustedes, me odiaría por hacerlas esperar). Esta semana les dejo una recomendación literaria que disfrute mucho leer, se llama "El idiota" de Fiódor Dostoyevski (Cuando lean el capítulo notaran un pequeño guiño a la obra).Sin más preámbulo… a leer. Y por último, pero no menos importante, mil gracias a todas aquellas que se toman el tiempo de comentar, sus opiniones me motivan a seguir.


...

Definitivamente, Malfoy estaba completamente loco. ¿A qué mago en su sano juicioso, se le ocurría volver a Askaban, cuando era el más buscado del mundo mágico? Por más razones lógicas que le dijera para disuadirlo, él seguía empecinado en ir, aunque por supuesto ella se había negado rotundamente una y otra vez.

Una semana había transcurrido, desde lo acontecido en San Mungo. Draco continuaba normalmente en su trabajo y ella en el suyo, con la diferencia de que las reuniones en la orden se realizaban con mayor frecuencia. Harry le insistía una y otra vez que tenía que encontrar el tiempo de vigilar a Yaxley, pero tras lo ocurrido, el ministerio era un completo caos y a duras penas tenía tiempo de respirar. No obstante, ese no era el único problema que le inquietaba, había ido a todas las tiendas en donde vendían pociones y en ninguna pudo encontrar poción multijugos; por si fuera poco cuando intentó comprar los ingredientes, no encontró piel seca de serpiente arbórea africana. Según pudo averiguar, había una especie de dictadura en las regiones africanas donde habitaba la serpiente, que prohibida expresamente las relaciones comerciales con el mundo mágico europeo.

-La piel seca de serpiente africana no se usa solo para preparar poción multijugos, tiene también usos medicinales, por lo que es bastante probable que en San Mungo tengan reservas- le informo Draco, luego de que ella llegara al apartamento frustrada por la agotadora búsqueda- mañana en el trabajo robare un poco.

A Hermione no le gustaba mucho la idea de robar un ingrediente escaso, en un hospital. Una persona lo podía necesitar de manera urgente, para incluso salvar su vida. Al ver la expresión preocupada de su rostro él añadió:

-No te preocupes, las pociones medicinales que hacen con la piel de la serpiente son reemplazables por otras, lo que sucede es que es más barato utilizar la piel de serpiente africana, pero no va a morir alguien porque falte un poco…

Ella lo miro inquisidoramente, de cierta forma le molestaba que Draco tuviera tanto conocimiento sobre pociones y ella no. Decidió que tenía que informarse más sobre el tema para no quedar como una tonta.

-El punto es- dijo al fin ella- que si logras conseguir mañana ese ingrediente, de igual forma solo queda una semana de poción, y hacerla tarda un mes…

-Yo la puedo hacer es menos tiempo- dijo él sonriendo satisfecho- la demora son los 21 días en que se deben guisar los crisopos. Sin embargo, si los cortas finamente estos se guisaran más rápido, por lo que ya no serán necesarios 21 días sino 10. El tiempo de reposo de la poción si no se puede reducir, aunque no es necesario dejar tanto tiempo secando el polvo de bicornio, con un hechizo…

-No me parece adecuado que hagas todos esos cambios.

-Se exactamente lo que hago, Granger- le encantaba esto de jactarse delante de ella.

-En realidad no, Draco- explotó ella- llevas toda la semana con esa ridícula idea de ir Askaban.

-Debemos ir pronto, antes de que se acabe la poción multijugos.

-¡Ya te he dicho que no pienso seguirte en esa locura!

-Y ya te he dicho que si no me ayudas, encontraré la forma de ir yo solo.

-Pues si tanto quieres ir, deja de tomar la poción, que los aurores encantados te llevaran. Y de paso me ahorras tantos problemas.

Draco se río descontroladamente, al punto de que le dolía el estómago de la risa.

-¿De qué te ríes?- le preguntó muy molesta.

-De lo fácil que es hacerte enojar.

Hermione le apuntó con su varita.

-Avis- murmuró. Y una bandada de aves apareció revoloteando por el lugar, luego añadió- Oppugno

Y entonces las aves se dirigieron a atacar a Malfoy.

Él trataba de quitárselas con una mano, mientras intentaba alcanzar la varita que tenía debajo de la capa.

Entonces, Hermione de la nada se empezó a reír.

Con un movimiento de varita, Malfoy hizo desaparecer a las aves, y le lanzó un hechizo no verbal a Hermione, que prevenida alcanzó a esquivarlo, dándole a un bonito jarrón que le regalo su madre, el cual ahora yacía hecho trisas en el suelo.

-Uffs- dijo él con sonrisa satisfecha.

-Reparo- susurró ella apuntando al jarrón.

-Eres un idiota Malfoy.

-Pero no fui yo la que infantilmente me lanzó unas aves furibundas.

-Tú empezaste, te estabas burlando de mí- pero cayó en cuenta de lo infantil que había resultado su reacción- estoy cansada, solo quiero descansar y tú empiezas a irritarme.

Draco, se sanaba una por una las heridas que las aves le hicieron con sus filosos picos.

-Déjame ayudarte- se ofreció ella, sin darle elección. Lo hizo tumbar en el sofá, y cuidadosamente quitó los rasguños que tenía en el rostro, no era nada grave en lo absoluto.

-¿Te duele?- le preguntó ella al notar una expresión extraña en su rostro.

-No ¿Ya terminaste?- dijo evidentemente incómodo.

-No, falta una aquí- le respondió mirando el lado de su rostro donde estaba la cicatriz.

Draco se volteó rápidamente.

-Puedo hacerlo yo.

Se levantó y se dirigió al baño en busca de un espejo. Así que eso era lo que incomodaba a Malfoy. Evidentemente, no le gustaba que le miraran la cicatriz en el rostro. De repente, se sintió culpable por como lo había tratado.

-¿Cómo te fue en San Mungo?- le preguntó en un intento por desviar su atención y relajar la situación.

Draco salió del baño con aire sorprendido.

-Estoy por confirmar que tienes un grave problema mental. Primero te enojas, luego te destornillas de la risa y finalmente me preguntas que como me fue en el trabajo.

-Solo trato de ser amable, y de que nos comportemos de forma civilizada.

Draco la observó con recelo.

-Como digas- dijo en tono dubitativo.

-¿Y no me vas a responder?

-Si con eso puedo hacer que te calles, está bien. Fue un día ocupado en la oficina.

-¿Y cómo te la llevas con tus compañeros de trabajo?

Draco rodó los ojos, de verdad que era una sabelotodo insufrible.

-Emmm… esta James que claramente me odia y están esas dos pegajosas brujas que están todo el día mirándome con cara de tontas.

Hermione soltó una risita.

-Ya estas arrasando.

-Que graciosa- dijo con cara de pocos amigos- solo están idiotizadas con el rostro de aquel muggle.

-Pero tú también tienes tú encanto Draco- dijo ella en un intento por animarlo- En el colegio nunca te vi de esa forma porque siempre pensé que eras un idiota engreído, pero pensándolo ahora… si omitimos esos detalles… resultas hasta simpático.

-¿Se supone que debo tomar eso como un cumplido?

-No puedo ser imparcial, me caías muy mal, pero…muchas veces oí cotilleando a chicas que andaban locas por ti.

-Si por supuesto. Antes era así- susurró con la mirada distante- no ahora con esta maldita cicatriz.

-A mí no me parece que luzca mal- dijo sinceramente. Era cierto que formaba una gran mancha oscura alrededor de su ojo derecho, pero para nada, hacia ver su rostro escalofriante o aterrador.

- ¿Ahora me estas declarando tú amor, Granger?- exclamó suspicazmente.

Hermione resoplo divertida.

-¡Serias la última persona en la que me fijaría en todo el mundo!

-Y eso es justamente lo que diría alguien locamente enamorada.

-Tengo novio recuerdas ¿Qué diría Sam si estuviera aquí?

-Probablemente no te diría nada. Los americanos suelen ser muy afectuosos, así que te mostraría sus "sentimientos" con hechos- explicó con mirada picara.

-Ahora tú estás coqueteando conmigo- afirmo.

-Claro que no, tendría que estar excesivamente desesperado, como el haber pasado muchos años en Askaban sin estar con alguna chica.

-¿Estás hablando enserio?- preguntó ella sin contener la risa.

-Por supuesto que no- contestó enarcando una ceja- si haría algo así mi padre se retorcería en su tumba.

-Concuerdo contigo.

-Eso me hace pensar, que tú tampoco debes de haber tenido mucha acción desde que se acabó lo tuyo con Weasley- declaró con tono burlón.

-Te podría contar todas las historias que han acontecido aquí mismo en este sofá.

-Soy todo oídos. Pero antes ¿tienes Whisky de fuego, o algo así?

-Por supuesto- concordó ella sonriente.

Con su varita apuntó a uno de los estantes y salió volando hacia ella una botella de Whisky de fuego con dos vasos de cristal.

Draco carraspeó ante el primer sorbo. Se sentía bien sentir aquella bebida que quemaba la garganta después de tanto tiempo. Luego del segundo sorbo, ya se acostumbró a la quemazón.

-Estoy esperando.

-Bueno… esta ese chico que conocí en el caldero chorriante y ese otro de las tres escobas…

-No eres muy buena inventando historias.

Hermione se encogió de hombres.

-¿Y hace cuanto fue que terminaste con Weasley?

-Hace cinco años- respondió desviando la mirada, no era un tema del que le gustara hablar y mucho menos con Whisky de fuego de por medio.

Draco escupió un sorbo de la bebida.

-¿Y llevas todo ese tiempo sin nada de nada?

Hermione tomo un gran trago de Whisky confirmando la respuesta.

-En mi defensa… todos los hombres son unos idiotas, menos Harry por supuesto, pero él no cuenta porque es como mi hermano.

-Creo que ya me empiezo a ofender por todas las veces en las que me has dicho idiota.

Esa noche hablaron de todo un poco, pasaron incluso horas, resultaba increíble lo bien que podías hablar con Draco Malfoy cuando estaba de buen humor. Hermione pensó que tal vez ayudaba un poco el hecho de que ambos estuvieran bajo los efectos del Whisky de fuego. Recordaron sus años en la escuela, incluso pudo entender un poco el por qué Draco se había comportado como lo hizo en ese entonces.

-¿Sabes que era lo que realmente me molestaba de ustedes tres? Esa estúpida amistad que tenían. Yo me la pasaba con Crabbe y Goyle, pero no era lo mismo, ustedes tuvieron una amistad sincera, y eso es algo que yo jamás he tenido- confesó Draco, bajo los efectos del alcohol.

Aquello la conmovió por completo, no pudo evitar que se le soltaran las lágrimas. Su primer impulso fue abrazar a Draco que increíblemente no se negó. Ella reclino su cabeza en el hombro de él.

-No quiero tú lastima- le dijo Draco en un susurro.

-Y no la tienes. Solo que ahora no creo que seas un idiota en lo absoluto.

-Y to tampoco pienso que seas tan desagradable.

Una luz incandescente la despertó. Abrió los ojos con cuidado, tanta luminosidad le lastimaba la vista. Cuando sus ojos se acostumbraron, y ya pudo estar plenamente consciente, se dio cuenta de la escena más inverosímil que pudiera existir. Ella estaba recostada sobre el pecho de Draco Malfoy, quien lucía plácidamente dormido en el sofá. Se levantó apresuradamente, pero fue una mala idea, porque la cabeza le daba vueltas. Cuando pudo estabilizarse, fue hacia la nevera en busca de agua, la sed le quemaba la garganta. Estúpida resaca. Fue entonces, que cayó en cuenta ¡Que debía ir a trabajar! Miro de reojo el reloj que colgaba en la pared de la cocina, y casi se atraganta al observar que faltaban diez minutos para las 8 a.m.

-Draco levántate- le gritó ella.

-Cinco minutos más- dijo adormilado.

Fue hasta el sofá con la intención de hacerlo despertar, pero no contó que aún no podía mantener el equilibrio y termino de bruces encima de él. Draco abrió los ojos de golpe y una sonrisa pícara se asomó en su rostro.

-No te funcionara eso de que te me tires encima, Granger. Yo sé que soy irresistible pero debes controlarte.

Hermione rodó los ojos y se levantó rápidamente.

-No puedes ir a trabajar así- observó él.

-No puedo decir que tuve una noche de copas y que por eso no puedo ir al trabajo.

Draco se levantó y se dirigió hacia uno de los estantes de la cocina donde Hermione guardaba los ingredientes de las pociones, hizo una mezcla rápida y se la ofreció.

-Esto te ayudará con la resaca- le informó.

Hermione tomo el recipiente un poco precavida.

-Tú pareces estar perfectamente.

-Por eso me gusta el Whisky de fuego, porque al día siguiente es como si no hubiera bebido nada… no puedo decir lo mismo de ti.

Un poco avergonzada tomo un sorbo de la poción y casi de forma instantánea se sintió mejor. Volvió a recordar que solo tenía diez minutos para llegar al trabajo y se fue a alistar apresuradamente. Se bañó en cinco minutos y se vistió en tres. Sin saber cómo, Draco estuvo listo al mismo tiempo que ella y eso que entro a bañarse después.

Antes de que Hermione se apareciera y él saliera para San Mungo (él tenía que ir fuera para aparecerse, porque ella seguía conservando el privilegio de ser la única de poder hacerlo dentro del apartamento), Draco muy desprevenidamente le susurró.

-Debemos ir a Askaban.

Y ella tal vez abrumada por tanta amabilidad, finalmente acepto.

Hermione tramito un permiso en el ministerio para que la pudiera acompañar Sam a Askaban, no tuvo que dar explicaciones, después de todo su puesto en el departamento de la aplicación de la ley mágica le permitía este tipo de concesiones. Además, en el ministerio todos andaban demasiado ocupados para estar pendientes de lo que hacía. Organizo todo, de tal forma que al día siguiente ya se encontraba yendo a Askaban con "Sam", era mejor salir de ese asunto lo más pronto posible.

Tomaron un traslador en el ministerio, que los llevo a aquel horrible lugar. No pudo evitar estremecerse ante el frió sepulcral que allí reinaba. Draco parecía estar en shock, entonces ella tomo su mano y la apretó con fuerza para hacerle saber que él no estaba solo. En la entrada de la prisión los estaba esperando un auror que Hermione no recordaba haber visto antes, les quitó las varitas y los llevo directamente a la celda en donde se encontraba Tom Hardy; que estaba recluido en la sección de máxima seguridad de Askaban, justo en donde había encontrado un par de semanas atrás a un herido Draco.

-Necesitamos hablar a solas con él- le informo ella al auror.

-No puedo permitir eso.

-Entonces tendrás que explicárselo al señor Potter- era extraño llamar a su amigo por el apellido, pero así sonaba con mayor autoridad- él mismo es el que me ha pedido estar aquí.

-Si ese es el caso, no hay ningún problema, volveré en 15 minutos, pero no intenten acercarse a las celdas.

-Hola Tom- empezó Hermione.

El hombre se acercó a los barrotes de su celda para ver con claridad quién le hablaba. Hermione dio un paso atrás ante la mirada de desesperación que hizo él.

-Vinimos aquí porque queremos hacerte unas preguntas- prosiguió ante su silencio.

-Ya he dicho todo lo que tenía que decir. Quienes deben estar aquí, son esos asquerosos mortifagos. Es una injusticia lo que me están haciendo.

Los presos a su alrededor empezaron a lanzar silbidos, al notar que ya no había ningún auror cerca.

-Sácame de aquí preciosa- dijo un hombre en la celda contigua con los dientes podridos.

-Queremos ayudarte, solo queremos saber…- prosiguió.

Hardy empezó a golpearse la cabeza con los barrotes.

Hermione intentó acercarse para ayudarlo, pero Draco se lo impidió y se aproximó muy cerca de él.

-Si tienes alguna clase de esperanza de que aquel hombre al que sigues y admiras vendrá a ayudarte, estas equivocado, porque estas jodido hasta el cuello. Haz matado a una pobre mujer y eso te da para cadena perpetua en Askaban- Hardy dejo de golpearse y escucho atentamente a Malfoy- Ya llevas una semana aquí, y sabes lo terrible que es soportar que los dementores te visiten todos los días, solo te quedas con esos horribles recuerdos en tú cabeza, preferirías que te mataran a seguir así. Las cosas no mejoraran, jamás te acostumbraras. Así que si quieres salir de aquí, debes ayudarnos a encontrar a tú líder.

-Yo no sé quién es- gritó sollozo- jamás vi su rostro.

-Lo sé, pero eso no es lo quiero saber. Solo quiero que respondas una pregunta, eso es todo. Tienes que estar muy atento, porque no la pienso repetir. ¿Qué hacías con dos frascos de poción multijugos en San Mungo?

Hardy parecía aturdido ante aquella pregunta.

-Él me pidió que se las llevara.

-¿Quieres decir, que debías entregárselas en San Mungo?- le preguntó Draco, incumpliendo su promesa de hacer solo una pregunta.

-No a él, sino a ella.

-¿Quién es ella?

-No lo sé, solo me dijo que al estar allí sabría a quien debía entregárselas.

Draco parecía satisfecho y le hizo una seña a ella para retirarse. Hermione estaba distraída analizando las palabras de Tom, que no noto al dar unos cuantos pasos, que alguien se aferró a su pierna. Unas manos mugrientas la sostenían con fuerza.

-¡Suéltame!- gritó.

Todos en las demás celdas parecían eufóricos. Y el mago que la tenía agarrada reía a carcajadas.

Malfoy se acercó a ella, y le lanzó una patada por los barrotes al reo, pero esto lo que hacía era reír con mayor intensidad y apretarla con mas fuerza.

-Tú eres la sangre sucia- dijo aquel hombre desconocido- pronto los de tu clase perecerán.

Draco pareció tenso y le dijo.

-¿Quieres decir que él regresara?

Él hombre rió con fuerza.

-El señor tenebroso no volverá, pero alguien allá afuera muy poderoso lo vengará.

-¿Por eso es que ardió la marca?

El reo soltó a Hermione y se fijó detenidamente en Malfoy.

-¿Cómo es que sabes eso, muchacho?

Y en ese momento, apareció el auror que los hizo retirar apresuradamente ante el desorden que habían formado los demás presos.