He hecho un pequeño trailer de la historia, el cual se encuentra disponible en youtube (Para quienes quieran verlo solo deben colocar los demonios de mi vida en el buscador, mi usuario es Paula Ll...) Aprovecho para comentarles que tengo nuevos proyectos en mente, se me ha ocurrido la idea de hacer vídeos para comentar los libros que leo, ya está el primero hecho, y les adelantó que es sobre Harry Potter y el legado maldito. Así que hago una invitación a quienes me leen, para que se suscriban a mi canal de youtube. Aún no está el vídeo subido porque ira acompañado de un regalo para quienes se suscriban :D y todavía no he terminado esa parte... Bueno ahora si a leer... aunque haré huelga si no me dejan un review :D (Leer desde las sombras no cuenta).
Draco había pedido un permiso en San Mungo por una semana, con la excusa de que tenía que resolver unos problemas en Estados Unidos. La realidad era que todavía no estaba lista la poción multijugos y necesitaba más tiempo. No era lo más adecuado pedir permiso en el trabajo cuando tan solo llevas dos semanas, pero no había tenido otra opción. Por fortuna, su nuevo jefe resulto muy comprensivo (estar relacionado con Harry Potter traía sus ventajas). Por otro lado, no le apetecía mucho la idea de quedarse encerrado una semana, ahora que gozaba de cierta libertad; aunque esta se limitara de ir del apartamento a San Mungo y viceversa.
Granger y él, habían acordado silenciosamente no hacer alusión a aquella noche en la que se emborracharon, él recordaba todo, por supuesto. No podía creer como termino diciéndole que envidiaba la amistad que ella tenía con Weasley y Potter, era algo realmente humillante. Los últimos días, apenas si se dirigían la palabra, cada quién se ocupaba de sus cosas y solo hablaban lo estrictamente necesario, es decir, lo relacionado con el ministerio, la orden y el grupo de los anti-mortifagos como los llamaba internamente.
La visita a Azkaban le había generado más preguntas que dudas ¿Quién era la mujer a la que se refería Tom Hardy? ¿El día del ataque en San Mungo habría un grupo de magos y brujas involucrados con los anti-mortifagos? Con Hermione conversaron reiteradamente acerca de este asunto.
-Luna estaba el día del ataque en San Mungo. Ella fue a buscarme a la oficina, debía asegurarse de sí yo estaba allí. Tal vez no contaban con ello, y no pueden comunicarse seguido con sus seguidores, entonces no podían postergar el ataque ¿Cómo no se me ocurrió preguntarle eso?- se recriminó.
-¿No crees que eso ya se lo preguntaron en el ministerio?- le replicó Hermione- tienen un sistema de comunicación bastante sencillo. Al parecer de la nada Hardy recibió una lechuza con una carta, donde se le explicaba que un grupo de magos y brujas inconformes con el actuar del ministerio iban a realizar una reunión. En la carta se le pedía ir con capucha, y debía aparecerse en un lugar específico y allí tomar un traslador que lo llevaba a la reunión secreta. En la reunión, el líder decía un vivo discurso en contra de los mortifagos y los incitaba a luchar por el orden del mundo mágico, hubo varias reuniones antes de lo ocurrido en San Mungo.
-¿Y las cartas?
-Se destruían una vez leídas, no eran vociferadores, solo se incineraban en las manos del lector. Una vez el líder estaba seguro de su compromiso hacia una especie de hechizo que les quemaba la piel.
-¿Cómo la marca tenebrosa?- preguntó Draco bastante inquieto.
-Más o menos. Aparecía en su antebrazo la fecha y hora de la próxima reunión, entonces debían aparecerse en el lugar que se había dicho en la reunión anterior y tomar el traslador.
-¿Entonces tiene las marcas de las reuniones anteriores?
-No, desaparecían después de unas horas.
-Solo hay que esperar que aparezca una fecha indicando la nueva reunión. Seguramente dijo al ministerio el lugar donde acordaron aparecerse la próxima vez.
-Hay está lo complicado, no recuerda que lugar se dijo, incluso usando el veritaserum. Harry cree que no va aparecer ninguna fecha, quién hace esto es alguien muy listo. De igual forma, lo están monitoreando permanentemente.
-¿Por qué no me habías dicho todo esto?
-Es que Harry me lo contó hoy. No había dicho nada a la orden, porque estaba buscando la forma de acceder a sus recuerdos, pero al parecer hay algo que lo bloquea.
-Potter no es muy bueno en legeremancia…
-Harry no se ha ocupado de eso, hay inefables de su confianza trabajando en ello.
-Esto solo me deja más dudas, Weasley no puede estar tras de esto solo, no es lo suficientemente poderoso. Y el mago de Askaban, dijo que había alguien afuera que vengaría al señor tenebroso…
-¿Pero si venga al señor tenebroso que hace asesinando a sus propios aliados?
-No lo sé, Granger.
Por otro lado, Granger pretendía utilizar sus fines de semana para vigilar a Yaxley. Ambos concordaron, que a pesar de la nueva información, de alguna forma Weasley estaba involucrado. La diferencia era que debía existir algún otro líder desconocido y poderoso. Él paso muchos días recordando cualquier detalle, cualquier indicio que mostrará que temible mago o bruja podría ser, pero lo único que surgían era más preguntas que respuestas.
En cuanto a Yaxley, se había mudado a Bristol, donde era jefe de una importante empresa de aspiradoras; vivía en una pequeña pero acogedora casa cerca de su oficina, y allí era donde aspiraba ir Granger. Su brillante plan, era cambiar su aspecto y sencillamente deambular cerca de su casa, a la espera de que aparecía alguien sospechoso, y si podía averiguaría con sus vecinos si habían notado algo inusual los últimos días.
-Me parece un plan absurdo- comentó él.
Hermione arqueó una ceja.
-¿Qué brillante plan se te ocurre, entonces?
-¿Dijiste que había un parque justo al frente de su casa?- recordó él.
Ella asintió.
-Bien, es mucho más creíble que te la pases en el parque con tu novio, a que estés todo el día allí sola. Los muggles y Yaxley sospecharan.
-De ninguna manera vas a ir conmigo- dijo tajante- los muggles también te buscan. Un cambio de apariencia no desaparecerá tú…- Hermione no termino la frase, pero añadió- la otra vez en el ministerio tuvimos suerte de que Neville no lo notara.
-Ni siquiera tienen que verme la cara, me cambias el color de cabello y ya. Podemos fingir que nos estamos besando…
Hermione lo fulminó con la mirada.
-¡He dicho que no! Y ni una palabra más.
-Sabes que eso no funciona conmigo… de alguna u otra vez terminare yendo contigo.
Tres horas más tarde terminaron yendo a Bristol, no sin antes comprar ropa muggle para Draco, que utilizaba una sudadera con capucha para ocultar su cicatriz de las miradas curiosas. Él en su papel de novio enamorado, tomo de la mano a Hermione y anduvo con ella por el parque. Era un bonito lugar para pasar el día, encontraron un frondoso árbol que les hacía sombra y les proporcionaba una excelente vista de la casa de Yaxley sin ser detectados; decidieron recostarse sobre el pasto, como si estuvieran disfrutando de un día de campo.
-No puedo creer que haya aceptado venir contigo- replicó Hermione.
-No pusiste mucha resistencia, acepta que mueres por mi compañía.
Ella le dio un golpecito en el pecho, y Draco hizo como si se doblará de dolor.
-No puedo creer que tenga que soportar el resto de mi sábado, aquí contigo.
-Como si tuvieras algo mejor que hacer.
-¡Tengo muchas cosas que hacer! pero ahora tengo que vigilarte todo el tiempo.
-Creí que ya habíamos superado esa etapa.
-¡Eres realmente insoportable!
El resto de la tarde averiguaron que Yaxley tenía un perro de raza rottweiler, que sacaba a pasear a las tres de la tarde. No hablaba con ninguno de sus vecinos. Escucharon a unas señoras sentadas en una banca, que se quejaban de su huraño vecino, y no veían con buenos ojos que sacara a pasear a un perro tan peligroso, aunque lo sacara con bozal.
A Draco le resultaba difícil entender como aquel hombre alto, e imponente, de rasgos duros, terminara viviendo en un vecindario muggle, aunque creía saber sus razones; un hombre como Yaxley al igual que él, al salir de Azkaban jamás seria aceptado de nuevo en el mundo mágico, siempre existiría la sospecha tras él. Era una buena forma de empezar de nuevo otra vez.
A las 7 de la noche, justo cuando ya tenían la intención de irse, escucharon el inconfundible sonido que produce la aparición. Incluso los muggles se asomaron por las ventanas para averiguar de dónde provenía semejante ruido. No podían ver con claridad, podría haberse aparecido alguien más o incluso el mismo Yaxley. Horas atrás, habían abandonado la posición junto al árbol, y se habían trasladado a unas bancas del parque, que estaban mucho más alejadas. Rápidamente, se acercaron a la casa, y notaron por la ventana la silueta de dos personas. Lo más cerca que podían estar, era junto a la reja que rodeada la propiedad, como antesala de un descuidado jardín. Caminaron más al fondo hasta llegar a una pared de piedra.
-Debemos saltar la pared, para acercarnos a la casa- dijo Hermione decidida.
Draco la ayudó a trepar por la pared, y la siguió sin dificultad. No podían ir directo hacia la ventana porque podían ser descubiertos, entonces fueron hacia la parte trasera de la casa. Avanzaron unos cuantos pasos, cuando se encontraron de frente con el rottweiler que les gruñía amenazadoramente. Intercambiaron miradas de pánico, sin moverse, porque al menor movimiento el perro podía atacar. Draco que sostenía su varita, movió el brazo lentamente con la intención de lanzarle un hechizo, pero el perro inmediatamente se lanzó hacia Hermione. En unos segundos, Draco lo aturdió, mientras unos pasos apresurados iban hacia el jardín, entonces corrió rápidamente para ocultarse. Cuando volteó atrás, el corazón le dio un vuelco al notar que Hermione no lo siguió sino que se quedó inmóvil donde estaba, un hombre que reconoció como Yaxley se encontraba justo en frente de ella y él no podía hacer nada, solo atinó a esconderse en una esquina ¿Por qué Granger fue tan estúpida?
-¿Qué hace usted aquí?- preguntó Yaxley toscamente, mirando con el recelo al perro que estaba inconsciente.
-Mi primo estaba jugando por aquí, y dijo que se cayó un balón en su patio, entonces pensé en recuperarlo- se excusó ella.
-¿Y qué le ha hecho a mi perro?
-No sé, intentó morderme y de repente se puso así.
Hermione era una pésima mentirosa, tendría suerte si Yaxley se lo tragaba, esperaba honestamente que el estar rodeado de muggles lo hubiera vuelto estúpido.
-¿Qué es lo que sucede?- preguntó una voz desde la casa. Él la reconoció al instante. Se trataba de su antiguo amigo Gregory Goyle, al que nunca se le había dado muy bien pensar, entonces se acercó apuntando a Hermione con la varita.
-¿Qué haces?- replicó Yaxley- Guarda eso, que estamos rodeados de muggles.
-Pero… puede ser peligrosa.
-No entiendo que pasa… mejor me voy…- dijo Hermione aparentando estar confundida. Tenía a su favor, el hecho de estar todavía bajo los efectos de la trasformación de su aspecto.
-Entra la casa- le ordenó Yaxley, sacando su varita disimuladamente.
-¿Qué es eso? Mi primo se preocupara si no regreso pronto a la casa, él sabe que estoy aquí.
-¿Acaso negaras que haz aturdido a mi perro?
-Yo no le hecho nada…
-Se buena chica y sigue a la casa- insistió Yaxley con voz seca.
Hermione por fin cedió, avanzó hacia la entrada, mientras aquellos dos ex mortifagos la seguían apuntando con sus varitas. Una vez dentro, Draco se acercó sigilosamente hacia la puerta, y se agachó en la parte de una ventana que estaba abierta, pudiendo observar y escuchar lo que sucedía dentro.
-¿Quién eres?- Interpeló Goyle.
-Mis tíos y mi primo viven cerca. Yo vine a visitarlos…esto es un malentendido.
-Revísala- ordenó Yaxley a Goyle.
Draco pudo ver la mirada de pánico de Hermione, ya que Goyle rápidamente descubrió su varita.
-Bueno ya sabemos que no eres ninguna muggle- declaró Yaxley con satisfacción- ¿A qué has venido?
-Esto es un malentendido… yo solo he venido a visitar a unos parientes. Mi primo accidentalmente lanzó su balón aquí, yo vine a buscarlo y ese perro intento atacarme y yo solo me defendí.
-Mientes, no hay ningún otro mago o bruja en kilómetros.
-Bueno, es que ellos son muggles, yo solo vine de visita- persistió ella.
-Entonces eres una asquerosa sangre sucia- musitó Goyle con desprecio.
-No trates así a nuestra invitada- lo regaño Yaxley, se puso detrás de Hermione, la atrajo así sí, y apuntó la varita en su cuello.
-No tenemos mucho tiempo para ser amables, como ya sabes hay algún mago loco que anda matando mortifagos, así que necesitamos saber quién eres.
-Mi nombre es Hanna Dursley, trabajo en el ministerio.
-¿Y qué haces aquí Hanna? Ambos sabemos que no tienes ningún primo y ningún balón está en mi patio.
-Todo es un malentendido, yo…
-Seguro es uno de ellos, mi padre dice que son varios- la interrumpió Goyle- viene a matarnos.
-¡No!- exclamó ella- yo solo…
-Shhh… No dirás nada ¿Cierto? Creo que solo hay una forma de qué abras la boca. Lastimosamente para ti, no tengo veritaserum, pero conozco un hechizo que seguro te aflojara la lengua ¿Qué tal un crucio, Goyle?
Goyle sonrió satisfecho ante esa idea.
-Eso es ilegal- musito Hermione.
-Sí, pero no creo que quedes en condiciones de contárselo a alguien.
El cabello de Hermione que entonces era de color rojizo hasta los hombros, empezó a crecer hasta formar una larga melena de pelo castaño. La nariz ensanchada de la transformación, cambió a su nariz habitual, y las intensas pecas que tardó muchos minutos en ponerse, desaparecieron. Un horrorizado Goyle mantenía la boca abierta, ante la impresión de tener a Hermione Granger en frente suyo.
-¿Qué vamos a hacer? No quiero ir a Azkaban- replicó.
Yaxley por el contrario, se empezó a reír intensamente, aquella risa en lugar de sonar divertida generaba miedo.
-Ya lo entiendo todo- dijo al fin Yaxley- el ministerio es quién está detrás de todo esto. Quieren acabar con todos nosotros de una vez por todas.
-No es cierto- lo interrumpió ella- estoy aquí para ayudarlos, también estoy buscando a los magos o brujas que están detrás de esto.
-Haz dicho muchas mentiras hoy, Granger- dijo Yaxley- pero esa es la peor de todas ¿Cómo sería posible que la gran amiga de Harry Potter quisiera ayudarnos?
-Necesitan de nuestra ayuda- sostuvo ella.
-No hay nadie que pueda ayudarnos, Granger. ¿En qué íbamos? ¡Ah sí! En lo de acerté soltar la lengua…
-¡Expelliarmus!- exclamó Draco desde la ventana, haciendo volar la varita de Yaxley lejos de él.
-¡Incarcerous!- exclamó Goyle
Draco se agacho para esquivar el hechizo. Hermione corrió hacia donde había quedado la varita de Yaxley y la agarró primero que él.
-¡Brachiabindo!- exclamó Draco. Y unas cuerdas invisibles ataron a Goyle.
Entro por la ventana, apuntando alternativamente a los dos magos. Arrebató a Goyle su varita, quién luchaba inútilmente por soltarse.
-¡Pero que sorpresas tenemos aquí! Draco Malfoy y Hermione Granger, quién podría creerlo…- exclamó Yaxley animado.
Hermione solo se había limitado a cambiar el color de cabello de Draco por un negro azabache, que a esa hora ya había desaparecido al igual que sus pecas.
-Sí Yaxley, pocos tienen ese privilegio en estos días- dijo Draco arrastrando las palabras. Por un momento, fue como ver al antiguo Draco de vuelta.
-¿Tendrías el gusto de explicarnos a Goyle y a mí, el honor de estas visitas tan distinguidas?- preguntó Yaxley con falsa condescendencia.
Draco río sarcásticamente.
-Ya oíste a Granger, aunque en realidad me gustaría hablar con mi viejo amigo- dijo Draco, desplazando su atención a Goyle.
Mediante un hechizo no verbal, liberó a Goyle de sus ataduras.
-¡No has cambiado nada!- continuó Draco. Su antiguo amigo, tenía la cara roja de impresión, e intentaba balbucear algo, pero no podía decir más que simples monosílabos.
-Mira Goyle, realmente Granger y yo solo queremos ayudarlos. Necesitamos que nos digas que está pasando aquí, amigo.
-No digas… -dijo Yaxley, pero fue interrumpido por Hermione que le lanzó un Silencius. Yaxley se llevó las manos a la garganta, gesticulando palabras que no podían oírse.
-Goyle, sabes que puedes confiar en mí.
-No estoy seguro de eso…- dijo al fin él.
Draco sabía a qué se refería, no se podía confiar en alguien que era acusado de matar a su propio padre.
-Esas cosas que dicen de mí no son ciertas- se limitó a decir. No tenía ánimos de ponerse a dar explicaciones.
-Pero… desde que te escapaste, cosas muy malas están pasando ¡Nos están cazando!- se desahogó Goyle al borde de la desesperación.
-Lo sé- dijo Draco en medio de un susurro.
-Yaxley nos ha estado escribiendo para que nos unamos… los que estamos libres. Mi padre cree que hay alguien poderoso que puede ayudarnos, la marca le ardió el otro día.
Draco asintió.
-Es una señal para unirnos otra vez.
Goyle intercambió una imperceptible mirada que Draco interpretó al instante. Solo tenía que apuntar su varita hacia Hermione, era muy fácil, estaba ocupada apuntando a Yaxley y no se esperaba un ataque de Draco. Si los otros mortifagos se estaban uniendo para combatir aquel grupo de los anti-mortifagos, él debía unirse, era su mejor oportunidad de sobrevivir. Recordó entonces, aquel estúpido contrato que firmó con Granger, pero… y ¿Y si Goyle se ocupaba de Granger? ¿No cesarían entonces los efectos mágicos del contrato? Pero… Granger… lo había ayudado. Sacudió la cabeza para quitarse esas estúpidas ideas.
-Rookwood antes de morir le escribió a mi padre- continuó Goyle- le hablo acerca de un arma muy poderosa, que nos haría retomar nuevamente el poder.
-¿Qué clase de arma es esa?- le preguntó Draco.
-No lo sé, no alcanzo a decirlo. A los pocos días fue asesinado.
-¡Desmaius!- exclamó Draco hacia Goyle y luego lo repitió contra Yaxley.
-¡¿Pero qué hiciste?!- le gritó Hermione.
Draco se encogió de hombros.
-¿Eres buena con los hechizos desmemorizantes? Es qué me temo que si lo hago yo, podría hacerles olvidar todo- explicó Draco con tranquilidad.
