Hola a todoooooos ! No me esperaban por aquí ¿verdad? Yo tampoco jajaja peeeeero hace unos días me propuse hacer algo que no había intentado en mucho tiempo: continuar una historia que ya había dado por acabada, animada por esas 5 personas que de una manera u otra me pidieron que siguiera con el fic un poquito más y pues este es el resultado.

Así que, pueden agradecerle a Dana GsCaskett que inclinó definitivamente la balanza para que me decidiera a intentarlo.

Espero que disfruten leyéndo tanto como yo lo hice escribiendo, pero sea así o no, no olviden dejar una review, ya saben, no toman mucho tiempo y yo las adoro, ya sean positivas o negativas, siempre que estén hechas con respeto me animan y me ayudan a mejorar :)

Todos los errores son míos y solamente míos, a veces uso beta pero no es el caso, nadie absolutamente leyó este capitulo antes que ustedes así que les pido una disculpa si las faltas y/o errores de dedo dificultan la comprensión

Sí, sí ya me cayo y los dejo leer !


El sonido de las puertas de la morgue al abrirse, hizo que se separaran como si ambos acabasen de ser victimas de sendas descargas eléctricas. Sintiéndose pillados in fraganti, tanto las mejillas de Kate como las del detective Esposito, se tiñeron de un intenso tono rojizo, más evidente en el rostro de ella.

-Yo … esto …- empezó a tartamudear Javier ante un divertido Castle y una abochornada Kate. No es que se avergonzara de sus sentimientos hacia el escritor ni de que sus compañeros la vieran abrazada a él pero habría preferido acostumbrarse a la sensación primero, ser capaz de perderse en sus brazos en privado cuantas veces fuera necesario hasta que ese simple gesto no le produjera la sensación de que se desmayaría en cualquier momento de la felicidad que la embargaba, antes de poner al tanto a su equipo -al que consideraba como una segunda familia- del nuevo estatus de su relación con Cas… Rick, con Rick. Acababan de declararse su amor por primera vez para luego besarse y fundirse en el abrazo más abrumador de toda su existencia, ahora podía llamarlo Rick.

-Ni trates de aparentar que estás aquí por el caso, Espo –intervino la detective, recuperando la compostura. –Y ni se te ocurra preguntar nada si no quieres que la situación se vuelva en tu contra –continuó al ver como su compañero fijaba la vista en la corta distancia que la separaba de Castle y fruncía el ceño. –Lanie debe estar en su despacho, hace un rato que decidió esconder ahí su trasero de traidora –le indicó, señalando con su cabeza al cubículo que se encontraba en la esquina más alejada de la sala de autopsias en la que se encontraban, cuando su interlocutor hubo alzado las manos en señal de rendición. –Espo –añadió cuando su compañero se hallaba a medio camino hacia su destino, provocando que este se girara en su dirección –dale las gracias de mi parte, dile que le debo una cena con todos los postres que sea capaz de ingerir – declaró sonriendo, logrando que los dos hombres de la sala rieran ante su comentario.

Una vez, el detective se hubo perdido en la oficina de la legista, Rick volvió a acercarse a Kate, perdiéndose en su mirada –que en esos momentos presentaba un tono verdoso brillante, fruto de la emoción del momento- mientras elevaba su mano derecha para depositarla sobre su mejilla en la caricia más tierna que la detective recordaba haber recibido nunca.

-¿Crees que puedas salir temprano hoy? –preguntó el escritor tras unos minutos en los que sus irises conectados decían más que cualquier palabra que pudiera pasar por sus mentes. –Quiero invitarte a cenar, no puedo esperar para tener mi última primera cita –explicó ante la mirada confundida de la detective, cuya expresión se transformó en una tierna sonrisa al escuchar su explicación, para convertirse en pocos segundos en una triste y decepcionada.

-No creo, –dijo mirando sus manos que descansaban en los antebrazos de él- estamos en mitad de un caso y la verdad es que en estos momentos nos encontramos en un punto muerto, todas las pistas nos llevaron a un callejón sin salida y ya no se dónde más buscar –le explicó apesadumbrada.

No había nada en el mundo que quisiera más en ese preciso instante que salir a cenar con el escritor, perderse en sus ojos toda la velada, mientras acariciaba suavemente su mano sobre la mesa, dibujando círculos con su pulgar, como él había hecho en su salón unos días atrás.

-¿Qué te parece entonces –empezó a preguntar Castle, logrando inmediatamente que Kate alzara su rostro y fijara su mirada en el rostro sonriente y animado de él –si te acompaño arriba, pedimos esa comida Thaï que tanto te gusta –continuó colocando una hebra de cabello detrás de la oreja de la detective, arrancando una sonrisa embelesada de sus labios – y, mientras comemos, me explicas dónde están atascados? Tal vez una teoría alocada pueda prender un foco en la brillante mente de la mejor detective de homicidios de Nueva York –terminó, acariciando su mejilla con tal ternura que los últimos restos del muro -que protegía el corazón de la dura detective Beckett- que quedaban en pie, se derrumbaron, quedando reducidos a polvo.

Llevando su propia mano a la que reposaba en su rostro y apoyando su mejilla en esta, la sonrisa de Kate se ensanchó, sintiéndose repentinamente la mujer más afortunada del mundo por tener a su lado al hombre más dulce y comprensivo del planeta, capaz de verle el lado bueno hasta a la peor de las situaciones. –Suena como un buen plan –dijo solamente, volteando levemente su rostro para depositar un beso en la palma de la mano de Castle para luego entrelazar sus dedos con los de él y precederlo hacia la salida de la morgue.

Definitivamente, y por más que hubiera tratado de negarlo al principio de su colaboración, la efectividad de su equipo se veía altamente incrementada por la mente vivaz e imaginativa del escritor. Como él había prácticamente predicho, una de sus ideas descabelladas los había llevado a desmembrar el embrollo en que se había convertido ese caso, logrando que, para la 1 de la madrugada, tuvieran a un sospechoso sentado en la sala de interrogatorios.

Kate decidió entrar con Ryan ya que viendo la actitud del detenido hacia ella y dada la situación actual, temía que tanto Espo como Castle pudieran perder el control ante algún comentario irrespetuoso del sospechoso hacia su persona. No era que Kevin fuera a permitir que la insultaran sin hacer nada al respecto, pero él siempre había sido el más calmado de su equipo y, aunque en ocasiones fuera el más emocional de los tres, en otras era capaz de mantener la mente fría con más facilidad. Y ese, sin duda, era uno de esos momentos. El escritor le habría roto los dientes en el momento del arresto si no hubiera sido porque Javi -al que Ryan tuvo que detener a penas unos instantes después- lo había sujetado y no podía permitir que un asesino saliera libre por una violación del protocolo.

Castle y Espo habían necesitado cada pizca de su fuerza de voluntad para permanecer en la sala adjunta durante el interrogatorio, puesto que el sujeto, insistía en centrar su conversación en las cosas que su mente perversa quería hacer con "la loba más ardiente de la manada humana". Pero, finalmente, tras innumerables respiraciones profundas para mantener la calma por parte de Beckett y Ryan, ella había logrado provocar al sujeto, jugando sus propias cartas, hasta lograr una confesión. El pobre hombre había caído redondito en la trampa cuando Kate, viendo cómo todos los recursos convencionales fallaban, había usado esa atracción que el acusado evidentemente sentía por ella para hacerlo confesar, entre repugnantes descripciones de lo que pretendía hacer con ella, que había sido él quien había acabado con la vida de la pobre Christie Hollow.

-Te ves exhausta –le dijo Castle con expresión preocupada dos horas más tarde, mientras acariciaba su pómulo en el elevador. Por suerte era viernes, o más bien ya sábado, y tras casi dos semanas trabajado sin descanso en ese caso, Gates había decidido darles el resto del fin de semana libre.

-Tú tampoco estás mal – contestó irónicamente la detective, alzando una ceja ante su comentario.

-Eres hermosa Kate –rebatió él tomándose su respuesta muy en serio –ni el agotamiento más extremo puede, ni podrá nunca, cambiar eso pero necesitas descansar más y alimentarte mejor, y lo sabes –añadió al ver como ella abría la boca, dispuesta a contradecirlo. –Así que no se diga más, te vienes a loft, te preparo la mejor cena que hayas probado en tu vida y a la cama, detective.

Ante la ceja alzada de Kate, Rick tomó plenamente conciencia de sus palabras y se puso nervioso – En … en la habitación de invitados. Recuerda que tiene una cama ortopédica capaz de aflojar los músculos hasta de la espalda de Cuasimodo –dijo introduciendo esa nota de humor que siempre lo ayudaba a salir del paso cuando su bocota lo colocaba en las situaciones más incómodas.

-La verdad es que tienes razón Castle, en estos momentos siento que podría comerme a un elefante y luego dormir una semana, así que acepto –dijo la detective girando para apoyar su cabeza en el pecho de él mientras entrelazaba su manos en su espalda por el resto del recorrido del elevador, dejando momentáneamente sorprendido al escritor que no se esperaba que le resultara tan fácil convencerla y, mucho menos, que se mostrara tan cariñosa, sin duda esa faceta suya, que a penas estaba empezando a conocer, le encantaba.


Entonces? Qué les pareció? Lo consideran digno de los capítulos que habían leído de esta historia hasta ahora?

Como dije antes, hacía mucho que no intentaba darle una continuación a un fic que para mi estaba cerrado y me costó un poco al principio.

Merece la pena que les publique lo que he escrito o prefieren que lo deje así como está antes de estropearlo más?

Díganme que piensan, los leo y los tengo en cuenta, aunque a veces no se note, en varias ocasiones el rumbo de alguna de mis historias dio un vuelco gracias a las reviews y, para muestra, este fic que debía haberse terminado en el capitulo anterior.

Aquí espero pacientemente sus opiniones, soy toda oídos .. u ojos mas bien :P :P