13. Reencuentros al alba
Habían pasado un par de horas tras la cena y Shaka había ordenado a los niños que se fueran a dormir.
Una vez metidos en sus camas y bien arropados, el caballero de Virgo apagó la luz del cuarto y salió del dormitorio, con el propósito de meditar un poco mientras permanecían dormidos.
Miró el reloj y la medianoche había llegado, pero no había recibido ningún aviso por parte de los tres caballeros en el Inframundo. Inquieto ante la perspectiva de que no pudieran regresar, el indio suspiró y plegó las piernas en la posición de loto.
Unas horas después, dentro del dormitorio, Shaina se despertó de golpe. Sintiéndose algo mareada, se incorporó suavemente y echó un vistazo alrededor. Seguía en el mismo lugar que había despertado la otra vez, por lo que supuso que aún estaba al cuidado de Shaka.
Comprobó que sus manos seguían siendo pequeñas y que su busto había desaparecido con la regresión a la edad infantil. Desanimada, bufó una maldición y trató de recordar todo lo que había pasado.
A su mente llegaron las palabras del Sumo Sacerdote, diciéndole que Milo se hallaba en el Inframundo buscando algo para que ella y su compañero Jabu pudieran regresar a la edad adulta.
Deslizándose de la cama, caminó de puntillas hasta salir del cuarto, dejando al japonés durmiendo.
La inquietud en el alma la guió hacia el lugar donde se supone que encontraría a Shaka, mas el caballero de Virgo no se hallaba en su pedestal.
Cada vez más preocupada, la pequeña salió del templo y al fin vio al rubio, que se hallaba tranquilo, observando las estrellas.
Ni tan siquiera giró la cabeza al saludar a la niña, cuando percibió su presencia.
— ¿Dónde está Milo?— preguntó la italiana, esperando alguna noticia.
—Aún no ha regresado— contestó con aparente calma el rubio—, ¿no puedes dormir?
La muchacha agitó la cabeza y caminó hasta el borde de las escaleras que daban al templo de Leo. Se puso de puntillas y trató de acostumbrar sus ojos a la oscuridad.
Resopló angustiada y se mesó el cabello verde.
—Me preocupa que no haya vuelto aún— dijo con vehemencia la joven—, no es normal que tarden tanto…ni siquiera sé cuánto tiempo llevo así…
El caballero de Virgo se percató entonces de que la Shaina adulta había regresado a su cuerpo infantil.
— ¿Cómo te sientes?— preguntó él, mirando a la joven atrapada.
Ella ladeó la cabeza y musitó que le dolía un poco la cabeza, pero que aguantaría lo que pudiese. Miles de preguntas afloraban por su cabeza. Recuerdos extraños se agolpaban en su mente y no sabía qué hacer.
—Estoy teniendo visiones o recuerdos, que me inquietan— murmuró, mirando al horizonte—; soñé que estaba con Cassios, en mi casa, y él…me decía que iba a ser mi maestro y que me entrenaría…una cosa muy rara…y que Marin rompía un papel que yo le daba…¿acaso me estoy volviendo loca?
Shaka se pasó la lengua por los labios y suspiró antes de responder.
—Hoy has pasado el día entero con Cassios, seguramente esos sueños a los que te refieres son eventos que realmente han sucedido en la realidad…y me preocupa que estés comenzando a mezclar ambas realidades…espero que Milo, Camus y Deathmask regresen cuanto antes, no os queda mucho tiempo ni a ti ni a Jabu…
La joven amazona abrió los ojos con estupor al escuchar aquellas palabras. Con el corazón encogido, deseó fervientemente que el caballero de Escorpio regresara enseguida.
—Milo…— dijo en voz baja, casi como en una plegaria.
Shaka observó a la niña. Realmente era perturbador ver una mente adulta en un cuerpo infantil y se unió al deseó de la joven de que todo aquellos terminase cuanto antes.
La noche transcurrió sin ninguna novedad al respecto.
Shaina se había quedado despierta todo lo que pudo, hasta que el sueño la derrumbó por completo y tuvo que irse a descansar, dejando al caballero de Virgo a las puertas de su templo, pasando la noche a la intemperie, meditando.
Un poco antes del amanecer, Shaka sintió una sacudida y tres cosmos familiares reverberaron con fuerza su presencia. El hombre se incorporó de inmediato y empezó a otear el camino que subía hasta los templos.
Tuvo que esperar un rato hasta que al fin vio aparecer a Camus y Milo, subiendo por las escaleras, totalmente agotados.
— ¡Por fin regresáis!— exclamó el caballero de Virgo, aliviado al verles de una pieza—. ¿Lograsteis el cabello de Hades?
Camus alzó la mano izquierda y sacudió el enorme mechón de cabello azabache del dios Hades, al tiempo que Shaka invitaba a los dos al interior de su templo.
—Voy a ir entregarle esto al Patriarca— informó el francés, rechazando la invitación—, y me iré a descansar porque estoy realmente cansado. Gracias Shaka. Milo— dijo mirando a su amigo—, ¿vienes o te quedas?
El griego respondió que se quedaría, ya que quería ver a los niños, por lo que se despidió del francés en aquel lugar.
—Sólo voy a echarles un ojo y me iré a dormir— dijo el caballero de Escorpio, pasándose la mano por la frente—, necesito dormir antes de partir de nuevo hacia el bosque de Chaménos de nuevo… ¿qué tal con ellos? ¿Te han dado mucha guerra?
Shaka hizo pasar a Milo hacia el interior de su templo y atravesó la cortina que separaba las dependencias, mientras guiaba a su compañero hasta el cuarto de los pequeños.
—Jabu bastante bien— susurró el indio—, pero Shaina me preocupa…
En ese momento, uno de los guardias del templo de Virgo avisó al guardián de que un mensajero del Patriarca estaba a las puertas.
—Discúlpame, ahora vengo…— dijo el rubio, regresando a la salida de su templo.
Milo asintió y abrió la puerta del cuarto para ver a los dos compañeros.
Caminó de puntillas, sin hacer ruido, hasta colocarse al lado de las dos camas. A la izquierda, Jabu estaba tumbado boca abajo, completamente dormido. A la derecha, Shaina dormía en posición fetal.
Con cuidado, el griego se sentó al borde de la cama. El brazo derecho de la italiana reposaba fuera de la manta y Milo acarició el dorso de su mano suavemente. La niña se revolvió en sueños y frunció el ceño, murmurando algo inteligible.
El hombre se mordió la lengua para no reírse. Ya conocía de sobra la manía que tenía su compañera de murmurar en sueños, pero ignoraba que lo hiciera desde bien pequeña.
Justo cuando fue a incorporarse de la cama, escuchó un ruido.
— ¿Milo?— murmuró una voz a su espalda.
Al girarse, vio a Shaina frotándose los ojos y al abrirlos y ver al caballero de Escorpio frente a ella sonrió.
— ¡Milo!— exclamó, retirando la manta hacia atrás y arrojándose a los brazos del hombre.
— ¡Con cuidado, que me tiras!— respondió el hombre riéndose, al tiempo que la niña no paraba de darle besos en la mejilla, rodeándole el cuello con sus bracitos.
Con el alboroto, Jabu se despertó desganado, pero reaccionó de igual forma que la italiana, pero sin ser tan efusivo, de hecho, se quedó sentado en la cama.
— ¿Tú no me das besos?— preguntó el caballero de Escorpio, revolviéndole el pelo al rubio, quien se quedó extrañado y miró a Shaina, que se puso completamente roja.
—Milo ven un momento— pidió Shaka, llamándole desde fuera de la habitación, cortando el momento del reencuentro.
El griego se deshizo del agarre de la italiana, devolviéndola a la cama.
—Bueno niños, ahora vuelvo— informó, saliendo de la habitación, dejando a los dos pequeños a solas.
Jabu se cruzó de brazos y alzó una ceja.
— ¿Y ese ímpetu amoroso con Milo, a qué vino?— preguntó maliciosamente el japonés a su compañera, que aún tenía rubor en las mejillas.
Ella desdeñó la pregunta y ladeó la cabeza, pero eso no impidió que Jabu comenzara a reírse.
—No te aprovechas tú nada de la situación— dijo entre risas—. La próxima pégale un muerdo…
Aquella frase sacó de quicio a la amazona, que se lanzó directa hacia su compañero para propinarle una buena tunda.
Fuera, Milo y Shaka conversaban con el emisario del Patriarca.
—Más tarde iré— gruñó el griego—, estoy muy cansado de la misión, dejadme respirar…
Entonces el indio miró a su compañero y sacudió la cabeza.
—No hay tiempo que perder— respondió el caballero de Virgo—, creo que hay algo que debes saber, y es que tanto Shaina como Jabu están volviendo en sí cada vez con más frecuencia.
— ¿A qué te refieres?— preguntó el griego extrañado.
Shaka cerró los ojos.
—Que ambos han tenido momentos en los que su verdadera personalidad tomaba plena consciencia de lo que pasaba— informó—, es decir, que a pesar de su cuerpo pequeño, tienen mentalidad adulta. Esta noche Shaina volvió a estar así, y no es bueno…ya nos avisó nuestra señora Atenea de las consecuencias de esto, por lo que tenéis que devolverles cuanto antes a su estado natural antes de que sea tarde.
Milo se mesó la melena azulada y abrió los ojos asustado ante tal noticia.
—Por todos los dioses…— murmuró abrumado con la noticia—, voy a hablar con el Patriarca ahora mismo. Shaka— dijo dirigiéndose a su compañero—, por favor dales de desayunar y ven con ellos al templo.
Antes de que el caballero de Virgo pudiera decir nada, el griego había salido disparado en dirección al templo de Libra.
Cuando el indio regresó al interior de su templo en busca de los dos pequeños, los encontró enzarzados en una refriega.
— ¿Puede saberse por qué estáis peleando?— preguntó el caballero, agarrando a cada uno de su ropa para separarlos.
— ¡El imbécil de Jabu, que como es imbécil no deja de decir imbecilidades!— gritó la amazona, menándose para librarse del agarre del hombre.
—Vaya, así que no has recuperado tu actitud infantil— declaró Shaka, para después chasquear la lengua—; bueno, aunque a decir verdad, hay poca diferencia entre tu comportamiento siendo niña que siendo adulta… id a desayunar los dos ahora mismo, que tenemos que ir a ver al Sumo Sacerdote.
— ¿Y dónde está Milo?— preguntó la italiana, buscándole con la mirada—. ¿Otra vez nos ha dejado solos?
Jabu volvió a sonreír maliciosamente, a pesar de que tenía un ojo hinchado por un puñetazo que le había asestado la amazona.
—Está en el templo del Patriarca, ¡relájate de una vez!— exclamó el indio, perdiendo la paciencia—. Shaina de verdad, necesito que estés tranquila, te va a dar un colapso.
El caballero de Virgo mandó a los niños a la cocina. Abrió la bolsa donde se hallaba el resto de bollos y los desparramó sobre la mesa.
Sin pensarlo, el japonés se lanzó sobre la bollería industrial, pero Shaina se quedó mirando la comida con desgana. Señaló uno de los paquetes.
— ¿No tienes nada medianamente sano en tu despensa?— espetó disgustada la joven—. Toda esta basura me hará engordar…
El hombre se volvió lentamente y miró a la joven con ganas de matarla. Contó hasta tres y consiguió calmarse, pero tuvo que abandonar la cocina a toda prisa.
— ¡Shaka!— gritó la joven—. ¿Se puede saber dónde vas? ¡Que te he hecho una pregunta! Bueno, pues nada, veré si hay algo mejor por ahí— musitó, bajando de la mesa y dirigiéndose a la despensa.
Mientras rebuscaba, escuchó a Jabu quejarse, pero no le hizo caso. Agarró un paquete de galletas integrales y otro de té y regresó a la cocina.
El japonés estaba pálido y había soltado el bollo de chocolate que estaba comiendo. Temblaba, mientras trataba de agarrarse a la mesa.
— ¡Jabu!— exclamó Shaina, corriendo hacia la mesa—. ¿Qué te pasa?
Él murmuró que se encontraba de repente muy mareado, y casi sin poder evitarlo, vomitó sobre la mesa.
El dolor de cabeza persistía con fuerza y empezó a recordar cosas que habían pasado mientras era un niño.
El baño con Milo…los juegos con Kiki…la revista…Seiya asombrándose al verle de pequeño…
Su mente se oscureció repentinamente y quedó inconsciente, apenas sujetado por su compañera, que le gritaba sin cesar.
Shaka acudió corriendo a la cocina, tomando a Jabu entre sus brazos y pasó la mano por la frente del pequeño, sintiendo la fiebre alta. Preguntó a la joven qué había pasado y si ella se encontraba bien.
Fue decirlo e inmediatamente la amazona comenzó a gritar de puro dolor, llevándose las manos a la cabeza. Miró con angustia al caballero de Virgo, antes de perder el conocimiento también.
Shaka no tuvo más remedio que cargar con los dos niños y teletransportarse hasta el templo del Patriarca.
NOTAS:
Muchas gracias a los que os estáis uniendo a leer el fic o lo marcáis como favorito, espero que la historia sea de vuetro agrado.
Sslove: No, definitivamente Deathmask no es buen estilista XD menudo trasquilón le ha hecho al dios…no le hará mucha gracia cuando despierte del todo…Cassios quiere aprovechar esta oportunidad que le brinda la vida…aunque no será tal y como espera. ¡Muchas gracias por el comentario! ¡Feliz finde!
¡Hasta el próximo capítulo y pasad un buen fin de semana!
