DISCLAIMER: Star Wars pertenece a Disney.
Los Prauun son un grupo de estudiosos de la Fuerza, Rey podía sentir que ellos también eran sensibles a la Fuerza. Los miembros no eran tan numerosos como ella pensaba y no estaban conformadas por humanos, la Jedi identificó a twi'lekos, calamaris, rodianos, nautolanos y otros.
El palacio era grande y de pasillos anchos, la Jedi se cubrió con su capa marrón mientras era seguida por el droide astromecanico, los dos miembros de la organización se detuvieron y abrieron la puerta para que ella ingresase; en su interior estaba un zabrak de cabello negro y pequeños cuernos en su frente, el alien estiró los brazos.
—Bienvenida, Caballero Jedi. Fui informado por su llegada, siéntese por favor—señaló unos cojines, Rey se inclinó a modo de saludo y ambos se sentaron—Soy Eldath ¿A que le debo su visita?
—Yo soy Rey y deseo aprender de la Fuerza.
—¿Aprender?¿No eres una Caballero?—preguntó el zabrak.
—Uno nunca deja de aprender—exclamó Rey.
—Eso es muy cierto—exclamó Eldath—¿Y cómo supiste de nosotros?
—Por medio de un holocron—exclamó el Caballero Jedi, mostrándole el cubo luminoso que tenía en la mano, el zabrak se quedó absorto observando la figura y alzó la mirada hacia la Jedi.
—Vaya…es realmente sorprendente—Yo pensaba que venias por recomendación de otros.
Rey pensaba en Kylo Ren al escuchar pero el zabrak se refería en plural.
—¿Otros? Yo tenía entendido que aquí vino un conocido mío.
—En los últimos diez años nos han visitado tres humanos como usted; usted es la cuarta—exclamó el zabrak y observó el cuadro de perplejidad de la mujer.—Veo que no lo esperabas ¿Quién era ese conocido tuyo?
—Un primo mío, llamado Ben Solo.
—Ah…Ben Solo—exclamó Eldath, cerrando los ojos como intentado recordar—Sí, lo recuerdo. Un muchacho pálido y alto, tenía mucha predisposición para aprender pero poca paciencia. No aprendió mucho aquí.
—¿Solo dos días?
—Asi es. Poco paciente.
—Por curiosidad ¿Quiénes eran los otros dos? Si los recuerda, claro—exclamó Rey curiosa. Eldath se masajeó la barbilla, recordando a los dos invitados.
—Eran dos mujeres: una mayor y una muchacha, la mayor sin ninguna duda, era chalactana. Creo recordar que sus nombres eran muy similares: Shira y Shant Ren.
Rey supuso que el zabrak ignoraba la existencia de los Caballeros de Ren al pensar que el título Ren solo era un apellido. No los culpaba, era la cultura del aislamiento que tenían.
—¿Qué aprendieron ellas?—preguntó Rey.
—Muchas teorías de la Fuerza—dijo Eldath—Shant Ren se volvió muy habilidosa con una técnica nuestra: viajar en la corriente.
—¿Viajar en la corriente? ¿Cómo es eso?
—Solo es "sumergirte" en la Fuerza. Estás en meditación contigo misma y tu mente viaja hacia atrás…viajas, te deslizas en las imágenes del pasado.
—¿Visiones?
—No, no son visiones. Las visiones son secuencias, sin un orden fijado y sin relacion entre sí. ¿Has tenido una visión?
—Sí—exclamó Rey, recordando las visiones que tuvo al tocar el sable de luz que le colgaba en el cinto, las visiones de un pasillo metálico mientras oía gritar a su padre, cuando vio aquella nave dejándola en Jakku o al mismo Kylo Ren con sus caballeros en medio de una torrencial lluvia.
—Entonces sabes lo que son. Lo que digo de esta técnica es como si realmente estuvieras ahí, pero las personas de aquella imagen no te pueden ver ¿me sigues?
—Un poco.
—Estamos aquí ¿verdad? Tú y yo en esta habitación, conversando; alguien puede estar aquí viendo como hablamos y no lo sabríamos. Esa persona ha viajado en la corriente. ¿Me entiendes?—preguntó el zabrak y Rey asintió.
—¿No puede cambiar nada?
—El pasado ya ha ocurrido. No lo puedes cambiar algo que ya fue escrito, estar en ese momento es como ser un fantasma.
—¿También se puede ir hacia adelante?
—Puede pero no es recomendable.
—¿No?
—El futuro…se mueve siempre o lo que está destinado a suceder, sucederá. Tarde o temprano; no lo puedes cambiar. Una vez, un miembro de nuestra organización vio algo en el futuro, quiso cambiarlo y los eventos sucedieron de diferente manera a lo que vio en su viaje, obteniendo el mismo resultado de lo que vio.
—Mi padre me dijo que el futuro siempre está en movimiento.
—Un hombre sabio su padre—exclamó el zabrak con una sonrisa.
—Quiero aprender eso, viajar en la corriente.
Una nave de transporte, gris y algo desgastado llamado Emisario donde viajaban Poe, Jessika y Finn iban raudos por la galaxia. Ellos previamente habían aterrizado en dos planetas donde creían que podía haber sensibles pero no tuvieron suerte, pero aún asi el ánimo no decayó en los tres amigos.
Poe era el que manejaba el trasto y Jessika era su copiloto, Finn se encontraba a la espalda de Poe, revisando datos en el datapad. En el tablero de control se encendió un foco rojo.
—La nave captó algo—exclamó Jessika—Naves se acercan en este cuadrante.
—¿Qué tipos de naves?—preguntó Poe.
—Estos códigos…son naves imperiales—palideció la piloto.
—Debemos esquivarlos—exclamó Finn, casi saltando de su asiento.
—Veamos. Hace un año firmamos un tratado con ellos, no creo que nos ataquen—exclamó el piloto—Continuaré con el rumbo trazado.
Dos destructores estelares aparecieron en el transpiacero de la nave, los tres ocupantes se percataron que las dos naves venían raudos al captarlos. Y salieron cazas TIE.
—No lo puedo creer—exclamó Poe al sentir como la nave se agitaba. Maniobras evasivas, Jess.
—Te lo dije.
—Ocupémonos de escapar primero, busca un destino fijo.
—¡Nos llevará mucho tiempo!Debemos saltar!—exclamó Finn.
—No es bueno saltar a ciegas, Finn—exclamó Jessika.
El Emisario giró a estribor, esquivando los cazas TIE y volvió a girar para esquivar los disparos del caza enemigo, pero ellos sabían que no podían esquivarlo para siempre, ya había recibido dos golpes y cada vez más acorralados.
El destructor estelar se acercó de manera inexorable y disparó contra el Emisario, quien se agitó con brusquedad y se detuvo, los cazas TIE empezaron a retirarse.
—¿Qué es lo que pasa?—preguntó nervioso Finn.
—Los controles no responden—exclamó Poe mientras Jessika presionaba los botones con gran rapidez.
—El destructor fundió algo—gimió—Ese golpe que nos dio, hizo que el Emisario no lo soportase—explicó Jessika mientras se humedecía los labios—No podemos escapar.
Poe apretaba el timón mientras se mordía los labios, no quería rendirse pero tenía pocas opciones. Escucharon un sonido ensordecedor, ellos no podían ver nada por el transpiacero y el ruido se escuchaba por arriba de ellos.
—Nos están acoplando—dijo Jessika.
—¿Tienes algún escondite por aquí?—preguntó Finn recordando aquel momento donde junto con Rey, se escondió en la bodega de carga del Halcón Milenario.
—No, porque esto es una nave de viaje, Finn.
—Alisten sus armas—exclamó Poe.
Se pusieron de pie y corrieron hacia la salida, Poe con Finn en un lado y Jessika en el otro. Silencio, los tres amigos empezaron a tener los nervios a flor de piel. No sabían que hacer, no tenían idea de cómo escapar en el embrollo donde estaban.
La rampa se bajó y una esfera morada rodó en el piso, los ojos de los tres se agrandaron.
Salió un humo plateado y los tres cayeron al piso, casi inconscientes tras recibir el golpe de una granada aturdidora.
Casi no sintieron nada, se pusieron de pie tambaleantes y sus manos fueron amordazadas y luego empujados hacia adelante. Poe empezó a tener una desagradable sensación de deja vú.
Una puerta de duracero se abrió en ambos lados, donde al frente de ellos, estaba el puente de mando y un Almirante se acercaba a grandes zancadas, un almirante subido de peso.
—Vaya, vaya—canturreó Zinji al observar a los tres prisioneros—Sabía que podía encontrar algo valioso en esa nave pero no imaginé algo mucho más valioso—dijo Zinji— Tú debes ser ese famoso piloto de la Nueva República.
—Me confunden mucho con él, en realidad soy un compositor que tiene un nexu de mascota.
Zinji soltó una risita que ocasionó irritación en Poe.
—Eres gracioso, tipo—le apuntó con el índice en el pecho—Pero más te vale no hacer bromas conmigo, piloto, te arrepentirás. Eres Poe Dameron, también el brazo derecho de Leia— y se dirigió a Jessika—A ti no te conozco.
—Gracias—dijo Jessika con una ceja alzada y Zinji, pasando de ella, se dirigió a Finn.
—¿Tu nombre?
—Finn.
—Él es el traidor, señor—exclamó un soldado de asalto y Zinji asintió.
—Eres el desertor. Yo odio a los desertores—atusó sus bigotes y chasqueó los dedos—¿Tienes alguna idea donde terminan los desertores? En Kessel.
—¿Las minas de Kessel?—soltó Poe—No puedes enviarlo ahí.
—Kessel aún está en poder nuestro—dijo Zinji dirigiéndole una mirada asesina al piloto.
—El tratado…
—Nosotros no reconocemos el tratado que firmó el idiota de Irard—soltó Zinji—Soy el Señor de la Guerra Zinji, nosotros somos el Puño Imperial que no reconoce a la Nueva República y no aceptamos a Irard. Ustedes están en mi poder, al igual que Kessel. ¡Llévenselo a las minas! ¡Que trabaje y sufra! ¡Y que muera ahí como la rata womp que es!
—¡No!—vociferó Poe y recibió una descarga eléctrica de parte de un soldado de asalto, Jessika hizo un movimiento y también recibió el golpe.
—¡Déjenme!—gritaba Finn mientras era arrastrado por los soldados de asalto, Poe miraba con rabia como su amigo desaparecía de su vista.
—Y ahora a estos dos…llévenselos a la carceleta. Ya veré que haré con ellos.
Poe y Jessika no opusieron resistencia, se pusieron de pie y fueron arrastrados por los dos soldados de asalto.
Rey no iba a bajar los brazos fácilmente, la técnica de viajar en la corriente la dejaba muy exhausta, ya habían pasado tres días desde que había llegado. El zabrak Eldath avanzó unos pasos y la Caballero se puso de pie.
—¿Continuas o es suficiente para ti?
—Continuaré.
—Concéntrate, solo es concentración. Déjate rodear por la densa neblina y visualiza a dónde quieres ir.
Rey cerró los ojos, vio unas neblinas arremolinándose a sí misma, caminó por la senda plateada y observó unas grandes columnas, lo reconoció. Avanzó unos pasos más adelante y se vio a si misma enfrentándose a Kylo Ren. Lo había logrado, había viajado un año atrás, en su enfrentamiento contra Kylo Ren: vio como ella apuñalaba en el pecho del señor oscuro, y como sujetaba su cuerpo.
Cerró los ojos y al abrirlos, reconoció el lugar donde estaba: un pasillo de duracero, poco iluminado y con corriente de aire, escuchaba los característicos sonidos de sables chocándose entre sí. Salió por la exclusa de mantenimiento y tuvo que agarrarse de la baranda debido a la intensa oleada de aire que había en el lugar.
Una pasarela estrecha, al final estaba una alta figura de negro, Rey avanzó lentamente. Un hombre, se sujetaba del fuselaje y le faltaba la mano derecha. Rey contuvo el aliento al observar al chico, era su padre, más joven, más cercano a la edad que tenía ella.
—Me dijo lo suficiente—exclamó Luke mientras se aferraba al fuselaje y miraba con cierta ira al señor oscuro—Me dijo que tú lo mataste.
—No, yo soy tu padre.
Rey apartó la vista de su padre y miró a Darth Vader, la joven Jedi tuvo que admitir que su abuelo imponía y daba cierto aire de intimidación, aunque no podía verle la parte frontal de su casco para saberlo. Se alejó hacia atrás mientras cerraba los ojos.
Nuevamente observó la neblina y vio que se hallaba en medio un salón, rodeada de doce Caballeros Jedi, Rey lo supo nada más verlos por los ropajes, muy parecidos a los de Luke y los sables de luz. Se percató que a su costado estaba un muchacho, un poco mayor que ella, con un trenza y al lado de él estaba un hombre alto de barba lisa; un niño los acompañaba.
—No, no será entrenado—exclamó un Jedi de piel oscura, Rey se preguntó quién era aquel niño.
Y adelantó un poco más para saber quién era él y lo supo, él era su abuelo, Anakin Skywalker.
Regresó a donde estaba, abrió los ojos y notó que estaba exhausta, Eldath se puso de cuclillas y le ofreció una bebida, lo cual, Rey agradeció.
—¿Viste?
—Bastante—dijo la Jedi—Vi..vi a Darth Vader. Las dos imágenes fueron de mi abuelo: cuando era niño y cuando era un señor Sith.
—Descansa, Caballero. Sé muy bien que estos viajes, los dejan muy agotados.
Rey se puso de pie, agradeció la bebida y se encaminó hacia su habitación, donde lo esperaba su droide, quien pitó de emoción.
—Hola, amigo ¿Cómo has estado?
Rey se tumbó en la cama, viajar en la corriente la había dejado casi sin energías. La utilidad de la técnica consistía en saber el pasado para no cometer errores en el futuro. Estaba tentada de usar la técnica para ir hacia adelante, quería saber si lograba su cometido de crear la Orden jedi pero se contuvo, prefería enterarse por el tiempo. No quería adelantarse, si lo que estaba destinado a suceder, sucedería.
Y la paciencia era una virtud de un Jedi.
