DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Disney


Poe colocó sus manos en los barrotes y luego su rostro, mirando a los soldados de asalto.
—Hey...sácame de aquí.
—Basura rebelde—musitó el soldado, Poe lo miró con desdén y aún con el rostro en los barrotes, llamó a Jessika, que se hallaba en la celda contigua.
—¿Tienes alguna idea de cómo salir de aquí?—susurró la mujer.
—No lo sé, mi mente está en blanco y eso es raro en mí—susurró.
—Si siguen hablando, les pegaré un tiro—dijo el soldado de asalto.
—Tienes la puntería de un bantha—susurró Jessika—No acertarías a un ronto, aunque esté frente a tus narices.

El soldado de asalto se acercó a los barrotes y colocó el rifle en la frente de Jessika.
—¿Quieres ponerme a prueba?
Jessika no se amedrantó, dio un resoplido y se echó en su litera, con los brazos sobre el pecho y mirando al techo. Poe movió su mano a la derecha.
—Me darás las llaves.
—Tengo ordenes de disparar, basura rebelde—soltó el soldado de asalto.
—Si tuviera el poder de la Fuerza en este momento. Como me gustaría que Rey me saque de este lio.

El soldado de asalto se quedó como observando al piloto, se acercó lentamente y lo miró, como examinando.
—¿Te gusto?
—Creo que te reconozco—comentó el soldado de asalto, ignorando el comentario de Poe—Tú escapaste con FN-2187. Yo estuve ahí, por poco me sacas volando.
—Una pena que no acertáramos.—exclamó Poe mientras se alejaba de los barrotes, el soldado de asalto lo apuntó y el piloto lo miró con desafío.
—Eso no es necesario, soldado—exclamó Zinji al ingresar, el soldado de asalto se puso en posición de firmes—Descanse, soldado.

El soldado de asalto se apartó para dar pase al Señor de la Guerra, quien se colocó frente a Poe.
—¿Qué es lo que quieres?—preguntó el piloto.
—Información.
—Si piensas que diremos algo, la tienes clara—espetó Jessika, Zinji ni se molestó en verla, su vista seguía fija en el piloto. Y le mostró un frasco alargado y pequeño, Dameron podía ver un denso humo verde.
—¿Tienes alguna idea que es esto?—preguntó el Señor de la Guerra, Poe se quedó en silencio, por la cual Zinji esbozó su sonrisa—Esto es el mensaje que le daré a la Nueva Republica si no cooperan, esto es esporas coomb.
—Es un farol—exclamó Jessika.
—No lo es—y miró de reojo a Jessika—Aunque pensándolo bien. No los necesito, yo mismo hablaré con la Jefa de Estado y a ustedes dos—un sonrisa de malicia cruzó por su rostro—Mi colega conoce a un Hutt que estaría interesado en tener un poco de mano de obra.

Zinji se guardó en el bolsillo el frasco y se dirigió al capitán de los soldados de asalto.
—Manda a estos dos a Tatooine.
—A la orden, señor.

...

Siri acomodó a su bebé en su brazo, acunandolo; le sonrió mientras le enviaba todo el amor por medio de la Fuerza. Sentia el lazo con su hijo, cada vez más firme. El dia se la habia pasado comprando cosas para su hijo y alimentos para el viaje hacia la cuarta luna de Yavin, a bordo de la nave de la hembra calamari, Neespi. Ella la habia salvado la vida, estaba muy agradecida por ello.

Cuando su hijo cerró los ojos finalmente, Siri lo cubrió con su manta y lo colocó en el canguro, apoyando su pequeña cara en su pecho. La antigua Caballero de Ren avanzó hasta sentarse en el asiento del copiloto.
—¿Está dormido?—preguntó Neespi.
—Sí—exclamó Siri, acariciándole el cabello negro—Te agradecemos por la ayuda, Neespi.
—No es nada—exclamó la hembra calamari, que parecía estar batallando consigo misma para hacer una pregunta.
—¿Puedo hacerte una pregunta personal?
—Adelante.
—¿El padre?—preguntó y Siri se humedeció los labios.
—Murió antes de nacer.
—Oh lo siento—exclamó apenada Neespi—¿Vas a la luna de Yavin?
—Sí, necesito ver a un viejo conocido. Sé que me ayudará—y miró a Neespi—Y creo que deberías conocerlo también.
—¿Por qué lo dices?
—Porque la habilidad de curar…quiero decir, me curaste con la Fuerza. La Fuerza te acompaña, Neespi; al igual que a mí.
—¿La Fuerza?—preguntó con sus ojos bulbosos mirando a la mujer.
—¿Has escuchado de los Jedi?
—Algunas cosas, creo que son leyendas.
—Los Jedi fueron los guardianes de la paz y la justicia en la galaxia. Yo fui una.
—¿Fuiste?—preguntó Neespi, Siri se sintió culpable al recordar la traición que cometicó hacia sus compañeros, decidió obviar.
—Están casi extintos, solo hay dos—exclamó Siri.
—Lo recuerdo, he escuchado hablar de Luke Skywalker, un antiguo Jedi que nuevamente derrotó al Imperio.
—Sí, la Primera Orden. Él y su hija, Rey.
—¿Es a él al que estás buscando?
—Asi es—exclamó Siri y decidió sincerarse, necesitaba de alguna manera decirlo en voz alta—Fui una aprendiz Jedi, mi maestra…fue una usuaria del mal, yo no me percaté de eso. Mi padre sí, y lo pagó caro—Y miró a la hembra calamari—Seguí un camino equivocado, creía que hacia lo correcto pero fue con el nacimiento de Kyle, cuando me di cuenta que el camino que seguía solo era dolor y sufrimiento. Su vida peligraba y lo que más deseaba era ponerlo a salvo. Quiero retomar la senda Jedi.
—Lo harás—exclamó Neespi—Te preocupas por Kyle, quieres lo mejor para él. Estás reconociendo tus errores.
Siri asintió.
—Kyle me trajo de regreso a la luz. Mi propio hijo me sacó de la oscuridad donde estaba—exclamó Siri y Neespi asintió.
—Si está habilidad que tengo para curar heridas, realmente estoy interesada en aprender más. Realmente, quiero ayudar a la gente.
—Serás una buena Jedi, Neespi—sonrió Siri.


—Gracias por todo, Eldath—exclamó Rey al zabrak mientras se subia a su caza, Eldath solo hizo un movimiento con su cabeza y los prauun se alejaron del hangar.—Bueno, a continuar con el viaje, amigo.

El droide astromecanico comunicó a la piloto con varios pitidos. El Ala—X salió disparado del hangar y nuevamente se alzó por los aires, la chica consultó con su mapa mientras revisaba el holocron, sonrió al ver el nuevo destino que iba. Habia pasado varios días con ellos, habia aprendido muchas cosas, siendo el viaje a la corriente una de ellas.

Esa técnica le demandaba mucho esfuerzo a la Caballero Jedi, útil si uno quería aprender los errores del pasado. Viajando en la corriente, siguiendo el caminó que trazó su abuelo, entendia el porque se conviritio en el señor oscuro de los Sith. Salvar a su amada, a su abuela Padmé.
Su confianza en los Jedi se habia roto y una vez en el Lado Oscuro, él mismo dañó a aquella mujer que amaba; Darth Vader se habia convertido en una maquina despiadada hasta que su hijo, logró rescatarlo y llevarlo a la luz.

Suspiró hondamente, a Rey, Darth Vader no le parecía algo que admirar, no entendia el fanatismo que sentía su primo hacia él. Anakin era un buen Jedi pero arrogante e impaciente, la joven notó esa gran diferencia con su padre y estaba segura que no era así.
Se miró su antebrazo protésico, cubierto con una manga gris e hizo un gesto ironico.
—Esto parece una tradición familiar.

Saltó al hiper espacio y vio una esfera plateada, sonrió con los labios y movió el timón.
—Agoth—susurró.

El Ala—X aterrizó en el planeta, cubierto de arboles tropicales y coloridas plantas que la Jedi nunca habia visto en su vida. Sentia frio y se colocó una chaqueta de piloto, cortesía de Poe.

El droide rodó por la tierra humeda y sus reflectores se iluminaron, Rey se detuvo, ya que un grupo de personas se acercaban, siendo liderados por una mujer.
—Mis respetos—exclamó Rey inclinándose.
—¿A quien recibimos en nuestra morada?
—Soy Rey Skywalker, Caballero Jedi.

A la mujer desconocida, de cabellos castaños y de ojos esmeralda, brillaron al escuchar el apellido de la chica Jedi.
—Soy Azanah.

Rey siguió a Azanah por un largo pasillo de piedra, la Caballero Jedi no se le escapo el gesto que tuvo aquella mujer al escuchar su apellido, a su costado pasaban los devotos de la Fuerza, con sus túnicas blancas y con la capucha, cubriéndoles la cabeza.
—Adelante—exclamó Azanah.

Rey ingresó a una sala cóncava, el techo de piedra estaba adornado de pequeños faroles, las grandes ventanas de transpiacero se podían observar el paisaje del planeta.
—Bienvenida, Caballero Jedi—exclamó Azanah, señalando dos cojines en el suelo, invitándola a sentarse. Rey se sentó con las piernas cruzadas al igual que la anfitriona.—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Sí.

—¿Alguna relación con el maestro Jedi Luke Skywalker?—preguntó Azanah.
—Es mi padre—exclamó Rey y se acercó un poco más—¿Has conocido a mi padre?
—Él estuvo aquí, hace mucho—cerró los ojos, tratando de recordar—Joven, algo mayor que tú. Quedé muy impresionada por sus palabras—abrió los ojos, Rey captó un brillo en los ojos de Azanah: nostalgia—Recuerdo haberle implorado que se quedase aquí, uniéndose a nuestro grupo de adeptos a la Fuerza, los Andassi. Pero él estaba decidido a traer de vuelta la Orden Jedi.
—Yo quiero hacer lo mismo—exclamó Rey— Mi padre no me habló de ti, supe de ustedes por medio de un holocron. Un antiguo Jedi llamado Kao Cen Darach me habló de los Andassi y donde estaban— le mostró el holocron. Azanah asintió.
—Hace milenios, venían Jedi aquí, para aprender de la Fuerza. Pero en algún momento, dejaron de hacerlo. Intituyo por las guerras que asolaron a la galaxia.
—Quiero aprender—exclamó Rey y Azanah sonrió.
—Tengo un gran aprecio a tu padre, Rey. Te enseñaré todo lo que sé.


El destructor estelar, Orgullo Imperial ya se encontraba muy cerca de la orbita de Naboo, el Señor de la Guerra Zinji se masajeaba la barbilla, sentado en su silla en
la sala de conferencias, el alférez se acercó para informarle que la red de comunicación a la restaurada Nueva Republica estaba lista.
—Abre la red.

En el centro de la mesa de la sala, se ubicaba un generador de holos, donde la figura de la Jefa de Estado de la renaciente Nueva Republica, una togruta llamada An Barkys.
—Jefa de Estado—exclamó a modo de saludo el Señor de la Guerra.
—He oído de usted, almirante Zinji. La Primera Orden ha firmado la rendición absoluta de sus tropas, es hora que regrese a su casa.
—Yo no reconozco ese tratado, Jefa de Estado Barkys. Yo soy el verdadero almirante de la Primera Orden.
—Usted y su pequeño grupo son los que no quieren reconocer que la guerra ya terminó. Almirante, la galaxia no necesita verse sumergida en una guerra nuevamente.

Zinji se atusó los bigotes y sacó un frasco de su bolsillo, para luego mostrarle a An Barkys.
—Mi petición: que ustedes se rindan y nos den el gobierno legitimo que teníamos. Le recuerdo que el Emperador fue elegido por el Senado y fue ese grupo extremista llamado la Rebelion que causó todo este problema. Que la Primera Orden vuelva a tener el poder legitimo que tenia antes o arrojo estas esporas sobre Naboo.
—¿Nos está amenazando?—dijo la togruta frunciendo los labios.
—Exactamente. Si no cumple mi petición—exclamó mientras esbozaba una sonrisa de suficiencia—Es sencillo, Jefa de Estado. Acepte y Naboo no recibirá las esporas coomb.
—Tendrás noticias mías—exclamó escuetamente la togruta y cortó la transmisión.

El alférez se plantó ante Zinji mientras el corpulento almirante se giraba.
—Vaya a Naboo y esparza esto.


La brisa otoñal rozaba el rostro de Rey, con los ojos cerrados, sentía la Fuerza Viva dentro de ella. Sentia la vida, a cada ser vivio que habitaba en el planeta Agoth, Azanah meditaba al igual que ella, su mente viajó hacia aquellos recuerdos que pensaba que habia olvidado.
—Solo la concentración de la Fuerza Viva, recordarás momentos que habias olvidado—exclamó Azanah.

Rey vio en medio de una densa nube, una ciudad de edificios altos, no era Coruscant eso estaba segura, porque también podía ver la vegetación. Sus recuerdos de su infancia fue a su mente, su madre la tenia en brazos, ella señalaba los edificios con una gran sonrisa mientras Luke la cargaba.

Rey sonrió con los labios, no recordaba esas imágenes y le alegró tener algunas en su mente, tras el borrado que le provocó su madre tiempo atrás.
—¿Estás lista? Esta es una técnica complicada.
—Lo estoy, Azanah.
—Puedes crear una imagen de ti misma, útil para engañar a tus enemigos—exclamó la líder de los Andassi—Solo es concentración. Deja tu mente en blanco y borra los recuerdos que tengas. Mirame.

Rey abrió los ojos, Azanah estaba de pie con los brazos extendidos, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Aquí.

Rey se giró hacia atrás, sorprendiéndose de ver Azanah y su vista volvió hacia el punto de origen pero ya no estaba la figura espejada de la Andassi.
—Imágenes espejadas, es preferible que no vean como lo haces.

Rey se concentró en su misma pero no tuvo suerte, Azanah la instó a volver a intentarlo y le dio la espalda.
Cerró los ojos y dejó la mente en blanco. Sintió un leve calor en el cuerpo y abrió los ojos, giró su cabeza a su derecha, se vio a si misma, bocabierta. Con solo pensar en la palabra "muévete", la Rey espejada se movió ligeramente y ella misma avanzó hasta colocarse a la espalda de Azanah.
—Lo hice—exclamó Rey con los ojos abiertos como platos.

Azanah vio como la sombra de Rey desaparecia y su vista fue hacia la verdadera Caballero, asintiendo.
—Lo has hecho bien, Rey. ¿Quieres mejorarlo?—preguntó Azanah y la joven Caballero Jedi, asintió.

Nuevamente, la Caballero Jedi se concentró, esta vez sin cerrar los ojos y con la mente despejada. Usar el espejismo de la Fuerza era un buen truco de distracion pero sabia que usarlo con alguien sensible a la Fuerza seria inútil, con solo percibir, captaría que la imagen era falsa pero no dijo nada de eso a Azanah y se mostró más deseosa de aprender y estudiar los otros puntos de vista de la Fuerza.