Cáp.6 "Ángel guardián"
• No! No me dejes! No quiero estar solo! –Suplicaba a gritos con lágrimas en los ojos-
• Jan, no me sueltes… -Su voz sonaba tan débil que parecía evaporarse en el aire-
• No puedo! Me pesas mucho!
• Por favor Jan, no quiero caer… -Sus dedos comenzaban a resbalarse de entre los del menor-
• No! Hermana! –Grito con dolor-
• Jan, recuerda que te quiero mucho –Sonriendo entre lágrimas-
• No, no me dejes! –Desesperado hacia toda la fuerza posible para evitar que cayera al oscuro vacío-
• Tranquilo, no estarás solo, conozco a alguien que se encargara de ti…
• No! Yo solo te quiero a ti, no te sueltes por favor! –Angustiado no podía evitar su llanto-
• -Soltándose poco a poco de la mano de su hermanito-
• No! No! Por favor! –Siente como el contacto de sus manos va disminuyendo hasta no sentirla más- Noooo! Hermana! No te vayas! No me dejes! No! No!
• Jan! Jan! Despierta, Jan! Solo es un sueño!
• -De pronto el joven abre los ojos encontrándose con el preocupado pelirrojo sosteniéndolo por los hombros- I- Iori… –Los ojos se le llenan de lágrimas y lo abraza escondiendo su rostro en el pecho del mayor al tiempo que comienza a sollozar-
• -Corresponde el abrazo- Tranquilo, ya paso
• Iori! Iori! –Era lo único que decía mientras las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos y se tomaba más fuertemente del mayor-
• No te preocupes, yo estoy para protegerte –Sin dejar de corresponder el abrazo acaricia sus rubios cabellos intentando tranquilizarlo-
• -Poco a poco las caricias del pelirrojo lo calman, aunque todavía algo angustiado lo miro buscando consuelo-
• -Le dedico una dulce sonrisa y secó las lágrimas de su rostro- Que pasa, Jan?
• Siempre estarás a mi lado?
• Prometí que te cuidaría –Contesto perdido en los claros ojos del menor- No te dejaría por nada del mundo
• -Algo sonrojado volvió a abrazar al mayor, pero esta vez apoyando su cabeza sobre el amplio hombro del pelirrojo- Te quiero mucho
• -Yagami paso la mano en la espalda del menor notando como este estremeció ante el contacto y se separo unos centímetros observándolo- Yo también -No podía dejar de ver esos hermosos ojos todavía con algunas lagrimas amenazando con caer, esas mejillas sonrojadas y esos finos labios entreabiertos- Yo también… -Sin pensarlo acorto un poco mas el espacio entre ambos, sintiendo la respiración del rubio, casi rozando sus labios-
• -El menor entrecerró los ojos aun mas sonrojado- I-Iori…
El mayor no podía creer lo que le estaba pasando y mucho menos lo que acababa de escuchar, acaso eso había sido un gemido? Podía ser que esa fuera una suplica hacia él, atentando a lo prohibido o tan solo se trataba de su mente tratando de confundirlo aun mas? Estas preguntas pasaron como un relámpago por su mente, pero ante tal escena se le hacia muy difícil resistirse.
• Jan, no hagas eso…
• Que no haga… Que? –Respondió con aire inocente acercándose mas rosando sus labios-
• No te hagas el tonto, ya estas grande… -Sin poder resistirlo mas beso esos finos labios que tanto deseaba-
Iori pensaba que nunca podría perdonárse a si mismo, y mucho menos podría perdonárselo aquel pobre niño que había caído en sus manos. De seguro luego de esto se iría llorando sintiéndose traicionado por la única persona que quedaba a su lado y había jurado protegerlo. Pero ya era demasiado tarde, sus impulsos fueron mucho mayores que su razón.
• -Se separo comenzando a saborear el cuello del menor-
• Iori… –No pudo evitar suplicar el rubio que ya se encontraba algo excitado-
• -Yagami sin prestarle atención a esto comenzó a desprenderle la camisa del pijama, dejando un beso sobre su suave piel tras desprender cada botón-
• -El menor solo se aferraba a la camisa del otro suspirando ante cada toque-
• -Llego hasta el último botón, se deshizo de la prenda y volvió sobre los labios del rubio mientras deslizaba lentamente las manos por su cuerpo-
• -Jan gustoso correspondió el hambriento beso, suspirando en la boca del mayor, sintiendo las manos de este recorrer su cuerpo con delicadeza, despertándolo aun mas-
• -Notando como el pequeño rubio no se oponía y su cuerpo comenzaba a reaccionar antes sus manos, decidió llevarlas más abajo-
• -Al sentir la mano del mayor sobre aquella zona no pudo evitar dar un gemido, aunque este fue ahogado en la boca del pelirrojo-
• -Iori sentía como el cuerpo del chico suplicaba por más, se aferraba con fuerza de él, gemía y se estremecía ante cada toque y correspondía a cada beso apasionado con desesperación, así que se deshizo de la ropa de este junto a su camisa, quedando recostado sobre él en aquel sofá-
• -El calor comenzaba a invadirlo, y como si fuera que Iori le había leído la mente, este comenzó a masturbarlo mientras con su boca se entretenía encargándose de lamer y mordisquear sus tetillas- Ahh…! –Se tomo fuertemente de las sabanas con una mano mientras con la otra cubrió su boca en un intento inútil por reprimir los gemidos, temía que alguien los escuchara y descubriera lo que sucedía, pero era nada difícil no dejarse llevar por el placer que le imponía el mayor-
No se necesitaron muchos minutos más para que el pequeño rubio terminara sobre la mano del pelirrojo y el abdomen de ambos, Iori lo dejo en paz por un momento encontrándolo todo sonrojado, manchado, con sus claros ojos entreabiertos y respirando agitado todavía dando algunos leves gemidos, una escena más que excitante para el mayor.
• -Mientras se reprendía los pantalones con una mano lamió los manchados dedos de la otra sin dejar de mirarlo deseoso y luego lo tomo del mentón guiándolo hasta su manchado abdomen-
• -El menor enseguida comprendiendo lo que Yagami deseaba y comenzó a limpiar con su lengua el blancuzco líquido de su cuerpo-
• -Posaba sus manos entre sus rubios cabellos guiándolo cada vez mas abajo, convocándole espasmos de placer al, no solo sentirlo, sino ver a ese dulce rostro saboreando su piel-
• -Las manos de pelirrojo lo guiaron hasta llegar a su miembro e inexpertamente comenzó a lamerlo, primero la punta, luego en todo su largo y después se lo llevo a la boca-
• -A pesar de los tímidos movimientos del menor, Iori lo disfrutaba y no podía evitar dar algún que otro gemido- Más… Rapido… -Pidió con algo de dificultad-
El rubio no pensaba desobedecer ninguna orden de su tutor ya que este no era el único que lo disfrutaba, cuantas veces había deseado esta situación? Cuantas veces lo había soñado, maldiciéndose por las mañana ante tal ocurrencia? Realmente se le hacia difícil de creer que en este instante no se tratara de otro sueño y si así era deseaba nunca despertar.
• -El pelirrojo ya no lo soportaba más, y el menor al notarlo sin saber que hacer se separo obteniendo un resultado aun más vergonzoso-
• -Al ver al peke no pudo evitar sonreír- Que descuidado –Lo toma del mentón lamiendo su manchado rostro para volver a besarlo–
• -Avergonzado solo correspondió el beso sintiendo exquisito el rose de sus lenguas, cuando noto que nuevamente había quedado recostado bajo el mayor-
• -Se separa y acaricia suavemente su rostro con la punta de los dedos hasta posarlos frente a esos finos labios que instintivamente este lamió-
• -Humedeció con su lengua aquellos dedos con placer sin siquiera pensarlo, hasta que el mayor los retiro y seguido sintió como los paseo por el largo de su abdomen hasta llegar a su entrada comenzando a penetrarlo con ellos-
• -Primero metió con cuidado solo uno sintiendo la angosta entada del rubio y haciendo que se acostumbre a la intromisión comenzó a meterlo y sacarlo hasta sentirlo mas dilatado pudiendo meter otros-
• -Se quejo un poco al sentir el primer dedo en su virgen entrada, en un principio le resultaba algo incomodo pero luego sus quejidos comenzaron a aumentar al sentir los demás hasta convertirse en gemidos de placer-
• -Iori siguió torturando de placer al chico hasta sentir que este ya se encontraba lo suficientemente preparado para lo que seguía-
• -Al notar cuando el pelirrojo retiro los dedos dio un ultimo gemido y suspiro tranquilo, pero viendo como este le separo mas las piernas sabía muy bien lo que seguía- Iori! –Exclamo algo asustado-
• No te preocupes, nunca te lastimaría, seré lo mas cuidadoso posible –Le da un pequeño beso en los labios mientras lentamente comienza a penetrarlo-
• -Inevitablemente se tenso y dio un quejido pero el pelirrojo trato de distraerlo profundizando el beso mientras el rubio se tomaba fuertemente de las sabanas-
• -Alcanzo a introducir la punta y deshizo el beso para verificar que su rubio se encontrara bien, encontrándolo jadeando con sus claros ojos llenos de lagrimas-
• I… Iori… Duele mucho… -Se quejo inocente-
• Solo relájate –Beso su mejilla tiernamente y luego siguió besándolo por el cuello mientras se introducía un poco mas hasta donde ese pequeño y estrecho cuerpo se lo permitió-
• -Ahhhh…! -Al sentir al mayor en todo su interior no pudo evitar tensarse aun mas dando un gran quejido, cerrando los ojos con fuerza para luego volver a relajarse y comenzar a respirar más agitadamente-
• -Se detuvo un momento esperando que Jan se acostumbrara a la intromisión y comenzó a moverse lentamente para luego ir aumentando la velocidad-
Jan se aferraba a las sabanas dejándose llevar por el ritmo impuesto por el mayor, se sentía tan delicioso y a la vez igual de desesperante haciéndole desear más, ese vaivén lo estaba volviendo loco, nunca se había sentido igual, ni siquiera en sus sueños mas retorcidos.
Yagami observaba como el menor trataba de reprimir sus gemidos mordiéndose el labio, haciéndolo excitar más, pero a la vez luchaba consigo mismo por no sobrepasarse y lastimarlo, algo que ante esa situación le era realmente difícil. El calor a su alrededor fue aumentando, al igual que el placer y los inevitables quejidos y gemidos que inundaron la sala.
• -Siente como el cuerpo del menor ya no lo resistía más y acelera un poco más el ritmo-
• Iori! Ahhh! N-No puedo mas! Iori! –Suplico el menor agitado-
• -Beso nuevamente al pequeño rubio adivinando aquel gran grito de placer que daría anunciaba su llegada al clímax-
• -Se toma aun más fuertemente a las sabanas y cierra los ojos al tiempo que pega un gran gemido que es ahogado por la boca del pelirrojo, terminando sobre el abdomen de ambos-
• -Yagami sin disminuir el ritmo siguió embistiéndolo un poco mas hasta sentir que le faltaba poco y en el momento preciso deshizo la intromisión acabando fuera-
• Io… Iori… -Lo llamo en un susurro, todavía algo agitado-
• Que sucede, Jan? –Retirando los mechones desordenados que cubrían su rostro-
• Tengo sueño… -Parpadea un par de veces con los parpados pesados acurrucándose en el sofá enroscándose con las sabanas quedándose dormido-
• Descansa, mi ángel –Besa su frente-
