Cap.7 "Desvanecimiento"

• [Todo esto esta mal, no va en ninguna dirección o solo va marcha atrás empeorándolo todo, no se cuanto mas pueda soportarlo…] –Suspira y toma un cigarrillo encendiéndolo- [Pero igual seguiré luchando, algo que nunca haré es rendirme, y mucho menos ahora] –Separa un momento el cigarrillo de sus labios para dejar salir el humo de su boca- [Pero aun así tengo que admitirlo, tengo miedo y por primera vez no por lo que pueda pasarme a mi, sino a alguien más] –Cierra el grifo de la bañera dejándola llena hasta el tope- [Si solo pudiera retroceder el tiempo a aquella época…] –Se apoya contra la fría pared de cerámicos mirando al techo, dejándose llevar por los recuerdos- Esa llama púrpura…
• ¡Kyo! ¡Ya llegue! –Se escucha del otro lado de la puerta al rubio entrar a la casa- ¿Donde estas?
• -Una mueca se dibujo en su rostro y cuando volvió a bajar la vista se quedo petrificado, toda el agua a su alrededor se había tornado roja bermellón y lucia espesa, sus ojos se abrieron a más no poder, su corazón se acelero y sus labios se entreabrieron dejando caer el cigarrillo en aquella sustancia-
• ¿Kyo? –Toca la puerta del baño-
• -El sonido lo sobresalta y tras parpadear un par de veces nota que nuevamente la bañera estaba llena con agua-
• -Toca otra vez- ¿Kyo?
• -Sale de la bañera rápidamente cubriéndose con una toalla sin dejar de mirar el agua- Kyo, te estas volviendo loco… -Susurro para si- ¡Ya voy, Beni!
• -Se apoya contra la pared junto a la puerta del baño- Note que te faltaban algunas cosas y fui al mercado, te traje… -Ve a Kyo salir, ya vestido y con un nuevo cigarrillo entre los labios-
• ¡Kyo! –Se lo arrebata-
• ¡Hey! ¡¿Que haces?! –Intentando quitárselo-
• -Lo tira al suelo y pisándolo- ¿Desde cuando fumas? –Pregunto enojado-
• ¿Y que con eso?
• ¡Sabes muy bien que eso atenta contra tu salud y tu eres un deportista!
• ¿Ahora vas a tratarme como mi padre? –Se queja mientras se dirige a la cocina-
• -Suspira pesadamente y de pronto escucha el ruido de una taza romperse- ¡Kyo! –Corre hasta la cocina encontrándose con el castaño herido nuevamente- Déjame ayudarte –Toma la mano de Kyo y comienza a sacar los pedacitos de porcelana de esta- Tienes que tener mas cuidado, últimamente estas muy torpe
• -Kyo solo observaba los actos del rubio sin contestarle palabra alguna-
• -Si sigues así vas a terminar en el hospi… -Nota lo que estaba por decir y enmudece- Perdón
• No, esta bien… -Hace que lo suelte- Gracias
• Creo que necesitas relajarte –Le dedica una sonrisa comprensiva-
• Tal vez…
• Eso no suena muy convincente –Ríe un poco- Que tal si... –Se le acerca un poco- ¿Yo te ayudo a relajarte?
• -Sin pensarlo también se acerca reduciendo la distancia a pocos centímetros- Beni...
• Puedo asegúrate que soy muy bueno con eso –Tono sensual-
• Beni yo… -Sus labios apenas se rozaban pero de pronto este se separa bruscamente y voltea dándole la espalda- Lo siento
• -Lo abraza por la cintura- No tienes de que arrepentirte –Hablándole al oído-
• Si, estoy haciéndote daño a ti también –Baja la mirada al suelo-
• No digas eso
• Claro que si ¿No te das cuenta? –Se separa deshaciendo el abrazo y voltea mirándolo de frente- ¿No te das cuenta que solo te use? Soy el peor compañero y amigo del mundo –Se toma la cara con la mano sana-
• No hiciste nada que yo no quisiera, Kyo
• Entonces tu eres el masoquista –Acuso fríamente recordando las palabras que había pronunciado su amigo anteriormente-
• -Queda perplejo ante las palabras del castaño, pero enseguida ve a este dirigiéndose a la salida- ¿A donde vas? -Como respuesta solo obtiene el azote de la puerta dejando solo en el apartamento- Esto llevara tiempo…

Fuera todo se encontraba calmo, con suerte se veía a alguien mas caminando por la vereda, solo se escuchaba el motor de los autos pasar cada tanto sobre la húmeda calle y los negocios se encontraban en su mayoría cerrados en ese nublado día que amenazaba con llover.
Sin embargo Kyo no le prestaba atención a nada de esto, solo caminaba cabizbajo con las manos en los bolsillos, ensimismado en sus pensamientos pero a la vez tratando de escapar de ellos. Sus pasos inconscientemente se hacían cada vez más rápidos mientras pensaba en lo ocurrido, una mezcla entre ira y tristeza lo invadía haciéndolo sentir ahogado, sofocado como una serpiente enroscando su cuello. Sin darse cuenta ya se encontraba corriendo bajo la lluvia por las embarradas calles del desolado parque de Osaka, se detuvo lentamente tan solo quedándose parado en medio del mojado camino.

• Malditos recuerdos...

Observa a su alrededor lo que en épocas anteriores había sido el campo de batalla contra su eterno enemigo, aquellas noches y días enteros en las que la lluvia y los rayos no habían sido suficiente para detenerlos y sus llamas dejaran de arder.

• -Una lagrima corre por su mejilla confundiéndose con las frías gotas de lluvia sobre su rostro- ¿Porque…? –Pregunta en un susurro mientras comienza a sentirse cada vez mas débil- ¡¿Porque?! –Grita a todo pulmón al tiempo que cae de rodillas al suelo sollozando- ¡Maldito! ¡Maldito! ¡Maldito! –Golpea sus puños contra el pavimento, tiñendo los charcos de rojo por sus heridas apenas sanadas- ¡Maldito Yagami! ¿Porque me haces esto? ¡¿Esta es tu venganza?! ¡¿Desde un principio tu plan fue hacerme desearte para que luego me torturaras pisoteándome el corazón?! –Mira sus manchadas manos- ¿Lo haces para no probar mi sangre? ¿Lo haces para no tener que verme nunca mas? ¡¿O lo haces porque temes matarme?! Cobarde… -Esto último lo dice en un susurro- Si, eres un cobarde… Yaga… mi…. –Desploma sobre el frío pavimento mientras el agua no dejaba de caer sobre él-
• -De pronto siente a alguien acércanse abriéndose paso entre el susurro de la lluvia hasta detenerse a su lado- Nada más mírate –Dijo aquel hombre observándolo-
• -Kyo solo se encontraba sumido en su tristeza sin prestar atención a aquellas palabras, sintiándolas como lejanos murmullos-
• Siempre supe que eras débil
• -Escuchaba sin siquiera querer comprenderlo-
• Pero esta vez creo que te has superado –Ríe sádicamente-
• De pronto reconoce la risa haciéndolo volver en si- ¡Iori! –Se pone de rodillas alzando la vista pero sus ojos no tropiezan con quien esperaba-
• Oh vaya, creí que no te levantarías –Mostrando más indignación que asombro-
• ¡Tu! –Se levanta débilmente lo mas rápido que puede- ¡Ya veras! –Intenta tomarlo de la solapa del traje pero en ese instante la persona desaparece frente a él volviendo a parecer detrás suyo, haciendo que el castaño pierda el equilibrio regresando al suelo-
• -Vuelve a reír- Por favor, ahórrate la humillación
• ¿Que… Que quieres? –Intentando inútilmente de levantarse-
• Lo que me corresponde –Su tono se torna serio y toma al castaño del cuello de la remera levantándolo en el aire- Solo pido –Sonríe haciendo que se noten sus afilados colmillos- Tu vida

De inmediato el castaño sintió como ese par de filos atravesaban la piel y carne de su cuello como si solo fuera simple papel, causándole un desgarrador dolor que lo paralizo por completo. Las heladas gotas de lluvia aun caían sobre él y el frío viento recorría su piel, pero su cuerpo sentía calor, el calor proveniente de la sangre que no dejaba de brotar de aquel par de heridas.
Su mente parecía estar perdida entre el dolor y los recuerdos, le parecía ver todo como una película antigua, cuando conoció a Yagami, los torneos, a Beni tan preocupado por él como siempre.

• ¡Que bueno eres, Kyo! ¡Te quiero mucho, Kyo! ¡Seamos compañeros del KOF, Kyo! ¡Kyo! ¡Kyo! ¡Kyo!
• -Abre los ojos volviendo en si- ¡Benimaru!
• ¡Kyo! ¡Kyo! –El rubio se encontraba llorando desconsoladamente-
• ¿Donde… Donde estoy? –Siente un agudo dolor llevándose la mano al cuello encontrándose con este todo vendado y mira al rubio tratando de encontrar una respuesta-
• ¡Eres un idiota, nunca creí que llegarías a esto!
• ¿Que? –Se levanta y de pronto siente un mareo que lo hace volver a sentarse-
• Prometí curar tus heridas, pero no quería esto… -Sus lágrimas no dejaban de caer-
• -Se sentía muy débil y confundido- ¿Q-Que paso?
• ¡¿Como te atreves a preguntar eso luego de que te encontré intentando suicidarte?!
• ¡¿Que?! –Atónito-
• ¡No tienes excusas, Kyo! Yo no quiero verte así ¿Acaso ese es tu pan para acabar con todo esto?!
• ¡Pero… Pero yo no hice nada! –Logra levantarse tambaleante de, lo que ahora notaba era una camilla, mientras la vista se le hacia cada vez mas borrosa-
• Yo mismo te vi... Fascinado viendo correr tu propia sangre, compenetrado en el dolor… ¡Que repugnante! ¡Tu no eres así!
• ¡Yo no lo hice! –Extiende la mano intentando alcanzar al rubio pero nota que este no se encontraba tan cerca como creía-
• Eso es lo que quisiera… -Evitando mirarlo-
• Yo no lo hice –Se toma la cabeza perdido en sus pensamientos-
• Lo único que hago es intentar ayudarte desde que comenzó este desastre y tu de pronto haces estas cosas…
• Yo no lo hice… –Siente como poco a poco se le agota la voz-
• ¡Pareciera que estas jugando conmigo! ¡Esto no tiene porque ser así, Kyo!
• Yo no lo hice…
• Hago lo que puedo y lucho por sacarte adelante, pero si te hieres a ti mismo ya no puedo contra eso -Sigue sollozando mientras se acerca a la puerta-
• Yo no lo hice… -Respondió automáticamente una vez mas antes de escuchara la puerta de la blanca habitación cerrarse-

La blanca luna brillaba con todo su esplendor, el helado viento no dejaba de soplar, todo se encontraba tranquilo mientras los habitantes de Osaka dormían plácidamente en sus camas, o por lo menos casi todos.
Algo a las afueras de su habitación arranco de los sueños al pequeño que dormía tranquilo en su cálida cama, miro el reloj y fastidiado decidió levantarse a ver que sucedía, acostumbraba levantarse temprano, pero las dos de la madrugada ya era demasiado. Apenas salio de su habitación se encontró con los alborotados sirvientes que pasaban corriendo de un lado al otro reflejando más preocupación que de costumbre en sus rostros, él sabia que si los sirvientes estaban despiertos era porque alguno de sus padres lo estaba y le daba curiosidad.
Cerró la puerta de su habitación y se dirigió escaleras abajo, cruzo el salón principal, fue a la cocina, atravesó el gimnasio eh incluso salio a los jardines, pero no encontró a nadie, sus pasos cansados lo guiaron por un camino de piedras que rodeaba un pequeño lago y miro el reflejo de la luna en medio de este.

• Cuarto creciente -Reconoció enseguida y alzo la vista al cielo para verla de frente-

El viento se levanto y el pelirrojo con algo de frío se abrazó a si mismo buscando calor, pero el viento desafiante soplo aun mas fuerte haciendo caer las flores de los árboles de sakura a su alrededor, obligándolo a cerrar los ojos por un momento, un momento que duro hasta que el susurro del viento lloro en su oído.

• ¡Oka-san! –Se echo a correr en dirección al llanto reconociéndolo, cruzo el resto del jardín y al entrar encontró del otro lado de la casa a su madre llorando desconsolada- ¿Oka-san…? –Se paro frente a ella sin encontrar respuesta- ¿Que pasa? –Esta siquiera lo miraba- ¿Porque lloras?
• Iori… -Lo abraza sin dejar de llorar- Iori…
• ¡Oka-san, me estas asustando! –Se quejo el peke confundido-
• Tu padre… -Dijo por fin-
• ¿Oto-san? ¿Que ocurre con Oto-san? ¿Él te lastimo otra vez?
• -Niega con la cabeza y de pronto lo mira sonreído entre lágrimas- Te felicito, hijo…
• ¿Porque? ¿Que sucede? –Totalmente confundido-
• Ya eres el jefe del clan…
• ¡¿Como?! ¡Oka-san, no entiendo! –Tirando de su kimono intentando de algún modo conseguir una respuesta a tantas preguntas que pasaban por su cabeza- ¿Que pasa con Oto-san? ¡Dime!
• -Sin dar repuesta alguna su celeste mirada se dirige hacia las espaldas del pequeño pelirrojo-
• -Volteo hacia donde observaba su madre encontrándose con un grupo de sirvientes alborotados ante las puertas del estudio de su padre- ¡Oto-san! –La suelta y corre hacia allí pero los sirvientes de inmediato lo sostuvieron deteniéndolo-
• ¡No, joven amo! ¡Deténgase! ¡Por favor, no entre! ¡Joven amo!
• ¡No! ¡Suéltenme! ¡Oto-san! ¡Déjenme en paz! ¡Oto-san!

Entre tanto forcejeo logro liberarse y entro corriendo al estudio donde se detuvo en un shock al ver la escena que allí se presentaba ante él. Gran rojo símbolo pintado en el ventanal con aquella misma sustancia con la que todo se encontraba salpicado a su alrededor, las cosas violentamente repartidas por el piso y en medio aquel cuerpo sin vida tendido, aun llevando ese dorado anillo en la mano.
Su cuerpo temblaba, su voz se apago evitándole dar un quejido de espanto que se ahogo en su garganta y sus ojos aterrados no podían quitar la vista de aquella desgarradora situación, deseando nunca haberse levantado de su tibia cama aquella noche.

• ¡Noooo! -El pelirrojo se levanto de un salto, todo traspirado y agitado, pero pronto noto que solo se había tratado de una pesadilla- Mierda… –Se tomo la cabeza y luego se quedo mirando el anillo en su mano al tiempo que recupera el aliento, hasta desviar la vista al reloj en la pared- [2:00 AM] Otra maldita noche sin dormir… -Susurro molesto y se levanto de la camilla-

Hacia días que sus pensamientos no lo dejaban en paz, si bien ya casi estaba completamente curado y recordaba gran parte de su vida, aun había algo que le pedía a gritos ser recordado atormentándolo todas las noches y a cada momento que intentaba hacer memoria.
De pronto nota que no es el único perturbado en la habitación y dirige la vista hacia el menor.

• -Se retorcía dormido como intentando alejarse de algo o alguien- ¡N-No! ¡Déjame! –Pedía angustiado- ¡Por favor!
• -Se acerca al chico para calmarlo-
• ¡No! Oro… Chi… -Vuelve a relajarse-
• -Al escuchar ese nombre Yagami quedo petrificado, sintió como su corazón acelero drásticamente y un montón de dolorosas imágenes comenzaron a pasar como latigazos por su mente- ¡No! –Se toma la cabeza con ambas manos y cierra los ojos con fuerza- ¡Basta! –Un relámpago hace vibrar las ventanas y Iori atormentado por los recuerdos cae de rodillas al suelo- ¡No es cierto! ¡Nada de eso es cierto! ¡Eso nunca sucedió! –Grita desesperado y las imágenes desaparecen por un instante-

Aliviado pero a la vez sintiéndose muy débil dejo caer las manos pesadamente al suelo dando una gran bocanada de aire tratando de recuperar el aliento y su ritmo cardíaco se normalizara. Observo de reojo a Jan comprobando no haberlo despertado con sus gritos y se levanto tambaleante intentando regresar a la camilla.
Sentía el cuerpo pesado, todavía estaba algo mareado pero dedujo que se debía al insomnio que lo azotaba hace tantas noches, cuando una fuerte toz lo invadió obligándolo a llevar una mano frente a sus labios y al retirarla compro sorprendido que esta se encontraba manchada en sangre, sin tiempo de siquiera analizarlo, las tortuosas imágenes hicieron su reaparición acompañadas esta vez por un agudo dolor en el pecho.

• Maldición… -Se toma el pecho con una mano mientras contra la otra intentaba mantenerse en pie apoyándose en la camilla- N-No caeré tan fácil… -No dejaba de toser sangre y su vista comienza a nublarse- Ya… veras… -Lucha contra el dolor pero sus sentidos lo traicionan desvaneciéndose poco a poco, escuchando por ultimo los fuertes relámpagos hacer vibrar los cristales de la sala-