DISCLAIMER: Star Wars pertenece a Disney.
Rey aterrizó en el espaciopuerto del planeta Meeria, el lugar estaba vacio y no había ninguna persona para darle el encuentro.
Se acomodó el morral mientras el droide BB-8 la seguía, la joven Jedi se tuvo que amarrar la chaqueta debido a la gran corriente de aire.
Según en el holocron que tenía en su bolso, el planeta estaba habitado por seres que se hacían llamar Caminantes Mentales y no veía a ninguno. Seguía avanzando hasta salir al exterior, no había sol y demasiada corriente de aire.
Alzó la mirada y observó el lugar que más parecía un pantano.
—Bienvenida a Meeria.
Se giró a su derecha donde provenía la voz, se acercaba un ser que nunca había visto en su vida: su piel marrón era tan arrugada que Rey pensó que habla con un tronco de un árbol.
—Soy Rey Skywalker, Caballero Jedi.
—Bienvenida Rey. Soy Asan.
Detrás de él aparecieron seres como él, vestidos con togas blancas y capuchas que ocultaban sus rostros, los Caminantes Mentales flanquearon a Asan.
—¿Deseas aprender los misterios de la Fuerza?
—Sí, con el fin de restaurar la Orden Jedi.
—Adelante.
Rey siguió al Caminante Mental por un largo trecho de barro, BB-8 pitó desesperado, Rey se giró hacia el droide astromecanico.
—Es mejor que te quedes en la nave, amigo. No podrás andar en este terreno.
BB-8 encendió sus fotos receptoras y rodó de vuelta hacia el espaciopuerto, Rey se percató que estaban solos y el Caminante Mental la miraba fijamente.
—Caballero Jedi ¿no desaparecieron con la Orden 66?
—¿Cómo sabe eso?
El Caminante Mental se dio la vuelta y siguió con su camino, Rey lo siguió.
—Nosotros, a pesar que estamos aislados, podemos ver los acontecimientos que ocurren en la galaxia: la Gran Guerra Sith, las Guerras Mandalorianas, las Guerras Clon, el alzamiento del Imperio y el exterminio Jedi como también la Guerra Civil Galáctica y el surgimiento de la Primera Orden y su caída..—contó el Caminante Mental.
—¿Ven el pasado como visiones?
Ambos esquivaron varios troncos derruidos, Rey dio un gran salto para esquivar una rama torcida que crecía en el fangoso suelo.
—No. Viajamos.
—No he visto naves en el hangar.
—No usamos naves, Caballero Jedi. Nuestro espíritu es el que viaja por la galaxia. Nos sincronizamos con la Fuerza, mientras nuestros cuerpos aún están aquí, podemos viajar adonde queramos.
Se detuvieron ante un gran lago, lleno de juncos y una densa neblina que ocultaba la otra orilla.
—¿Unirse a la Fuerza? Mi padre me dijo que al morir uno, se une a la Fuerza, convirtiéndose en uno, uniéndose asi a la naturaleza.
—No abrazas definitivamente a la Fuerza, Caballero Jedi. Al morir, nosotros también nos volvemos luminosos y nos unimos con la naturaleza. Siéntate por favor en esos tocones.
Rey se sentó al igual que el Caminante Mental. Cerró los ojos, y Rey no necesitó que lo diga, ella lo imitó.
—Deja que la Fuerza te abrace y cuando sientas su calor, ábrelas.
Rey nubló su mente, sintió a cada ser vivo que estaba en el planeta, la vegetación o los pequeños animales que salían de sus escondrijos.
Empezó a sentir un calor intenso en el pecho, pero no era molesto; se sintió en paz consigo misma y sus fortalezas aumentaron. Abrió los ojos y vio con sorpresa que dejaba su cuerpo.
Se vio a sí misma, sentada en el tocón con los ojos cerrados, controló su agitación y el pánico que empezaba a dominarla.
—Cálmate, no tengas miedo.
Vio al Caminante Mental que flotaba junto a ella, de color celeste luminoso, tal como lo había visto en su madre. Miró sus manos y brillaban, se imaginó a si misma de un color azulado, como una fantasma de la Fuerza.
—Déjate llevar y viaja a donde quieras. Recuerda que con este viaje, también puedes dejar tu impronta o un mensaje.
—¿Sentimientos también?
—También—exclamó el Caminante Mental.
Rey pensó en su padre y viajó por la galaxia, vio las miles de estrellas y los planetas que albergaban la vida. El Templo Massasi se alzaba frente a ella, se preguntó si podían verla.
—No pueden verte, pero si pueden sentirte si también son sensibles a la Fuerza—contestó el Caminante Mental a pesar que no había formulado la pregunta en voz alta.
Vio a su padre meditando, sonrió y le envió varias ondas de paz y amor a su padre. Sintió un cálido saludo de parte de él, como modo de saludo.
Salió del templo y empezó a buscar a Poe, quien iba en una nave con Jessika Pava y abrió sus ojos de la sorpresa al reconocer a la mujer pelirroja.
¿Qué hacia allí? ¿Por qué Poe estaba con ella?
Una pequeña onda de la Fuerza llegó a ella, se giró y vio a un niño, quien la miraba fijamente. Siri Tharen alzó la mirada, como si buscase algo. Rey sabía que la estaba sintiendo y tocó con la Fuerza a Poe. Se acercó a él, rozó su mano sobre su piel y con la Fuerza, le mandó energías de aliento, esperanza y amor.
Poe parpadeó varias veces, algo confuso. Rey salió de la nave y flotó por la galaxia hasta encontrar su cuerpo.
Cerró los ojos y al abrirlo, se hallaba frente a frente al Caminante Mental, totalmente impresionada.
—Es impresionante—exclamó.— ¿Asi es la manera que observaban?
—Sí, asi es la manera.
—Y si alguien que no es un usuario de la Fuerza ¿puede sentirlo?
—Puede pero no con tanta intensidad con alguien que si lo es.
El Caminante Mental se puso de pie y miró al lago, Rey lo imitó.
—Este es el Lago del Conocimiento—exclamó—Aquí podemos ver a aquellos que se fueron, aquellos que viven en la Fuerza Viva. Aquí residen las almas.
—Tenía entendido que se unían a la Fuerza.
—Pero aquí moran. Pero solamente a aquellos que fueron usuarios de la Fuerza y se mostraran si tu corazón los llama.
Rey se acercó a la orilla.
—¿Qué debo hacer?
—Simplemente mira tú reflejo en el agua y piensa en aquel que deseas ver.
Rey se colocó de cuclillas y apoyó sus manos en las piedras, vio su reflejo en el agua. Su reflejo fue volviéndose borroso hasta formar otro rostro, un rostro de una mujer madura y cabello rojo.
Rey quedó impresionada, parecía que veía a su madre del otro lado, clara y parecía viva pero Mara miraba a su hija preocupada.
—No…Rey… ¿no estás…
—No, mamá. Estoy viéndote en el Lago del Conocimiento.— El gesto de Mara se suavizó— Estoy viajando por la galaxia, conociendo a otros adeptos a la Fuerza.
—Harás grandes cosas, hija mía—exclamó Mara sonriéndole, Rey notó que la manera de sonreír de su madre era muy similar a la suya.
—Gracias, mamá. Que la Fuerza te acompañe.
—A ti también, Rey.
Mara desapareció, y la joven Caballero volvió a ver su reflejo en el lago y se giró hacia el Caminante.
—Quiero ver a alguien ¿se puede llamar por medio de la Fuerza?
—Pruébalo.
Rey volvió a mirar en el agua, su mente se concentraba en aquella persona, deseando verlo, tenía tantas preguntas y quería hacerlas cuando apareció. Un hombre pálido de cabellera negra.
—¿Rey?—preguntó Ben Solo, sorprendiéndose de verla.
—Ben—exclamó Rey—Tengo tantas cosas que decirte.
Ben Solo sonrió.
—Entonces acércate.
Ben Solo desapareció, dejando perpleja a la Caballero Jedi, miró al Caminante Mental.
—¿Qué pasa si cruzo el lago?
—Si el alma que viste te lo pidió, no te pasara nada mientras la Fuerza te acompañe.
—¿Al contrario?
—Te unirás a ellos y serás una en la Fuerza. El alma que te pidió que le vieras, te protege.
Rey asintió y se puso de pie, avanzó hacia el charco, sintiendo la tibieza del agua en las pantorrillas, avanzó unos metros cuando la densa neblina la rodeó.
Ben Solo se acercaba a ella, flotando en el agua y tan corpóreo que parcia vivo.
—Hola, Ben.
Ben avanzó lentamente, observando a Rey.
—Bien, podemos hablar. ¿Qué quieres saber?
—Directo al grano ¿eh?
—No nos pondremos a hablar de cosas triviales.
—¿Por qué Ben? ¿Por qué elegiste ese camino? No lo entiendo.
—¿Qué no entiendes?
—Tú tenías una familia. Tenías padres, en cambio yo…
—Tú también tenías una familia, Rey—exclamó Ben.
—Una familia que me arrebataste.
—Era una elección, Rey. Shant Ren me ofrecía un camino de lleno de habilidades que no tendría siendo un Jedi. Yo quería poder, no ser conocido como el hijo y el sobrino de los héroes de la Rebelión. Ella y Snoke me abrieron ese camino de posibilidades.
—¿Lo conseguiste?—preguntó Rey.
—Sí—exclamó Ben Solo—Fui Kylo Ren.
—Poder, solamente buscabas poder.
—El sacrificio es inevitable para elegir el Lado Oscuro, Rey—explicó Ben—Es tentador y debes eliminar todo resquicio de luz en ti. Tu madre fue una buena amiga, lo admito; ella buscaba matarme y yo me defendí. Asesinarla me hizo convertir en el aprendiz de Snoke y matar a mi padre, terminó por unirme aún más al Lado Oscuro.
—No puedo creer hayas matado a Han Solo.
—Sé que veías en él en el padre que no tenías en ese momento. Como te dije mientras eras mi "invitada" en la Starkiller, te hubiera decepcionado. Han Solo pasaba más tiempo afuera que dentro un lugar que nunca llamaría "hogar". Admito que matarlo fue lo más doloroso que tuve que hacer, estaba confundido y malherido por el disparo de ese wookie, esa es la razón porque me hayas vencido.
Rey endureció su mirada, se humedeció los labios mientras se acercaba más a él.
—¿No te arrepientes?
—¿Arrepentirme por haberme ido al Lado Oscuro? Si lo hiciera, habría matado a mi padre por nada, fue mi decisión. Acepté las enseñanzas de Snoke y no me arrepiento de ser un Caballero de Ren.
—¿Te sientes orgulloso entonces?
—Fue todo un honor pertenecer a los Caballeros de Ren, Rey. Inclusive, fui maestro de varios de ellos. Por primera vez en mi vida, me sentí correspondido y respetado, Snoke valoraba mis progresos y me alentaba cada vez más. Fui líder y el Caballero de Ren más temido.
Rey miró con tristeza a su primo, quien esbozaba una sonrisa de superioridad. No había cambiado nada, la joven Caballero Jedi esperaba ver a su primo pero tenía la extraña sensación que veía a Kylo Ren.
—Volviste a la luz.
—Sí, lo admito. Quería salvar a mi madre…reconozco que aún había retazos de luz en mí como el efecto del aprecio que tengo a ti.
—¿Me aprecias?—Rey estaba perpleja—¿Lo dices en serio, Ben? ¡Me torturaste! ¡Me cortaste el antebrazo e heriste a mi padre!
—Tal vez esa no era la correcta elección de la palabra—exclamó Ben Solo calmado mientras Rey se cruzaba de brazos— En Yavin IV te apreciaba mucho, Rey; admiraba esa Luz que irradiabas. Cuando estabas en la Base, cuando no sabía que eras mi prima, te asocié con aquella niña en Yavin IV. Solo cuando después escapaste, lo supe. Eras mi prima.—Ben bajó la mirada—Te hice mucho daño, Rey. Fue tu Luz que me hizo volver en esos segundos pero no podía quedarme más tiempo en el Lado Luminoso. No soy digno.
Ben Solo bajó la mirada por primera vez.
—No quería matar a mi padre, Rey pero tenía que hacerlo. Perdóname por todo el daño que te hice y el daño que provoqué a mi madre.
—Mandaré tus disculpas a mi tía Leia.
Ben sonrió tristemente y asintió.
—Sé que tengo un hijo—exclamó sorprendiendo a la Caballero Jedi—Parece que recién te enteras.
—No lo sabía.
—Quiero que lo entrenes ¿sí? A pesar que tomé un camino que podrías considerar no apto, no quiero que él siga mi ejemplo. Quiero que sea un Jedi, como mi tío Luke.
—Lo haré, te lo prometo—exclamó Rey mientras Ben nuevamente sonreía mientras se alejaba.
—Vendrán tiempos difíciles, Rey. Llegará el momento que me extrañarás pero sé que mi hijo estará a la altura y será un gran Jedi. Adiós Rey.
—Ben, espera.
Ben Solo ya había desaparecido tras la neblina de la ciénaga, Rey confusa por las palabras de su primo, tuvo que regresarse rápido para no ser arrastrada hacia las profundidades. Se dio la vuelta y avanzó con gran esfuerzo cuando divisó una sombra que se arremolinaba, giró su cabeza a la izquierda mientras no dejaba de avanzar, observando unos ojos profundos y unos brazos largos como tentáculos. La imagen desapareció tras mirarlo y con el corazón latiéndole a mil por hora, llegó a la orilla.
Avanzó por el barro, agitada y con la imagen de esa figura extraña clavada en su mente.
—¿Y cómo te fue, Caballero Jedi?—preguntó el Caminante Mental.
—Vi a mi primo. Hablamos—explicó Rey aún con el mensaje que le dio él, sin entender bien a lo que se refería. ¿Tendría relación aquella figura que vio?— Vi una sombra, una figura estaba como atada en un árbol, tenía tentáculos en vez de brazos.
El Caminante Mental se quedó en silencio, Rey se tiritaba de frio pero vio algo en los ojos de él.
—Sabes a que me refiero.
—No nos gusta hablar de ello. Es una criatura milenaria, maligna y que representa el Caos
—¿Quién es?
—Es un ente—el Caminante Mental parecía que no quería hablar de ello—La Portadora del Caos la llamamos aunque ella responde al nombre de Abeloth.
—¿Abeloth?
El Caminante Mental se quedó en silencio, le dio la espalda y avanzó por el angosto terreno, Rey le siguió.
—Esto es todo, Caballero Jedi, Deberías irte lo más pronto posible.
Rey no preguntó, estaba muy cansada, la conversación con Ben la dejó agotada y el hecho de haber visto esa figura, no le dio buena espina. Era buena idea irse cuanto antes. Tú
—Rey, tú solo puedes evitar otra guerra a gran escala. O si no, la Portadora del Caos se liberará de sus ataduras.
La Caballero Jedi se detuvo y se giró buscando al Caminante Mental que le habló por medio de la Fuerza pero no lo encontró.
Siguió avanzando hacia llegar al espaciopuerto donde el droide de Poe la recibió en medio de pitidos que la joven interpretó como alegría.
—Hola, amigo. Vámonos— exclamó y BB-8 volvió a emitir un pitido agudo—A Ossus, esta vez sí vamos allá.
El Caminante Mental observaba a lo lejos el Ala-X de Rey alzarse por los aires, su rostro no emitió ninguna emoción, su vista no bajo en ningún momento, observando como la nave se perdía en el horizonte, un compañero suyo se acercó lentamente a él.
—Tú también lo viste—exclamó el otro Caminante Mental.
—Sí—musitó.
—Una invasión a gran escala. Debiste contarle lo que vimos, sabes que si hay otra gran guerra; la Portadora del Caos se liberará. Ella se alimenta del mal…
—Lo sé, Ardanus—cerró los ojos y luego los abrió mirando a su compañero—No podemos intervenir, eso lo sabes. No intervenir ni contar a nadie, recuerda nuestros votos. Si tiene que suceder, sucederá.
—¿Ella se liberará?
—Tarde o temprano y debemos estar listos para ello. Para la Gran Invasión y para la Portadora del Caos.
El Caminante Mental bajó la cabeza y avanzó por los terrenos fangosos del pantano, dejando en sus pensamientos a su compañero.
—Que la Fuerza nos acompañe—musitó.
