Cap.8 "Hijos del Destino"

La poca luz del sol se colaba entre las grises nubes iluminando la amanecida ciudad, entraba por la ventana iluminando poco a poco la blanca habitación y dando en el angelical rostro de aquel chico despertándolo al igual que todas las rutinarias mañanas dentro de ese blanco castillo.

• -Se estira al tiempo que se endereza en el sofá dando un gran bostezo- Buenos días, Iori –Saluda sin extrañarse de no obtener respuesta y volteo esperando encontrarse con el pelirrojo todavía durmiendo, pero en cambio sus ojos se toparon con una enfermera llevándose las sabanas de su vacía camilla- ¿Do… Donde esta Iori? –El corazón comenzó a latirle aceleradamente-
• ¿Perdón? –Lo mira confundida-
• ¡Iori! –Se levanta exaltado del sofá- ¡Yagami! ¡El paciente que estaba en esta habitación conmigo! –El pánico lo invade-
• Ah si, anoche fue trasladado de urgencia al sector 6 del 5º piso
• ¡¿Urgencia?! –Pregunto aterrado y sin esperar respuesta salió corriendo hacia el lugar mencionado-
• ¡Hey! ¡Espera, niño! –Intenta alcanzarlo antes de que salga de la habitación pero no lo logra-
• ¡No puede ser! ¡¿Que sucedió?! ¡¿Como no me despertaron?! ¡¿Que eso de "Urgencia"?! ¡Él ya se encontraba bien! –Pensaba en voz alta muy alterado mientras corría por el pasillos cuando al doblar en la esquina tropezó con alguien- ¡Hey! ¡¿Idiota, porque no ves por donde…?! –Mira de quien se trataba- ¡Nikaido!
• ¡Jan! –Igual de sorprendido-
• -En ese instante los médicos alcanzan al alterado chico sosteniéndolo entre varios mientras este forcejeaba- ¡No! ¡Suéltenme! ¡Debo ayudar a Iori! ¡No!
• ¡¿Que paso con Yagami?! –Benimaru atónito no lograba comprender-
• ¡Él lo tiene! ¡Iori esta en peligro! ¡Todos están en peligro! Suéltenme! ¡Ustedes no entienden! ¡Ahhhh! –Intentaba soltarse desesperado cuando unas de las enfermeras entre tanto forcejeo le inyecto algo- ¡Noooo! –Sintió como su fuerza disminuía cada mas y le comenzaban a pesar los parpados- ¡Iori…! ¡Ayúdame…! Io…ri… -Una lágrima corre por su rostro antes de quedase dormido-

Benimaru solo miraba la escena anonadado y siguió a la enfermera que cargo en brazos al menor dejándolo en la camilla de la habitación que anteriormente ocupaba el pelirrojo.

• ¿Que le hicieron? –Pregunto confundido-
• Es normal que sufra un colapso nervioso al enterarse del estado de un ser querido, solo le dimos un calmante para que descanse un rato y luego estará en observación. Que tenga buenos días –Contesto con una sonrisa y se fue dejando al rubio solo en el pasillo-

Por más que el tono de la enfermera diga lo contrario, su mente le decía que algo no estaba bien, repasando las ultimas palabras que había mencionado desesperado Jan hace un momento, recordándole la primera vez que se cruzaron allí en el hospital y lo mencionado ese mismo día por los hombres de la funeraria tras el trágico torneo.

• ["Desde el accidente están falleciendo uno por uno…"; "El ángel de la muerte"; "Llevaba las manos bañadas en sangre, él mato al de hoy, al de ayer, al de anteayer…"] ¡Orochi-sama! -Rápidamente corre al ascensor y entra presiona el botón del 5º piso- ¡Rápido! ¡No tengo todo el día!

Sonó la campanilla indicando la llegada al piso y al abrirse las puertas el rubio apresurado se adelantó para salir cuando repentinamente estas volvieron a cerrarse fuertemente a tan solo centímetros de su cara.

• ¡Rayos! –Toca desesperado el botón una y otra vez para que se abran nuevamente pero obtiene como resultado un apagón quedando encerrado totalmente a oscuras- ¡¿Pero que?!

La brisa soplaba suavemente en ese cálido día de verano mientras se oía el ruido del agua correr y algunos pájaros cantar a lo lejos muy tranquilamente.

• ¡Hey, Kyo! –El pequeño pelirrojo lo llama desde aquel puente que atravesaba el rió-
• ¡Iori! –Alegre al verlo va a su lado- ¿Que haces aquí? ¡Si nos ven juntos nuestros padres nos mataran!
• Solo esta mi madre… –Se apoya en la baranda mirando sobre esta el agua- ¡Mira! ¡Una carpa! –Señala hacia abajo al pez en el agua-
• ¿Donde? –Se pone en puntitas para lograr ver sobre el barandal-
• -Ríe- Eres muy bajito para poder verlo
• ¡Eso no es cierto! -Algo fastidiado trepo el barandal ayudándose a sostenerse con uno de los faroles del puente- ¡Si, lo veo! –En eso escucha un silbido-
• -Iori retrocede unos pasos alejándose-
• ¿Que pasa? –Mira a sus pies una blanca serpiente y luego la cara de susto del pelirrojo- Miedoso, pero si solo es una serpien… -En ese instante el animal se endereza silbante frente a él sobrepasándolo en altura y mostrando sus filosos colmillos- Iori… -Lo llama asustado-
• -Este niega con la cabeza-
• Iori has algo, esta serpiente no me gusta y yo todavía no se controlar bien mis poderes… –Aterrado trataba de no mover un músculo ante la fiera-
• -El pelirrojo solo negaba con la cabeza sin dejar de mirar al blanco animal-
• ¡Vamos Iori! ¡Eres mi amigo! ¡Ayúdame! ¡Usa tu fuego o algo!
• -Una lagrima escapa de sus ojos- Lo siento –Se va corriendo-
• -La serpiente abre su gran boca arremetiendo contra el pequeño castaño- ¡Iori!

• ¡Ahhhh! –Se endereza de un salto en la camilla tomándose la cabeza pero siente un tirón en ambos brazos, y notando de que provenía, se desconectado todos los medicamentos y aparatos que median su vitalidad- ¡Maldición!

El castaño salio de la habitación comprobando donde se encontraba y los recuerdos comenzaron a mover sus pies hacia alguna dirección por ese largo pasillo que parecía alargarse cada vez mas, cuando las luces comenzaron a apagarse a cada paso a sus espaldas, como si la obscuridad lo persiguiera pisándole los talones. Acelero alcanzando la perilla de la ultima puerta y entro rápidamente cerrándola la tras él.
Cansado cayó sentado al suelo apoyándose contra la pared y alzo la vista verificando donde se encontraba. Una tenue luz iluminaba la obscura habitación conformada por una mesa llena de filosos elementos quirúrgicos, un par de cables que subían, bajaban y cruzaban por alrededor de una camilla hasta terminar conectados a los brazos de aquel único paciente recostado en esta.

• Io… -Intenta hablar pero la falta de aire se lo impide y respiro pesadamente recuperando el aliento- Iori… -Se levanta y se acerca lentamente hasta la camilla donde el pelirrojo yacía mas pálido de lo usual- Por favor, dime que estas bien –Lo toma de una sin obtener respuesta- Por favor… -No puede evitar que sus ojos comiencen a llenarse de lagrimas- Eres lo único que realmente importa en mi vida –Las rodillas le flaquean y cae arrodillado al suelo, cabizbajo con la tendida mano del pelirrojo aun lado- ¡Yagami, aunque sea por primera vez en la vida no seas egoísta! –Grito con bronca entre lágrimas-
• ¿Yo egoísta?
• -Reconociendo aquella gruesa voz alza la vista notando la mano del pelirrojo aferrándose con fuerza al borde de la camilla- ¡Iori! –Vuelve a ponerse en pie retrocediendo unos pasos viendo a Iori levantándose lentamente-
• -Se arranca de un tiron todos los cables que tenía conectados en ambos brazos causando en Kyo algo de impresión y sonríe al ver la expresión de este- Dime que estabas actuando
• ¿Como? –Lo mira confundido-
• "Eres lo único que realmente importa en mi vida" ¿Cuanto te pagaron por decir eso? ¿Donde esta las cámaras? –Pregunto sarcástico mientras hacia que las buscaba con la mirada-
• -Se sonroja sin saber realmente que contestar al tiempo que retrocedía tras cada paso de Yagami hacia él-
• -Vuelve a mirar al castaño notando su sonrojo- Oh ¿Acaso era enserio? –Su tono de voz era amenazante y cada palabra tenía un toque de sarcasmo, no había duda en que el Iori de siempre había vuelto- Vaya, nunca había considerado ese lado tuyo –Sonríe sádicamente-
• -Kyo de pronto se topo con la pared a sus espaldas y Iori no detuvo sus pasos hasta quedar a escasos centímetros de él poniéndolo aun mas nervioso- Ya-Yagami…
• ¿Que sucede, Kyo? –Haciendo énfasis en su nombre-
• -No pudo pasar por alto el que lo llamara por su nombre causándole algo de miedo-
• -Acerca sus rostros aun más y Kyo corre la cara a un lado tratando de evitarlo- ¿Acaso esto no era lo que querías? –Le susurra al oído y luego lame su cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja y lo muerde-
• -Cierra los ojos avergonzado e intenta reprimir un suspiro pero no puede y este escapa de sus labios vergonzosamente-
• Como pensaba –Río el pelirrojo mientras guiaba sus manos sobre el pecho del castaño yendo cada vez más abajo- Los Kusanagi son tan débiles…
• -Kyo por un lado lo estaba disfrutando pero por el otro se sentía incomodo y burlado-
• Pero por más débil que sea mí enemigo… Es mi enemigo
• -Al escuchar esto abre los ojos volviendo en sí para liberarse pero ya era demasiado tarde, ahora las manos de Yagami lo tomaban fuertemente del cuello- ¡N-No! –Grito dificultosamente tratando inútilmente de liberarse-
• Lo lamento Kyo, es el destino –Oprimía cada vez mas fuerte sin dejar de clavarle la mirada directamente a los ojos-

El castaño lo tomo de la camisa prendiendo su fuego carmesí envolviendo a ambos, pero para su sorpresa Yagami ni siquiera había pestañeando, seguía sosteniéndolo por la garganta mientras el fuego los cubría en su totalidad.
Cada vez luchaba menos por zafarse, todo se le hacia confuso por la falta de aire que crecía poco a poco, aun así sin poder dejar de contemplar aquellos ojos rojizos que siempre lo habían cautivado tanto haciéndole perder la cabeza, pero ahora tenían algo diferente, algo que le llamaba la atención pero no lograba descifrar, cuando en ese instante como bomba le cayó la respuesta, y la voz de Yagami volvió a sonar.

• Es el destino, Orochi-sama lo desea

Poco a poco las llamas del amo de del fuego carmesí se fueron extinguiendo junto a sus sentidos, sintiéndose acogido por los fríos brazos de la muerte, su cuerpo ya inerte callo fuertemente al piso tras ser liberado de las garras de Yagami y seguido resonó en el edificio el gatillar de un arma.